jueves, 22 de diciembre de 2016

EXCURSIÓN A SAN MARTÍN CON ALMUERZO Y COTILLÓN MONTAÑERO












El pasado domingo, el Centro Excursionista Ribagorza (CER) despidió oficialmente la temporada 2016 con una excursión desde Graus hasta la ermita de San Martín. En este lugar, hoy perteneciente al municipio de Secastilla y situado en lo alto de la sierra de Torón o de Panillo, que separa los valles del Ésera y el Cinca, los excursionistas disfrutaron de un magnífico almuerzo montañero, con cotillón navideño, preparado por los prestigiosos cocineros de la Peña La Meliguera de Capella.

A las 8.30 horas, más de treinta caminantes nos dimos cita en la Glorieta Joaquín Costa para iniciar andando nuestro recorrido, que iba a transitar casi íntegramente por el GR-1 o Sendero Histórico. Con un ambiente algo frío y entre una espesa niebla, salimos de Graus (469 m.) en dirección al norte por la carretera A-139, que enseguida abandonamos por nuestra izquierda a la altura del camping Regrustán. Desde allí, por camino ancho y siguiendo las marcas rojiblancas, fuimos ascendiendo hacia el despoblado Grustan, situado en una amplia elevación rocosa con aspecto de inexpugnable fortaleza natural. No tardamos mucho en disfrutar de un sol magnífico y dejar atrás la niebla, que veíamos bajo nosotros como un blanquecino mar de nubes. Al cabo de unos cuatro kilómetros y medio, y tras alrededor de hora y media de camino, llegamos a Grustán (868 m.), lugar en ruinas del que sólo su magnífica iglesia de Santa María se mantiene en pie. Se trata de una preciosa construcción románica, de exterior restaurado no hace mucho, cuyo interior pudimos visitar por disponer de la llave que habíamos solicitado previamente.

Tras esta relajante parada, atravesamos el arruinado despoblado y, por un bonito y algo sombrío sendero, descendimos de nuevo a la ancha pista que ya prácticamente no íbamos a abandonar. A medida que ascendíamos, se iban ampliando nuestras vistas pirenaicas, con Turbón, Gallinero, Posets, Cotiella y, más tarde, las Tres Sorores como principales protagonistas de las panorámicas que se abrían ante nosotros. Ya en lo alto de la sierra, dejamos la pista principal para continuar por otra indicada a nuestra izquierda que, por un bosque de pinos, nos iba a conducir en pocos minutos hasta la ermita de San Martín, situada a 1.116 m. de altitud. Allí llegamos, tal como habíamos previsto, alrededor de las 12.30 horas. En la explanada contigua a la ermita, que ya asoma al valle del Cinca sobre el embalse de El Grado, nuestros amigos de La Meliguera habían dispuesto varias mesas en las que fueron depositando los diferentes ingredientes del magnífico almuerzo que nos habían preparado y del que, con buen apetito y máximo deleite, dimos pronto buena cuenta. Las más de cuarenta personas allí congregadas tomamos como postre algunos productos navideños, brindamos con cava y disfrutamos de un extraordinario momento de camaradería y alegría compartida.

Eran casi las tres de la tarde cuando, excepto los que decidieron hacerlo en vehículo rodado, iniciamos el camino de retorno a Graus. Lo hicimos descendiendo por pista hasta la ermita de San Pedro de Verona y desde allí, por el llamado camino del Torroc y la Piedra Plana, llegamos a la placeta de San Miguel alrededor de las 17.30 horas, justo antes de que empezara a oscurecer. Quienes habíamos andado el camino de ida y vuelta habíamos recorrido, según el GPS, un total de veinticinco kilómetros y medio.

Cocineros y excursionistas aún coincidimos en un establecimiento grausino para congratularnos de la magnífica jornada vivida. Un estupendo broche final para otra buena temporada del Centro Excursionista Ribagorza.

Carlos Bravo Suárez
(Artículo publicado en Diario del Alto Aragón)


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