domingo, 18 de octubre de 2026

" EL EJÉRCITO CIEGO" O LA ÉPICA DE LOS VENCIDOS

La novela del mexicano David Toscana, ganadora del Premio Alfaguara 2026, es un relato lleno de imaginación que parte de un hecho real ocurrido en el siglo XI en el imperio bizantino

“El ejército ciego” ha sido la novela ganadora del Premio Alfaguara 2026. Su autor es el escritor mexicano David Toscana (Monterrey, 1961). Estudió ingeniería industrial en Monterrey y ha participado en programas de escritores en Estados Unidos y Alemania. Desde 2016 reside en España. Es autor de dos libros de relatos y una docena de novelas, entre las que destacan “Santa María del Circo”, “El último lector”, “El ejército iluminado”, “Evangelia” o “Olegaroy”. Destaca por su fértil imaginación y entre sus influencias más reconocidas están Cervantes y Calderón de la Barca y los escritores hispanoamericanos Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges y José Donoso, así como toda la rica tradición fantástica latinoamericana. Sus temas más frecuentes son el fracaso, la muerte y el duelo y la reescritura de asuntos históricos o sagrados, siempre con un enfoque irónico y un humor ácido y corrosivo. Más conocido en su México natal, la reciente obtención del Premio Alfaguara con su última novela, “El ejército ciego”, está contribuyendo a su mayor difusión en nuestro país.

El acta del jurado que concedió el Premio Alfaguara  a “El ejército ciego” resume con precisión las principales características del libro: “A partir de un hecho histórico del siglo XI en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a quince mil soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica de los vencidos”.  “El ejército ciego” toma como punto de partida un hecho histórico de gran crueldad. En una crónica medieval bizantina se cuenta que tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, en junio de 1014, el emperador bizantino ordenó arrancar los ojos de los quince mil soldados prisioneros del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres, para que fueran los tuertos quienes guiaran a los ciegos en la vuelta a su país. Cuando llegaron a la capital búlgara, el zar Samuel no pudo soportar el espectáculo y murió fulminado por la pena y el dolor. Esto es todo lo que cuenta la historia. A partir de ello, David Toscana crea, con una desbordante imaginación, una historia fantástica, llena de situaciones inverosímiles y personajes portentosos que, tras dispersarse por su país, serán convocados de nuevo para intentar vengar su derrota.

“El ejército ciego” está narrado en primera persona por Kozaro el Escriba, aunque a la suya se van añadiendo otras voces. El relato se divide en más de treinta capítulos breves, encabezados por los números del alfabeto cirílico, inventado por los santos Cirilo y Metodio, misioneros del Imperio bizantino en el siglo IX. Cada capítulo se refiere a un personaje distinto, aunque vayan reapareciendo de manera aleatoria a lo largo del libro. Se cuenta cómo vuelve cada ciego a su casa, cómo es recibido por su mujer o su familia, a qué oficio se dedica, de qué manera acepta su condición… Eso crea un efecto mosaico, con una sucesión deliberadamente dispersa y fragmentaria de una multitud de ciegos moviéndose por un amplio territorio. El relato está narrado como si fuera una crónica medieval, aunque se trate en realidad de una fábula que parece combinar lo sagrado, lo apócrifo y lo épico. Con una prosa de cantar de gesta medieval y juglaresco, de plaza de pueblo y transmisión oral. Trufado de referencias bíblicas y de la mitología griega (Edipo, Cupido, Circe, los cíclopes…). Una novela coral, con muchos personajes, cada uno acompañado, a la manera homérica, de su correspondiente epíteto definitorio: Kozaro el Escriba, Kubrat el Centinela, Igorón el Enorme, Bromo el Tarado, Tódor el Tuerto, Bronimir el Mostruo, Zósimo el Meteojos, Seráfim el Ciego, Timotéi el Titiritero, Prémeld el de las Muñecas, Nikifor el Panadero… El lector se va familiarizando con ellos y algunos le acaban resultando entrañables.

Uno de los rasgos principales de esta novela, y de la obra de Toscana, es el uso del humor y la ironía. Puede hablarse de un estilo y, sobre todo, de un humor toscanesco. En este libro, por su propio tema, predomina el humor negro, que el escritor monterregiano domina con maestría. El humor sirve aquí, como señala el acta del jurado, “para atenuar lo trágico de la historia”. Toscana consigue de manera prodigiosa el milagro de que el horror, la fealdad, la crueldad y la tragedia del fondo del relato se conviertan en una lectura divertida y amena, aunque no por ello menos inquietante y perturbadora. Encontramos aquí un logrado equilibrio entre lo grotesco y lo bello, la derrota y la resistencia, lo trágico y lo épico, la crueldad y la clemencia. La portentosa imaginación y el fecundo ingenio de Daniel Toscana hacen de “El ejército ciego” una extraordinaria novela y uno de los mejores premios Alfaguara entregados hasta la fecha. 

“El ejército ciego”. David Toscana. Editorial Alfaguara. 2026. 240 páginas

domingo, 4 de octubre de 2026

"LA VIDA EN EL CAMPO": EL VERISMO DE GIOVANNI VERGA

Editorial Periférica reedita el primer libro de relatos de uno de los grandes escritores de la literatura italiana, ambientados en la Sicilia mísera del siglo XIX

Giovanni Verga (Catania, 1840 – 1922) es uno de los grandes escritores de la literatura italiana. Perteneciente a una familia de nobles terratenientes sicilianos, su narrativa se incluye en una corriente del realismo que se caracteriza por su verosimilitud y crudeza y fue conocida en su momento como verismo. El verismo tiene muchas coincidencias con el naturalismo creado por Emile Zola, de quien Verga fue coetáneo, aunque no adopta el determinismo social ni genético y acentúa los aspectos más fatalistas. Verga no juzga a sus personajes, describe la pobreza y la lucha por la supervivencia de los pescadores, los campesinos, los pastores o los mineros sicilianos, los hace hablar en su dialecto, los presenta como víctimas de sus pasiones más primarias y los muestra como aferrados a su terruño, como “ostras pegados a las rocas”. Su mejor y más conocida novela es “Los Malavoglia”, que fue publicada en 1881 y cuenta la historia de una familia de pescadores sicilianos. En sus primeras ediciones en español fue traducida, no muy acertadamente, como “Los Malasangre” (la recuerdo como una de mis lecturas de juventud que más me impactaron), aunque las ediciones más recientes han mantenido su título original  italiano. La novela inspiró la película “La tierra tiembla”, dirigida por Luchino Visconti en 1948. El libro de relatos “La vida en el campo” (1880) supone el descubrimiento narrativo de Sicilia y el primer libro verista de Giovanni Verga. Editorial Periférica la editó en castellano en 2008 y, tras su éxito, este año la ha reeditado con nueva portada y con la misma excelente traducción de Hugo Bachelli.

Esta edición de “La vida en el campo” se compone de los ocho cuentos o relatos breves de su edición original de 1880. Todos transcurren en la isla de Sicilia, en la segunda mitad del siglo XIX. Con este libro, Giovanni Verga inicia su andadura por el llamado verismo y describe la lucha por la vida de las gentes pobres de la Sicilia rural, marcada por el hambre, el clasismo, la injusticia, las pasiones posesivas, los celos y unos códigos de honor atávicos de consecuencias trágicas y de los que no se puede escapar. Como las vidas de sus personajes, los finales de los relatos de Verga no suelen ser felices. Los presagios fatalistas van impregnando progresivamente las narraciones desde sus inicios. Son historias de vencidos, que ya están condenados desde antes de nacer, pero que luchan contra las adversidades de sus trabajos en el campo, en el mar o en la mina, aferrados a su isla y a su destino hostil.

El libro se abre con “Fantasía” (Fantasticheria), una carta del narrador a una amiga que al ver desde la ventanilla del tren un pintoresco pueblo de pescadores siciliano decide que le gustaría pasar un mes allí. Cuando un tiempo después ambos visitan el pueblo, la dama vio la verdadera realidad del lugar y se marchó al día siguiente. Le sigue “Jeli, el potrero” (Jeli il pastore), la vida de un chico sin padres que solo sabe de caballos y se alquila como pastor a los propietarios de la zona. Está enamorado de Mara, una muchacha que le corresponde, pero que acaba casándose con un campesino con tierras porque Jeli no tiene nada. El protagonista de “Malospelos” (Rosso Malpelo) es un joven pelirrojo (en Sicilia un signo de maldad), al que todos insultan y pegan. Tras la muerte de su padre, sepultado en una mina, él sigue trabajando en ella y se vuelve cada vez más cruel, vengativo y temerario. “Nobleza rústica” (Cavalleria rusticana) es otra historia de amor y celos, resueltos mediante el ancestral código del duelo entre pretendientes. En este relato (sobre todo en la adaptación teatral del propio Verga) se basó la famosa opera que Pietro Mascagni estrenó en 1890 y que en España es conocida como “Caballería rusticana”, con una traducción errónea, pues el término italiano “cavalleria” significa “código entre caballeros”. “La loba” (La lupa) es un impactante relato sobre una apasionada mujer madura que se enamora de un mozo al que obliga a casarse con su hija para poder tenerlo cerca. “La amante de Malahierba” (L'amante di Gramigna) cuenta la historia de una mujer que se enamora de un bandolero al que se une y sigue en sus andanzas y desventuras. “Guerra de santos”  (Guerra di santi) es una sátira brutal sobre dos pueblos vecinos cuyos habitantes se pelean fieramente por ver cuál de sus respectivos santos patronales (San Roque y San Pascual) tiene más poder y hace más milagros. Cierra el libro “Calzonazos” (“Pentolaccia”), que es el mote de un pobre hombre al que su mujer engaña con un joven del pueblo.

Como ha escrito Andrés Trapiello, “la brevedad de estos relatos y el aire poético con que viste la mayor parte de ellos permiten a Verga no cargar las tintas”. “Son de una sobriedad modernísima, borgiana (Borges, que prologó y tradujo algunos de sus relatos, fascinado por el oído del siciliano para reproducir el habla de la gente, lo admiraba de veras; no en vano le debe también su dominio en sugerir más que mostrar, abriendo los finales a la interpretación del lector)”. Giovanni Verga es un clásico atemporal de la literatura italiana y hay que agradecer a editorial Periférica la reedición de este magnífico libro de relatos.

“La vida en el campo”. Giovanni Verga. Editorial Periférica. 2026. 152 páginas