sábado, 23 de enero de 2010

DÍAS DE AMOR Y GUERRA

La noche de los tiempos. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. 2009.957 páginas

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) es uno de los autores más importantes de la narrativa española de las últimas décadas. Desde la aparición en 1986 de su primera novela Beatus ille, ha publicado más de una docena de libros y se ha convertido en uno de los articulistas más prestigiosos de nuestro país. En mi opinión, en sus cuatro primeras novelas, culminadas con El jinete polaco, logró un nivel narrativo tan elevado que las que vinieron después parecían estar por debajo de aquellos inicios tan brillantes. Al menos en lo que a invención literaria se refiere, pues su elaborada prosa y su cuidado estilo se han mantenido siempre a gran altura. Sin embargo, su última novela La noche de los tiempos puede situarse a la cabeza de sus narraciones, quizás sólo superada por aquella premiada y también muy extensa El jinete polaco de 1991.

La noche de los tiempos es una novela de amor y de guerra. Cuenta un apasionado romance entre un arquitecto madrileño, socialista moderado por herencia de un honrado y austero padre albañil, casado con una mujer de familia conservadora y padre a su vez de dos hijos, y una estadounidense divorciada y vitalista que visita España como final de un viaje por Europa. Como fondo de ese idilio romántico y ardiente, Muñoz Molina describe con crudo realismo el Madrid de las vísperas de la guerra civil y de los primeros días del conflicto. Son extraordinarias las páginas en que el protagonista recorre las calles de la capital buscando primero a su amada y después a su amigo el profesor Rossman. Con afán desmitificador, se presenta una ciudad sumida en el desorden, las delaciones y los asesinatos políticos. Unas turbas enfervorizadas, sin apenas control gubernamental y políticamente fanáticas, siembran el caos y el miedo sin tener verdadera consciencia del terrible enemigo, aún más cruel y sistemático en el uso de la violencia y militarmente mucho más preparado, al que debían enfrentarse. Muñoz Molina carga contra el maniqueísmo porque, si bien fueron los golpistas los culpables del conflicto que ellos mismos desencadenaron, una parte de los partidos del Frente Popular no estuvo a la altura de las circunstancias y entre sus principales objetivos no figuraba tanto la defensa de la democracia como imponer su dictadura del proletariado o su revolución social.

El escritor jienense cuenta la historia con el habitual estilo de elaborada sintaxis, frases largas, gusto por el detalle y búsqueda permanente de la palabra exacta. Un estilo que quizás resulte algo premioso y lento a los lectores poco habituados o con otros gustos literarios, pero que disfrutarán mucho quienes lean el libro reposadamente, recreándose en una prosa cuya calidad está hoy al alcance de muy pocos escritores.

Carlos Bravo Suárez

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