domingo, 3 de enero de 2010

BERIA Y LA LITERATURA

Beria y alrededores. Alfredo Mozas García. Tropo Editores. 2009, 219 páginas

Beria es un lugar imaginario. En ese pueblo y su comarca transcurre la mayor parte de los sucesos que se narran en Beria y alrededores, una sorprendente novela que acaba de ganar el XXIV premio “Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal” en la modalidad de narrativa.
Su autor es Alfredo Mozas García (Cadrete, Zaragoza, 1969), ingeniero industrial de profesión y autor hasta ahora de varios libros de relatos y de dos obritas de teatro. Beria y alrededores es, por tanto, su primera novela, en la que demuestra un amplio dominio de los recursos narrativos y de los diversos registros del lenguaje. También de la tradición literaria. Carlos Castán, excelente escritor aragonés ya consagrado, apadrina al escritor novel con un prólogo breve y exacto.

Cada capítulo de Beria y alrededores tiene un enfoque y un registro diferentes. Se inicia con una descripción casi pictórica (Acuarela) que puede hacer pensar que estamos ante una narración de estilo retórico y algo barroco, con un registro lingüístico culto y tal vez algo plomiza. Es una falsa impresión de inmediato desmentida por las páginas siguientes. Los cambios se suceden en el relato y desde el segundo capítulo nos adentramos en una historia rural de nueces, odios, envidias y asesinatos. De España profunda, con reminiscencias de las novelas tremendistas de la década de los cuarenta. Leemos en estas páginas rurales un espléndido capítulo en que el personaje Eva es analizado desde cuarenta y dos perspectivas distintas, con dominio del lenguaje coloquial en breves pinceladas subjetivas de personajes diversos que han conocido a la desgraciada mujer. Sin embargo, la narración da un nuevo giro y, tras un salto cronológico hacia el futuro, entramos en un mundo urbano de quincalleros modernos y ligues dialécticos en el banco de un parque de ciudad. Encontramos después a locos que escriben y, como en las novelas experimentales de los años sesenta y setenta, no usan signos de puntuación en sus escritos. Se mezclan más tarde la realidad y la ficción, el periodismo de investigación y el que se inventa en una redacción de provincias, la pasión literaria y la pérdida del seso. Y acabamos con un espléndido capítulo sobre Beria y su mundo pasado y presente, escrito en un lenguaje poético y hermoso.

Una novela cuya lectura ha constituido un verdadero hallazgo y un inesperado disfrute. Un escritor con recursos, vocabulario amplio, imaginación e ingenio. Por encima o al margen de modas literarias y con un manejo hábil de tradiciones y estilos literarios diversos. Un escritor que apunta alto y del que se puede esperar mucho tras este brillante comienzo.

Carlos Bravo Suárez

3 comentarios:

  1. Una lectura muy interesante.

    Esas historias terribles y oscuras que ocurrían antes y que siguen ocurriendo ahora.

    Feliz año 2010, Carlos!

    Patricia

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  2. Gracias por el comentario, Patricia. Y, de nuevo, feliz año 2010.

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  3. Un buen libro, que merece la pena.

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