sábado, 18 de abril de 2026

"LOS DÍAS QUE NO EXISTIERON", LA PRIMERA NOVELA DE DANIEL RAMÍREZ

El periodista navarro firma un trepidante thriller sobre el periodismo moderno y la banalización del mal, con un viejo nazi y un asesinato de ETA sin resolver

Daniel Ramírez García-Mina (Pamplona, 1992) es actualmente uno de los jóvenes periodistas con mayor proyección y presencia en los medios de comunicación de nuestro país. Trabaja como redactor jefe en “El Español” y es autor de la revista de prensa en “Más de uno”, el programa matinal de Carlos Alsina. Además, colabora y participa en diversos programas y tertulias televisivas. Es autor del poemario “Es sólo vivir” (2022) y de los libros de no ficción “Paso marcial” (2016), donde investiga la trayectoria de su abuelo, médico militar durante la guerra civil; “La otra vuelta del camino” (2018), en el que sigue las huellas de Pío Baroja; Eusebius, capitán de la Nave de Baco” (2019), un retrato de la música en los años de la guerra; “Porque somos Osasuna” (2020), sobre su equipo de futbol favorito; y “Salvoconducto-19” (2020), una crónica de los años de la pandemia. Ahora, ha dado el salto a la novela y ha debutado con “Los días que no existieron”, un thriller trepidante, ambientado en la España actual, con varias tramas narrativas y protagonizado por una joven periodista. 

La protagonista de “Los días que no existieron” es Julia Mendieta, una periodista de treinta años, nacida en San Sebastián, que ejerce su profesión en Madrid como redactora del diario “El Universal” y participa habitualmente en las tertulias políticas televisivas. Julia mantiene una relación algo inestable con su novio, Iván, y se siente presionada por el director de su diario, que la apremia para que publique un reportaje impactante. Esa posibilidad se le presenta al conocer, a través de un librero de viejo, la existencia de un anciano nazi alemán que vive refugiado en Madrid bajo una falsa identidad y que participó en el bombardeo de Guernica en su juventud. Por otro lado, Julia está obsesionada con descubrir al asesino de su abuelo, un periodista que fue asesinado por ETA en una calle de San Sebastián en presencia de su hijo, y padre de Julia, y cuyo crimen nunca ha sido esclarecido. La agitada vida periodística madrileña de la joven y estas dos líneas narrativas históricas paralelas que se entrecruzan, contadas a un ritmo casi frenético, constituyen el argumento de un thriller absorbente y vibrante que, a pesar de sus más de quinientas páginas, mantiene la atención del lector desde la primera hasta la última página.

Tal vez el principal tema de la novela sea la banalización del mal. Las dos citas que abren el libro son ilustrativas sobre el mismo. La primera es del humanista renacentista francés Sébastien Castellion: “Matar a un hombre no es defender una idea; es matar a un hombre”. La segunda, del novelista ruso León Tolstoi: “Pon a desfilar a un muchacho, hazle marchar con música, dale un fusil… y tendrás un asesino”.  Tanto el nazi alemán como el etarra vasco no parecen arrepentidos de sus crímenes. Ellos creen formar parte de un proyecto superior para cuya consecución puede ser necesario sacrificar vidas humanas. Y, por otro lado, puede deducirse que, en cierta manera, cualquier joven que crezca en una efervescencia ideológica grupal contagiosa puede llegar a cometer o a exculpar determinados comportamientos destructivos y homicidas.

Aunque las historias contadas en la novela son ficticias, el autor se nutre de algunas experiencias propias. Su condición de periodista y tertuliano político le ha podido servir de base para mostrar las guerras sucias entre medios de comunicación y la del propio gobierno contra los medios hostiles que investigan y desvelan sus corruptelas. Como el propio autor cuenta, dos hechos le ayudaron a orientar el rumbo de su relato. Por un lado, la entrevista que le hizo, desde el anonimato, a la hija de uno de los pilotos nazis que bombardearon Guernica. Por otro, la revelación tardía de su abuelo al contarle que él había sido extorsionado por la banda terrorista ETA en Pamplona durante los llamados “años del plomo”. Esos años oscuros de la sociedad vasca tardaron un tiempo en ser abordados por la literatura. Fue Fernando Aramburu, que acaba de publicar otra novela sobre el tema, quien comenzó a tratarlo en libros como “Los peces de la amargura”, “Años lentos” y, sobre todo, “Patria”. Ahora escritores más jóvenes, como Daniel Ramírez, se atreven a escribir sobre ello con una mayor distancia y sin los miedos y condicionantes de aquellos años.

“Los días que no existieron” se enmarca claramente en los parámetros del thriller, un relato de intriga contado a un ritmo trepidante y con un personaje central complejo, del que se describe su día a día, sus obsesiones, sus problemas laborales, familiares y sentimentales y sus altibajos emocionales. Se añaden elementos históricos que inciden en dos episodios de violencia confluyentes en un tipo de fanatismo político que justifica el asesinato del discrepante en aras de un bien superior. Daniel Ramírez García-Mina ha tardado, según confiesa, seis años en escribir este libro. En ese tiempo ha realizado también un intenso trabajo periodístico. El esfuerzo ha merecido la pena y el resultado de su debut en la narrativa es más que notable y satisfactorio.   

“Los días que no existieron”. Daniel Ramírez. Espasa. 2026. 520 páginas

 

domingo, 5 de abril de 2026

"LA DOBLE DESAPARICIÓN DE ABRIL DEL PINO", UNA DIVERTIDA FICCIÓN DE MISTERIO


Marina Sanmartín publica una novela negra sin crímenes ni sangre, y con muchos guiños literarios, que transcurre entre Madrid y Valencia

Marina Sanmartín Pla lleva toda su vida ligada al mundo de los libros, de los que es una apasionada. Nacida en Valencia en 1977, vive desde hace tiempo en Madrid, donde es socia administradora y gestora de la librería Cervantes y Compañía. Escritora, periodista y librera, es autora de cinco novelas, con la última de las cuales, “Las manos tan pequeñas”, ganó en 2022 el Premio a  la Mejor Novela en el festival Valencia Negra. Colaboradora habitual en prensa escrita y emisoras de radio, en 2023 publicó su primer ensayo: “Desde el ojo del huracán. Una historia íntima de las librerías”. A principios de 2026 ha publicado “La doble desaparición de Abril del Pino”, una divertida novela negra, sin crímenes ni sangre, y con numerosos guiños literarios a la novela de misterio y enigma más clásica y tradicional.

“La doble desaparición de Abril del Pino” transcurre entre Madrid y Valencia en muy pocos días, entre el 23 de diciembre de 2024 y el 6 de enero de 2025. En vísperas navideñas, su agente literaria denuncia que la famosa escritora de novela negra Abril del Pino ha desaparecido misteriosamente. Su última aparición pública fue en una cena a la que asistió como invitada de honor de una intrigante y semisecreta sociedad literaria, especializada en novela policiaca, que responde al enigmático nombre de Reme-Tep, tomado de la película “El secreto de la pirámide”, estrenada en los años ochenta. La velada se celebró en la librería “Las palabras mágicas”, situada en el centro de Madrid y regentada por Ágata Caballé y su extravagante y erudito socio, conocido como Bergman. La investigación del caso recae sobre el inspector José Manuel Castillo, un hombre común, felizmente casado, con dos hijos que se parecen al actor Charles Laughton y una madre bastante dominante. Castillo dirige enseguida sus pesquisas a la librería madrileña, donde descubre que su propietaria, Ágata, es la atractiva mujer con la que se cruza con frecuencia en El Retiro cuando sale a correr por las mañanas. También descubre, a través de una periodista jubilada que vive en Valencia, algunos hechos extraños que vivió la desaparecida Abril del Pino en aquella región cuando era niña. El inspector visitará algunos escenarios de la novela “Cañas y barro”, en busca de datos del pasado que le ayuden a resolver el caso y hacer encajar las piezas que componen el puzle de la misteriosa desaparición de la escritora.

“La doble desaparición de Abril del Pino” se inscribe dentro del llamado “cozy crime”, un subgénero de novela de misterio que combina intriga, humor y escenarios idílicos o espacios cerrados y evita la violencia explícita, centrando la historia en la resolución del enigma que constituye el nudo del relato. Cansados de la novela negra de origen nórdico, cargada de sangre, escenas truculentas, asesinos despiadados y exceso de muertes, algunos escritores actuales han buscado su modelo en los autores clásicos de la edad de oro de la literatura de misterio: Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Dorothy L. Sayers, Anthony Berkeley Cox...  Y esa línea es la que sigue en su novela Marina Sanmartín, que se declara lectora devota de Agatha Christie y cuyo nombre ha puesto a uno de los principales personajes femeninos del libro. Dado el amplio bagaje de lecturas de su autora, la novela está plagada de referencias cultas (tanto literarias como cinematográficas) y guiños al lector.

La novela está organizada en capítulos que corresponden a cada uno de los días en que transcurre el relato. Con unos personajes trabajados y bien construidos: el inspector Castillo, próximo a los cincuenta y siempre intentando corregir sus malos hábitos alimentarios; su locuaz y culto ayudante Alfredo Pontones y su congénita habilidad para irse por las ramas; la enigmática librera Ágata Caballé y su perspicaz socio Bergman; la periodista veterana Tina Cremades y sus martinis con aceitunas; los seis sospechosos miembros de Reme-Tep, cuya identidad secreta irá saliendo a la luz; el misterioso chico del camping; el viejo y cadavérico campista Fermín y su caravana llena de viejos cachivaches; la gata Tempestades… Y, por descontado, la escritora Abril del Pino, más nombrada y buscada que físicamente presente en el relato.

“La doble desaparición de Abril del Pino” es una novela negra inteligente, inocua y llena de humor, ligera y agradable, con un delicioso toque costumbrista. Un sutil juego intelectual, un homenaje a la buena literatura, una historia que entretiene y reconforta al lector, que sigue con atención creciente y una sonrisa en los labios la evolución y el desenlace de la intriga. Un oasis de paz en medio de la vorágine truculenta y sanguinaria que inunda buena parte de la novela policiaca actual. Su final, sorprendente e inesperado, deja abierta la puerta, como ha declarado su autora, a una continuación con presencia de algunos de sus personajes en una posible futura novela. En cualquier caso, Marina Sanmartín es una escritora cuyo recorrido literario es obligado seguir de cerca.

“La doble desaparición de Abril del Pino”. Marina Sanmartín. Salamandra. 2026. 288 páginas