domingo, 9 de agosto de 2026

"INVENTARIO DE LO QUE QUEDA CUANDO EL BOSQUE ARDE", UNA NOVELA SOBRE EL DOLOR Y LA PÉRDIDA

El escritor italoestadounidense Michele Ruol retrata, con conmovedora delicadeza y originalidad, el duelo de unos padres tras la muerte de sus dos hijos

Aunque Michele Ruol nació circunstancialmente en Chicago en 1986, sus padres son italianos y regresaron a su país de origen cuando él tenía un año. Médico anestesista de profesión, reside en Padua y escribe sus obras en italiano. Ha publicado diversos relatos en revistas literarias y en antologías colectivas y destaca también como dramaturgo. En 2018 ganó el Premio Hystrio Escritura de Escena y fue uno de los autores seleccionados para el Network Drammaturgia Nuova. “Inventario de lo que queda cuando el bosque arde” es su primera novela y ha obtenido un gran éxito de crítica y público en su país. Ha sido traducida a varios idiomas y en España ha sido publicada, ya va por la segunda edición, por Siruela en su colección Nuevos Tiempos, con traducción de Natalia Zarco. 

“Inventario de lo que queda cuando el bosque arde” es una novela sobre la pérdida y el dolor. Narra el duelo de unos padres tras la muerte de sus dos hijos en un accidente de coche, que se produce durante un gran incendio. Los cuatro personajes principales no tienen nombre de pila. Son llamados Padre, Madre, Mayor y Menor. El relato tiene una estructura muy original. Se divide en 99 capítulos muy cortos, cada uno de ellos encabezado por la referencia a algún objeto que evoca los momentos de la vida en común de la familia. Objetos que se agrupan en dos espacios: la casa (recibidor, cocina, salón, terraza, habitación de Menor, pasillo, habitación de Mayor, trastero, baño, dormitorio de matrimonio, garaje) y el automóvil (maletero, habitáculo, techo). El primero de los objetos que aparecen en el libro es un marco de plata 15 x 22 cm: “La foto de los chicos en la mesita del recibidor es la misma que se ha usado para la lápida”.

 La novela cuenta la vida de la familia durante los veinte años anteriores y los veinte posteriores al accidente que arrebató la vida a los dos jóvenes. Sin un orden cronológico lineal, dando saltos en el tiempo de una manera aleatoria. Así lo explica el novelista en una entrevista reciente: "La tragedia ya ha ocurrido al inicio, me interesa el recorrido que hacen estos personajes. Partimos de la tragedia para entender qué les sucede después. No tienen nombre porque quería, de algún modo, contar algo que fuese universal. Todos somos hijos y, eventualmente, somos madre y padre. Estos roles no son neutros, sino que son nombres que identifican funciones y que conllevan una serie de derechos y deberes muy codificados en la sociedad y en la familia".

La familia tiene los roles asignados a la manera tradicional y algo estereotipada: Madre lleva el peso de la casa y Padre se refugia en el trabajo, más aún, si cabe, tras la tragedia. Madre intenta trabajar fuera de la casa, pero a Padre no le parece bien. El duelo parece recluir a cada uno aún más en su mundo y ahondar en su incomunicación, pero también se va vislumbrando un renacer de la esperanza y un afán de reconstrucción familiar con sus crisis y altibajos. En cualquier caso, Padre y Madre son conscientes de que el dolor no puede borrarse y que, como mucho, puede transformarse, dándole formas nuevas. “Hay quien dice que el tiempo lo cura todo. Madre no estaba para nada de acuerdo. Hay cosas que no se curan jamás, pensaba lavándose las manos sucias de tierra; lo único que hace el tiempo es permitir nuevos brotes a quien tiene la paciencia de esperar”.

La novela está narrada con una prosa seca y limpia, depurada de lo superficial e innecesario, en un estilo austero, alejado de cualquier sensacionalismo o tentación de hacer del dolor un espectáculo. Así lo ha expresado el propio escritor haciendo a la vez mención a una de sus principales influencias literarias: “Me siento especialmente en deuda con Ágota Kristóf, que narra la tragedia de la guerra con un lenguaje extremadamente seco y una dureza que nunca cae en el sentimentalismo. Admiro a quien logra contar tanto usando pocas palabras y habla de una tragedia sin buscar la lágrima fácil. Yo he dejado hablar a los silencios, al vacío. De hecho, hay algunas páginas que están en gran parte en blanco, reflejando todo este peso del silencio que, de alguna manera, los personajes se llevan consigo".

Publicada en Italia en una editorial modesta, el inesperado éxito internacional de “Inventario de lo que queda cuando el bosque arde” ha sorprendido a su propio autor, hasta ahora escritor y dramaturgo aficionado, que confiesa sentir una cierta presión en la necesidad de escribir una segunda novela. Veremos qué resulta de ello, porque con su obra de debut ha puesto el listón bastante alto ante las expectativas creadas. Mimbres y habilidades literarias parece que no le faltan. Estaremos a la espera.

“Inventario de lo que queda cuando el bosque arde”. Michele Ruol. Siruela. 2026. 248 páginas.


domingo, 26 de julio de 2026

"ÚLTIMA ESCALA": VIDA, TRIUNFO Y MUERTE DE ENRIQUE GRANADOS


 Marta San Miguel publica, como recuerdo y emotivo homenaje, una biografía novelada del gran músico español, muerto trágicamente en el mar en 1916

Marta San Miguel (Santander, 1981) publicó en 2022 su primera novela “Antes del salto” y es también autora de los poemarios “Meridiano” (2010) y “El tiempo vertical” (2015) y de la crónica “Una forma de permanencia” (2019), que trata sobre el Racing de Santander. En 2018, quedó finalista del Premio Cosecha Eñe de Relato. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, trabajó durante veinte años en “El Diario Montañés” y actualmente colabora en programas radiofónicos como “Hoy por Hoy”, “Las Mañanas de RNE” y “Herrera en COPE”, y es columnista en los periódicos del Grupo Vocento. Recientemente, acaba de publicar “Última escala”, su segunda novela, editada, como la primera, por Libros del Asteroide.

“Última escala” es una novela basada en la vida del pianista y compositor Enrique Granados, reconocido músico y pedagogo español, nacido en Lérida en 1867 y muerto en el Canal de la Mancha el 24 de marzo de 1916. El episodio más conocido de la biografía de Enrique Granados es su trágica muerte en el mar durante la Primera Guerra Mundial. Este hecho quedó grabado en la memoria de la joven estudiante Marta San Miguel y es el punto de partida de su libro. Enrique y su mujer Amparo regresaban de un viaje a Estados Unidos, donde el músico había estrenado con gran éxito su obra “Goyescas” en el Metropolitan de Nueva York. Una invitación de última hora del presidente Wilson para que tocara en la Casa Blanca le obligó a cambiar las fechas de su vuelta a España. Cuando el barco Sussex, que había salido de Londres, cruzaba el Canal de la Mancha y se encontraba a poca distancia de la costa francesa, fue alcanzado por un torpedo lanzado por un submarino alemán. Al parecer, Enrique y Amparo iban en dos botes salvavidas distintos. Cuando el músico vio que su mujer caía al mar, él se lanzó a intentar salvarla, aunque tenía pánico al agua y no sabía nadar. Según contaron algunos testigos, la pareja murió ahogada en las aguas del océano, fundida en un abrazo.

A partir de este trágico suceso, que ocupa el primer capítulo, la novela vuelve atrás y sigue un recorrido cronológico lineal por la vida del músico leridano. Su padre era militar en Cuba y su madre santanderina. En la isla caribeña nacieron sus tres primeros hijos;  Enrique, el cuarto, vino al mundo en la capital ilerdense, donde su padre había sido destinado antes de ser enviado a Canarias. Muy pronto se trasladaron a Barcelona, donde el enfermizo joven estudió música, hizo sus primeros pinitos actuando en algunos cafés de la ciudad y dio clases particulares de piano. Gracias al mecenazgo del empresario Eduardo Conde, pudo realizar una estancia de dos años en París, un periodo determinante en su formación musical. En 1892, Granados se casó con la barcelonesa Amparo Gal, a la que los compañeros del músico llamaban “Amparo del maestro”. Ella fue un soporte fundamental para su marido, un hombre muy desorganizado y nervioso, que basculaba entre el entusiasmo desmedido y la depresión. El matrimonio tuvo seis hijos y, pese al éxito musical y el trabajo de Enrique como profesor, siempre sufrió apuros económicos. Paradójicamente, fue en su estancia en Estados Unidos cuando ganó suficiente dinero para saldar sus deudas y poder dedicarse por entero a la música. La muerte lo sorprendió, a punto de cumplir los cincuenta años, en la cima de su carrera musical y en la desahogada situación económica que siempre había anhelado alcanzar. Tras su rotundo éxito en Nueva York, Granados, ajeno a su inminente muerte, había escrito en su cuaderno: “Toda mi alegría actual es más por lo que ha de venir que por lo hecho hasta ahora”.

A la voz narradora principal, que relata en tercera persona la biografía de Granados, se une una segunda voz, la de la autora que se documenta y sigue las huellas de su legado, principalmente en la ciudad de Barcelona. Y que también reflexiona, en ocasiones en tono poético, sobre el poder de la música y el arte. En cursiva aparecen las citas testimoniales del propio Granados “recogidas de su diario personal o de sus cartas o de los libros que escribieron sobre él quienes le conocieron”. Son muchos los músicos que aparecen en el libro y con los  que tuvo alguna relación: Isaac Albéniz, Pau Casals, Ricardo Viñes, Manuel de Falla, Joaquín Turina o Joaquín Malats, entre otros. Granados logró fusionar el sonido tradicional de la música popular española con el clasicismo más virtuoso y depurado. En esta cita puede resumirse su concepción personal de la música: “Podría haber ganado riquezas con música barata. Yo he querido ser conocido por obras serias o no serlo en absoluto. He dado clases durante veinte años en vez de hacer música comercial. Y en esas lecciones he sacrificado mi salud, pero he preservado mi arte”. Al final del libro hay un código QR que permite descargar una lista de reproducción de la música del maestro.

El agua tiene una gran presencia en la novela y, curiosamente, sufriendo el músico una aguda hidrofobia y habiendo muerto ahogado, uno de sus hijos y un nieto fueron posteriormente destacadas figuras de la natación española. Marta San Miguel ha rendido un emotivo homenaje a la memoria de un artista exquisito, que tuvo en vida un gran reconocimiento internacional y que en nuestro país tal vez no ha sido recordado como merece. 

“Última escala”. Marta San Miguel. Libros del Asteroide. 2026. 224 páginas

domingo, 12 de julio de 2026

"EL DETALLE" O EL INTENTO DE SALVAR UNA RELACIÓN EN CRISIS

En su nueva novela, Jesús Carrasco explora, con ironía y prosa depurada, los conflictos domésticos en un mundo presidido por las prisas y la falta de atención

“El detalle” es la quinta novela de Jesús Carrasco  (Olivenza, Badajoz, 1972). El escritor extremeño, afincado en Sevilla, tuvo un sonado debut literario en 2013 con “Intemperie”, una novela ambientada en la España rural que fue un enorme éxito y alcanzó repercusión internacional. Se tradujo a más de veinte idiomas, obtuvo numerosos premios y fue adaptada al cine por el director Benito Zambrano en 2019. Le siguieron “La tierra que pisamos” (2016), “Llévame a casa” (2021) y “Elogio de las manos" (2024). Desde la supervivencia épica frente a una naturaleza hostil de su ópera prima, Carrasco ha evolucionada hacia temáticas más centradas en la vida cotidiana y las relaciones interpersonales en espacios domésticos y familiares. En esta misma línea incide su reciente novela “El detalle”, publicada, como todas las anteriores, por Seix Barral. 

“El detalle” cuenta el declive de una relación de pareja. En una curiosa coincidencia con los nombres de los reyes de España (según su autor, solo anecdótica), los protagonistas de la novela son Felipe y Leticia, un matrimonio sevillano de clase media que lleva veintitrés años casado, tiene dos hijos y una relación se ha ido desgastando por el paso del tiempo, la rutina y la falta de atención. En un intento de salvar la crisis, Felipe decide tener un detalle con Leticia en forma de viaje sorpresa a la ciudad eslovena de Novo Mesto, donde se conocieron durante un Erasmus y se dieron su primer beso. El vuelo desde Sevilla ha sido contratado en una compañía “low cost” y el viaje combina situaciones serias y reflexiones profundas con otras ridículas y cómicas. Por ese motivo, y aunque estemos ante una novela realista, su autor ha definido su libro como una comedia seria o una tragicomedia.

La historia está narrada en primera persona por Felipe, que recuerda desde un futuro indeterminado unos hechos que sucedieron en el pasado y sobre los que ha tenido tiempo de reflexionar desde la distancia. Durante la novela hay una frase que se repite con frecuencia: “Ahora que he tenido tanto tiempo para pensar…”. El narrador ha podido reflexionar, elaborar con detalle el relato y contar los hechos con un menor dramatismo a como seguramente los vivió, introduciendo también una visión más irónica y humorística en la narración. Porque, más que en ninguna de sus novelas anteriores, Jesús Carrasco echa mano aquí de un fino e incisivo sentido del humor que mezcla con maestría con una mirada crítica al mundo contemporáneo: las prisas, el cansancio, la carga laboral, las obligaciones familiares, la presión de tener que llegar a todo, el uso permanente del móvil y la falta de tiempo y atención, las actividades de los niños, el gimnasio y el deporte de reto permanente, el pago de la hipoteca, el apartamento de la playa, el coche grande, el sofá en L… La ironía alcanza su máxima expresión y se convierte en sarcasmo y carcajadas con las disparatadas peripecias a las que la compañía aérea contratada somete a los viajeros en su vuelo de bajo coste. Y con la descripción de los curiosos personajes compañeros de viaje de la pareja protagonista.

Un aspecto fundamental de la narrativa de Jesús Carrasco, que se vuelve a poner de manifiesto en este libro, es la búsqueda de la precisión en el uso del lenguaje y la constante depuración que supone para él el ejercicio de la escritura. También destaca la abundancia de metáforas y comparaciones. Felipe, el narrador, lo expone en sus primeras páginas: “Aunque mis metáforas no son particularmente elaboradas, suelen ser, sin embargo, certeras porque la simpleza y la verdad no están reñidas”. Una de las metáforas más repetidas es la de la necesidad de cuidar el amor como si fuera una planta: “Lo de que el amor entre dos personas es como una planta es algo tan cierto como la ley de gravitación universal. Y tan constante. Si no estás pendiente de la planta, a no ser que sea de plástico, esta se muere. Y no basta con regar el amor  una vez a la semana en invierno y cada dos días en verano. […] Al principio del todo, podríamos decir, el amor entre dos personas se riega a sí mismo hasta el punto de que ni siquiera necesitas al otro. Una fase de autorriego en la que el hipotálamo inunda el cuerpo de dopamina y con eso es suficiente. Pero llega un momento en el que la dopamina se retira dejándoos a los dos solos, frente a frente. ¿Y ahora qué?, os preguntáis. Pues bien, a partir de ahora, si queréis que el amor luzca frondoso será necesario regar, por supuesto, pero también abonar, podar […]. Y eso solo se consigue gracias al atributo más amenazado del siglo XXI: la atención. Para que el amor no sea de plástico hay que prestarle atención y nosotros hacía ya tiempo que habíamos desatendido nuestro amor, y eso que estábamos avisados”.

Muy lejos de aquella extraordinaria “Intemperie”, Jesús Carrasco ha escrito una entretenida novela realista, divertida y crítica, sobre los problemas de la pareja en los tiempos modernos.

“El detalle”. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2026. 240 páginas

domingo, 28 de junio de 2026

"LA INTRIGA DEL FUNERAL INCONVENIENTE", UNA TRAMA HILARANTE Y DISPARATADA


Eduardo Mendoza despliega su humor inteligente en su nueva novela, ambientada en Barcelona y protagonizada por el llamado “detective sin nombre".

Desde que hace ya más de cincuenta años se diera a conocer con “La verdadera historia del caso Savolta” (1975), Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) se ha convertido en uno de los escritores españoles más prolíficos y respetados de nuestras letras. Autor de una veintena de novelas, algunas tan exitosas como “La ciudad de los prodigios”, “Sin noticias de Gurb”, “Riña de gatos” o “Tres enigmas para la Organización”, ha publicado también relatos, teatro y varios ensayos. Ha merecido galardones tan importantes como el Premio Cervantes en 2016 o el Princesa de Asturias de las Letras en 2025. Con “El misterio de la cripta embrujada” (1977), inició una serie de novelas protagonizadas por el llamado detective sin nombre, un peculiar antihéroe, cuyo nombre nunca se cita, que ha estado ingresado en un manicomio y se ve envuelto en divertidas y rocambolescas tramas que acaba resolviendo de manera disparatada a la vez que ingeniosa. Componen también esta serie las novelas “El laberinto de las aceitunas” (1982), “La aventura del tocador de señoras” (2001), “El enredo de la bolsa y la vida” (2012), “El secreto de la modelo extraviada” (2015) y “La intriga del funeral inconveniente” (2026), su última entrega, publicada, como todas las anteriores, por Seix Barral.

Como la mayor parte de sus novelas, “La intriga del funeral inconveniente” transcurre en Barcelona. El relato se inicia con un extraño funeral de alguien desconocido y a quien se supone poco importante, porque se celebra en un rincón del tanatorio del barrio de Sants. La ceremonia es oficiada por un funcionario de los servicios funerarios y a ella solo asisten una mujer de pocas luces que llora como una plañidera, un ex inspector de policía y un extraño personaje que, ataviado con una gabardina, un sombrero y unas gafas de sol, observa de refilón sin acercarse demasiado. También está presente un joven aprendiz de periodista, Ramoncito Valenzuela, que escribe una crónica del sepelio para el periódico en el que acaba de empezar a trabajar. A raíz del contenido de esa crónica, el joven es despedido fulminantemente del diario por su jefe Pufo Colorado. Intrigado por su despido, quiere saber sus causas y para ello visita al oficiante del funeral, el señor Francisco de Sales Alibey, que lo recibe en su casa, donde vive con su esposa y la menor de sus tres hijas, llamada Titina, una joven algo veleta que se enamora de Ramoncito y a la que secuestran cuando se iba a encontrar con él junto a la iglesia de Santa María del Mar.  

A partir de ese secuestro, y por causas diversas, se reúnen en la casa de los señores Alibey (apellido que coincide con el sobrenombre de un famoso explorador catalán del siglo XIX) unos cuantos personajes estrambóticos y disparatados. Uno de ellos es el ex inspector de policía que asistió al funeral y cuyo nombre es Juan Ignacio Rodríguez Jarana, en otros tiempos apodado el Tigre Malo, un hombre impulsivo y violento, muy aficionado a travestirse de mujer y hoy esbirro de un tal don Basilio. También acude monseñor Gorostiza, miembro de la Comisión Episcopal en la diócesis de Barcelona, que estuvo en México y se arranca en cualquier momento a cantar un corrido. Más tarde se presenta Winston, un vendedor telefónico que dice tener experiencia en secuestros por ser frecuentes en su país de origen. Además de estos personajes, aparecen en la novela otros muchos, a cual más descacharrante y con nombre más llamativo: una baronesa Pía, un señor Riallas i Riallas (Carcajadas y Carcajadas en su traducción del catalán al castellano) en bancarrota, un sicario apodado El Bruto, una Egregia Senhora Maria Pilar Ferreira dos Trastos e Cardoso (catedrática emérita de la Universidad de Lisboa), un tipo oscuro conocido como Manolito el Sentencioso... Y el detective innominado que ya conocemos de novelas anteriores y su hermana Cándida, muy corta de entendederas y que ejerció de joven la prostitución. En esta entrega, el detective anónimo tiene menos presencia que en las otras novelas de la serie y solo aparece en su tramo final.

Con este amplio repertorio de personajes, un Mendoza en estado puro crea una trama rocambolesca y disparatada, con el humor descacharrante y la ironía ácida marca de la casa. Una trama detectivesca con una intrincada red de suplantaciones, engaños y chapuzas criminales. Una historia hilarante y alocada que no decae en ningún momento ni en su intriga ni en su humor desternillante que no concede tregua al lector. En una Barcelona de amplio espectro social, donde encontramos desde poderosos chanchulleros y ambiciosos hasta pícaros, marginados y tipos comunes de barrio, con talleres de bicicletas que funcionan como tapaderas o pastelerías de nombre tan singular como “El amigo de los zombis”. La novela está dividida en tres partes (El funeral, La intriga y El inconveniente), sin continuidad lineal cronológica, como un puzle donde hay que hacer encajar, y encajan perfectamente, las diferentes piezas que lo componen. Un impecable artefacto literario en el que el disparate y el absurdo esconden una divertidísima sátira de subyacente fondo ético. A los 83 años, Eduardo Mendoza demuestra estar en plena forma y firma una novela que puede situarse entre las mejores de su larga y brillante carrera literaria.

“La intriga del funeral inconveniente”. Eduardo Mendoza. Seix Barral. 2026. 256 páginas


domingo, 14 de junio de 2026

ESPÍAS, DRONES Y GEOPOLÍTICA EN LA NUEVA NOVELA DE INÉS PLANA


La escritora barbastrense publica “Las espías y el enigma Aquiles”, una absorbente intriga internacional protagonizada por el capitán Tresser

Las espías y el enigma Aquiles” es la quinta novela de Inés Plana (Barbastro, 1959) y la cuarta protagonizada por Julián Tresser, antes teniente y ahora capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Las anteriores fueron “Morir no es lo que más duele” (2018), “Antes mueren los que no aman” (2019) y “Lo que no cuentan los muertos” (2021). Tras las trepidantes aventuras y desventuras de Rosaura Castán en su anterior “Fugitiva” (2024), la escritora barbastrense, afincada en Madrid, ha recuperad a su personaje fetiche para protagonizar su nueva novela, “Las espías y el enigma Aquiles”, editada, como todas las anteriores, por Espasa.

Aunque “Las espías y el enigma Aquiles” se inscribe en los parámetros del thriller, Inés Plana ha dado un importante giro respecto a sus libros anteriores y ha escrito una novela de espías, una temática no demasiado frecuente en la literatura de nuestro país. En esta ocasión, el capitán Tresser se ve involucrado en una compleja trama de espionaje internacional, con ramificaciones en diversos países de varios continentes. A la vuelta de una reunión policial de naciones del sur de Europa, celebrada en Atenas, el capitán de la UCO se ve obligado a dar explicaciones a sus superiores por su encuentro clandestino con un agente del CNI poco antes de que una explosión en un yate en las costas griegas ocasionara varios muertos. Tresser, que acaba de ser padre y disfruta de un permiso de paternidad, se unirá, por su cuenta y para limpiar su nombre, a las investigaciones que realizan agentes del servicio de inteligencia tras el misterioso secuestro de dos jóvenes científicos españoles que  están diseñando un nuevo modelo de dron en un laboratorio de la universidad de Cambridge. A partir de ahí, se desencadena una trepidante intriga, llena de acción y giros inesperados, en el contexto de la guerra de intereses geopolíticos que ha convulsionado el tablero internacional tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Tresser va a descubrir el mundo del espionaje y de los servicios secretos, que se mueve por unos códigos muy diferentes a los de la guardia civil a los que él está acostumbrado: “Había dos realidades, la de los espías y la de todos los demás”. Un mundo de falsas identidades, engaños y simulaciones, agentes dobles, traiciones y topos infiltrados, escasez de empatía, webs oscuras, sacrificio de la vida familiar, desapego, riesgos continuos, presupuestos desmesurados y, aquí, de manera muy ostentosa y con reminiscencias cinematográficas, mucho glamour y lujo, hoteles caros y continuos viajes por todo el mundo. Los escenarios son múltiples: Atenas, Madrid, Londres, Escocia, Milán, Islandia, África… Con personajes que operan desde cualquier lugar del planeta. Pero en un relato tan ampliamente internacional tampoco podían faltar algunas referencias altoaragonesas: Barbastro, Benasque, Candanchú o, con mayor presencia, El Grado y su impresionante presa en la comarca del Somontano. 

“Las espías y el enigma Aquiles” es la más coral de las novelas de Inés Plana. En el relato aparece un buen número de personajes. Deben de rondar la veintena entre los principales y los secundarios, de muy diferentes países y procedencias. Muchos de ellos son espías. Las dos con mayor presencia son Alessia y Mara, ambos nombres falsos y cambiantes según las misiones que desempeñan.  Dos mujeres de diferente personalidad: la primera de 38 años con marido militar y una hija de siete años y la segunda, que ya rebasa los cuarenta, con una peligrosa afición al sexo para su profesión. También aparecen sus superioras Alma y Carol, dos mujeres inflexibles, y Norberto, a quien conocemos de alguna novela anterior. El equipo habitual de guardia civiles que trabaja con Tresser tiene aquí menor presencia y solo Amanda, teniente coronel y psicóloga clínica, adquiere mayor protagonismo en la parte final de la historia. Y por descontado, la novela incide en la parte más humana y familiar del protagonista: su pareja Adelaida, su hija Luba ya veinteañera y el recién nacido Pablo, muy deseado tras el aborto anterior de Carlota sufrido por Adelaida. La responsabilidad familiar pesa cada vez más en un maduro Tresser, padre colaborador en las tareas de crianza, al que su mujer y su hija esperan con angustia y frecuentes recriminaciones tras sus peligrosas misiones en el extranjero. Hay que decir que, aunque sea la cuarta novela protagonizada por el carismático guardia civil y aparezcan muchos personajes ya conocidos, quien no haya leído las anteriores podrá seguir esta sin problemas de principio a fin.

Otro aspecto interesante del libro es la rabiosa actualidad de su temática. Desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania se ha constatado la importancia militar del uso de los drones y de la aplicación de la IA y otras tecnologías en la fabricación de modelos cada vez más sofisticados y eficaces. Y esto ha desencadenado una nueva carrera armamentística entre las potencias ya consolidadas y las emergentes y modificado el mapa geopolítico internacional. Por otro lado, la narración tiene un ritmo trepidante, es de lectura ágil y absorbente y confirma a Inés Plana como una de las escritoras más consolidadas en la novela de intriga y suspense de nuestro país.

“Las espías y el enigma Aquiles”. Inés Plana. Espasa. 2026. 464 páginas.


domingo, 31 de mayo de 2026

LO URBANO Y LO RURAL EN DOS BUENAS NOVELAS ESTADOUNIDENSES RECIENTES


 

Richard Price sitúa “Lázaro resucitado” en el Harlem neoyorkino y Louise Erdrich ambienta “Poderoso río Rojo” en un pueblecito de Dakota del Norte 

Richard Price (Nueva York, 1949) y Louise Erdrich (Little Falls, Minnesota, 1954) son dos veteranos escritores estadounidenses con una brillante carrera y un reconocido prestigio, tanto en su país como en el ámbito internacional. Richard Price se dio a conocer mundialmente en 1986 por el guion de “El color del dinero”, que le valió una nominación al Oscar. Desde entonces ha participado como guionista en numerosas películas y series televisivas, algunas de gran éxito como “The Wire” o “The Night Of”. Entre sus novelas destacan “The Wanderers”, Clockers”, “Freedom”, “El samaritano”, “La vida fácil” o “Los impunes”. Recientemente ha publicado “Lázaro resucitado”, editada en España por Random House, con traducción de Óscar Palmer Yáñez.

“Lázaro resucitado” (“Lazarus Man”) transcurre en el barrio neoyorquino de Harlem, durante unos días de 2008. Tras casi diez años sin publicar, esta novela se aleja bastante de las anteriores del autor. Sigue siendo un relato urbano, pero no es un thriller ni una novela policiaca (aunque una de sus protagonistas sea una mujer policía) ni su tema principal son las bandas juveniles ni las mafias de las drogas. Si estas aparecen es como telón de fondo, porque los personajes de la novela son gentes trabajadoras de Harlem, que lidian con sus conflictos laborales y personales en su supervivencia cotidiana. La historia se inicia con el derrumbe de un vetusto edificio en el que mueren seis personas y hay alguna desaparecida. Las causas pueden ser los fallos de construcción o las obras de un metro cercano. Pero a Price no le interesa la investigación del siniestro, sino cómo éste afecta a una serie de habitantes del barrio.

La novela teje así una red de personajes que se van interrelacionando y confeccionan un completo mosaico social. Hay cuatro personajes principales cuyas historias se van alternando. Una veterana agente del cuerpo de policía, muy desgastada por su trabajo, que se ha separado de su pareja y comparte con él la custodia de su hijo mientras vive otra relación. Un joven fotógrafo recién llegado a la ciudad, obsesionado con fotografiarlo todo. El propietario de una funeraria al borde de la quiebra, que busca en la tragedia “nuevos clientes” para reflotar su negocio. Y Anthony Carter, el Lázaro del título, que tras un par de días sepultado bajo toneladas de escombros, emerge milagrosamente de entre las ruinas para convertirse, tras una vida errática y desnortada, en un hombre nuevo, reclamado por los medios y medio convencido de su nueva misión en el mundo. Estos personajes llevan a otros y todos se van mostrando a través de sus diálogos. Price ha escrito una novela más sosegada que las anteriores, con una cadencia más lenta y una mirada más comprensiva y madura.

Louise Erdrich es novelista, poeta y escritora de libros para niños; desciende de emigrantes franceses y alemanes y de nativos americanos de la tribu ojibwe, presentes en muchas de sus novelas. Actualmente regenta una librería en Minneapolis y desde hace unos años su nombre suena para el Premio Nobel de Literatura. Es autora de más de veinte novelas (“Filtro de amor”,” La reina de la remolacha”, “Plaga de palomas”, “La casa redonda” o “El vigilante nocturno”, entre otras), muchas de las cuales han sido publicadas en España por Siruela, que acaba de publicar también “Poderoso río Rojo”, con traducción de Susana de la Higuera Glynne-Jones.

“Poderoso río Rojo” transcurre, desde 2008 a 2024, en Tabor, un pueblecito de Dakota del Norte, cuyas ciudades próximas son Fargo y Minneapolis. El valle del río Rojo es una zona de amplias llanuras en las que se diseminan numerosas granjas dedicadas al cultivo intensivo de remolacha azucarera. Gary Geist, hijo de una de las familias más ricas del pueblo, se va a casar con la joven Kismet Poe, cuya madre, Crystal, trabaja desde hace años conduciendo un camión de azúcar en la fábrica de los Geist. Otro personaje interesante es Hugo, un joven, cuyos padres regentan una librería. Enamorado de Kismet, abandona el pueblo tras la boda de esta en busca de trabajo en unas prospecciones petrolíferas. En la novela hay un buen número de personajes, un hecho oscuro ocurrido en una fiesta organizada años atrás por Gary y sus amigos, unas reuniones femeninas de un club de lectura más dadas al cotilleo local que a la literatura y muchas referencias a la agricultura: los cultivos, las plagas y los plaguicidas, la búsqueda de nuevos métodos agrarios…Todo ello en un relato bien hilvanado, narrado con la elegancia y maestría propias de una escritora excepcional como Louise Endrich.

“Lázaro resucitado”, de Richard Price, y “Poderoso río Rojo”, de Louise Endrich, son dos magníficas novelas publicadas recientemente que abordan, respectivamente, lo urbano y lo rural, dos realidades geográficas y sociales muy diferentes de un país tan extenso y variado como Estados Unidos, cuya literatura parece gozar de muy buena salud.

“Lázaro resucitado”. Richard Price. Random House. 2026. 432 páginas / “Poderoso río Rojo”. Louise Erdrich. Siruela. 2026. 456 páginas 


domingo, 17 de mayo de 2026

DRAMA FAMILIAR Y MEMORIA DEL TERROR EN LA NUEVA NOVELA DE FERNANDO ARAMBURU


 El escritor vasco narra en “Maite” el reencuentro de dos hermanas y una madre durante los cuatro días del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco

“Maite” es la esperada nueva novela de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959). Se incluye dentro de la colección narrativa “Gentes vascas”, serie de cinco libros protagonizados por personajes comunes que viven en el País Vasco y sobre los que repercute algún suceso histórico acontecido en esa comunidad. Además de “Maite”, pertenecen a la serie “Los peces de la amargura” (2006), “Años lentos” (2012), “Hijos de la fábula” (2023) y “El niño” (2024).  También de tema vasco es su exitosa y aclamada novela “Patria” (2016), de cuya publicación se cumplen ahora diez años. Aramburu, que reside desde hace tiempo en Alemania, es uno de los escritores más leídos y consolidados de nuestras letras. Con numerosos galardones en su haber, ha publicado catorce novelas, varios libros de relatos, ensayos y poesía. Ha traducido varias obras del alemán al español y algunos de sus libros han sido adaptados al cine y la televisión. Como la mayor parte de su obra, “Maite” ha sido publicada por la editorial Tusquets, en su colección Andanzas. 

“Maite” transcurre en San Sebastián durante los días 10, 11, 12 y 13 de julio de 1997, desde el jueves hasta el domingo. Son los cuatro días en que ETA secuestra y ejecuta a Miguel Ángel Blanco, joven concejal del PP en el ayuntamiento de Ermua, en el que fue posiblemente el ejercicio de crueldad programada más repugnante y vil de toda la larga trayectoria violenta de la banda terrorista. Pero ese espeluznante crimen no es el tema principal de la novela, sino que sirve de fondo a una trama familiar: el reencuentro durante esos días de una madre y sus dos hijas en la capital donostiarra. Maite es la hermana pequeña, tiene 34 años y vive con su marido, un oftalmólogo que durante ese fin de semana ha viajado a Madrid para asistir a un congreso de su profesión. Su casa está muy próxima a la de su madre, una mujer viuda que ha sufrido un ictus recientemente. Durante esos días reciben la visita de Elene, la hermana mayor, que vive en Estados Unidos y hace trece años que no regresaba a San Sebastián. Elene, que exagera la nostalgia de su tierra natal, ha dejado a su marido y sus dos hijos al otro lado del océano y aparenta una felicidad que pronto se observa engañosa y postiza. Las relaciones entre estas tres mujeres durante esos días constituyen el grueso de la novela y el lector va descubriendo la verdadera realidad de sus vidas a través de sus palabras y conversaciones.

El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco sirve como marco histórico de ese reencuentro familiar. Sin embargo, el suceso impacta de manera distinta en los personajes y supone un punto de inflexión en las protestas ciudadanas contra ETA, hasta entonces más bien escasas dentro de la sociedad vasca. Maite, mujer extremadamente sensible, es quien más sufre por la despiadada crueldad de los terroristas. Ella fue de las pioneras en las protestas contra ETA y, pese a las recomendaciones de su marido para que no se significara, ya acudía a las minoritarias manifestaciones pacifistas  y lucía el lazo azul, lo que le supuso recibir una pedrada en la frente que le dejó una cicatriz que intenta ocultar. Sin valoraciones morales ni opiniones políticas, Fernando Aramburu muestra una vez más la tragedia del terrorismo y la división de la sociedad vasca, y se sitúa en el lado ético y digno de la historia.

“Maite” es, en esencia, una novela de mujeres. Sus tres personajes principales lo son. La más importante, y sobre quien gira todo el relato, es Maite. Todo lo que se narra lo conocemos por ella: o lo cuenta ella o a ella se lo cuentan.  Es una mujer de una sensibilidad especial y construye lo que llama sus “castillos”. Para ello, necesita oscuridad y, además de interrogarse a sí misma, crea una realidad interior paralela en la que el mundo es como ella desearía que fuera. También hay cosas que no quiere ver. Elene es muy diferente, sobreactúa para ocultar su verdadera situación. Manoli, la madre, es una mujer de fuerte carácter, que quiere demostrar que pese al ictus que ha sufrido puede valerse por sí misma. Los hombres están ausentes. Manoli es viuda, el marido de Maite está de viaje y el de Elene se ha quedado en Estados Unidos. Solo un novio de juventud de Elene, con quien se reencuentra en esos días, tiene una mayor presencia física en el relato.

Fernando Aramburu ha combinado una relación familiar, con su parte de cotidianidad doméstica y de drama oculto, con la memoria de uno de los momentos más trágicos e ignominiosos de la larga historia del terrorismo etarra en nuestro país. No es baladí recordar un pasado reciente en tiempos en que la memoria histórica parece retrotraerse a un pasado ya lejano y olvidar atrocidades más próximas, con muchos actores aún vivos que participaron en aquella barbarie. Por otro lado, el escritor donostiarra ha escrito una historia sencilla, tratada con honda ternura y atinada psicología, de lectura fácil y amena. Una novela muy recomendable. 

“Maite”. Fernando Aramburu. Tusquets Editores. 2026. 344 páginas

domingo, 3 de mayo de 2026

"KOLJÓS", UN APASIONANTE RELATO FAMILIAR DE EMMANUEL CARRÈRE

El escritor francés narra en su nueva novela la vida de cuatro generaciones de su familia y recorre la historia de Francia y Rusia de los siglos XX y XXI

Emmanuel Carrère (París, 1957) es posiblemente el escritor francés con mayor éxito internacional. Sobre todo, por sus novelas de no ficción, relatos inspirados en hechos o personajes reales. Todas ellas han sido editadas en España por Anagrama: “El adversario” (2000), “Una novela rusa” (2008), “De vidas ajenas” (2011), “Limónov” (2012), “El Reino” (2015), “Yoga” (2021) y “V13” (2023). También de no ficción es su última novela “Koljós”, publicada recientemente en España por la misma editorial, en este caso con traducción de Juan de Sola. En Anagrama también se han publicado sus libros de reportajes periodísticos “Conviene tener un sitio adonde ir” y “Calais” y su biografía de Philip K. Dick “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos”, y se han recuperado cinco novelas de sus inicios: “La amiga del jaguar”, “Bravura”, “El bigote”, “Fuera de juego” y “Una semana en la nieve”; así como el ensayo “El estrecho de Bering”. En reconocimiento al conjunto de su obra, en 2021 Emmanuel Carrère recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

“Koljós” es un completo relato del árbol genealógico de Emmanuel Carrère, que recorre la vida de cuatro generaciones de su familia y abarca prácticamente todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI. El libro comienza el 3 de octubre de 2023 cuando, cincuenta y tres días después de su muerte, se rinden honores de estado a Hélène Carrère d’Encausse (Hélène Zurabishvili, de soltera), con la presencia del presidente de la República Francesa Emmanuel Macron, que lee un discurso de alabanza a la nonagenaria fallecida, madre de Emmanuel Carrère. En el despacho de su padre, fallecido en diciembre de ese mismo año, el escritor encontró cinco voluminosas carpetas bien ordenadas que contenían sus investigaciones genealógicas familiares, que habían sido su gran obsesión durante toda su vida. Cuatro de esas carpetas estaban dedicadas a la familia de su mujer y la otra a su propia familia. A partir de ese abundante y documentado material, Emmanuel Carrère ha escrito una magnífica y extensa novela de no ficción sobre su familia, de orígenes rusos y georgianos por la rama materna y franceses meridionales por la paterna. Una narración apasionante que abarca más de cien años de la historia de Europa.

La familia materna del escritor procedía de la burguesía ilustrada zarista que tuvo que abandonar Rusia tras la revolución bolchevique. Los bisabuelos de Carrere se exiliaron en Georgia, que luego también cayó en manos rusas. El exilio llevó a la familia a Francia. El abuelo George fue un personaje errático, marcado por la pobreza y el pesimismo, que por su conocimiento del alemán tuvo relación con los nazis durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Al final de la contienda, fue acusado de colaboracionista y desapareció para siempre misteriosamente. A él le dedicó Carrère su libro “Una novela rusa”. En “Koljós” es su madre, Hélène, quien adquiere un mayor protagonismo. Fue una mujer longeva, de fuerte carácter, con un ascenso social imparable. Escribió libros sobre la historia de Rusia y fue la primera mujer al frente de la Academia en Francia. Más en segundo plano aparece el padre, Louis, discreto y siempre eclipsado por la arrolladora personalidad de su mujer. Hay otros personajes relevantes como su tío Nicolás, hermano de su madre, y se narran viajes del autor a Ucrania, ya invadida por Rusia, o a Georgia, donde Salomé, del tronco familiar materno, llegó a ser presidenta del país tras su independencia de Rusia.

En la revolución rusa de 1917 los “koljós” eran las granjas colectivas, propiedad del estado, que sustituían a las de propiedad individual. Sin embargo, el título del libro hace referencia a la expresión “hacer koljós”, que utilizaba la madre del escritor para describir el apiñamiento con sus tres hijos en el dormitorio familiar: “Marina, que era la más pequeña, ocupaba el lugar de mi padre en la cama de matrimonio. Nathalie y yo sacábamos nuestros colchones o simplemente poníamos cojines alrededor de la cama. Nuestra madre había dado un nombre a ese ritual del dormitorio: ‘hacer koljós’. Nos encantaba hacer koljós. No sé hasta cuándo lo hicimos, pero diría que hasta mucho después de que dejáramos de creer en Papá Noel”. La foto de la portada del libro hace referencia a ese apiñamiento de los hijos en torno a la madre, aunque sus protagonistas estén en ella de pie.

Emmanuel Carrère ha escrito una apasionante biografía familiar, que combina las historias personales de cuatro generaciones, desde sus bisabuelos al propio autor, con la Historia de Europa, desde la Revolución rusa hasta la actual guerra de Ucrania. Un relato de ritmo ágil y fluido, en el que el propio Carrère se toma algunas licencias novelescas para dar contenido narrativo a los materiales documentales que su padre fue acumulando en vida. Es decir, que el escritor francés ha vuelto a demostrar que es un maestro en la llamada novela de no ficción, una literatura testimonial que se basa en hechos reales. En este caso, la historia de su familia ya contenía en sí misma todos los ingredientes de una magnífica novela, a los que él solo ha tenido que dar la forma literaria adecuada.

“Koljós”. Emmanuel Carrère. Anagrama. 2016. 448 páginas

sábado, 18 de abril de 2026

"LOS DÍAS QUE NO EXISTIERON", LA PRIMERA NOVELA DE DANIEL RAMÍREZ

El periodista navarro firma un trepidante thriller sobre el periodismo moderno y la banalización del mal, con un viejo nazi y un asesinato de ETA sin resolver

Daniel Ramírez García-Mina (Pamplona, 1992) es actualmente uno de los jóvenes periodistas con mayor proyección y presencia en los medios de comunicación de nuestro país. Trabaja como redactor jefe en “El Español” y es autor de la revista de prensa en “Más de uno”, el programa matinal de Carlos Alsina. Además, colabora y participa en diversos programas y tertulias televisivas. Es autor del poemario “Es sólo vivir” (2022) y de los libros de no ficción “Paso marcial” (2016), donde investiga la trayectoria de su abuelo, médico militar durante la guerra civil; “La otra vuelta del camino” (2018), en el que sigue las huellas de Pío Baroja; Eusebius, capitán de la Nave de Baco” (2019), un retrato de la música en los años de la guerra; “Porque somos Osasuna” (2020), sobre su equipo de futbol favorito; y “Salvoconducto-19” (2020), una crónica de los años de la pandemia. Ahora, ha dado el salto a la novela y ha debutado con “Los días que no existieron”, un thriller trepidante, ambientado en la España actual, con varias tramas narrativas y protagonizado por una joven periodista. 

La protagonista de “Los días que no existieron” es Julia Mendieta, una periodista de treinta años, nacida en San Sebastián, que ejerce su profesión en Madrid como redactora del diario “El Universal” y participa habitualmente en las tertulias políticas televisivas. Julia mantiene una relación algo inestable con su novio, Iván, y se siente presionada por el director de su diario, que la apremia para que publique un reportaje impactante. Esa posibilidad se le presenta al conocer, a través de un librero de viejo, la existencia de un anciano nazi alemán que vive refugiado en Madrid bajo una falsa identidad y que participó en el bombardeo de Guernica en su juventud. Por otro lado, Julia está obsesionada con descubrir al asesino de su abuelo, un periodista que fue asesinado por ETA en una calle de San Sebastián en presencia de su hijo, y padre de Julia, y cuyo crimen nunca ha sido esclarecido. La agitada vida periodística madrileña de la joven y estas dos líneas narrativas históricas paralelas que se entrecruzan, contadas a un ritmo casi frenético, constituyen el argumento de un thriller absorbente y vibrante que, a pesar de sus más de quinientas páginas, mantiene la atención del lector desde la primera hasta la última página.

Tal vez el principal tema de la novela sea la banalización del mal. Las dos citas que abren el libro son ilustrativas sobre el mismo. La primera es del humanista renacentista francés Sébastien Castellion: “Matar a un hombre no es defender una idea; es matar a un hombre”. La segunda, del novelista ruso León Tolstoi: “Pon a desfilar a un muchacho, hazle marchar con música, dale un fusil… y tendrás un asesino”.  Tanto el nazi alemán como el etarra vasco no parecen arrepentidos de sus crímenes. Ellos creen formar parte de un proyecto superior para cuya consecución puede ser necesario sacrificar vidas humanas. Y, por otro lado, puede deducirse que, en cierta manera, cualquier joven que crezca en una efervescencia ideológica grupal contagiosa puede llegar a cometer o a exculpar determinados comportamientos destructivos y homicidas.

Aunque las historias contadas en la novela son ficticias, el autor se nutre de algunas experiencias propias. Su condición de periodista y tertuliano político le ha podido servir de base para mostrar las guerras sucias entre medios de comunicación y la del propio gobierno contra los medios hostiles que investigan y desvelan sus corruptelas. Como el propio autor cuenta, dos hechos le ayudaron a orientar el rumbo de su relato. Por un lado, la entrevista que le hizo, desde el anonimato, a la hija de uno de los pilotos nazis que bombardearon Guernica. Por otro, la revelación tardía de su abuelo al contarle que él había sido extorsionado por la banda terrorista ETA en Pamplona durante los llamados “años del plomo”. Esos años oscuros de la sociedad vasca tardaron un tiempo en ser abordados por la literatura. Fue Fernando Aramburu, que acaba de publicar otra novela sobre el tema, quien comenzó a tratarlo en libros como “Los peces de la amargura”, “Años lentos” y, sobre todo, “Patria”. Ahora escritores más jóvenes, como Daniel Ramírez, se atreven a escribir sobre ello con una mayor distancia y sin los miedos y condicionantes de aquellos años.

“Los días que no existieron” se enmarca claramente en los parámetros del thriller, un relato de intriga contado a un ritmo trepidante y con un personaje central complejo, del que se describe su día a día, sus obsesiones, sus problemas laborales, familiares y sentimentales y sus altibajos emocionales. Se añaden elementos históricos que inciden en dos episodios de violencia confluyentes en un tipo de fanatismo político que justifica el asesinato del discrepante en aras de un bien superior. Daniel Ramírez García-Mina ha tardado, según confiesa, seis años en escribir este libro. En ese tiempo ha realizado también un intenso trabajo periodístico. El esfuerzo ha merecido la pena y el resultado de su debut en la narrativa es más que notable y satisfactorio.   

“Los días que no existieron”. Daniel Ramírez. Espasa. 2026. 520 páginas

 

domingo, 5 de abril de 2026

"LA DOBLE DESAPARICIÓN DE ABRIL DEL PINO", UNA DIVERTIDA FICCIÓN DE MISTERIO


Marina Sanmartín publica una novela negra sin crímenes ni sangre, y con muchos guiños literarios, que transcurre entre Madrid y Valencia

Marina Sanmartín Pla lleva toda su vida ligada al mundo de los libros, de los que es una apasionada. Nacida en Valencia en 1977, vive desde hace tiempo en Madrid, donde es socia administradora y gestora de la librería Cervantes y Compañía. Escritora, periodista y librera, es autora de cinco novelas, con la última de las cuales, “Las manos tan pequeñas”, ganó en 2022 el Premio a  la Mejor Novela en el festival Valencia Negra. Colaboradora habitual en prensa escrita y emisoras de radio, en 2023 publicó su primer ensayo: “Desde el ojo del huracán. Una historia íntima de las librerías”. A principios de 2026 ha publicado “La doble desaparición de Abril del Pino”, una divertida novela negra, sin crímenes ni sangre, y con numerosos guiños literarios a la novela de misterio y enigma más clásica y tradicional.

“La doble desaparición de Abril del Pino” transcurre entre Madrid y Valencia en muy pocos días, entre el 23 de diciembre de 2024 y el 6 de enero de 2025. En vísperas navideñas, su agente literaria denuncia que la famosa escritora de novela negra Abril del Pino ha desaparecido misteriosamente. Su última aparición pública fue en una cena a la que asistió como invitada de honor de una intrigante y semisecreta sociedad literaria, especializada en novela policiaca, que responde al enigmático nombre de Reme-Tep, tomado de la película “El secreto de la pirámide”, estrenada en los años ochenta. La velada se celebró en la librería “Las palabras mágicas”, situada en el centro de Madrid y regentada por Ágata Caballé y su extravagante y erudito socio, conocido como Bergman. La investigación del caso recae sobre el inspector José Manuel Castillo, un hombre común, felizmente casado, con dos hijos que se parecen al actor Charles Laughton y una madre bastante dominante. Castillo dirige enseguida sus pesquisas a la librería madrileña, donde descubre que su propietaria, Ágata, es la atractiva mujer con la que se cruza con frecuencia en El Retiro cuando sale a correr por las mañanas. También descubre, a través de una periodista jubilada que vive en Valencia, algunos hechos extraños que vivió la desaparecida Abril del Pino en aquella región cuando era niña. El inspector visitará algunos escenarios de la novela “Cañas y barro”, en busca de datos del pasado que le ayuden a resolver el caso y hacer encajar las piezas que componen el puzle de la misteriosa desaparición de la escritora.

“La doble desaparición de Abril del Pino” se inscribe dentro del llamado “cozy crime”, un subgénero de novela de misterio que combina intriga, humor y escenarios idílicos o espacios cerrados y evita la violencia explícita, centrando la historia en la resolución del enigma que constituye el nudo del relato. Cansados de la novela negra de origen nórdico, cargada de sangre, escenas truculentas, asesinos despiadados y exceso de muertes, algunos escritores actuales han buscado su modelo en los autores clásicos de la edad de oro de la literatura de misterio: Agatha Christie, Arthur Conan Doyle, Dorothy L. Sayers, Anthony Berkeley Cox...  Y esa línea es la que sigue en su novela Marina Sanmartín, que se declara lectora devota de Agatha Christie y cuyo nombre ha puesto a uno de los principales personajes femeninos del libro. Dado el amplio bagaje de lecturas de su autora, la novela está plagada de referencias cultas (tanto literarias como cinematográficas) y guiños al lector.

La novela está organizada en capítulos que corresponden a cada uno de los días en que transcurre el relato. Con unos personajes trabajados y bien construidos: el inspector Castillo, próximo a los cincuenta y siempre intentando corregir sus malos hábitos alimentarios; su locuaz y culto ayudante Alfredo Pontones y su congénita habilidad para irse por las ramas; la enigmática librera Ágata Caballé y su perspicaz socio Bergman; la periodista veterana Tina Cremades y sus martinis con aceitunas; los seis sospechosos miembros de Reme-Tep, cuya identidad secreta irá saliendo a la luz; el misterioso chico del camping; el viejo y cadavérico campista Fermín y su caravana llena de viejos cachivaches; la gata Tempestades… Y, por descontado, la escritora Abril del Pino, más nombrada y buscada que físicamente presente en el relato.

“La doble desaparición de Abril del Pino” es una novela negra inteligente, inocua y llena de humor, ligera y agradable, con un delicioso toque costumbrista. Un sutil juego intelectual, un homenaje a la buena literatura, una historia que entretiene y reconforta al lector, que sigue con atención creciente y una sonrisa en los labios la evolución y el desenlace de la intriga. Un oasis de paz en medio de la vorágine truculenta y sanguinaria que inunda buena parte de la novela policiaca actual. Su final, sorprendente e inesperado, deja abierta la puerta, como ha declarado su autora, a una continuación con presencia de algunos de sus personajes en una posible futura novela. En cualquier caso, Marina Sanmartín es una escritora cuyo recorrido literario es obligado seguir de cerca.

“La doble desaparición de Abril del Pino”. Marina Sanmartín. Salamandra. 2026. 288 páginas

domingo, 22 de marzo de 2026

"COLOQUIO DE INVIERNO", LA NUEVA NOVELA DE LUIS LANDERO

 

El escritor extremeño pone a contarse historias a siete personajes atrapados en un pequeño hotel de montaña durante la Filomena de 2021

Luis Landero (Alburquerque, 1948) es uno de los mejores y más reconocidos escritores españoles actuales. Trabajó en diferentes oficios desde los catorce años, fue guitarrista, estudió Filología Hispánica y dio clases en varios institutos madrileños. Desde su deslumbrante debut con “Juegos del amor tardío” en 1989, el escritor extremeño, afincado en Madrid, ha recorrido una larga y brillante trayectoria literaria que incluye una docena de novelas, algún ensayo y un par de relatos de memorias autobiográficas. Dos años después de “La última función”, Landero acaba de publicar, como siempre en Tusquets, “Coloquio de invierno”, una novela en la que vuelve a poner de manifiesto su maestría como narrador y contador de historias.

“Coloquio de invierno” transcurre durante cuatro días del mes de enero de 2021; desde la noche del día 8 hasta la mañana del 11, cuando siete viajeros se quedan aislados en un pequeño hotel de montaña por la borrasca Filomena que azotó España en esas fechas. Incomunicados y sin cobertura, tras la cena, los siete comensales, que ya se han presentado entre ellos, “sin saber qué hacer ni qué decir, se quedan como alelados, viendo nevar, sintiendo el lento, el anodino, el fastidioso y desesperante transcurrir del tiempo”. Entonces, evocando tiempos antiguos, cuando no había internet, ni radio, ni televisión, y la gente se arrimaba al fuego para conversar hasta la hora de dormir, deciden hacer lo mismo y contarse historias, cosas que les hayan pasado o hayan oído o que ellos mismos se inventen. “Lo mismo que hicieron aquellos jóvenes, también confinados, a los que Boccaccio hace hablar maravillas en el ‘Decamerón”’.

Al inicio del libro, se presenta a los personajes que se encuentran en el hostal y van a participar en el coloquio. De ellos, solo se nos dice su nombre y primer apellido y su profesión: un médico, un periodista, un comandante de Caballería, un empleado de ferrocarriles jubilado, un profesor de diversas materias, una profesora de Filosofía y una librera; estas dos últimas, compañeras de viaje. A estos, se suman Jimena y Eladio, la pareja que regenta el establecimiento. El libro se divide en capítulos cortos que dan título a las historias que se cuentan: “Historia de un instante”, “Licor de menta”, “Time’s Up”, “El hombre que perdió un mechero y encontró un perro” y “Verano del 69”. Cada una de estas historias se reparte en varios capítulos, pues los relatos se interrumpen y se retoman en momentos diferentes e incluso se intercalan unos con otros. Además, hay varios capítulos que, bajo el epígrafe de “Glosas”, incluyen diálogos  y reflexiones sobre temas diversos (el amor, los celos, la nostalgia…) que impregnan las historias contadas.

En los relatos encontramos historias diversas, unas vividas y otras escuchadas o conocidas por quienes las cuentan; unas más realistas y verosímiles y otras más fantasiosas o inventadas. En ellos aparecen personajes interesantes como Fausto Monroy y Claudio Bermúdez (don Claudio); el primero, impulsivo y atrevido; el segundo, racional e ilustrado; enfrentados por el amor de Valeria y víctimas de los rumores, conjeturas e infundios que sobre ellos fue extendiendo el mismo barrio madrileño de Arganzuela en que vivían. O el tío de Monroy, llamado Servando, “que merecería una novela para él solo”, un hombretón rural, pendenciero, fuerte y temido por todos, que robaba ganado como los cuatreros del oeste americano. O Ginés, el ferroviario jubilado que cuenta la extraña peripecia que vivió el día que iba a casarse con Lolita. O las confesiones íntimas, el sentimiento de culpa y el arrepentimiento y miedo presentes por sus juegos seductores con una de sus alumnas menor de edad que explica el profesor Martín. Y no digamos el inolvidable personaje Eloy, que, sin ser un vagabundo, quiso romper con todo e irse a vivir a un banco de un parque madrileño. Permanecen en la memoria del lector los personajes del relato “Verano del 69”: don Leandro, que había sido guitarrista flamenco con el nombre del Niño Leandro (obsérvese la relación fonética entre Leandro y Landero y recuérdese la condición de guitarrista del escritor en sus años mozos) y el grupo con el que actuó aquel verano y que componían el entonces famoso bailaor extremeño Roberto Iglesias, una aristócrata polaca conocida como la princesa Tatiana y los bailaores gitanos Joaquín Mérida y su novia Conchita. El relato, hermoso y trágico, no tiene desperdicio.

“Coloquio de invierno” es una reivindicación y una añoranza de las historias que se cuentan oralmente, de las conversaciones sosegadas, relajantes y sustanciosas, tan inusuales en los tiempos modernos, siempre impelidos por la prisa y lo inmediato. Solo el aislamiento por la tormenta y la falta de cobertura en sus móviles permite a los personajes disfrutar de esa oralidad tranquila, tan presente en la literatura desde “Las mil y una noches”, “El Decamerón” o en las posadas y las ventas del “Quijote”. Y lo hacen con la cadencia y el vocabulario tan rico, y a veces casi añejo, de la prosa que Landero pone en sus bocas. Quizás ya nadie habla como ellos, pero el escritor extremeño tiene como bandera su amor y cuidado por el lenguaje y la palabra. “Coloquio de invierno” es, tal vez, la novela más cervantina de nuestro escritor más cervantino. Un valor siempre seguro de nuestra literatura.   

“Coloquio de invierno”. Luis Landero. Tusquets. 2026. 312 páginas


domingo, 8 de marzo de 2026

"CINCO MESES DE INVIERNO", UNA NOVELA NEGRA DE CULTO

Un apasionante relato policiaco que nos lleva desde Hawái a Tokio durante los cinco años de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico

James Kestrel es un pseudónimo de Jonathan Moore (California, 1971). Antes de diplomarse en Derecho, Moore ejerció diversos trabajos: guía de barcas en el río Grande; investigador para un abogado de Washington; dueño del primer restaurante mexicano abierto en Taiwán, donde aprendió chino mandarín… Posteriormente se instaló como abogado en Hawái, donde reside actualmente con su esposa china, y comenzó su carrera como escritor. Con su nombre de pila escribió varias novelas, entre las que destaca “De entre los muertos”, publicada en España por RBA, aunque no obtuvo demasiada repercusión. Cuando mandó el manuscrito de “Cinco meses de invierno” firmado con su nombre real, varias editoriales lo rechazaron por creer que, dado su historial previo, el libro no iba a tener buenas ventas. Lo envió entonces con el pseudónimo de James Kestrel y fue publicado por la mítica Hard Case Crime, una editorial muy pequeña, pero asociada con Titan Books en Londres y depositaria de los aromas de la novela negra más clásica, con sus añejas portadas de coleccionistas. El libro tuvo mucho éxito, ha recibido varios galardones importantes y ha sido alabado por autores como Stephen King, Dennis Lehane o Lee Child. Traducido a varios idiomas, ha tenido una importante repercusión internacional y se ha convertido en una novela de culto. Ahora, Salamandra lo ha publicado en España en su colección Black con traducción de Jofre Homedes Beutnagel.

“Cinco meses de invierno” es una magnifica novela negra y policiaca que transcurre entre los meses de diciembre de 1941 y 1945. Ese lapso de tiempo de un lustro queda más evidente y precisado en su título original “Five Decembers”. A finales de 1941, el inspector Joe McGrady lleva una apacible y rutinaria vida laboral en la comisaria de Honolulú, en Hawái, hasta que recibe el encargo de investigar el cruel asesinato de un joven sobrino del almirante de la marina estadounidense destinado en la zona, hallado muerto junto a una chica japonesa en una granja próxima a la ciudad. McGrady, que tiene una relación sentimental con una joven universitaria, es un policía honesto y trabajador, que se toma en serio su oficio y va a iniciar una concienzuda investigación del caso. Las pesquisas en busca del posible asesino lo van a llevar hasta Hong Kong y Tokio, mientras los japoneses han bombardeado Pearl Harbor y van a conquistar Hong Kong. McGrady consigue sobrevivir a la guerra en la capital nipona y regresar a Honolulú, donde las cosas han cambiado sustancialmente en su ausencia. Pero su testarudo empeño lo llevará a continuar su investigación, pese a múltiples obstáculos que tendrá que superar.

“Cinco meses de invierno” sitúa los ingredientes clásicos de la novela policiaca en el contexto histórico muy documentado, aunque siempre de fondo, de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El relato es un viaje de ida y vuelta, una odisea con su complejo regreso a Ítaca, y también un viaje interior, con descenso a los infiernos incluido, en el que McGrady sufre una transformación personal con su dosis de sentimiento de culpa y posterior redención. McGrady es un héroe moderno, con las características de detectives clásicos de la novela norteamericana como Philip Marlowe, Sam Spade o Lew Archer: escepticismo, honestidad, tenacidad, ironía y un cierto halo de romanticismo y desamparo. Es obvia la conexión de la novela con las de los grandes maestros del género Dashiell Hammett, Raymond Chandler o James  Ellroy. También es una novela muy cinematográfica y el lector no puede evitar visualizarla en clave de las  películas clásicas del género negro. Según parece, el libro será llevado próximamente a la pantalla.

Aunque la novela está escrita en tercera persona, el narrador omnisciente está siempre pegado a McGrady y nos cuenta la historia únicamente desde su perspectiva, mostrándonos lo que hace, ve, oye y piensa. Pero además del joven inspector, hay otros personajes interesantes en el relato: su turbio jefe inmediato capitán Beamer, su poco ortodoxo compañero de investigación Fred Ball, su dulce novia Molly o los japoneses, padre e hija, Takahashi y Sachi, en cuya casa de Tokio vive un tiempo el joven inspector. El componente romántico de la novela es importante y las relaciones sentimentales de McGrady son determinantes en su comportamiento y en su devenir y transformación interior.

“Cinco meses de invierno” es una novela amena y bien construida, con una prosa sobria y sin florituras, que alterna la narración y el diálogo y que, aunque con algún ligero decaimiento narrativo en su tramo medio, mantiene la intriga y la tensión hasta el final. James Kestrel ha conseguido un equilibrio entre lo clásico y lo moderno, construyendo un sólido relato policiaco con ingredientes históricos, románticos y psicológicos. Una lectura absorbente y muy recomendable. Una novela brillante que se ha convertido ya en un título de culto entre los lectores más exigentes del género negro y policiaco.

“Cinco meses de invierno”. James Kestrel. Salamandra. 2025. 416 páginas

 

domingo, 22 de febrero de 2026

"EL MONTE DE LAS FURIAS", LA SIMBIOSIS DE UNA MUJER CON LA MONTAÑA

En  su última novela, la escritora uruguaya Fernanda Trías nos ofrece un hermoso texto que transita del realismo social al misticismo panteísta 

Fernanda Trías ((Montevideo, 1976) es una de las voces emergentes de la nueva literatura hispanoamericana. Forma parte de una pléyade de escritoras nacidas en los años 70  y principios de los 80, entre las que figuran las argentinas Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Selva Amada y Dolores Reyes; las mejicanas Fernanda Melchor, Valeria Luiselli y Guadalupe Nettel; la boliviana Liliana Colanzi; o la colombiana Pilar Quintana. Nacida en Uruguay, pero residente en Colombia desde hace una década, Fernanda Trías, profesora y traductora, ha publicado cinco novelas y un libro de relatos. Entre sus novelas destacan “La azotea” (2001), “Mugre rosa” (2020) y la reciente “El monte de las furias” (2025). Las tres han sido publicadas en España por Random House y las dos últimas han obtenido el prestigioso Premio Sor Juana Inés de la Cruz en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México.

“El monte de las furias” es una novela con dos protagonistas: una mujer que vive y trabaja en lo alto de una montaña y la propia montaña. La mujer, cuyo nombre de pila nunca se cita, se encarga de cuidar los lindes de la zona más elevada de un monte, propiedad de una empresa que explota una cantera. Ella escribe en primera persona lo que le pasa, en un cuaderno que constituye la mayor parte del libro. Intercalados entre los cuatro cuadernos de su relato, encontramos textos más breves en los que, aunque en tercera persona, la protagonista exclusiva es la montaña, dotada de voz propia y consciencia. En sus textos, la mujer escribe sus actividades del presente y sus recuerdos desde la infancia. En ese pasado, se contraponen las figuras de la madre y la abuela. La primera llevaba una mala vida y no trataba bien a su hija; al contrario que su abuela, que la quería mucho y la animaba a estudiar. Lo mismo que la maestra Nidia, a quien recuerda con cariño. Su vocación de saber quedó truncada, pero el gusto por el lenguaje y las palabras hacen que, aunque no pudiera realizar más estudios, escriba sus cuadernos con la mayor precisión y esmero.  Ahora vive sola en una cabaña y su único contacto con el exterior son las visitas al celador, que trabaja en la cantera y vive un poco más abajo, y con quien mantiene una relación algo ambigua, y dos mujeres testigos de Jehová que suben a verla de vez en cuando para intentar llevarla a su religión. De repente, la tranquila vida de la narradora se ve alterada por la sorprendente aparición de sucesivos cadáveres en el terreno de vigilancia que tiene asignado.

La novela conjuga un plano narrativo más realista, de descripciones sociales y económicas de precariedad y explotación en un pequeño marco rural y geográfico, con un plano de fondo más trascendente y simbólico, en el que subyace, de manera más o menos explícita, una relación simbiótica, de carácter panteísta o místico, entre la mujer protagonista y la propia montaña. En el plano más realista se trasluce una cierta denuncia política, social y ecológica que, afortunadamente para el resultado final del texto, nunca deriva hacia el alegato panfletario o activista. En el plano simbólico, y más fructífero desde el punto de vista literario, vemos en la narradora un cierto tránsito entre la cordura y el delirio, entre la realidad y la locura. La sucesiva aparición de los cadáveres lleva el relato a este terreno lindante con la alucinación, pero en ningún caso a un relato negro o de investigación policiaca. Y este carácter de historia oscura y ambigua, de esa fusión íntima envuelta en bosque, niebla y muerte, convierten a la novela en una singular y potente experiencia estética y literaria.

Otro aspecto destacado del libro es su lenguaje lírico y poético, que concede un gran valor a las palabras a la hora de describir paisajes y emociones. La narradora, como le pedía su maestra Nidia, cuida con devoción y celo las palabras. Y eso a pesar de reconocer la inefabilidad o insuficiencia del lenguaje: “Porque en mi mente no hay dos árboles iguales, no hay dos plantas del mismo verde. Y puedo decir: acacia, aliso, romero, pero esos nombres no van a reflejar ni el color ni la textura de las hojas, no van a reflejar los agujeros que dejan las mandíbulas de las hormigas ni la rugosidad exacta de los troncos”. En cuanto a los paisajes, la propia autora nos dice que escribió “El monte de las furias” en Bogotá, entre 2020 y 2023, contemplando desde su ventana los Cerros Orientales, y dedica también en parte su libro a los bosques de niebla (solo el 2,5% de los bosques tropicales del mundo tienen niebla perenne) que son el marco natural donde se desarrolla la novela.

Como ella misma ha explicado, su narrativa “es heredera de la literatura que trabaja con la extrañeza y lo insólito” y engarza con cosmovisiones indígenas latinoamericanas donde la naturaleza es concebida como una entidad viva. Fernanda Trías dedica tiempo y mimo a la confección de sus novelas. El resultado es más que convincente y “El monte de las furias” constituye un nuevo eslabón en su notable progresión literaria y una de las mejores novelas publicadas en nuestra lengua durante el pasado año.

“El monte de las furias”. Fernanda Trías. Random House. 2025. 248 páginas