jueves, 2 de noviembre de 2017

GRAUS-PUENTE DE ABAJO-MIRADOR DE LAS FORCAS-SAN BARTOLOMÉ-PORTASPANA-PASARELA DEL ISÁBENA-GRAUS. (EXCURSIÓN EN EL CONGRESO DE LA SEMAN)

Grupo junto a la pasarela del Isábena
Grupo en el mirador de las Forcas
En el puente de Abajo
La basílica de la Virgen de la Peña
Subiendo desde el puente con Graus al fondo
Zona aérea en las Forcas



Graus desde el mirador de las Forcas
Subiendo hacia el repetidor de las Forcas
Ermita de San Bartolomé


Camino a Portaspana
Iglesia de Portaspana
Volviendo a Graus por la margen izquierda del Isábena


Pasarela del Isábena

Casi una veintena de personas participaron el pasado sábado en una excursión por los alrededores de Graus, organizada por el Centro Excursionista Ribagorza. La actividad se inscribía dentro de los actos del XVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina y Auxilio en Montaña que se celebró en Graus entre los días 26 y 29 de octubre. El CER diseño el itinerario de la excursión y realizó labores de guía para un grupo de excursionistas de diferentes procedencias geográficas que estaban participando en el evento.
Fue una excursión matinal con un recorrido circular que combinó una parte del itinerario de la llamada Ruta de los Miradores de Graus con un corto tramo del GR-1 que lleva de Graus al despoblado Portaspana. Los 17 participantes salimos de la Glorieta Joaquín Costa de Graus, para dirigirnos por el Paseo del Ésera hasta el puente medieval o de Abajo. Por él, cruzamos el río Ésera hasta su margen izquierda y ascendimos, por terreno de conglomerado rocoso, en la zona conocida como Las Forcas. Tras una corta subida, el sendero entra en un tramo algo aéreo que cuenta con una sirga anclada en la roca para dar más seguridad a los excursionistas. En pocos minutos, el camino vuelve a ascender por terreno rocoso hasta el denominado Mirador de las Forcas, que ofrece unas inmejorables vistas aéreas de la villa grausina.
Enseguida se llega a una pista de tierra que lleva al repetidor de las Forcas y continúa en dirección al este por lo alto de la sierra. Atentos al indicador, abandonamos la pista por la izquierda y descendimos por un estrecho sendero que se adentra en un bosque de robles o “caixigos” hasta desembocar en un bosque de pinos. Brevemente nos detuvimos en los restos de la ermita de San Bartolomé, sobre los que se construyó posteriormente una borda o caseta de monte. De la vieja construcción románica se conserva íntegro su bello ábside románico canónicamente orientado al este.
Siguiendo por el interior del bosque de pinos, conectamos en el GR-1 que transita por una ancha pista que conduce al despoblado Portaspana. Subimos hasta el arruinado lugar por lo que queda del viejo camino empedrado, que seguimos hasta las ruinas de la iglesia del pueblo. Ascendimos luego hasta lo alto del despoblado, donde hay una pequeña explanada con un doble círculo de cipreses, desde la que disfrutamos de magníficas vistas del curso final del río Isábena, antes de su desembocadura en el Ésera, con el caserío de Graus bajo la peña del Morral y la sierra de Torón cerrando a lo lejos el horizonte.
Desde Portaspana, descendimos hasta la margen izquierda del Isábena y continuamos en paralelo al discurrir del río por bosque de pinos y mixto de ribera. Ya cerca de Graus, cruzamos sobre las aguas del Isábena por una pasarela situada a la altura de la llamada Gorga del Chuflé. Por una zona de huertas entramos en el casco urbano grausino y cerramos el círculo en la Glorieta Joaquín Costa, donde unas cuatro horas y media antes habíamos comenzado nuestro recorrido.

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón

domingo, 29 de octubre de 2017

IMPERIOFOBIA Y LEYENDA NEGRA


La profesora María Elvira Roca Barea (El Borgue, Málaga, 1966) ha publicado un sugerente y brillante ensayo sobre la propaganda contraria que han suscitado todos los imperios que a lo largo de la historia han sido y sobre la historia de la leyenda negra antiespañola, desde su creación hasta nuestros días. Un ensayo bien escrito, argumentado y documentado, pero con la carga de subjetividad que este género literario debe tener y, por lo tanto, susceptible de generar división de opiniones y controversia entre sus lectores.
Como reza su subtítulo, el libro se centra en los imperios de Roma, Rusia y Estados Unidos y, principalmente, en el Imperio Español. Además de aludir a hechos y momentos históricos diversos, la autora dedica siempre unas páginas a desentrañar el significado, la etimología y la evolución histórica de palabras y conceptos generales como imperio, leyenda negra o imperiofobia. La imperiofobia y la hispanofobia se han nutrido de ideas basadas más en sentimientos y propaganda interesada que en hechos históricos reales. Roca Barea logra, en mi opinión con acierto, desenmascarar esas falacias repetidas como mantras y enfrentarlas a los sucesos tal y como en verdad sucedieron.
El ensayo recorre también la historia de la Leyenda Negra antiespañola desde su génesis en la Italia humanista hasta nuestros días. La leyenda hispanófoba reaparece y se alimenta con nuevos matices con la conquista y colonización de América, el nacionalismo luterano, las luchas en los Países Bajos y contra Inglaterra, la exagerada visión represora de la Inquisición (hoy ampliamente revisada por la historiografía moderna), la supremacista Ilustración francesa o el final del Imperio español en el 98. Es sobre todo a partir de ese momento cuando buena parte de las élites intelectuales españolas interiorizan y asumen, toda o en parte, esa leyenda tan interesadamente propagada por los enemigos del país. Y llega hasta nuestros días la identificación de esos presupuestos negativos con lo más moderno y políticamente progresista en la mayor parte de ambientes culturales españoles. Quienes vivieron el final del imperio hispano no asumieron sus propias responsabilidades en ese desenlace, sino que prefirieron buscar a los culpables en los que construyeron dicho imperio en los siglos XVI y XVII. Ni que decir tiene que los nacionalismos que han ido surgiendo dentro de nuestro país asumieron desde el principio los presupuestos de la leyenda negra y han contribuido sin parar a que éstos siguiesen difundiéndose.
La profesora Roca Barea abarca muchos temas y recorre un largo camino histórico. Es fácil que muchos lectores no estén de acuerdo con todo lo que dice. Pretende, sobre todo, desmontar tópicos y desmentir mantras largamente repetidos, basados muchas veces en la propaganda interesada y nunca abordados, por la pereza intelectual imperante, con la seriedad y el rigor histórico necesarios. Si un mérito tiene en especial este libro, y tiene muchos, es el de atreverse a leer nuestra historia sin los complejos y tabúes habituales y rechazar con argumentos sólidos y documentación abundante las visiones convencionales y los lugares comunes producto de una repetición acrítica, incuestionada y mecánica. La autora no teme nadar contracorriente ni ser tildada de reaccionaria o poco moderna. Y a fe que no lo es en absoluto, sino todo lo contrario.
Aunque no soy historiador, creo que “Imperio y Leyenda Negra” es una magnífica aportación a los estudios históricos en nuestro país. Escrito con fluidez, amenidad, ironía y desinhibición, es una magnífica herramienta bibliográfica para el debate y la polémica. Una sacudida contra la vagancia intelectual y la inercia reiterativa y tópica que durante mucho tiempo han dominado, sin apenas excepciones, el panorama de los estudios  históricos de nuestro país.

“Imperiofobia y leyenda negra”. María Elvira Roca Barea. Siruela. Madrid. 2016. 460 páginas.


sábado, 28 de octubre de 2017

VIU-LASPUÑA: EXCURSIÓN DE RIBAGORZA A SOBRARBE DE LOS CLUBES CER, CAS Y NABAÍN




 Arriba, el grupo en Cullivert. Abajo, en la Collada de Ceresa.
 Viu
 Camino de Viu a Cullivert




 Cullivert

 Camino de Cullivert a L'Ostacho.





 Monte Perdido con zoom.
 L´'Ostacho


 Peña Solano.
 Punta Suelza con zoom
 Collada de Ceresa
 Bajada de la Collada a Ceresa




 En Casa Sidora


 Las Tres Sorores o Tres Serols, desde Laspuña después de comer.

Siguiendo una sana tradición iniciada hace unos años, los clubes Centro Excursionista Ribagorza de Graus, Club Atlético Sobrarbe de Aínsa y Nabaín de Boltaña realizamos el pasado domingo una excursión conjunta entre las localidades de Viu y Laspuña. Un itinerario que, con inicio en una población ribagorzana y final en otra sobrarbense, pretendía simbolizar la unión entre las dos comarcas vecinas y poner de manifiesto los estrechos vínculos de amistad y colaboración entre sus tres clubes excursionistas. Tras la caminata, los participantes disfrutamos de una extraordinaria comida de hermandad en el restaurante Casa Sidora de Laspuña.
Los inscritos en la actividad nos desplazamos en dos autobuses hasta la pequeña localidad ribagorzana de Viu, situada a 1.019 m. de altitud y perteneciente al municipio de Foradada del Toscar. Allí, a las 8.15 horas, iniciamos el recorrido a pie, que durante buena parte del trayecto transcurrió por el estrecho valle comprendido entre las estribaciones meridionales del macizo de Cotiella y la cara norte de la Sierra Ferrera, coronada por la Peña Montañesa en su extremo occidental. Desde Viu hasta el collado de Cullivert (1.471 m.), seguimos una pista forestal que discurre por un frondoso bosque en el que predominan los pinos. Al cabo de casi 6 Km, y tras una hora y media de caminata, llegamos a Cullivert, un claro del bosque de verdes prados donde se encuentra el refugio, no guardado, de las Neis. Aquí hicimos una parada para reponer fuerzas y hacernos una foto de grupo. A partir de este punto, la pista se convierte en sendero y sigue el PR-HU139, que se adentra en un espeso y umbrío bosque mixto, en el que el pino cede protagonismo a las hayas y los abetos.
Algo más de 6 Km después de Cullivert, y tras dejar a nuestra derecha un desvío al Brocal, llegamos al pequeño refugio de L’Ostacho, lugar con fuente donde hicimos una pequeña parada para reagruparnos. Desde aquí, quedan 2,8 Km de pista hasta alcanzar la Collada de Ceresa que, a 1.554 m., es el punto más elevado del itinerario. Realizamos allí otro breve receso para disfrutar de algunas llamativas formaciones geológicas y de espléndidas vistas del Pirineo, con Sestrales, Castillo Mayor y las Tres Sorores, o Tres Serols, como elementos más identificables y destacados. Tras hacernos una nueva foto de grupo, iniciamos el camino de bajada por un estrecho sendero en pronunciado descenso que, por bosque de pinos, corta varias veces la pista que conduce a Ceresa, población a la que llegamos poco después de las 14 horas. Desde aquí fuimos andando hasta Laspuña (725 m.) por los 2,5 Km de carretera que separan ambas localidades.
Como ya se ha dicho al inicio de esta crónica, en el restaurante Casa Sidora de Laspuña los excursionistas disfrutamos de una excelente y abundante comida que puso de manifiesto, aún más si cabe, las magníficas relaciones entre los tres clubes organizadores, que aprovecharon también la ocasión para preparar el recorrido de la nueva excursión conjunta que incluirán en sus programas de la próxima temporada.
Pasadas las 17 horas, dimos por terminado este entrañable encuentro en el que participamos 57 excursionistas y 59 comensales. Según nuestro GPS, la distancia recorrida fue de 21,6 Km, en los que invertimos seis horas y media, con una hora de paradas. El desnivel de subida fue de 773 m. y el de bajada, de 1.092 m. Volvimos a casa con la sensación de haber vivido una magnífica jornada de confraternización, compartiendo en armonía y convivencia los placeres del excursionismo y la gastronomía.

Mapa y perfil de la excursión


Artículo publicado en Diario del Alto Aragón