viernes, 28 de mayo de 2021

POR LA SIERRA DE GUARA


El Centro Excursionista Ribagorza, con sede en Graus, reanudó su programación oficial después de más de un año de parón a causa de la pandemia. Y lo hizo con una excursión circular por la Sierra de Guara con inicio y final en Las Almunias de Rodellar, en la comarca del Somontano. Hasta allí se desplazaron en sus vehículos los 23 participantes en la actividad, que iniciaron la caminata poco después de las ocho, en una mañana nublada pero en la que en ningún momento llegó a llover. La falta de sol y la temperatura templada resultaron ideales para la práctica del senderismo.

Desde Las Almunias, los excursionistas subimos hacia las crestas de la sierra del Balced, Balcez o Balcés, nombre con el que se denomina al río Isuala en este tramo de su curso fluvial. Ascendimos luego hasta el vértice geodésico de lo alto de la sierra y vimos tres magnífico pozos de nieve, uno de ellos con unas escaleras interiores. Desde lo alto de la sierra disfrutamos de magníficas vistas de la profunda depresión por la que transita el río con la sierra de Sevil al este y de las montañas nevadas del Pirineo hacia el norte.

Descendimos luego hacia la pequeña aldea de Cheto y el pueblo de Rodellar, localidad de la que contemplamos excepcionales vistas aéreas desde el sendero en pronunciada bajada hacia el curso del río Mascún. En Cheto, hicimos una parada para comer de alforja y continuamos hacia Rodellar, que atravesamos en dirección a Pedruel. El camino entre Rodellar y Pedruel transita por la margen izquierda del Mascún, que allí mismo vierte sus aguas en el río Alcanadre, llamado barranco Barrasil un poco más arriba. Pasamos junto a dos preciosos puentes de un solo ojo: el de las Cabras y el románico de Pedruel. Atravesamos este último para dirigirnos a Pedruel, desde donde volvimos a cruzar el Alcanadre para ir de nuevo hasta Las Almunias y así cerrar el círculo y terminar nuestro recorrido.

Según el GPS, el recorrido total de la excursión fue de 24,6 km y el desnivel acumulado de 1093 m. El punto más elevado fueron 1557 m. y 600 m. la altitud mínima. En cubrir el itinerario, invertimos algo más de ocho horas con paradas. Hay que decir que una parte del grupo realizó un recorrido algo más corto, pues volvió antes a Las Almunias sin pasar por Pedruel.

El Centro Excursionista Ribagorza confía en que la mejoría de la situación sanitaria permita mantener a partir de ahora un calendario estable de sus actividades. En esa línea, se ha programado una nueva excursión circular desde Bergua, pasando por la Iglesieta de los Moros y el despoblado Escartín, para dentro de dos semanas.


sábado, 22 de mayo de 2021

OCHO RELATOS OSCUROS

“La oscuridad es un lugar” ha sido una de las mayores y más gratas sorpresas literarias de los últimos meses. Su autora, Ariadna Castellarnau (Lérida, 1979), era, hasta la aparición de este libro, prácticamente desconocida en nuestro país. Licenciada en Filología Hispánica y en Teoría Literaria y Literaturas Comparadas por las universidades de Lérida y Barcelona respectivamente, ha vivido y trabajado durante años en Argentina, donde publicó artículos en diversos periódicos y revistas de aquel país. Es autora de una novela titulada “Quema” (Catedral, 2017), que obtuvo VI Premio Internacional Las Américas. “La oscuridad es un lugar” es su segundo libro y el primero publicado por una editorial española. En este caso, la prestigiosa Destino del grupo Planeta.

“La oscuridad es un lugar” es un conjunto de ocho relatos en los que Ariadna Castellarnau, como se dice en la promoción del libro, “se adentra en el terreno de la fantasía oscura para explorar el lado extraño y tenebroso de las relaciones humanas”. Son relatos de una gran calidad literaria que tienen como eje temático principal la presencia de personajes con características físicas o psicológicas que los hacen diferentes al común de los mortales y que los convierten en protagonistas de historias oscuras e inquietantes, tanto por su propia condición como por su relación con sus familiares más próximos (padres o hermanos) y con el resto de personas, que ven en ellos seres extraños, excepcionales y absolutamente alejados de los patrones de lo que puede considerarse como normalidad

Otra característica de estos relatos es que están principalmente protagonizados por niños. Niños de diferente condición, algunos con poderes sobrenaturales y otros con características físicas que son explotadas económicamente por sus familiares. Y otros que escapan a situaciones de violencia y cuya infancia, que se ven obligados abandonar antes de tiempo, ha sido truncada por el mundo de los adultos. Porque, como escribe Maielis González sobre el libro, puede decirse que en “muchos de los cuentos de ‘La oscuridad es un lugar’, el horror que suscitan no nace de los aspectos supraterrenales que aparecen en ellos, sino de los elementos más realistas; el monstruo es demasiadas veces el hombre común; no ya el loco, el depravado o el psicópata; sino el hombre pragmático, cotidiano e indiferente”.

En “La oscuridad es un lugar”, primer relato del libro al que da título, encontramos a una niña que es liberada de su dura situación familiar por un muchacho que simboliza la naturaleza. En “Calypso”, se cuenta la relación del chófer de una mafia dedicada al trato de blancas con una joven a la que debe transportar a un prostíbulo. En “Marina Fun”, encontramos a un niño mitad hombre mitad pez al que sus padres exhiben como una atracción de feria para hacer negocio y al que su hermano, que cuenta el relato en primera persona, envidia por una situación que él considera de privilegio. En “De pronto el diluvio”, un niño debe enfrentarse a las tremendas inundaciones que, provocadas por la construcción de una urbanización, sufre la isla en la que vive y a la locura que sus consecuencias han ocasionado en su padre.  “Al mejor de nuestros hijos” cuenta la vuelta de una joven a su pueblo natal para recibir un homenaje y las reacciones que su éxito despierta en su propia familia. En “Los chicos juegan en el jardín”, los amigos de una joven que acaba de ser enterrada invaden tras el funeral la casa de su madre, que ve inquietante y progresivamente perturbada su tranquilidad. En “La isla del cielo”, la aparición de un bebé abandonado altera la soledad de una pareja que se ha refugiado en una isla para alejarse del mundo y reflexionar sobre el rumbo que debían tomar sus vidas. “El hombre del agua”, relato que cierra el libro, cuenta la relación entre un padre con poderes de zahorí para descubrir agua subterránea y su joven hija que pretende que herede su preciado don.

Estos relatos se inscriben en una tradición de narrativa breve, conectada con la corriente del realismo mágico, que tiene un mayor y más brillante arraigo en la literatura hispanoamericana. En esa línea, y aunque hay también en ellos otras influencias anglosajonas, estos cuentos de Ariadna Castellarnau sintonizan claramente con los de destacadas escritoras hispanoamericanas actuales, como  Mariana Enríquez, Samanta Schweblin o Paulina Flores, algunos de cuyos libros hemos reseñado en esta sección. En cualquier caso, Ariadna Castellarnau ha sido un verdadero descubrimiento literario y “La oscuridad es un lugar” constituye uno de los mejores libros de relatos publicados recientemente en nuestro país.

“La oscuridad es un lugar”. Ariadna Castellarnau. Ediciones Destino. 2020. 160 páginas.

domingo, 9 de mayo de 2021

LLÉVAME A CASA


Jesús Carrasco  (Olivenza, Badajoz, 1972) obtuvo un enorme éxito con su primera novela “Intemperie”, publicada en 2013 y reseñada en esta sección. La novela fue traducida a numerosos idiomas y llevada al cine por Benito Zambrano y al cómic por Javier Rey. Con ella, Jesús Carrasco fue considerado por una parte de la crítica como heredero de las novelas rurales de Cela o Delibes e incluido como uno de los iniciadores de la actual corriente literaria conocida como neorruralismo. Su segundo libro, “La tierra que pisamos” (2016), pasó más desapercibido y obtuvo menos éxito que el anterior. Sin embargo, con “Llévame a casa”, su tercera novela, también publicada por Seix Barral, el escritor extremeño ha recuperado el éxito de la primera y ha vuelto a situarse en un lugar preminente del presenta panorama narrativo.

“Llévame a casa” transcurre íntegramente en Cruces, un pequeño pueblo de Toledo al que Juan, protagonista de la novela, vuelve desde Edimburgo, ciudad a la que emigró unos años atrás y donde ejerció diversos trabajos, incluido el de friegaplatos, para asistir al entierro de su padre. Tras el funeral, su hermana, que vive en Barcelona, desde donde visita a sus padres con frecuencia, le comunica que por motivos laborales debe desplazarse por un tiempo con su familia a Estados Unidos y que deberá ser él quien se haga cargo de la madre, que se ha quedado sola y sufre un alzhéimer galopante. Juan se ve así obligado a retornar al pueblo, donde se reencuentra con sus viejos amigos de la infancia y juventud y donde deberá también encargarse de la empresa de su padre y, sobre todo, de la atención de su enferma madre, con la que va a convivir de nuevo tras años de ausencia de la casa familiar.

Con una prosa desnuda y austera, podada de cualquier floritura estilística innecesaria, casi sin adjetivos y con escasez de diálogos, Carrasco construye una historia sobria y de un realismo cotidiano, cargado de credibilidad y verosimilitud. Un relato que narra unas situaciones y unos problemas en los que cualquier lector puede verse reconocido o encontrarse en algún momento de su vida. Una novela de relaciones familiares entre padres e hijos y entre hermanos, de obligaciones y responsabilidades filiales ante el inevitable envejecimiento y deterioro de nuestros progenitores y el ocaso de sus vidas. Una historia sencilla y cotidiana que, sin que sucedan grandes cosas, transmite proximidad y está contada con sobresaliente calidad literaria. Con hermosas y sobrias descripciones de las cosas pequeñas, de los objetos cotidianos y de los paisajes manchegos que el autor conoce bien por haber vivido en ellos, como lo hizo también en el Edimburgo al que se hace referencia en algunos momentos de la novela.

 El crítico Santos Sanz Villanueva define perfectamente en este párrafo el realismo del libro: “Yo lo definiría como un realismo pétreo; realismo duro y desnudo como la roca; realismo de verdad, sin ningún componente mágico ni metafísico; realismo de personas reales (o al menos muy verosímiles) y de paisajes y ambientes perfectamente reconocibles: la mencionada comarca toledana en el filo de los años 10 de este siglo, con las correspondientes marchas atrás en el tiempo, pero siempre, o prácticamente siempre, en estos mismos límites, al margen de breves incursiones en Edimburgo (Escocia), Barcelona, y Extremadura, la tierra natal de la madre del protagonista, la tierra o la casa a la que ella parece querer regresar”.

Narrada con la distancia de la tercera persona, tampoco hay en la novela demasiados personajes. Se reducen al ámbito familiar: Juan, su hermana, la madre y el padre, ya muerto pero presente en los recuerdos. Además de un par de amigos, que trabajaban con el padre y ahora ayudan a Juan, con quien toman cervezas en el bar del pueblo. Es Carrasco un escritor que, como él mismo ha dicho en alguna entrevista, concibe la escritura como un ejercicio de poda, en el que va recortando todo aquello que estima innecesariamente añadido al meollo nuclear y escueto del relato. En este sentido, un elemento importante de la narración son los silencios. A veces, lo que no se dice resulta tan importante o más que lo que se dice.

“Llévame a casa” es una novela de muy recomendable lectura, con la que Jesús Carrasco ha recuperado su voz más personal, aquella con la que ya nos deslumbró con “Intemperie”. Esperemos que continúe por esa senda en sus próximas novelas y se consolide como uno de los autores más destacados de la narrativa española contemporánea.

“Llévame a casa”. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2021. 320 páginas.

domingo, 25 de abril de 2021

VIDAS SAMURÁIS

“Vidas samuráis” es la primera novela de Julia Sabina (Madrid, 1982), doctora en Ciencias de la Comunicación y Estudios Cinematográficos por la Universidad de la Sorbonne de París y actualmente profesora de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Alcalá. Con “Vidas samuráis”, que ya va por su segunda edición, ha tenido un exitoso y prometedor debut en el mundo de la literatura.

“Vidas samuráis” está narrada en primera persona por Maribel, una joven veinteañera madrileña que, tras terminar Historia del Arte y salir de una ruptura sentimental con su novio, pide una beca para realizar su tesis doctoral en una universidad francesa. Aunque ella prefería París, la poco cuantiosa beca le es concedida para Lille, una ciudad más pequeña y periférica donde va a transcurrir prácticamente toda la novela. En su deseo de integrarse en la vida francesa, Maribel afrontará allí una serie de situaciones nuevas, tanto académicas como sentimentales. Vivirá al principio en una residencia de estudiantes, buscará otra vivienda a través de una inmobiliaria, compartirá piso con personajes algo siniestros, se enfrascará en nuevas y liosas experiencias sentimentales que la van a llenar de indecisiones y dudas, trabajará como camarera en un bar de perdedores e irá resolviendo cada una de las situaciones que se le presenten con ingenio, voluntad y sentido del humor.

Así lo explica la propia autora del libro, que vivió ocho años en Francia, en este texto que transcribo en parte:Esta es una historia en la que me reconozco y me salvo. Maribel, mi protagonista, es una samurái de la vida, una heroína que toma muchas malas decisiones y algunas buenas. Una más de tantos jóvenes que hasta hace poco se movían a sus anchas por el continente, hasta que los Brexit, Italexit, Frexit… y coronavirus han empezado a hacer renacer las fronteras. Por ellos, he titulado a esta novela ‘Vidas samuráis’ porque los samuráis viajaban, aprendían y luchaban, como han hecho tantos de ellos durante estos movidos años de crisis permanente. Y también porque la salsa samurái (una salsa de color rosáceo y de ingredientes inespecíficos) con la que sazonan los kebabs en Lille es lo único que Maribel, la protagonista, termina considerando como realmente francés ya que la Francia que se encuentra no es la de los croissants, las boinas y Sartre y Simone de Beauvoir bebiendo café”.

La novela está dividida en 27 capítulos que tienen una estructura bastante cinematográfica y que son como una sucesión de escenas que transcurren en diferentes espacios. Es una narración lineal, con introducción, nudo y desenlace, con mucho diálogo y con una prosa de frases cortas que hacen que el relato se lea con facilidad. El libro aborda el tema de los jóvenes con preparación que deciden abandonar España, pero desde una perspectiva de cierto sentido del humor e ironía, en un tono más de comedia que de crítica política o social. Hay pasajes o secuencias, como el de la fiesta subterránea en París, que tienen un cierto aire surrealista. También hay una gran variedad de personajes, además de la protagonista y narradora: profesores y profesoras de la universidad, la mujer de la inmobiliaria, los personajes con quienes comparte piso, el dueño del bar en que trabaja…Tal vez, como contrapunto y pareja casi cervantina de Maribel, haya que destacar a Paula, la inicial y tenaz compañera de residencia y luego amiga de la protagonista.

A modo de resumen y conclusión, acudo de nuevo a las palabras de la propia autora sobre la intención de su novela: “En el proceso de intentar ser francesa fui testigo de la soledad de muchos, de situaciones grotescas y otras divertidas. La intención de estas páginas no es contar la compleja realidad de Francia (que también), ni las vicisitudes de la vida académica (que también), sino recrear los sentimientos de una juventud desorientada, pero con muchas ganas de vivir. En mi caso, nunca habría imaginado que el único sentido de aquellos turbulentos ocho años de vida en Francia era escribir esta novela”.

“Vidas samuráis” es una novela bien estructurada, amena y divertida. Un brillante debut como novelista de Julia Sabina, de la que esperamos nuevas narraciones que den continuidad a este prometedor inicio.

“Vidas samuráis”. Julia Sabina. Ediciones Destino. 2021. 304 páginas.

domingo, 11 de abril de 2021

LUZ DE FEBRERO


 

“Luz de febrero” es la última novela de Elizabeth Strout (Portland, Maine, 1956), una de las más destacadas escritoras estadounidenses actuales. Hasta ahora, Strout había publicado seis novelas, de las que cinco han sido editadas en nuestro país: “Amy e Isabelle” (Seix Barral), “Olive Kitteridge” (Duomo),Los hermanos Burgess” (Austral), “Me llamo Lucy Barton” (Duomo) y “Todo es posible” (Duomo). A finales del pasado año, también en la meritoria y exquisita Duomo Ediciones, nos llegó “Luz de febrero”, con traducción del inglés de Juanjo Estrella González.

Luz de febrero”, titulada en inglés “Olive, Again”, es una secuela o continuación de “Olive Kitteridge”, con la que Elizabeth Strout ganó en 2009 el prestigioso Premio Pulitzer de ficción. De la novela, se hizo también una miniserie protagonizada por la actriz Frances McDormand. Olive Kitteridge, profesora de matemáticas jubilada, es ahora una mujer viuda de la que en algún momento del relato se dice que tiene 78 años y que encara el último tramo de su vida con los problemas de la edad y la vejez y con el miedo a la muerte, que se ha llevado ya a algunos de sus seres queridos y merodea peligrosamente en torno a ella.

La novela transcurre en su mayor parte en Crosby, una pequeña población costera del estado de Maine, en el noreste de Estados Unidos, cerca de la frontera con Canadá. Crosby es un pequeño microcosmos literario, en la línea del “Winesburg, Ohio” de  Sherwood Anderson –que reseñamos aquí hace un tiempo– y de otras narraciones estadounidenses. Crosby es un lugar tranquilo y con poca inmigración. Hay algunos personajes de apellidos franceses, a los que algunos llaman despectivamente “franchutes”, y solo en la cercana Shirley Falls hay una comunidad somalí que está vista como algo extraño y exótico. Uno de los antiguos alumnos de Olive dice que “la señora Kitteridge, ya cuando íbamos a séptimo, nos decía que en teoría este país era un crisol de culturas, pero que en ese crisol, en realidad, nunca se acababa mezclando nada, y tenía razón”.

La novela está articulada en torno a la protagonista, Olive, y cuenta su relación con otros personajes vinculados a ella. En primer lugar, con Jack Kennison, un profesor universitario jubilado y también viudo con el que va a entablar una nueva relación y acabará casándose, siendo ya ambos setentones y sedientos de abrazos y cariño para combatir sus respectivas soledades. Hay referencias a su anterior marido, Henry, al que siempre recuerda con devoción. También a las complicadas relaciones con su hijo Christopher, su nuera y sus nietos. Con las mujeres que cuidan de ella cuando cae enferma, una de ellas simpatizante de Trump y otra, inmigrante somalí que viste con pañuelos que cubren su cabeza. Al final, otro personaje interesante es Barbara Paznik, una mujer tímida e introvertida con la que Olive establece una entrañable amistad crepuscular.

Pero, aunque el libro sea una novela, puede considerarse en buena medida como un conjunto de relatos en los que aparecen diversidad de personajes, algunos de ellos solo muy tangencialmente, o ni eso, relacionados con la protagonista. Todo ello compone una semblanza realista y cotidiana de las relaciones humanas, vistas con sus claroscuros y sus diferentes aristas, pero observadas en general desde una perspectiva comprensiva con las virtudes y, sobre todo, con las debilidades de los humanos

Hay evidentes similitudes entre Elizabeth Strout y otras escritoras actuales. Principalmente, con la canadiense y Premio Nobel Alice Munro, verdadera maestra y modelo de este tipo de literatura que intenta reflejar la cotidianidad de la vida con exquisita sensibilidad y extraordinario buen uso de los recursos literarios.

“Luz de febrero” es también, y sobre todo, una novela sobre el paso del tiempo, la vejez y el ocaso. Sobre el intento y la necesidad de vivir ese momento de la vida con dignidad y sin renunciar a sentir las más profundas emociones y sentimientos. No parece que el personaje de Olive pueda tener ya más secuelas literarias, pero seguro que Elizabeth Strout nos obsequiará con nuevas y hermosas novelas en el futuro.  

  “Luz de febrero”. Elizabeth Strout. Duomo Ediciones. 2021. 364 páginas.

domingo, 28 de marzo de 2021

UN AMOR


Sara Mesa (Madrid, 1976) es una de las mejores escritoras españolas actuales. Autora de varios poemarios y un par de ensayos, la escritora madrileña, afincada en Sevilla desde la infancia, destaca sobre todo como narradora. Sus últimas novelas “Cicatriz” (2015), “Mala letra” (2016) y “Cara de pan” (2018) –alguna de las cuales hemos reseñado en esta sección– la han convertido en una de las novelistas más destacadas de nuestra literatura contemporánea. Con su última narración, “Un amor”, publicada como los anteriores por Anagrama, ha escrito probablemente la mejor de sus novelas hasta la fecha y se consolida en una posición muy relevante de nuestras letras.

“Un amor” transcurre en un pequeño núcleo rural llamado La Escapa, bajo el monte Glauco, no lejos de la población de Cárdenas, inventada por la autora y que aparece en otras novelas suyas. Aunque no se precisa más su ubicación geográfica, esta remota y diseminada pedanía podría situarse en la Andalucía rural y profunda o en algún otro lugar del sur de España. La protagonista del relato es Nat (Natalia), una mujer solitaria que llega a La Escapa procedente de la ciudad y que, debido a su ajustada situación económica tras haber perdido su trabajo por un incidente personal, alquila una casa con goteras y bastante destartalada. Nat es traductora y está iniciando, con permanentes dudas, su primera traducción literaria del francés. Desde el primer momento, es vista como una extraña por buena parte de los habitantes del lugar, donde establecerá unas difíciles relaciones con la mayor parte de sus vecinos.

El primer personaje con el que entra en contacto es su casero, un hombre antipático y machista, que irrumpe cada dos por tres en su casa sin avisar y con quien Nat mantendrá una relación difícil, intentando siempre evitar su trato directo. Otro personaje que Nat enseguida va a conocer será Píter, así escrito, al que todos llaman “el Hippie”, que lleva ya un tiempo instalado en la zona y aconseja a Nat a su llegada y siempre se muestra preocupado por la integración de ésta en lo que llama “la comunidad”. Otro personaje de la novela es Roberta, una mujer mayor y demente a la que Nat, necesitada de ingresos, va a cuidar durante un tiempo. Pero el personaje que va a cobrar más importancia para Nat será Andreas, llamado por todos “el Alemán”, procedente de Alemania pero kurdo de origen, que lleva una vida solitaria y totalmente al margen de “la comunidad”. Tras un sorprendente e inusual forma de conocerse, Nat mantendrá con él una intensa y tormentosa relación que es la que da lugar, de manera ambigua y más bien irónica, al título del libro.  

“Un amor” es una novela muy rica en lecturas e interpretaciones, que aborda muchos temas y está abierta al análisis desde diferentes enfoques y puntos de vista. Aunque, como ha dicho su autora en alguna entrevista, muchas veces la literatura debe abordarse más desde la perspectiva de los sentimientos que desde la necesidad de darle siempre una interpretación y, obviamente, esta puede quedar para la subjetividad de cada lector. Pero parece obvio que el principal tema del libro es el difícil encaje de Nat en la comunidad rural a la que acaba de llegar. Ella es vista desde el principio como una intrusa y su comportamiento y su relación con “el Alemán” la colocan al margen de los valores uniformadores y excluyentes de los habitantes del pueblo. Nat terminará enfrentándose a sus vecinos, siempre deseosos como grupo de buscar alguna cabeza de turco frente a la que reafirmarse frente a lo diferente, pero también la obligará a encarar sus propias, y no pocas, contradicciones, miedos y obsesiones enfermizas.

Por su ambientación, y aunque su autora afirma en alguna entrevista que la historia podría haberse situado en un bloque de vecinos de cualquier ciudad, es inevitable que se haya incluido esta novela dentro del llamado neorruralismo, pese a tener bastantes diferencia con la mayoría de las novelas de esta corriente literaria. Con la que sí tiene más similitudes es con “La forastera”, de  Olga Merino, publicada por Alfaguara y reseñada hace unos meses en esta sección. En ambas, una mujer llegada desde la ciudad es vista con desconfianza por los habitantes del pueblo donde se instala y es considerada como un elemento extraño y ajeno a esa comunidad en la que no logra integrarse. Habría así en ambas novelas una cierta tendencia a una desmitificación del bucolismo idealizado con el que tratan algunos la vuelta a lo rural.

“Un amor” es, sin duda, una excelente novela, una de las mejores publicadas recientemente en nuestra lengua. Y consagra plenamente a una autora de la que, pese a la presión que supone haber despertado tantas y tan altas expectativas, puede esperarse con todo fundamento un brillantísimo futuro literario.

“Un amor”. Sara Mesa. Anagrama. 2020. 192 páginas.

lunes, 8 de marzo de 2021

LECTURAS RECIENTES DE LAS QUE NO HE PUBLICADO RESEÑA


 “La tierra invisible”, publicada por Siruela, es la segunda novela publicada en España del escritor francés Hubert Mingarelli, fallecido el pasado año y del que aquí solo se había publicado la novela breve “Una comida en invierno”, que leí hace unos meses y me gustó bastante. “La tierra invisible” narra el viaje por Alemania de un fotógrafo inglés y su chófer militar, para fotografiar a familias alemanas justo después del final de la Segunda Guerra Mundial. Es una novela breve, de bastante calidad literaria, pero que, por su ritmo y argumento, es posible que no guste a los lectores acostumbrados a más acción y rapidez en los relatos. Buena parte de la narración se centra en los diálogos entre el fotógrafo y su chófer, un soldado británico que se ha incorporado al ejército aliado al final de la contienda. La novela tiene poco más de cien páginas y se lee en un santiamén.



"Una niña en camino" es una excelente colección de relatos breves del escritor brasileño de origen árabe Raduan Nassar. Unas sorprendentes y muy buenas narraciones, de gran calidad literaria. Sobe todo, la que da título al libro, un relato de tipo naturalista con una visión de un realismo crudo de una población del Brasil rural y profundo.



"Un policía del sur" es una magnífica novela negra ambientada en el sur de Estados Unidos que, además de una trama intrigante y muy bien construida, tiene como fondo la compleja realidad social y los conflictos raciales de esa zona geográfica norteamericana.

(Estas tres lecturas corresponden a diciembre de 2020 y enero de 2021)