viernes, 31 de marzo de 2023

EXCURSIONES Y COMIDA POPULAR EN LA INAUGURACIÓN EN GRAUS DEL GR-1 ARAGONÉS






El pasado sábado, tuvo lugar en Graus la inauguración del nuevo GR-1 aragonés, un sendero histórico, convertido ahora también en turístico, que recorre transversalmente el norte de España y que ha sido recientemente adecuado y reseñalizado en su trazado por la comunidad aragonesa. El evento fue organizado por la Federación Aragonesa de Montañismo y contó con la colaboración del Ayuntamiento de Graus y del Centro Excursionista Ribagorza, como club anfitrión, y consistió en la realización de dos excursiones matinales y una posterior comida popular en la capital ribagorzana.

Fuimos 220 las personas que participamos en las dos excursiones matinales, una más larga y otra más corta. Procedentes de distintos lugares y pertenecientes a diversos clubes aragoneses, todos los excursionistas nos dimos cita en Graus para iniciar la actividad a las nueve de la mañana. En la excursión larga participamos 180 personas y transcurrió desde la Collada de Pano, a donde fuimos transportados en autobuses, hasta Graus, con paradas en el Castillo de Panillo y el despoblado Grustán, donde visitamos la magnífica iglesia románica de Santa María. El itinerario, de 13,5 km, transcurrió íntegramente por el GR-1, incluyendo un tramo nuevo, abierto en la reciente remodelación del trazado. La duración del recorrido fue de unas cuatro horas. El desnivel de subida fue de unos 250 m. y el de bajada, de unos 760 m.

En la excursión corta participaron 40 personas y tuvo un itinerario circular desde Graus, con parada en los restos románicos de la iglesia de San Miguel de la Ubaga de Grustán, conocida popularmente como Los Templarios. Los caminantes ascendieron por el GR-1 y descendieron por la ruta ornitológica del Mirador de las Planas, la Piedra Plana y el barranco del Torroc. La duración de la ruta fue de unas dos horas y cuarto y el desnivel acumulado, de 240 m.

Tras las dos excursiones, algunos de los participantes pudieron realizar una visita guiada a la Plaza Mayor de Graus. Posteriormente, cada caminante recibió una camiseta conmemorativa y unos doscientos comensales disfrutamos de una estupenda comida de hermandad en las instalaciones del Centro Deportivo Recreativo Gradense. Fue un día soleado y primaveral, acompañamiento perfecto para una jornada festiva de excursionismo y convivencia.

domingo, 26 de marzo de 2023

EL CUCO DE CRISTAL

Javier Castillo (Mijas, Málaga, 1987) se ha convertido en todo un fenómeno literario moderno. El escritor malagueño estudió Ciencias Empresariales y trabajó durante un tiempo como asesor financiero. En 2014, escribió su primera novela, “El día que se perdió la cordura”, que se publicó inicialmente en una plataforma electrónica. Su enorme éxito llevó a varias editoriales a ofrecerle su edición en papel. Finalmente, fue publicada por Suma de Letras en 2016. La novela se convirtió en un fenómeno editorial, fue traducida a diez idiomas y publicada en más de 63 países. Asimismo, fueron adquiridos sus derechos audiovisuales para la producción de una serie de televisión.

Posteriormente, ha publicado “El día que se perdió el amor” (2018), “Todo lo que sucedió con Miranda Huff” (2019), “La chica de nieve” (2020) y “El juego del alma” (2021). “El juego del alma” se publicó el 25 de marzo de 2021 en España y el 11 de mayo en Estados Unidos. Con el fin de promocionar su publicación, se proyectó una imagen del escritor en la céntrica y famosa plaza de Times Square de Nueva York, lo que le ha convertido en el primer escritor español que se ha promocionado en este lugar. De “La chica de nieve” se ha hecho una serie televisiva para Netflix. Como podemos comprobar, los cauces de publicación y promoción literarias de Javier Castillo no tienen parangón en la literatura española actual. Recientemente, acaba de publicar “El cuco de cristal”, su última novela hasta la fecha, editada, como todas las demás, por Suma de Libros.

“El cuco de cristal” es un thriller intenso, bien construido, con intriga y suspense hasta el último momento, que engancha al lector desde el primero. Y que se lee en un santiamén pese a sus casi 500 páginas. La historia transcurre en Estados Unidos. Cora Merlo, una joven estudiante de medicina, sufre un ataque cardiaco y tiene que recibir un corazón trasplantado. Firma el protocolo para poder conocer a la familia de la persona cuyo corazón ha recibido. Se trata de Charles, un joven un tanto extraño, que sufría la enfermedad de “los huesos de cristal” y que murió en un accidente de tráfico. A los pocos días, Cora recibe la visita de la madre del chico y su invitación a visitar a la familia de Charles en Steelville, una pequeña población del estado de Missouri. Allí, Cora se adentra en un hogar lleno de secretos, en un misterio que se extiende durante veinte años y en un pueblo hermético en el que, justo el día de su llegada, desaparece un bebé en un parque público. Estructurado en cincuenta capítulos cortos, alternando los protagonismos de cada uno de ellos y narrando desde diferentes planos cronológicos, Javier Castillo construye un sugerente puzzle en el que poco a poco, y manteniendo sin decaer ni un momento de principio a fin la tensión y el misterio, van encajando perfectamente todas las piezas.

El libro, como se indica en su introducción, toma su título de la estrategia del cuco, que es un pájaro tan pícaro que la hembra pone sus huevos en otro nido, la madre sustituta los empolla y cría los pichones nacidos como si fueran propios. “Tras romper el cascarón y ver la luz del día, la cría de cuco, nacida entre huevos de otra especie, despoja a sus hermanos adoptivos de toda esperanza, arrojándolos a un vacío que engulle a mordiscos a todo ser vivo incapaz de pelear por su vida. Arriba, en el resplandor del nido, el cuco crece bajo la calidez de una madre que lo abraza ignorante, incapaz de comprender el impacto de aquella semilla oscura plantada semanas antes mientras buscaba alimento. Ahora la cría a la que más protege, la única que recibe todo su amor, es aquella que jugó con la mentira y la avaricia para destruir todo lo que creó”.

Hay en el libro unos cuantos personajes bastante logrados. Se alternan, tomando la voz del relato, principalmente Cora Merlo y Edwin Finley, padre del fallecido Charles y de su hermano Jack. Es, en  mi opinión,  precisamente Edwin Finley el personaje más interesante del libro. Valiente y cumplidor policía, se va derrumbando a medida que sus indagaciones lo llevan a descubrir la maldad que se mueve tras las desapariciones que investiga y a sospechar que la injusticia y el abuso presiden el mundo y la sociedad por cuya paz él está encargado de velar. Como prototipo de héroe moderno, Finley es un policía curtido y fuerte que, sin embargo, no puede contener las lágrimas y el llanto a medida que va mostrándose ante él el lado oscuro de la vida y la atrocidad de los sucesos que intenta aclarar.

Aun con algún giro forzado en el desenlace de la trama, “El cuco de cristal” es un magnífico thriller, con todos los ingredientes del género perfectamente dosificados. Javier Castillo maneja muchos elementos propios del best seller, pero no por ello renuncia a la calidad literaria ni a la sólida estructuración de su narrativa. “El cuco de cristal” es, en definitiva, un libro muy recomendable para pasar unos buenos y entretenidos momentos de lectura.

“El cuco de cristal”. Javier Castillo. Editorial Suma de Letras. 2023. 488 páginas.


miércoles, 22 de marzo de 2023

EL CER EN LA RUTA DE LAS ESCALERETAS DEL RÍO VERO


                      

                     

El pasado domingo, el Centro Excursionista Ribagorza organizó una preciosa excursión circular desde Lecina, en el municipio de Bárcabo, en el Sobrarbe. El recorrido incluyó un bonito tramo aéreo, equipado desde hace unos años con diversos tipos de escaleras y sirgas, que permite acceder sin apenas dificultad a una serie de abrigos y covachos, situados en escarpadas paredes, algunos de los cuales albergan valiosas pinturas rupestres de los estilos levantino y esquemático. Este tramo del recorrido, el más atractivo de la excursión, se conoce como la Ruta de las Escaleretas.

En la actividad, participamos treinta miembros del Centro Excursionista Ribagorza que, en su mayor parte, salimos de Graus a las 8 horas. Nos dirigimos con nuestros vehículos por carretera hacía Lecina, pasando por Barbastro y Colungo, entre otras localidades. Sobre las 9.30 horas nos concentramos en el parking de la entrada del pueblo. Antes de iniciar nuestro recorrido, visitamos la famosa y monumental carrasca de Lecina, donde nos hicimos la foto de grupo.

Siempre por camino señalizado, salimos del pueblo, dejamos a la izquierda la Fuente de Fuendiós y descendimos hacia el río Vero. Vimos una surgencia de agua y dejamos a la derecha el barranco Basender y a la izquierda el antiguo molino de Lecina, hoy en ruinas. En este punto, tuvimos que sacarnos las botas y, descalzos o con calzado para el agua, cruzamos en dos ocasiones el cauce del rio Vero.

A partir de aquí, el camino asciende casi verticalmente por las llamadas Escaleretas. El sendero, equipado con tramos de escaleras de madera, escaleras metálicas, pasarelas y sirgas, permite acceder a diferentes abrigos que contienen pinturas rupestres prehistóricas. Ascendimos primero a los abrigos de Gallinero, desde donde descendimos para retomar el camino y subir a los abrigos de Lecina Superior y de Barfaluy, estos últimos con mayor número de pinturas de estilo esquemático. Retornados al camino principal, y tras pasar por una antigua carbonera vegetal, el sendero nos lleva de nuevo a Lecina, a donde llegamos sobre las 13.30 horas.

El recorrido había sido de algo más de 10 km y el desnivel de unos 450 m., invirtiendo en él unas cuatro horas. Habíamos disfrutado de un magnífico día primaveral y de unos preciosos parajes, cargados de paisaje y patrimonio, en el Parque Cultural del Río Vero, dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Tras la excursión, un buen número de los participantes disfrutamos de una estupenda comida de hermandad en Colungo.

domingo, 12 de marzo de 2023

HIJOS DE LA FÁBULA

Tras la larga y exitosa “Los vencejos”, publicada en 2021, Fernando Aramburu  (San Sebastián, 1959) vuelve al tema vasco en su nueva novela “Hijos de la fábula”. Pero no lo hace con la amplia visión que mostraba el completo y enfrentado fresco de la sociedad vasca de los años de plomo en “Patria” (2016), ni con el crudo realismo ni el dramatismo intenso de aquel extraordinario libro de relatos titulado “Los peces de la amargura” (2006) o de la magnífica novela “Años lentos” (2012), sino que lo hace esta vez desde un enfoque humorístico y paródico, aunque tampoco exento de una subyacente y aguda crítica política y social.

“Hijos de la fábula”, publicada también por Tusquets, es un divertimento narrativo, una divertida parodia sobre dos jóvenes vascos que, cuando en 2011 ETA declara su abandono definitivo de la lucha armada, ellos, recién ingresados en la organización y absolutamente absortos en su ensoñación patriótica, deciden continuar por su cuenta la lucha por la liberación del pueblo vasco. Asier y Joseba están escondidos en una granja del sur de Francia, regentada por una extraña pareja de granjeros, cuando reciben la noticia de la renuncia de ETA a la lucha armada. Más vascos que nadie, ven en esa decisión una traición a la causa y deciden crear una nueva organización armada que continúe la inaplazable contienda.

Con la lluvia de fondo, en su viaje conocerán a un paisano vasco, antiguo etarra, y a dos chicas, una francesa de pocas palabras y otra de origen español, que se ofrecen a acompañarlos a Zaragoza, donde transcurre parte de la novela. Se suceden las escenas divertidas, cargadas de humor y de ironía, aunque con un acento global de tragicomedia. Los dos jóvenes adquieren ecos cervantinos, con diálogos tan cómicos como los del Quijote y Sancho. O como los del Gordo y el Flaco. Uno asumirá el papel de jefe y disciplinado ideólogo de la ortodoxia militante más fanática y el otro el de obediente subalterno que apenas se atreve a contradecir a su compañero. El viaje en que se convierte la novela tiene un final tan bien traído como, sólo quizás en parte, sorprendente y demoledor.

Uno de los aspectos destacados de la novela es su economía verbal y narrativa. El uso de la frase breve es llevado casi el extremo. Abundan los participios pasados y presentes (“volvió al camino rasguñado, renegante”, “desayunante, untador de mermelada”). La narración adquiere así un ritmo rápido, veloz, a veces desenfrenado. Y el lector, bien agarrado por la historia, realiza el viaje con los protagonistas casi sin darse cuenta, con la agilidad de una lectura amena y fácil.

Desde luego el aspecto principal de la novela es la parodia, el sarcasmo y el sentido del humor. Un humor ácido y cáustico, cargado de crítica a unos jóvenes obnubilados y seducidos por la violencia, víctimas del dogmatismo más fanático y de la ensoñación febril del patriotismo extremo. Hijos de la fábula. El propio Aramburu ha expresado que a la hora de conformar a los dos protagonistas se veía a sí mismo “como un funambulista caminando por un delgado alambre, siempre con el peligro de caer hacia el exceso de parodia o podía caer hacia el otro lado de manera que asomase cierto aspecto heroico en ellos”. El autor vasco logra en buena medida el equilibrio pretendido, pero si la historia bascula hacia algún lado es, sin duda, hacia el de la burla y la parodia.

Aunque, en mi opinión, “Hijos de la fábula”, no está a la elevada altura de las obras de tema vasco del autor antes citadas, la novela no está nada mal y, desde luego, se lee con agrado y diversión y su lectura dibuja en muchos momentos una sonrisa irónica y divertida en la cara del lector. Tal vez podría decirse, sin embargo, como subraya el crítico Javier García Recio, que “Hijos de la fábula” es la cara B de “Patria”, pues “si en esta honraba y ennoblecía a las víctimas, ahora expone lo esperpéntico de aquellos torturadores, retratando a dos epígonos que convierten en ridícula cada gesta que intentan." 

Y, al final, podría decirse que, una vez desmoronada la fábula tan ciegamente construida, estos aprendices de guerreros quedan retratados con  sus miserias personales y condenados a enfrentarse a la fragilidad de lo cotidiano y a darse de bruces con la realidad. 

“Hijos de la fábula”. Fernando Aramburu. Tusquets Editores. 2023. 320 páginas.

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

EL CER EN LA X EDICIÓN DE LA ANDADA POPULAR DE MONTAÑANA



El pasado sábado se celebró la X edición de la Andada Popular de Montañana, o Ruta de la Reconquista, en la que participamos setenta personas, inscritas desde diversos lugares de Aragón y Cataluña. El evento fue organizado por el Centro Excursionista Ribagorza y contó con la colaboración de diversas entidades comarcales y provinciales.

Los participantes en la marcha pudimos elegir entre tres recorridos opcionales, todos ellos con inicio y final en la localidad ribagorzana de Puente, o Pont, de Montañana. El más largo fue un itinerario de 19 km en el que los caminantes pasaron a la orilla izquierda del río Noguera Ribagorzana, visitaron la ermita románica de Sant Roc, perteneciente al municipio catalán de Tremp, retornaron a  la margen derecha, ya aragonesa, del río, se dirigieron al despoblado Chiriveta por la cañada real de Vallfuró y desde allí realizaron un recorrido circular, pasando por la ermita de Nuestra Señora del Congost, el castillo de Chiriveta y el Mas, para retornar finalmente a Puente de Montañana. El itinerario más corto fue de 12 km y excluyó la visita a la ermita de Sant Roc. Otros participantes hicimos un recorrido intermedio de 16,5 km que, al itinerario circular desde Chiriveta, sumamos el tramo del Feisá que, por ser algo expuesto y aéreo, no era apto para todos los caminantes, entre los que había algunas familias con niños.

El punto de encuentro de los excursionistas fue la panadería Horno de Secastilla de Puente de Montañana, donde la inscripción incluía un café con leche y una pasta para cada participante. A las 9.30 horas iniciamos los diferentes recorridos que terminamos entre las 14 y las 14.30 horas. Tras el sellado de las credenciales y la entrega de un obsequio de recuerdo a cada participante, disfrutamos de una estupenda comida de hermandad en un restaurante de la localidad. 

Un año más, en un día soleado y de agradables temperaturas, habíamos participado en este encuentro excursionista en las tierras más orientales de la comarca aragonesa de Ribagorza, disfrutando de sus bellos paisajes, su rico patrimonio cultural y la convivencia entre participantes de diferentes procedencias, unidos por la afición común al excursionismo.

domingo, 26 de febrero de 2023

LA PROMESA

“La promesa”, del escritor sudafricano Damom Galgut (Pretoria, 1963), fue para la gran mayoría de críticos literarios de los principales medios internacionales una de las mejores novelas publicadas el pasado año. El libro ganó el prestigioso Premio Booker, galardón del que Damon Galgut ya había sido finalista en dos ocasiones con “El buen doctor” (2003) y “In a Strange Room” (2010). Solamente antes dos escritores sudafricanos había ganado este premio, el más importante en lengua inglesa: J. M. Coetzee y Nadine Gordimer, ambos ganadores también del Premio Nobel de Literatura. Damon Galgut ha publicado nueve novelas y es también autor de varias obras de teatro. “La promesa” ha sido editada en España por Libros del Asteroide, con traducción del inglés de Celia Filipetto.

La novela cuenta la historia de la familia Swart a lo largo de más de tres décadas, desde 1986 hasta cerca de nuestros días. Los Swart son una familia blanca que vive desde hace generaciones en una granja en las afueras de Pretoria, en Sudáfrica. La familia está constituida por los padres (llamados Pa y Ma en el libro) y sus tres hijos: dos mujeres (Astrid y Amor) y un varón (Anton). La novela se inicia con el funeral de la madre, que reúne a todos en la casa familiar. La hija pequeña, Amor, recuerda a su padre la promesa que le hizo a la madre en el lecho de muerte: Salome, la mujer negra que lleva trabajando toda la vida para ellos y que la cuidó en sus últimos días, podría quedarse con la pequeña casa en la que siempre ha vivido. Sin embargo, los años van pasando y la promesa no se cumple.

La narración está estructurada en cuatro capítulos y un colofón o desenlace. Cada capítulo supone la muerte de un personaje y el encuentro de los demás en el correspondiente funeral. De esa manera, el relato progresa cronológicamente, dando saltos temporales, y vamos conociendo la evolución vital de los diferentes personajes. Como fondo, conocemos también los cambios políticos y sociales que se producen en Sudáfrica, un país que vemos transformarse radicalmente con el fin del apartheid y el inicio de la democracia. En uno de los capítulos del libro, se muestra al país paralizado y pendiente de la final de la Copa Mundial de Rugby de 1995, que ganó Sudáfrica a Nueva Zelanda, y la reconciliación del país se plasma en el abrazo entre el fornido boer blanco, capitán del equipo sudafricano, y el nuevo presidente negro Nelson Mandela, que había estado veintisiete años en prisión acusado de terrorismo. Aunque Galgut pone el foco de la novela en la historia de la familia Swart, esta le sirve para contar los cambios experimentados por el país y el asunto central de la promesa por cumplir actúa como metáfora de esa metamorfosis.

Uno de los mayores logros de la novela es lo bien trazados que están los personajes. Sobre todo, Anton y Amor, los dos más profundos y complejos del relato. Además de los cinco miembros de la familia, hay otros personajes con cierta relevancia, como la tía Marina, la propia Salome y su hijo Aaron o, principalmente, el reverendo Simmers, interesado, gorrón y manipulador sacerdote que ha tenido una gran influencia en la familia, principalmente en las decisiones del padre, y que, sin embargo, chocará frontalmente con su hijo Anton. La importancia de la religión en la vida sudafricana y la existencia de varias confesiones tienen su presencia en la novela, como se plasma en el conflicto familiar que supone el funeral de la madre, que en sus últimos momentos decidió retornar al rito judío que había abandonado.   

El otro gran mérito de la novela es el riquísimo y variado enfoque narrativo, con el uso de varias personas gramaticales a la hora de contar la historia e incluso con alusiones directas del narrador hacía los propios lectores. Además, la división del libro en capítulos que tienen como protagonistas a distintos miembros de la familia proporciona una rica visión caleidoscópica y poliédrica a la novela. Lo explica muy bien, aunque con ciertos tecnicismos literarios, el crítico Javier Aparicio Maydeu al referirse al estilo del escritor sudafricano: “Tal vez la seducción de la prosa de Galgut obedezca al sofisticado modo de jugar al escondite de su ambiguo narrador, ocultándose tras la poderosa voz de sus personajes, en ocasiones escondidos tras la celosía del estilo indirecto libre, y dejándose ver cuando se vale de la omnisciencia, pero su elocuencia es fruto también de su dominio de los registros y del habla oral, del manejo certero de sabios recursos heredados del modernismo, del repudio de toda hipotaxis (y del tempo allegro assai de una prosa que se desenvuelve en tiempo real), de su competencia a la hora de lograr que las palabras no estén en boca de los personajes, sino que las palabras no sean sino los personajes mismos”.

En conclusión, “La promesa” es una excelente novela, de un altísimo nivel literario en todos los aspectos. Con la que su autor, Damon Galgut, se ha consagrado como uno de los mejores escritores actuales y ha unido su nombre a los de J. M. Coetzee y Nadine Gordimer, las dos grandes figuras de la literatura sudafricana. Parece asegurado que en el futuro nos hará disfrutar de muchos más momentos placenteros de lectura.

  “La promesa”. Damon Galgut. Libros del Asteroide. 2022. 336 páginas.

 

jueves, 16 de febrero de 2023

ASCENSIÓN DEL CER AL EXIGENTE PICO BORÓN, EN GUARA

El pasado domingo, el Centro Excursionista Ribagorza organizó una excursión al Pico Borón, en la Sierra de Guara, en el municipio de Loporzano, en la comarca de La Hoya de Huesca. Aunque su modesta altitud (1327 m.) pueda hacer pensar lo contrario, la ascensión a esta rocosa montaña, próxima al embalse de Vadiello, entraña una cierta dificultad y grado de exigencia, tanto por el fuerte desnivel en una corta distancia, como por la necesidad de algunas trepadas por cuerda y clavijas en algunos de sus tramos.

Aunque varios lo hicieron desde otras procedencias, la mayor parte de los 25 participantes en la actividad salimos de Graus a las 7 horas y nos dirigimos por carretera en dirección a Huesca. Algo antes de llegar a la capital, nos desviamos a la derecha hacia Loporzano y, luego, hacia el embalse de Vadiello, donde aparcamos cerca de la presa. Sobre las 8.30 horas, y en las faldas de los impresionantes Mallos de Ligüerri, iniciamos nuestro recorrido a pie. El sendero empieza en fuerte subida y se acerca a la base de la Peña de San Jorge y el Puro, dos de los mallos más visibles. Nos adentramos enseguida en un boscoso y sombrío barranco en el que, en la denominada Canal, hay que efectuar dos cortas trepadas en sendos tramos equipados con cuerdas y, en uno de ellos, con varias clavijas. Tras superar con éxito la prueba, seguimos ascendiendo hacia el llamado Llano de la Luna. Atravesamos un pequeño bosque y, en los Mallos de Lazas, por terreno rocoso de conglomerado, sin camino muy visible, y disfrutando de bonitas vistas del embalse de Vadiello y del Huevo de San Cosme, fuimos en busca del collado de Ligüerri. Desde el collado, iniciamos una fuerte subida por piedra suelta, con sendas múltiples y a veces confusas, hasta la cima del pico Borón.

Desde la cima, contemplamos magníficas vistas de Guara y del Pirineo nevado más septentrional. Debajo de nosotros, las aguas del río Guatizalema. A nuestra derecha, el Fragineto, el Tozal de Guara y, algo más lejos, el Cabezo.  A nuestra izquierda, el Matapaños y los mallos conocidos como los Pepes. Hacia el norte, Monte Perdido, Vignemale y muchos picos más. Tras una parada para descansar y reponer fuerzas, iniciamos el descenso por el mismo itinerario de la subida.  Algunos ascendimos a la Punta Ligüerri y conectamos enseguida con el grupo de bajada y tres participantes, los más intrépidos y audaces, ataviados con sus arneses, ascendieron a la Peña de San Jorge, como una actividad opcional.

Tras destrepar los tramos de cuerdas y clavijas, regresamos al aparcamiento, al que llegamos en torno a las 13.30 horas. Fueron unos 11 km de recorrido, con 850 m. de desnivel acumulado, en los que invertimos, con paradas, unas cinco horas. Un estupendo día de sol y montaña en la Sierra de Guara.