domingo, 20 de septiembre de 2026

"LA LUNA DE GABRIEL": EL ESCRITOR QUE SE FUE CONVIRTIENDO EN ESPÍA

En su nueva novela, el británico William Boyd construye una sólida historia de espías, amor y traumas de infancia ambientada en la Guerra Fría

William Boyd nació en Acra, la capital de Ghana, en 1952. Sus padres eran escoceses que se trasladaron al país africano en 1950. Su padre, doctor especializado en medicina tropical, fue nombrado director de la clínica de salud de la Universidad de Ghana y su madre trabajó como profesora. A comienzos de los 60, la familia se trasladó a Nigeria, donde fueron testigos de la guerra de Biafra. Boyd estudió en su infancia en Ghana y Nigeria y cuando tenía nueve años fue enviado a un colegio de Escocia. Luego cursó estudios en las universidades de Niza y Glasgow y obtuvo el doctorado en Literatura Inglesa en Oxford. Mientras ejercía la docencia publicó su primera novela, “Un buen hombre en África”, y desde entonces se dedicó plenamente a la creación literaria. Es autor de casi una veintena de novelas, varias colecciones de relatos cortos, un par de libros de no ficción, una obra de teatro y guiones televisivos y cinematográficos. Varias de sus obras se han adaptado a la televisión. Ha sido galardonado con numerosos premios y es miembro de la Real Sociedad de Literatura británica y oficial de la Orden de las Artes y las Letras francesas. Está casado con una conocida editora y guionista y vive entre su casa de Chelsea, en Londres, y su granja viñedo del suroeste de Francia. Tras sus últimas novelas “Trío” (2020) y “El romántico” (2022), Alfaguara ha publicado recientemente en España “La luna de Gabriel”, con traducción de Laura Martín de Dios.

“La luna de Gabriel” es, sobre todo, una novela de espías. Admirador declarado de Ian Fleming, a cuyo personaje cinematográfico (el agente secreto 007) hizo protagonista de su novela “Solo” (2013), William Boyd ha abordado la temática de espías en algunas de sus mejores obras, como “Sin respiro” (2006) y “Esperando el alba” (2013). En este aspecto, se inscribe en una larga tradición de brillantes escritores británicos (Graham Greene, Somerset Maugham, Kingsley Amis, Muriel Spark…) que han realizado inmersiones en la novela de espionaje. Otro de sus motivos literarios más o menos recurrentes es colocar a seres comunes y corrientes en situaciones extraordinarias y complicadas, en ocasiones enviándolos al extranjero, fuera de su ámbito británico habitual. Todos estos elementos, y algunos más, se conjugan magistralmente en “La luna de Gabriel”, una novela ambientada a principio de la década de los 60, en plena Guerra Fría entre el bloque occidental capitalista, liderado por Estados Unidos, y el bloque oriental comunista, liderado por la Unión Soviética.

En este caso, el protagonista es Gabriel Dax, un joven escritor londinense de literatura de viajes que, en 1960, se encuentra en la recién creada República Democrática del Congo buscando documentación para uno de sus libros. Allí se le presenta la oportunidad de entrevistar a Patrice Lumumba, el nuevo presidente del país, que le confiesa que teme por su vida. Unos meses después, Lumumba es derrocado y fusilado por sus adversarios y las cintas guardadas de aquella entrevista se convierten en un objeto muy codiciado. A la vuelta de ese viaje, Gabriel conoce a Faith Green, una mujer fría y calculadora, que trabaja para el M16, el servicio secreto británico. Ella no le pregunta por las cintas, pero le irá pidiendo pequeños encargos en diversos lugares del mundo (España, Polonia…), que Gabriel va aceptando por su aparente poco peligro, su pasión por viajar y la buena remuneración económica que suponen. Y por la creciente atracción y dominio que ejerce sobre él esa misteriosa y fascinante mujer. Poco a poco, el joven escritor se irá viendo atrapado en el laberíntico mundo del espionaje internacional del que le va a resultar difícil salir.

Gabriel Dax es un personaje complejo y literariamente bien logrado. Además de su progresiva abducción por Faith y su telaraña de espionaje, la novela cuenta otros aspectos de su vida: su relación inestable y sexualmente gratificante con la joven Lorraine, su infructuosa lucha contra un ratón invasor de su cocina y, sobre todo, un trauma de la infancia que ha condicionado su vida. Cuando Gabriel era niño, sobrevivió milagrosamente al incendio de su casa en el que murió su madre. Ese hecho le provoca pesadillas, un insomnio crónico y un sentimiento de culpa por creer que el fuego fue provocado por una lamparilla en forma de luna que tenía en la mesilla de su habitación. Para intentar superar ese trauma, Gabriel asiste a sesiones terapéuticas con la doctora Katerina Haas, supuesta discípula de Freud, y comienza a revisar las investigaciones sobre el incendio en el que perdió a su madre.

William Boyd tiene una magistral habilidad para convertir historias complejas en lecturas que, sin perder un ápice de calidad literaria, siempre resultan interesantes y amenas para el lector. “La luna de Gabriel” es la primera entrega de una trilogía. Su continuación, “The Predicament”, ya ha sido publicada en Reino Unido. Esperemos que no tarde mucho en ser editada en nuestro país. 

“La luna de Gabriel”. William Boyd. Alfaguara. 2026. 336 páginas.

domingo, 6 de septiembre de 2026

DESCENSO A LOS INFIERNOS DE LOS BAJOS FONDOS MEXICANOS


En su nueva novela, “Amor sicario”, Yasmina Khadra narra una historia de amor y violencia en el mundo del narcotráfico y la prostitución de Ciudad Juárez

Yasmina Khadra es en realidad Mohammed Moulessehoul (Kenadsa, Argelia, 1955), un ex comandante del ejército argelino que publicó sus primeros libros con su nombre de pila, pero que, en sus años como militar, decidió utilizar un pseudónimo femenino para evitar la censura previa del ejército de su país. Eligió el nombre de su mujer, que significa “jazmín verde”, como homenaje a las mujeres argelinas que “mantienen una llama de esperanza en un país desesperado”. En el año 2000, abandonó el ejército y reveló su verdadera identidad como escritor. Se trasladó a Francia, escribe sus libros en francés y es uno de los escritores francófonos más vendidos en el mundo. Ha publicado más de treinta novelas (algunas de gran éxito como “Las golondrinas de Kabul”, “El atentado” o “Lo que el día debe a la noche”) que han sido traducidas a más de cincuenta idiomas y llevadas al cine, el teatro o el cómic. Ha tratado temas como la violencia y el integrismo islámico, los problemas de Argelia y Oriente Medio, la situación de la mujer en el mundo árabe o asuntos universales como el destino, la culpa, el amor y la complejidad de la condición humana. Actualmente vive entre París, Argelia y Alicante, donde pasa largas temporadas. Ha recibido numerosos galardones y, en nuestro país, el pasado año le fue concedido el Premio Pepe Carvalho de novela negra. También vivió un tiempo en México, donde ha ambientado su última novela, “Amor sicario”, editada recientemente en España por Alianza Editorial, con traducción de Wenceslao Carlos Lozano.

“Amor sicario” es una cruda novela negra sobre amor y violencia. El título de la edición española aúna esa doble temática, aunque el de su versión original francesa sea “Pour l’amour d’Elena”. El relato está ambientado en México y, casi en su totalidad, en la fronteriza Ciudad Juárez, una de las urbes más violentas del mundo. Está narrado en primera persona por Diego, un muchacho que vive en Recinto de Trinidad, un pequeño pueblo del México rural y profundo, un lugar pobre, de viejos y supersticiones, donde el tiempo parece detenido y los jóvenes, atraídos por el dinero fácil y la proximidad de Estados Unidos, emigran al norte para no volver. Diego, un chico inteligente y sensible al que le gusta leer, es huérfano, al cuidado de un tío y un primo que viven con las estrecheces propias del lugar, pero feliz por el amor correspondido que siente por Elena, su novia desde la infancia. Un día, Elena es violentada a las afueras del pueblo en su presencia y Diego queda paralizado sin saber reaccionar. Al cabo de un tiempo, Elena desaparece misteriosamente y en el pueblo se dice que ha sido raptada por Osorio, otro joven del lugar que emigró a Ciudad Juárez y vuelve de vez en cuando alardeando de triunfador. Para aclarar la situación y aliviar la angustia de las madres de Elena y Osorio, Diego y su primo mayor y protector, al que siempre se le llama Ramírez, parten hacia Ciudad Juárez. Tras las peripecias del viaje, ambos serán engullidos por los bajos fondos de la gran urbe y atrapados por las violentas redes del narcotráfico en las que medran, pero de las que ya no podrán escapar. Sin embargo, Diego nunca deja de pensar en Elena ni de buscarla desesperadamente.

Como se explica en su guía de lectura, la novela es un verdadero descenso a los infiernos de los bajos fondos de Ciudad Juárez: “‘Amor sicario’ puede leerse como la crónica de un descenso: de la promesa juvenil a la cloaca del narco, del chico que soñaba con ser periodista al hombre que mata a un adolescente en un callejón. La novela acompaña a Diego en cada peldaño: su primer viaje en camiones destartalados, la primera noche en un hotel de paso, el primer cadáver torturado ante sus ojos, el primer disparo, la primera bala que recibe él mismo. No hay épica ni redención fácil: lo que se ofrece al lector es un tour íntimo por la maquinaria del horror, visto desde el punto de vista de alguien que nunca quiso ser héroe ni villano. Esa mirada —culpable, asqueada, a veces fascinada— convierte ‘Amor sicario’ en algo más que una historia de narcos: en una reflexión sobre qué nos hace cruzar ciertas líneas… y si es posible volver después de haberlas cruzado."

En esa progresiva degradación que sufre Diego, solo permanece puro el amor que siente por Elena, aunque contaminado en buena parte por el sentimiento de culpa de su masculinidad herida y el deseo de reparar su pasada cobardía. En una narración trepidante, el lector pasa del pueblecito rural a la gran urbe, descrita con su ritmo despiadado, con los nombres de sus antros, prostíbulos, calles y barrios. Y con un desfile de personajes casi todos ellos violentos y sin más afán que el poder y el dinero: “el Osorio fanfarrón, que vive de apariencias y destruye vidas; Cisco, que convierte el honor en coartada para el asesinato; Ramírez, que abraza el cinismo y la ambición; los chavales de las bandas, que solo conocen la hombría a través de las armas” y cuyas vidas no valen nada; o Maribel, destruida por la prostitución y la droga. “Amor sicario” es una novela realista, dura y descarnada, que demuestra una vez más por qué Yasmina Khadra es uno de los grandes novelistas de nuestro tiempo. 

“Amor sicario”. Yasmina Khadra. Alianza Editorial. 2026. 264 páginas