domingo, 25 de agosto de 2024

"LA MUJER DE LA ARENA", UNA OBRA MAESTRA DE LA LITERATURA JAPONESA MODERNA


 

Kobe Abe (Tokio, 1924 - 1993) fue, junto a Yukio Mishima, Yasunari Kawabata y Kenzaburo Oe, uno de los grandes renovadores de la literatura japonesa moderna. Nacido en Tokio, pasó parte de su infancia en Manchuria y se licenció en medicina, aunque, al contrario que su padre, él nunca llegó a ejercer como médico. Fue inventor y fotógrafo y, sobre todo, escritor. Autor de novelas, relatos breves, poesía, teatro y guiones de cine. Gran conocedor de la literatura europea, ha sido denominado en ocasiones el Kafka japonés, por la presencia de lo absurdo y lo pesadillesco en su obra. Algunos de sus libros han sido editados en español por Siruela y Eterna Cadencia. Su novela más destacada y conocida es “La mujer de la arena”, publicada originalmente en 1962. Con motivo del centenario del nacimiento del escritor, Siruela la ha reeditado en nuestro país con traducción de Kazuya Sakai. De “La mujer de la arena” se hizo una adaptación cinematográfica en 1964, dirigida por  Hiroshi Teshigahara con guion del propio Kobe Abe. Es una película de culto que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de ese año y que hoy se puede ver en internet en versión original subtitulada. Su visionado, aunque la película sea larga y algo lenta, dentro de la estética de la época, es un perfecto complemento de la lectura de la novela.

“La mujer de la arena” transcurre en el verano de 1955. Jumpei Niki, cuyo nombre conocemos al final del libro, es un profesor aficionado a la entomología que buscando insectos que viven en la arena, llega a una pequeña aldea en la costa japonesa asediada por las imparables dunas que amenazan con engullirla. Se le hace tarde y pierde el autobús de vuelta. Un aldeano le sugiere que se aloje en la casa de una mujer para pasar la noche. La casa está casi sepultada por la arena y tiene que acceder a ella por una escalera de mano. En la casa vive una mujer sola, de unos treinta años, que perdió a su marido y a su hijo en una tormenta de arena. La mujer, cuyo nombre nunca se cita en el libro, se dedica a sacar arena con una pala durante toda la noche y depositarla en unos cubos que hombres de la aldea retiran desde arriba con unas poleas. A la mañana siguiente, cuando el hombre se dispone a marcharse, se da cuenta de que la escalera ha desaparecido y que es imposible salir de allí escalando por las paredes arenosas. Además, los hombres de la aldea han tirado una pala para que ayude a la mujer en la extracción de arena. El hombre se ve atrapado en la casa, maquina formas de huida que devienen imposibles y establece una compleja relación con la mujer en la que se mezclan el erotismo y la violencia. Cada noche, para evitar el calor del día, y en un trabajo sin aparentes resultados reales, los dos personajes deben limpiar la arena que irremediablemente vuelve a asediar la casa al día siguiente.

La novela es un relato bello, claustrofóbico y angustiante, sugerente y misterioso. Con una fuerte carga simbólica y sensorial. Con intenciones de parábola y abierto a interpretaciones diversas. Una metáfora de raíz existencial sobre el sentido de la vida, de su valor real y de su inutilidad. El trabajo sin fin para evitar el avance imparable de la arena remite al mito de Sísifo y su infructuoso ascenso de la piedra a la cima de la montaña. Hay también una crítica social evidente contra el sometimiento y la anulación de la voluntad de los individuos en nombre de supuestos intereses superiores colectivos.

En la novela hay dos personajes principales y la presencia secundaria, pero importante, de los administradores de la comunidad que se erigen en defensores de la supervivencia de la aldea y tienen una actitud controladora y, en ocasiones, lasciva. Podríamos decir que otro personaje fundamental en el relato es la propia arena, siempre activa y en movimiento, impregnándolo todo y con una presencia continua y acechante.

El relato está narrado en tercera persona, aunque con monólogos interiores frecuentes que muestran los pensamientos y recuerdos del protagonista. Tal vez estas introspecciones sean la parte más pesada y prescindible de la narración. Pueden observarse en la novela conexiones con la obra de Kafka, algunas más puntuales con “La metamorfosis” y otras más estructurales con el relato  titulado “La guarida”. “La mujer de la arena” se inscribe claramente en lo que solemos denominar como una historia kafkiana. Por otro lado, se trata de una narración proléptica, es decir, que desde el principio se adelanta ya el final del relato.

“La mujer de la arena” está considerada unánimemente como una de las obras maestras de la literatura japonesa moderna. Se trata, sin duda, de una novela intensa y rica, que muestra un dominio absoluto de los recursos literarios por parte de su autor y que no ha perdido un ápice de vigencia y modernidad. Su reedición en el centenario del nacimiento de Kobe Abe puede considerarse un verdadero acierto literario.

“La mujer de la arena”. Kobe Abe. Siruela. 2024. 248 páginas

domingo, 11 de agosto de 2024

"LAS PROPIEDADES DE LA SED", UNA GRAN NOVELA ÉPICA ESTADOUNIDENSE


La narrativa es el género por excelencia de la literatura estadounidense. Uno de sus permanentes debates es la existencia o no de una gran novela americana, que recoja las esencias de la idiosincrasia, los valores y las luces y las sombras de ese extenso país. Aunque ninguna novela ostenta de momento sin discusión ese título, “Las propiedades de la sed” podría estar, posiblemente, entre el selecto y reducido número de candidatas a alcanzarlo. Su autora es Marianne Wiggins (Lancaster, Pensilvania, 1947), que ha publicado nueve novelas, entre las que destacan “John Dollar” (1989) y “Evidence of Things Unseen” (2003), finalista del premio Pulitzer de ficción. Casada con el novelista Salman Rushdie entre 1988 y 1993, la escritora estadounidense es muy poco conocida en nuestro país. Ahora, la siempre meritoria Libros del Asteroide ha editado en español, con traducción del inglés de Celia Filipetto, su última y más importante novela, “Las propiedades de la sed”, publicada originalmente en Estados Unidos en 2022. En 2016, cuando aún estaba escribiendo el libro, Wiggins sufrió un derrame cerebral que le impedía leer y escribir y mermó en gran medida su memoria. Recuperó en parte sus capacidades y con la  abnegada ayuda de su hija Lara Porzak, que describe este arduo proceso en el epílogo, logró terminar la novela.

“Las propiedades de la sed” es una larga narración, de más seiscientas páginas, que transcurre principalmente en California durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Tras el fallecimiento en Nueva York de su riquísimo padre, Rocky Rhodes se queda con las posesiones más alejadas del amplio patrimonio que ha dejado su progenitor: unas tierras y un rancho (Las Tres Sillas) en el valle de Owens, al norte de Los Ángeles, en California. Rocky, lector de Emerson y de Thoreau y defensor de la naturaleza, tiene que luchar con poco éxito contra el Departamento de Agua de Los Ángeles, que ha comprado las tierras colindantes y ha drenado y secado el valle para abastecer de agua a la creciente urbe angelina. Su mujer, francesa y muy querida en la zona, acaba de morir y Rocky queda con sus dos hijos mellizos, Stryker y Sunny, Su hermana Cas, de gran estatura como él, culta y expeditiva, se desplaza al rancho desde el este para ayudar a Rocky en la crianza de sus hijos. El joven Stryker es un poco tarambana y, tras dar algunos tumbos, se acaba enrolando en el ejército y es destinado a Pearl Harbor. Su hermana Sunny, que ha heredado de su madre el gusto y la pasión por la cocina, se queda en el rancho y regenta un restaurante en una localidad próxima.

Tras estos antecedentes, la novela arranca con el bombardeo japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, que supuso la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Esto hizo que el gobierno de Washington confinara en diversos campos de internamiento a los más de cien mil japoneses que vivían en los estados situados al oeste del país. Uno de esos campos, con más de diez mil internos, se construyó en El Manzanar, en el valle de Owens, muy cerca del rancho de la familia Rhodes. Para dirigir ese campo, llega a la zona el que va a ser otro de los personajes principales de la novela, un joven abogado judío, apellidado Schiff, que trabaja en el Departamento de Interior del gobierno estadounidense y entrará en contacto con los Rhodes y, en especial, con la inquieta y temperamental Sunny.

De esta manera, “Las propiedades de la sed” combina el aliento épico y las vivencias y relaciones de los miembros de la familia Rhodes con dos hechos históricos, algo oscuros y muy relevantes en el desarrollo del relato: la desecación y contaminación de territorios próximos, provocada por el abastecimiento de agua a la ciudad de Los Ángeles, y la creación de campos de concentración para japoneses, muchos de ellos con nacionalidad estadounidense, desde 1942 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque la autora se toma algunas licencias ortográficas en el uso de mayúsculas y signos de puntuación, la novela tiene una estructura clásica y la historia que cuenta remite incluso, en el mejor de los sentidos, a las grandes narraciones decimonónicas. Se trata de una novela de intención épica con una saga familiar como protagonista central y unos personajes muy potentes y bien definidos. El título hace referencia a los problemas de sequía de la geografía principal del relato y cada capítulo alude a una de las once propiedades de la sed (la sorpresa, el reconocimiento, la memoria, el deseo y la frustración de ese deseo, el sabor de lo inevitable…). Wiggins hace un uso exquisito del narrador omnisciente y del estilo indirecto libre, entrando en los pensamientos de cada uno de los personajes.  Puede rastrearse en algún momento el aliento narrativo de John Steinbeck, el más importante de los novelistas californianos, sobre todo en las alusiones a los años de la gran depresión que él tan bien describió en novelas como “Las uvas de la ira” y, en menor medida, a la profundidad narrativa de William Faulkner. También hay algunos paralelismos con “Lo que el viento se llevó”, el novelón de Margaret Mitchell llevado al cine y al que se hacen algunas alusiones en el libro de Marianne Wiggins.

“No puedes salvar lo que no amas”, es la frase que abre la novela y en cierta manera el leitmotiv del relato. Incluso del también épico rescate y terminación del libro en un admirable ejercicio de amor mutuo y a la literatura de la autora y su hija Lara. “Las propiedades de la sed” es una extraordinaria novela, llamada a ser, probablemente, un clásico de la literatura moderna estadounidense.

“Las propiedades de la sed”, Marianne Wiggins. Libros del Asteroide. 2024. 616 páginas.

domingo, 28 de julio de 2024

"TARÁNTULA", LA ÚLTIMA NOVELA DEL ESCRITOR GUATEMALTECO EDUARDO HALFON


No es exagerado considerar a Eduardo Halfon (Ciudad de Guatemala, 1971) como uno de los mejores escritores actuales en lengua española. Halfon es un caso singular de nuestras letras. Con tres abuelos judíos libaneses y otro polaco, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, su familia emigró a Guatemala, donde nació y pasó sus diez primeros años hasta que la dictadura guatemalteca obligó a sus padres a exiliarse en Estados Unidos. De condición nómada por naturaleza, el escritor se casó con una riojana y tiene la nacionalidad española, lengua en la que escribe sus obras. Desde hace tres años, y gracias a una beca literaria, reside en Berlín.

Desde 2003, Eduardo Halfon ha publicado casi una veintena de libros, su obra ha sido traducida a más de quince idiomas y ha recibido importantes galardones literarios. La magnífica editorial Libros del Asteroide ha dado a conocer la obra de Halfon en España con la publicación del libro de cuentos “El boxeador polaco” y las novelas cortas (algunas de ellas reseñadas en esta sección) “Monasterio”, “Signor Hoffman”,Duelo”, “Canción”, “Un hijo cualquiera” y, ahora, “Tarántula”. En todas ellas, Halfon parte de los recuerdos de su infancia para crear unas composiciones literarias que podemos considerar, en cierto modo, y aunque el autor niegue un plan previo de proyecto, lo que algunos han llamado una obra en marcha. Como si cada una de esas entregas fuera un nuevo capítulo de la novela de su vida.

“Tarántula” se inscribe también en esa eficaz mezcla narrativa de memoria y ficción, de invención y realidad. Y, en este caso, combinando los dos aspectos más problemáticos y a la vez más presentes en la obra del escritor: su condición, simultánea e ineludible, de judío y guatemalteco. El propio Halfon confiesa con frecuencia que los libros que más lo han marcado son dos libros que no ha leído: la “Torá” y el “Popol Vuh”, el libro de los judíos y el libro de los guatemaltecos. “Heredé de mis antepasados las ansias de huir” es la ilustrativa cita de la escritora argentina Alejandra Pizarnik que encabeza la novela.

“Tarantula”, narrado como todos sus libros en primera persona, se inicia con un tenebroso recuerdo infantil. En 1984, cuando la familia Halfon ya llevaba tres años en Estados Unidos tras abandonar el país centroamericano, marcado por la violencia desatada entre el ejército y la guerrilla, Eduardo, de trece años, y su hermano son enviados por sus padres a participar en unos campamentos para jóvenes judíos en las montañas del altiplano guatemalteco.  Lo que parecían unas jornadas de supervivencia en el bosque se convierte de repente en una siniestra historia de terror que marcará a los niños para siempre. Muchos años después, el autor se encontrará en París y Berlín, sucesivamente, con dos personajes clave de aquella angustiosa experiencia: Regina, la joven junto a la que Eduardo hacia siempre las guardias nocturnas en el campamento y con quien vivió su despertar erótico y sentimental, y Samuel Blum, el rubio monitor del grupo que llevaba una tarántula tatuada en su brazo. Eduardo resolverá entonces algunos enigmas de aquellos extraños hechos, pero, como suele ocurrir en sus novelas, siempre serán más las nuevas preguntas que se abren que las respuestas encontradas.

El propio autor resume así la estructura del relato: «Hay tres momentos narrativos en esta novela: el recuerdo del campamento, el encuentro en París entre dos supervivientes ya de adultos y la búsqueda en Berlín del monitor del campamento. En el borrador inicial del libro yo tenía los tres relatos separados pero descubrí que el efecto Stephen King, el suspense y el terror lo lograba intercalando las partes. Descubrí que el miedo depende de esperar, de mostrar la daga pero no usarla todavía».

Además de las historias que relata, destaca sobremanera en Eduardo Halfon su brillante manera de contarlas. Su escritura rítmica y pulida, su prosa cadenciosa y a la vez siempre sencilla, comprensible, amena y elegante, con expresiones centroamericanas y sintaxis perfecta. “Tarántula” se lee casi de un tirón y el lector más que leerla parece que la escucha. Como botón de muestra de ese estilo suyo, sirva este pasaje de su reencuentro con Regina, tantos años después, que es además un maravilloso homenaje a Proust: “... se llevó la tacita blanca a los labios y yo me estremecí al reconocer su mano. Una mano que había olvidado por completo, o que creía olvidada por completo. Reconocí su forma. Sus dedos largos y delgados. Las pecas casi invisibles en el dorso. La redondez y el tinte rosáceo de sus uñas. Sin saberlo, había guardado durante años el recuerdo de esa mano, al alcance pero bien sepultado en alguna grieta de mi memoria, nada más esperando ser desenterrado y desempolvado en el instante mismo en que ella alzara una tacita blanca de café”.

Cada nueva novela de Eduardo Halfon es un joyita literaria. Y sus devotos lectores ya estamos esperando la siguiente.

“Tarántula”. Eduardo Halfon. Libros del Asteroide. 2024. 184 páginas.


domingo, 14 de julio de 2024

SE REEDITA "EL PEÓN EN EL TABLERO", UNA NOVELA BREVE DE IRÈNE NÉMIROVSKY


 

Irène Némirovsky (1903 - 1942) nació en Kiev en el seno de una acaudalada familia judía que, en 1919, huyó de la revolución bolchevique para afincarse en París. Hija única, tuvo una infancia no demasiado feliz y solitaria, aunque en la capital francesa recibió una educación exquisita y esmerada. Debutó en la literatura con 19 años con un texto publicado en una importante revista de la época. Se licenció en Letras en la Universidad de la Sorbona y. en 1929, saltó a la fama literaria con el gran éxito obtenido por su novela “David Golder”, ya en formato libro. En los años treinta, publicó un buen número de novelas que la convirtieron en una de las escritoras más prestigiosas de Francia.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana de Francia marcaron trágicamente su destino. Su solicitud de la nacionalidad francesa fue denegada varias veces por el régimen de Vichy y, en 1942, fue detenida y deportada a Auschwitz, donde murió asesinada junto con su marido, Michel Epstein. En 2002, y de manera casual, sus hijas descubrieron el manuscrito de su novela “Suite francesa”, que fue publicada en 2004 y obtuvo un enorme éxito, recibió importantes galardones a título póstumo y se convirtió en su obra cumbre y más conocida. La obra literaria de Irène Némirovsky sigue estando de actualidad y sus novelas se siguen traduciendo y reeditando en numerosos países. En España, la editorial Salamandra, al igual que ha hecho con otros libros de la autora, acaba de reeditar “El peón en el tablero”, con traducción del francés de José Antonio Soriano Marco.

“El peón en el tablero” es una novela corta que fue publicada originariamente en Francia en 1934. Está ambientada en el París de esa misma época, en la década de los años treinta, en un periodo de entreguerras marcado por una aguda crisis económica y social. Su protagonista es Christophe  Bohun, un hombre de cuarenta y tres años, que vive en un espacioso piso de París, propiedad de su padre, un anciano moribundo que fue un antiguo magnate del acero y del petróleo, cuyo posterior fracaso financiero lo obligó a vender su empresa a uno de sus socios. Christophe, por recomendación de su padre, trabaja en esa misma empresa con un modesto sueldo y en un puesto monótono que desempeña con desgana y no le proporciona ninguna satisfacción. Además de con su padre, que se ha reservado una pequeña parte de la casa y un sirviente personal, Christophe vive con su mujer Geneviève, su hijo Philippe, de 18 años, y su prima Murielle, separada de su marido. Aunque aparece algún otro muy secundario, estos son, prácticamente, los únicos personajes del libro. Cinco personajes en distintos momentos de la vida y con muy distintas experiencias pasadas y expectativas futuras.

El eje principal del relato es el carácter de Christophe y su devenir familiar, anímico y económico. Se trata de un hombre abúlico, insatisfecho y sin ninguna ilusión por la vida. Así lo expresa él mismo al inicio de la novela: “Pero si me dijeran ‘Mañana morirás’, no me pesaría ni por un instante: no amo la vida. No hay en ella nada bueno salvo lo físico, como suele decirse del amor. Me gustaría ser un animal, una planta, una piedra”. “¡Una existencia humana, que consista en algo más que la preocupación por el dinero, por la comida diaria y por el trabajo!”. Algunos días de lluvia, al salir de casa, me dan ganas de tenderme en mitad de la calle y esperar a que el primer autobús que pase se me lleve por delante”.

Toda la novela desprende un aire gris y desencantado, con el que tal vez la autora, a través de su personaje, un simple peón en el tablero, pretende mostrar el momento general de desasosiego y desilusión que vive la sociedad de la época, y que presagia el desastre que se avecina. La novela adquiere así un tono de un marcado pesimismo, que la inscribe en las corrientes literarias y filosóficas de corte existencialista. Aunque para algunos lectores, la narración tal vez se resienta de cierta falta de trama y movimiento, la autora pretendió, con una prosa directa, ágil y desnuda, condensar en un relato breve toda una visión trágica y fatalista de la existencia humana. La frecuente reedición y demanda de sus obras parece indicar la vigencia de la literatura de Irène Némirovsky en nuestros días. Una vigencia que es aún más evidente en la novela que acabamos de reseñar.  

“El peón en el tablero”. Irène Némirovsky. Salamandra. 2024. 208 páginas

domingo, 30 de junio de 2024

"EL AMO DE LA PISTA", LA NUEVA NOVELA DE LUIS MATEO DÍEZ, PREMIO CERVANTES 2023

Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942) es uno de los grandes escritores actuales en lengua española. En reconocimiento a su brillante y dilatada carrera literaria, el autor leonés recibió el pasado año el Premio Cervantes, el más importante galardón de las letras hispanas. El jurado lo eligió “por su prosa singular, que sorprende por sus continuos y nuevos desafíos, su pericia y dominio del lenguaje, así como su humor expresionista con el que retrata la complejidad humana”. Miembro de la Real Academia Española desde 2001, ha obtenido por dos veces el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica con sus novelas “La fuente de la edad” (1986) y “La ruina del cielo” (1999). Ha publicado más de una veintena de novelas, además de numerosos libros de relatos y algunos ensayos. Coincidiendo con la reciente entrega del Premio Cervantes, la editorial Alfaguara ha publicado “El amo de la pista”, su última novela.

“El amo de la pista” se inscribe plenamente en las características propias de la narrativa de Luis Mateo Díez, alejada por completo de cualquier pauta realista y convencional a la hora de abordar su lectura. Nos encontramos de nuevo aquí con una historia totalmente inventada, con unos parámetros tragicómicos, poblada de personajes estrafalarios y atípicos, siempre antihéroes o héroes del fracaso, en una especie de extravío literario, lleno de irrealidades, tan habitual en la escritura del autor leonés. La historia transcurre también en esta ocasión en una geografía inventada, en una de esas ciudades de sombras del reino o la comarca de Celama. Esta vez, en la ciudad de Borenes, con todo un universo de nombres inventados para sus barrios, calles, plazas y rincones, por los que deambulan casi en soledad los personajes del libro. Y con ese cine Paladio y su concurrida “fila de los mancos”.

El protagonista y narrador en primera persona de la novela se apellida Cantero, un joven desorientado, frágil y pusilánime, que quedó huérfano y fue acogido por sus tíos, Romero y Calacita, que no tenían hijos. Su tío se siente traicionado por él y lo expulsa de su casa sin contemplaciones. Ya en el instituto, Cantero cayó bajo la influencia de Cirro Cobalto (el amo de la pista), un tipo petulante y mistificador que lo embauca y dirige sus pasos. Siempre a la espera de grandes acontecimientos futuros, lo pondrá en contacto con dos nuevos personajes, el misterioso Lombardo y la guapa y no menos enigmática Denís, con quienes vivirá rocambolescas y disparatadas situaciones, entre la irrealidad y el surrealismo. Cantero se alojará en la pensión Estepa, regentada por una mujer turca que siempre habla de sí misma en tercera persona, y donde también residen dos atractivas moscovitas, unos cuantos balcánicos y un ilusionista que actúa en la ciudad. Uno de los aspectos más sólidos de las novelas de Mateo Díez son los personajes. A los ya citados hay que añadir en esta novela a don Gardiel, un médico inhabilitado, deseoso siempre de operar a cualquier precio; o a Parmeno, un exseminarista algo meapilas obsesionado con el pecado y la confesión, defensor incluso del castigo físico para alejar los malos pensamientos. Y, por descontado, el tío Romero y, mucho más, la fogosa tía Calacita, muy presente en el relato.

Luis  Mateo Díez es un novelista excepcional y extraordinario, original y diferente. Que escribe con una prosa de periodo largo, una sintaxis con abundancia de oraciones subordinadas y un léxico muy rico y algo añejo. Un clásico, sin duda de estirpe cervantina, que puede parecer de épocas pasadas. Dicho esto como alabanza, pues hoy, por desgracia, son muy pocos los que escriben con su solvencia y exquisitez. “El amo de la pista” destila ingenio e imaginación. Siempre lejos de cualquier realismo convencional y con un enfoque expresionista, la novela conjuga un sentido del humor disparatado y del absurdo con un transfondo melancólico y una preocupación por la dimensión moral de los personajes. Alerta a la vez del peligro de los manipuladores y del riesgo, tan real en nuestro tiempo, de ser embaucados por mistificadores carentes de principios que solo buscan su interés.

A sus 82 años, Luis Mateo Díez sigue siendo un escritor prolífico, de portentosa lucidez y enorme maestría literaria. No parece exagerado pensar, y así lo deseamos para nuestro propio disfrute lector, que de su pluma y su imaginación surjan nuevas y brillantes narraciones que se añadan a su ya impecable y extraordinaria trayectoria.

“El amo de la pista”. Luis Mateo Díez. Alfaguara. 2024. 296 páginas

 

sábado, 22 de junio de 2024

EXCURSIÓN CONJUNTA DE MAB Y CER DEL VALLE DE ARÁN A FRANCIA



El pasado domingo, los clubes Montañeros de Aragón de Barbastro y Centro Excursionista Ribagorza de Graus realizaron una excursión desde la localidad aranesa de Bossòst a la francesa de Arlos, siguiendo las orillas del río Garona. La actividad se enmarca en el proyecto común del llamado “Camino del destierro del obispo San Ramón”, iniciado hace ya varios años por ambos clubes. Un año más, y ya van siete, la propuesta conjunta obtuvo una exitosa respuesta y contó con la participación de 49 excursionistas. El club barbastrense comenzó primero este proyecto desde la propia capital del Somontano y, en 2016, el CER se sumó a él en una etapa entre las poblaciones ribagorzanas de Capella y Roda. El próximo 29 de septiembre, ambos clubes darán por terminado este recorrido transfronterizo por etapas con la llegada a la población francesa de Saint Bertrand de Comminges.

El domingo, los 37 participantes del club barbastrense salieron de la capital del Somontano en autobús a las 7 horas y recogieron a los del CER en Graus a las 7.30, para seguir por carretera hasta Bossost, donde se unieron varios miembros más del CER que se había desplazado hasta allí en coche desde Benasque. A las 9.30 horas, comenzó la caminata desde el centro de Bossost, siempre en dirección al norte y por la margen derecha del río Garona. Enseguida llegamos a la localidad de Les y, pasada esta, hicimos una primera parada junto a una bonita ermita románica dedicada a San Blas.

Seguimos, siempre junto al río Garona, por verdes senderos entre húmedos y frondosos bosques y evitando la carretera que transitaba en paralelo por la otra orilla del río. Tras algunos tramos más estrechos en sube y baja que obligaban a prestar toda la atención, llegamos a Pont de Rei. Allí, con la amable ayuda de los Mossos de Escuadra, cruzamos la carretera y pasamos a la margen izquierda del río, entrando enseguida en territorio francés. Junto a un pequeño embalse, hicimos una parada para comer y continuamos por un carril bici asfaltado que transitaba junto a un canal de aguas azules. Sobre las tres de la tarde, llegamos a Arlos, donde ya nos esperaba el autobús. Habíamos recorrido 17,5 km, con 350 m. de desnivel negativo y 170 positivo, en unas cinco horas y media. A la vuelta, hicimos una parada en Bossòst para tomar un refresco y comentar la excursión. El 29 de septiembre, volveremos a Francia para llegar a Saint Bertrand de Comminges y dar por terminado este recorrido por etapas que empezamos hace unos años y que nos ha permitido disfrutar conjuntamente de la historia, el patrimonio, los paisajes y la convivencia y camaradería montañeras.

sábado, 15 de junio de 2024

POLILLA


Nacida en Barcelona en 1985, Alba Muñoz es periodista y escritora y trabaja en comunicación y como guionista en diversos proyectos audiovisuales. Ha sido también reportera independiente en los Balcanes, Oriente Medio y Sudeste Asiático entre otras zonas del mundo. En 2018 y 2019, vivió en Sudáfrica y ha colaborado en diferentes medios de comunicación y diarios españoles. Ahora, la editorial Alfaguara acaba de publicar “Polilla”, su primera novela.

Narrada en primera persona, “Polilla” es una novela que mezcla el reportaje periodístico con la autobiografía. Se trata, en cierto modo, de una crónica periodística convertida en ficción. O, como ha expresado la propia autora en alguna entrevista, de “una autobiografía novelada, una no ficción escrita con las herramientas de la ficción, de la novela”. A partir de una investigación periodística, la autora indaga también sobre sí misma en el pasado y el presente, sobre sus relaciones familiares y su propia vida sentimental, amorosa y sexual.

 Buena parte de “Polilla” transcurre en Bosnia. Con 21 años, la autora, a través de un anuncio en el tablón de la Universidad de Barcelona, se apunta a una expedición periodística a Bosnia, con la intención de investigar el tráfico de mujeres que, según algunos informes devastadores, situaban al nuevo país balcánico como el burdel de Europa. Tras los acuerdos de paz de diciembre de 1998, la presencia de numerosos funcionarios internacionales y de cascos azules de la ONU y soldados de la OTAN propició la llegada de gran número de mujeres procedentes de las antiguas repúblicas soviéticas, que acabaron trabajando como prostitutas en los burdeles bosnios. El escándalo internacional hizo que el nuevo gobierno bosnio cerrara esos prostíbulos, pero ello supuso la creación de redes clandestinas de prostitutas bosnias, controladas por las siniestras y violentas mafias locales. Algunas organizaciones trabajan para ayudar a esas mujeres sacándolas de la influencia de las mafias y protegiéndolas en secretas casas de acogida. Sobre ese problema y su situación presente pretende investigar la narradora en su primer y sus sucesivos viajes a Bosnia. Alba conocerá a una mujer bosnia que trabaja en las casas secretas de acogida y ella la pondrá en contacto con algunas jóvenes que habían sido prostituidas.

Por otro lado, en su primer viaje a Bosnia, la joven periodista conoce a Darko, un chico bosnio que en ese momento está en Sarajevo trabajando como traductor. Curiosamente, Darko vive en Barcelona, donde se exilió tras la guerra yugoslava, y habla castellano y catalán. La intensa relación entre ambos es otro de los ejes narrativos del libro. Como también lo es la relación familiar de la joven con su padre y en menor medida con su madre. La narradora analiza introspectivamente su experiencia amorosa con Darko y retrospectivamente sus vínculos familiares con sus progenitores y las de ellos entre sí. Por cierto, el título del libro procede de la manera como el padre llamaba a su hija cuando era niña. Aunque, metafóricamente, podría entenderse como la atracción que esos insectos sienten por el fuego pese al riesgo de quemarse al acercarse a él.

Parte importante de la novela es la visión que en ella se da de la actual Bosnia. Cuando se escribe el libro, han pasado quince años desde los acuerdos de paz de Dayton y Bosnia sigue siendo una sociedad empobrecida donde las mafias campan a sus anchas. Lo expresa así Fadilla, una de las mujeres bosnias que aparecen en la novela: “Bosnia está atravesando tres transiciones a la vez: de la guerra a la paz, del comunismo al capitalismo y de un sistema político controlado a una hipotética democracia. Después de la guerra nos convertimos en un bebé tutelado por papá Estados Unidos y mamá Europa. Papi y mami siguen estando ahí, pero sabemos que nos han abandonado. Los poderosos son criminales, se hicieron ricos durante la guerra. Conozco los índices de corrupción y crimen organizado. ¡La mafia es lo único que funciona en este país!”. La capital Sarajevo es también desmitificada y vista como una ciudad sucia, donde conviven señoriales edificios austrohúngaros, viejas mezquitas otomanas, una catedral, gigantescos bloques de estilo soviético y una biblioteca de factura morisca que fue pasto de las llamas.

Por su original combinación de crónica periodística y relato autobiográfico, por los interesantes temas que trata, por su estructura narrativa y su prosa ágil y eficaz, “Polilla” supone un brillante debut de Alba Muñoz en el mundo de la narrativa. Esperemos que este prometedor inicio tenga continuidad en el futuro.

“Polilla”. Alba Muñoz. Alfaguara. 2024. 192 páginas.