miércoles, 22 de junio de 2022

EXCURSIÓN CIRCULAR DEL CER POR EL VALLE DE ORDESA






El pasado domingo, el Centro Excursionista Ribagorza realizó una bonita excursión por el valle de Ordesa. Fue un itinerario circular desde la Pradera de hasta la Cola de Caballo, con el camino de ida por la Senda de los Cazadores y la Faja de Pelay y la vuelta por el camino tradicional que coincide con un tramo del GR-11, por las Gradas de Soaso, el Hayedo y las cascadas de la Cueva y el Estrecho.

Los veinte participantes en la actividad salimos de Graus a las 6 horas y nos dirigimos con nuestros vehículos por carretera hasta el aparcamiento de la Pradera de Ordesa, en el municipio de Torla. Poco después del parking, tomamos un desvío a la derecha, señalizado como Senda de los Cazadores. El camino asciende sin tregua desde el principio, en fuerte zig-zag, por un espeso y sombrío bosque. Tras unos 650 m. de continuo desnivel, llegamos al mirador de Calcilarruego, situado a 1950 m. de altitud y punto más elevado del recorrido. Aquí hicimos una breve parada para reponer fuerzas, hacernos la foto de grupo y disfrutar de las extraordinarias vistas que desde allí se contemplan.

Seguimos el sendero por la Faja de Pelay, llaneando y en suave descenso, con tramos de espeso bosque y abundancia de rododendros y algunas otras flores. Y con vistas de la Brecha de Roldán, la falsa brecha, el Dedo o el pico Tallión, entre otros lugares. Descendimos hasta el imponente circo de Soaso, ya con completas vistas de los picos Cilindro, Monte Perdido y Añisclo, enlazamos con el GR-11 y llegamos a la impresionante cascada de la Cola de Caballo, siempre muy concurrida de excursionistas muy diversos. Tras una indispensable parada y las fotos de rigor, iniciamos el camino de vuelta, ya por el fondo del valle y siguiendo el curso descendente del río Arazas.

Junto a las gradas de Soaso, muy cerca del río, algunos hicimos una parada para comer. Continuamos luego por el espeso bosque de hayas y nos desviamos a la izquierda para contemplar desde todos los miradores posibles las preciosas cascadas de la Cueva y el Estrecho. Ya por terreno más llano y tras contemplar los diferentes miradores con paneles con descripciones de la zona, y con el cielo cada vez más cubierto, llegamos a la Pradera y cerramos nuestro itinerario.

Habíamos recorrido 21,5 km, con un desnivel acumulado de unos 650 m en un tiempo de más de siete horas y media con paradas. Y habíamos disfrutado de uno de los lugares más hermosos de nuestro Pirineo oscense. Unos paisajes tan bellos que uno nunca se cansa de mirarlos por más veces que los recorra.

jueves, 16 de junio de 2022

EXCURSIÓN CIRCULAR DESDE BONSANSA POR CASTARNÉ Y BIBILES


El pasado lunes, el grupo grausino Tardes al Sol realizó una excursión desde Bonansa, con parada en las localidades de Castarné y Bibiles, en un itinerario señalizado como Ruta Circular de la Comarca de Ribagorza. Habíamos elegido un recorrido con bastante sombra, para caminar durante las últimas horas de la tarde y evitar así sufrir en exceso las altas temperaturas de estos días.

Los trece participantes en la actividad salimos de Graus a las 16.45 horas y nos desplazamos por carretera hasta Bonansa. Aparcamos nuestros vehículos junto a la plaza del pueblo, muy cerca de la histórica Casa Navarri, donde nació el político y escritor Joaquín Maurín y que conserva una bonita fachada con matacán. Un poco antes de las 18 horas, empezamos a andar en dirección a la ermita de San Roque, muy próxima al pueblo. Es una construcción románica  que forma parte de las cuatro que componen la Ruta de las Ermitas de Bonansa. En esta ocasión, esta fue la única de las cuatro que visitamos.

Desde la ermita, tomamos un camino señalizado en dirección a Castarné. Por un sendero sombrío entre bosque, y atentos a los sucesivos cruces, en poco más de una hora llegamos a esta pequeña pero acogedora localidad perteneciente al municipio de Montanuy. A la entrada del pueblo, nos desviamos a la derecha para ascender unos metros por una pista y visitar las ruinas de la ermita románica de Nuestra Señora de Burás, necesitada de una urgente  restauración.

Tras pasar junto a la iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de la Collada, nos dirigimos al castillo de la localidad. Un interesante edificio restaurado hace unos años que data del Siglo XI y se conoce como Castrum Negrum o Castillo Negro. En él hicimos una larga parada y visitamos su interior. Desde allí, ascendimos a la parte más alta del pueblo, donde se halla el Mirador del Castellot, un lugar con magníficas vistas del valle del Baliera, afluente aragonés del Noguera Ribagorzana.

Tras merendar en el mirador, descendimos a la plaza del pueblo y tomamos el camino que lleva a Bibiles, que transita también por bosque umbrío con algunos bellos ejemplares de roble o caixigo. Después de pasar por la arreglada fuente, llegamos al pueblo, que cuenta con algunas casas arregladas y la bien conservada iglesia parroquial de San Ginés. Bibiles pertenece al municipio de Bonansa y dista 1,6 km por sendero de esa localidad. Tras recorrerlos, llegamos a Bonansa a las 21 horas, con una temperatura muy agradable.

La distancia recorrida en la excursión fue de 9 km, con 336 m. de desnivel acumulado. El punto más alto del itinerario fueron 1275 m. y el más bajo 1015m. Invertimos casi tres horas y media con las paradas. Disfrutamos de bellos paisajes, buena compañía y no pasamos demasiado calor.

domingo, 12 de junio de 2022

EL CASTILLO DE BARBAZUL

“El castillo de Barbazul” es la tercera novela de la serie Terra Alta, del conocido escritor Javier Cercas, nacido en Ibahernando (Cáceres) en 1962 y afincado desde los cuatro años en Cataluña, hasta donde emigraron sus padres desde Extremadura. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, trabajó como profesor de Literatura en la Universidad de Gerona antes de convertirse en novelista de éxito y cotizado columnista en alguno de los principales diarios de nuestro país.

Cercas es autor de destacadas novelas, como “Soldados de Salamina”, “Las leyes de la frontera”, “El impostor” o “El monarca de las sombras”, y de la magnífica crónica del 23-F “Anatomía de un instante”. En 1919 ganó el Premio Planeta con “Terra Alta”, primera novela protagonizada por el policía Melchor Marín, a la que sucedió “Independencia” en 2021. Ahora acaba de publicar “El castillo de Barbazul”, tercera entrega de la serie ya denominada Terra Alta, con el protagonismo del mismo policía reconvertido en bibliotecario y con la reaparición de otros personajes de los dos libros anteriores de la trilogía.

En “El castillo de Barbazul”, encontramos al ex policía Melchor Marín trabajando como bibliotecario en Gandesa y manteniendo la relación sentimental con la adinerada Rosa Adell, que ya conocemos de las entregas anteriores. Melchor vive con Cosette, la hija que tuvo con su mujer Olga, que murió atropellada intencionadamente como consecuencia del caso Adell, resuelto por Mechor en la novela “Terra Alta”. Ahora, Cosette es una adolescente de 17 años que comienza a tener una problemática relación con su padre. La chica ha ido unos días de vacaciones a Mallorca con una amiga. Sin embargo, cuando su padre espera a ambas en la estación de autobuses, solamente encuentra a la amiga, que le dice que Cosette se ha quedado unos días más en la isla. La hija no contesta a los mensajes ni a las llamadas de Melchor, quien, convencido de que algo malo ha ocurrido, decide trasladarse a Mallorca en su busca. Ahí aparecerá el problema del Barbazul que da título a la novela, un ricachón sueco que tiene una enorme casa en Formentor y que controla a la policía, los jueces y los medios de comunicación isleños. Melchor, junto a antiguos compañeros policías, y alguna agente nueva, atrevida y moderna, como Paca Poch, se enfrenta al todopoderoso magnate que encarna la maldad, la hipocresía y el abuso de poder.

En la novela, además de las complicadas relaciones de un padre con su hija adolescente, encontramos una trama en la que aparecen la corrupción, la crueldad, la falsedad de las apariencias y el abuso a menores con consecuencias psicológicas traumáticas y con terapias que intentan ayudar a superarlas. Por otro lado, la novela presenta una contraposición, tal vez demasiado agudizada, entre lo bueno y lo malo, las luces y las sombras. Con unos personajes que muestran la cobardía, la mentira y la violencia de la sociedad de nuestro tiempo y con otros que son capaces de poner su vida en peligro por compañerismo y en la defensa de una causa justa. En cualquier caso, hay que decir que la novela, que transcurre principalmente entre la Gandesa de la Terra Alta y las ciudades de Palma y Pollença de la isla de Mallorca, sitúa su acción en un hipotético 2035, año en el que Barcelona, poco presente en este libro, tiene una nueva alcaldesa, diferente a la sometida a extorsión en la anterior “Independencia”.

“El castillo de Barbazul” se lee muy bien porque trata temas de actualidad, tiene una estructura sencilla, su lenguaje es fácil y coloquial, con abundantes diálogos y descripciones breves, y está escrita con un ritmo rápido y fluido, que enganchará sin duda a muchos lectores acostumbrados a este tipo de relatos con todos los ingredientes de los “best seller” de intriga. Pero hay aspectos de la trama que parecen demasiado forzados y algo tópicos y, en mi opinión, se encuentran en la narración no pocos lugares comunes.

Ya he escrito al referirme a las dos novelas anteriores del ciclo Terra Alta que a mí me gusta mucho más, y me parece de mucha mayor enjundia y calidad literarias, el Cercas anterior. El de “Soldados de Salamina”, “Anatomía de un instante”, “Las leyes de la frontera”, “El impostor” o “El monarca de las sombras”. De todas maneras, como ya se ha dicho, “El castillo de Barbazul” tiene el éxito asegurado entre un gran número de lectores. Y, probablemente, ese sea el principal objetivo del autor con sus últimas novelas. Una vez terminada esta trilogía, esperemos que Javier Cercas recupere el pulso y la brillantez de sus libros anteriores. Esos que lo convirtieron en uno de los escritores más prestigiosos de nuestra literatura reciente.

“El castillo de Barbazul”. Javier Cercas. Tusquets Editores. 2022. 400 páginas.


miércoles, 8 de junio de 2022

EXCURSIÓN POR VARIOS PUEBLOS DEL MUNICIPIO DE MONTANUY


Esta semana, el grupo Tardes al Sol realizó una excursión matinal por varios núcleos del extenso municipio de Montanuy, en la Ribagorza oscense más oriental, en el límite con la comunidad catalana. La ruta, casi por completo circular, combinó varios senderos marcados: los PR-HU101 y PR-HU102 y el GR-18 ahora coincidente en parte con el nuevo GR-17. En la excursión participamos diecisiete miembros del grupo excursionista grausino.

La salida fue en coches desde Graus para ir por carretera hasta la localidad de Noales, punto inicial y final de la excursión. Cerca de su iglesia parroquial, aparcamos los vehículos y comenzamos a andar, siguiendo un sendero señalizado que lleva a Benifons. Entre Noales y Benifons, separados solo por 1,3 km, transita un bello sendero entre un bosque de robles, algunos de gran tamaño. El mayor de ellos, un ejemplar centenario y emblemático, cayó hace unos años y sus dos partes quedan a ambos lados del sendero. En la pequeña localidad de Benifons hicimos una breve parada y, desde allí, continuamos, siempre en ascenso, hasta la Collada de Benifons. Este punto es un cruce de caminos con magníficas vistas. Nosotros seguimos ascendiendo hasta la ermita de San Aventín, pequeña y arreglada construcción religiosa junto a la que paramos para desayunar.

Desde la ermita, retrocedimos al collado de San Aventín y allí tomamos un camino a nuestra derecha que enlaza con el sendero que desciende a Montanuy desde la Collada de Benifons. Por bosque de pinos y más tarde junto a algunos prados, llegamos a Montanuy, donde visitamos el pueblo e hicimos una parada junto a su iglesia. A la salida del lugar, tomamos el GR-17 que lleva a Escané. Por aquí se puede subir también a un mirador y a unas antenas de telefonía y a la ermita de San Aventín. Nosotros, en el Pilaret de San Miquel, nos desviamos a la izquierda en dirección a Escané. Desde este tramo del camino, teníamos amplias vistas del valle de Barrabés, el río Noguera Ribagorzana y algunas poblaciones catalanas como Vilaller y Pont de Suert.

Tras un tramo por bosque sombrío y otro inevitable de carretera, llegamos a Escané, pequeña población con parte de su caserío en ruinas, pero con una interesante iglesia restaurada dedicada a San Lupo. Desde Escané hasta Noales hay menos de dos kilómetros que transcurren en su mayor parte por espeso bosque de robles. Sobre las 14 horas, cerramos nuestro itinerario en Noales, donde destaca en la parte baja del pueblo la torreada casa Llivernal.

La distancia recorrida fue de 13 km, con 612 m. de desnivel acumulado. El punto más alto fueron 1523 m y el más bajo, 1029. Invertimos en la excursión cinco horas, incluyendo las paradas en los diversos núcleos que visitamos (Noales, Benifons, Montanuy y Escané) y la más larga en la ermita de San Aventín.

jueves, 2 de junio de 2022

AL PUERTO Y LA ERMITA DE LAS ARAS DESDE LAS VILAS DEL TURBÓN

El grupo grausino Tardes al Sol realizó el pasado sábado una excursión matinal al mítico puerto de las Aras desde la localidad ribagorzana de Las Vilas del Turbón. Fue un itinerario circular que incluyó una visita a la ermita de la Virgen de las Aras, con ascenso por el PR-HU133 y descenso por el collado de Ratés, Planatozal y el PR-HU123.

Los veintiún participantes en la excursión salimos de Graus a las 7.30 horas para dirigirnos por carretera hasta Las Vilas del Turbón, localidad perteneciente al municipio de Torre la Ribera, y conocida por sus aguas mineromedicinales y su balneario. Pasada la embotelladora, cogimos una pista con una barrera y continuamos por el camino que asciende al Turbón y conecta con el PR-HU133. Dejamos varios desvíos a la izquierda y seguimos los indicadores que dirigen al puerto de las Aras. En una curva, abandonamos la pista por la izquierda y ascendimos por un sendero que se adentra en un bosque de pinos y bojes y algunos claros con verdes prados. Siempre siguiendo el PR-HU133, salimos del bosque y llegamos al mítico puerto de las Aras.

Situado a 1904 m. de altitud, este ha sido un lugar histórico de paso de los ganados y las gentes que iban de las tierras del sur a la montaña. En este punto, confluyen los términos de Las Vilas, Ballabriga y Abella, pertenecientes hoy a los municipios de Torre la Ribera, Beranuy y Laspaúles, respectivamente. Aquí hicimos una parada para disfrutar de los amplios paisajes que se abrían ante nosotros. Por el norte, y de oeste a este, contemplamos la sierra de Chía, los Eristes, Posets, Perdiguero, Gallinero y el Aneto, entre otras montañas. Desde el puerto descendimos un kilómetro hasta la ermita de la Virgen de las Aras, que fue restaurada hace unos años. Junto a un pequeño refugio en construcción, hicimos la parada para el almuerzo y retornamos al puerto.

Enseguida abandonamos el PR-HU133 por el que habíamos subido y tomamos un sendero que nos llevó al collado de Ratés o de San Chaume, a 1807 m. de altitud. Allí tomamos una pista que seguimos hasta conectar con el PR-HU123 que viene de Ballabriga. Llegamos al collado de Planatozal, a 1749 m., y descendimos por un camino que exige atención en los cruces. En el tramo final, y tras pasar un barranco, llegamos a la pista del inicio de la excursión y en unos minutos entramos de nuevo en Las Vilas, donde tomamos un refrigerio antes de volver a Graus.

Fueron 13,5 km de recorrido, con 730 m. de desnivel acumulado y algo más de seis horas de tiempo, contando las paradas, que en algunos casos fueron largas. El punto más alto fueron los 1904 m. del puerto de las Aras y el más bajo los 1344 del inicio en Las Vilas. Una estupenda excursión, en una mañana soleada pero con un calor llevadero y soportable. 

https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/deportes/2022/06/02/al-puerto-y-la-ermita-de-las-aras-desde-las-vilas-del-turbon-1578821-daa.html

 

domingo, 29 de mayo de 2022

UNA BUENA NOVELA DE COUNTRY NOIR

Se ha dado en llamar “country noir” a una variante de la novela negra que ambienta sus relatos en el medio rural estadounidense. La novela negra ha sido desde sus orígenes un género principalmente urbano, pero de un tiempo a esta parte son numerosos los novelistas norteamericanos que sitúan sus narraciones en ambientes rurales o campestres. El verdadero creador del término “country noir” es Daniel Woodrell, quien lo usó en 1996 para describir su novela “Los huesos del invierno” (Alba), que reseñamos hace tiempo en esta sección.

Aunque podríamos remontarnos a algunos clásicos, como “1280 almas”, de Jim Thomson, son novelas recientes como las magníficas “Bull Mountain” y “Como leones”, de Brian Panowich, “Ángeles en llamas”, de Tawni O’Dell, “El oscuro camino hacia la misericordia”, de Wiley Cash o ‘El caballo negro”, de Craig Johnson, las que han puesto el género de actualidad. Todas ellas han sido publicadas en España por Siruela, sello que también ha editado recientemente las dos novelas de Tom Bouman.

Tom Bouman es un escritor y editor estadounidense residente en Pensilvania que ha publicado dos novelas: “Huesos en el valle” y “Caza al amanecer”. Siruela publicó la primera el año pasado y ahora acaba de editar la segunda, también traducida del inglés por Esther Cruz Sanraella. Me gustó mucho “Huesos en el valle”, pero “Caza al amanecer” aún me ha gustado más. Ambas están protagonizadas por el oficial Henry Farrell, que estuvo con el ejército estadounidense en Somalia, vivió en Wyoming, realizó diferentes oficios y acabó trabajando en Wild Thyme para un sheriff del noreste de Pensilvania, en la demarcación de la ciudad de Fitzmorris, en el condado de Holebrook, en una zona montañosa llamada Endless Mountains, situada en la cordillera de los Apalaches.

También esta novela está narrada en primera persona por Henry Farrell, que es protagonista del relato y a través del cual conocemos los hechos que se cuentan en el libro. Farrell es un personaje muy logrado y en esta novela se profundiza más en su personalidad. Es un hombre común, tan humanamente imperfecto y desorientado como cualquier otro. Viudo antes de llegar a Wild Thyme, sus aficiones son cazar, beber cerveza, conducir sin rumbo fijo por los lagos y los bosques en su vieja camioneta o tocar bluegrass y música irlandesa con el violín con su grupo de amigos. Su zona de trabajo es tranquila, pero últimamente ha aumentado el consumo de heroína y ello ha supuesto un incremento de la delincuencia. Las cosas se complican cuando un joven vecino del condado que vive en una caravana denuncia la desaparición de su novia en extrañas circunstancias. Poco después aparece muerto en el río un joven de los alrededores y tal vez ambos sucesos estén relacionados. Henry Farrell, con otros policías de la zona, inicia una compleja y difícil investigación en la que van apareciendo muchos personajes de la región, con un fondo de intereses económicos ligados a la búsqueda del gas y el fracking y el descubrimiento de mundos sórdidos vinculados a la droga y la prostitución.

“Caza al amanecer” es una magnífica novela negra, con una trama compleja y muy elaborada, con numerosas bifurcaciones y muchos y muy variados personajes. Con el ritmo de los mejores thrillers, pero también con pinceladas de la mejor literatura del género. Además, dibuja una América rural y profunda con un entorno de belleza natural y paisajística, pero con graves problemas de fondo para buena parte de su población y con algunos jóvenes desorientados y absorbidos por el consumo de heroína. No encontramos aquí las “cocinas” de metanfetaminas de las novelas de Daniel Woodrell, ni las sangrientas guerras entre bandas, que han pasado de luchar por el control del contrabando del whisky al del tráfico de drogas, de las narraciones de Brian Panowich. Las novelas de Tom Bouman son más realistas, están más humanizadas y menos mediatizadas por algunos clichés literarios tomados del gansterismo. Hay violencia y muerte como exige un género que se basa en la investigación policial, pero el conjunto del relato es creíble y verosímil, tanto por los argumentos de la trama como por la complejidad y variedad de los personajes.

Aunque sus dos novela se han editado en España en los dos últimos años, “Huesos en el valle” fue publicada en Estados Unidos en 2014 y “Caza al amanecer” en 2017. Parece que ya hay en inglés una tercera novela protagonizada por Henry Farrell. Esperemos que la más que loable editorial Siruela no tarde demasiado en publicarla en nuestro país.

“Caza al amanecer”. Tom Bouman. Siruela. 2022. 384 páginas.

 

jueves, 26 de mayo de 2022

EXCURSIÓN CIRCULAR DESDE PANILLO POR LA SIERRA Y EL TEMPLO BUDISTA

El pasado lunes, catorce miembros del grupo Tardes al Sol realizamos una excursión circular desde la localidad ribagorzana de Panillo, en el municipio de Graus. Entre otros lugares, pasamos por la ermita de San Martín, el castillo de Panillo, la ermita de la Virgen de la Collada y el templo budista Dag Shang Kagyü. En una tarde algo menos calurosa que los días anteriores.

Los excursionistas salimos de Graus a las 16 horas y nos dirigimos en coche hasta Panillo, a 9 km de la capital ribagorzana. En la plaza del pueblo, junto a su iglesia parroquial y el bar social El Molino, aparcamos los vehículos y comenzamos a andar. Cruzamos la carretera y nos dirigimos al cementerio de la localidad para tomar el PR-HU149, cuyo primer tramo transita por una pista de tierra y luego se convierte en estrecho sendero. Pasamos por los exiguos restos de lo que fue La Puebla de Panillo, en una zona de bonitas encinas o carrascas. La senda comienza a empinarse y, dejando a la derecha un antiguo horno de cal, asciende hacia la Sierra de Torón, en la zona llamada el Tozal Panchudo. Ya en lo alto de la sierra, conectamos con el GR-1, que sube desde Graus y Grustán y se dirige a Pano y Trocedo.

Seguimos por pista de tierra hacia la derecha y abandonamos el GR-1 por nuestra izquierda, por otra pista que entre bosque de pinos nos lleva a la ermita de San Martín. La ermita, que pertenece al municipio de Secastilla, se encuentra en un recinto cerrado junto a algunas antenas de telefonía. A pocos metros, nos asomamos al acantilado desde el que se contemplan espléndidas vistas del pantano de El Grado y del Pirineo, que esa tarde estaba algo cubierto. Tras la merienda, retornamos al GR-1, dejamos a la izquierda el mirador de Malterrero y descendimos hasta los restos del castillo de Panillo. Alli, vimos la ermita castrense de San Engracia y lo que queda del torreón y del lienzo de la muralla medievales.

De vuelta a la pista, continuamos hasta la Collada de Pano, donde entramos a la iglesia de la Virgen de la Collada, pues disponíamos de la llave. Desde allí, tomamos la carretera y enseguida nos desviamos a la izquierda y descendimos por un sendero hasta el templo Dag Shang Kagyü. Nuestro compañero Antonio, que participaba en la excursión y hace labores de guía en el templo, nos ofreció unas interesantes explicaciones sobre la filosofía budista y el lugar. También por sendero, continuamos hasta Panillo, donde cerramos el círculo y terminamos la excursión. Fueron 12 km de recorrido, con 165 m. de desnivel acumulado, que realizamos en cuatro horas y media con las paradas.