En su nueva novela, Jesús Carrasco explora, con ironía y prosa depurada, los conflictos domésticos en un mundo presidido por las prisas y la falta de atención
“El detalle” es la quinta novela de Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972). El escritor extremeño, afincado en Sevilla, tuvo un sonado debut literario en 2013 con “Intemperie”, una novela ambientada en la España rural que fue un enorme éxito y alcanzó repercusión internacional. Se tradujo a más de veinte idiomas, obtuvo numerosos premios y fue adaptada al cine por el director Benito Zambrano en 2019. Le siguieron “La tierra que pisamos” (2016), “Llévame a casa” (2021) y “Elogio de las manos" (2024). Desde la supervivencia épica frente a una naturaleza hostil de su ópera prima, Carrasco ha evolucionada hacia temáticas más centradas en la vida cotidiana y las relaciones interpersonales en espacios domésticos y familiares. En esta misma línea incide su reciente novela “El detalle”, publicada, como todas las anteriores, por Seix Barral.
“El detalle” cuenta el declive de una relación de pareja. En una curiosa coincidencia con los nombres de los reyes de España (según su autor, solo anecdótica), los protagonistas de la novela son Felipe y Leticia, un matrimonio sevillano de clase media que lleva veintitrés años casado, tiene dos hijos y una relación se ha ido desgastando por el paso del tiempo, la rutina y la falta de atención. En un intento de salvar la crisis, Felipe decide tener un detalle con Leticia en forma de viaje sorpresa a la ciudad eslovena de Novo Mesto, donde se conocieron durante un Erasmus y se dieron su primer beso. El vuelo desde Sevilla ha sido contratado en una compañía “low cost” y el viaje combina situaciones serias y reflexiones profundas con otras ridículas y cómicas. Por ese motivo, y aunque estemos ante una novela realista, su autor ha definido su libro como una comedia seria o una tragicomedia.
La historia está narrada en primera persona por Felipe, que recuerda desde un futuro indeterminado unos hechos que sucedieron en el pasado y sobre los que ha tenido tiempo de reflexionar desde la distancia. Durante la novela hay una frase que se repite con frecuencia: “Ahora que he tenido tanto tiempo para pensar…”. El narrador ha podido reflexionar, elaborar con detalle el relato y contar los hechos con un menor dramatismo a como seguramente los vivió, introduciendo también una visión más irónica y humorística en la narración. Porque, más que en ninguna de sus novelas anteriores, Jesús Carrasco echa mano aquí de un fino e incisivo sentido del humor que mezcla con maestría con una mirada crítica al mundo contemporáneo: las prisas, el cansancio, la carga laboral, las obligaciones familiares, la presión de tener que llegar a todo, el uso permanente del móvil y la falta de tiempo y atención, las actividades de los niños, el gimnasio y el deporte de reto permanente, el pago de la hipoteca, el apartamento de la playa, el coche grande, el sofá en L… La ironía alcanza su máxima expresión y se convierte en sarcasmo y carcajadas con las disparatadas peripecias a las que la compañía aérea contratada somete a los viajeros en su vuelo de bajo coste. Y con la descripción de los curiosos personajes compañeros de viaje de la pareja protagonista.
Un aspecto fundamental de la narrativa de Jesús Carrasco, que se vuelve a poner de manifiesto en este libro, es la búsqueda de la precisión en el uso del lenguaje y la constante depuración que supone para él el ejercicio de la escritura. También destaca la abundancia de metáforas y comparaciones. Felipe, el narrador, lo expone en sus primeras páginas: “Aunque mis metáforas no son particularmente elaboradas, suelen ser, sin embargo, certeras porque la simpleza y la verdad no están reñidas”. Una de las metáforas más repetidas es la de la necesidad de cuidar el amor como si fuera una planta: “Lo de que el amor entre dos personas es como una planta es algo tan cierto como la ley de gravitación universal. Y tan constante. Si no estás pendiente de la planta, a no ser que sea de plástico, esta se muere. Y no basta con regar el amor una vez a la semana en invierno y cada dos días en verano. […] Al principio del todo, podríamos decir, el amor entre dos personas se riega a sí mismo hasta el punto de que ni siquiera necesitas al otro. Una fase de autorriego en la que el hipotálamo inunda el cuerpo de dopamina y con eso es suficiente. Pero llega un momento en el que la dopamina se retira dejándoos a los dos solos, frente a frente. ¿Y ahora qué?, os preguntáis. Pues bien, a partir de ahora, si queréis que el amor luzca frondoso será necesario regar, por supuesto, pero también abonar, podar […]. Y eso solo se consigue gracias al atributo más amenazado del siglo XXI: la atención. Para que el amor no sea de plástico hay que prestarle atención y nosotros hacía ya tiempo que habíamos desatendido nuestro amor, y eso que estábamos avisados”.
Muy lejos de aquella extraordinaria “Intemperie”, Jesús Carrasco ha escrito una entretenida novela realista, divertida y crítica, sobre los problemas de la pareja en los tiempos modernos.
“El
detalle”. Jesús Carrasco. Seix Barral. 2026. 240
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