domingo, 11 de noviembre de 2018

LA NOVENA HORA


Hace tres años publicamos en estas mismas páginas una reseña de “Alguien”, la anterior novela de Alice McDermott (Brooklin, Nueva York, 1953). Como su lectura fue un auténtico descubrimiento literario, quedamos a la espera de la publicación de una nueva entrega de la escritora estadounidense. Y así, hace unos meses, de nuevo editada por la exquisita Libros del Asteroide, y esta vez con traducción de Carlos Manzano, llegó a nuestro país “La novena hora”, una magnífica novela que confirma con creces las expectativas creadas por la anterior.

En cualquier caso, Alice McDermott, profesora de Humanidades en la Universidad Johns Hopkins, es una escritora con una consolidada y brillante trayectoria literaria. Su obra anterior está avalada por la crítica más exigente y ha obtenido importantes premios literarios. Con “Un hombre con encanto”, editada en España por Tusquets, logró en 1998 el National Book Award, y, en tres ocasiones, con “Aquella noche” (Tusquets, 1987), “En bodas y entierros” (Tusquets, 1992) y “After This” (2006), ha sido finalista del Premio Pulitzer. También “Alguien” (Libros del Asteroide, 2015) obtuvo el Premio National Book Critics Circle. ”La novena hora” la confirma como una de las mejores escritoras norteamericanas actuales, a la altura de nombres tan conocidos como Alice Munro o Anne Tylor.

Como “Alguien”, “La novena hora” transcurre en Brooklin, en las primeras décadas del siglo XX, entre la numerosa colonia de emigrantes irlandeses llegados en esa época a Nueva York. El relato arranca con el suicidio de un joven inadaptado y sin trabajo que, tras enviar a la compra a su mujer, abre la llave del gas de su pequeño apartamento. La monja Saint Savoir, que siempre anda por las calles ayudando a los necesitados o recolectando limosnas, se hace cargo de Anne, la viuda del suicida, que le confiesa que está embarazada. Anne va a trabajar en la lavandería del convento de la orden a la que pertenece la monja y allí va a crecer su hija Sally, verdadera protagonista de la novela. Anne intentará rehacer de manera clandestina su vida sentimental y Sally deberá decidir sobre su futuro. En ese sentido, es decisivo su viaje nocturno a Chicago, contado de manera prodigiosa en uno de los episodios más destacados del libro, un tremendo choque con la realidad más cruda tras sus años de vida entre monjas en el convento. La sutil paradoja final en la búsqueda de la redención es otro de los grandes logros de una novela sin desperdicio.

“La novena hora” (cuyo título hace referencia a las tres de la tarde, hora en que murió Cristo) es una novela protagonizada sobre todo por mujeres. Varias de ellas son monjas de diversas congregaciones que suplen con su trabajo y abnegación la ausencia de sanidad pública, servicios sociales o residencias de la tercera edad en aquel Brooklin azotado por la pobreza, las enfermedades y los frecuentes malos tratos a las mujeres en el seno de las familias. Algunas de estas monjas están claramente individualizadas y son magníficamente retratadas, con sus virtudes y sus manías y defectos, a lo largo de la narración. Las hermanas Jeanne, Lucía, Illuminata o Saint Savoir se erigen como grandes personajes secundarios de una historia magistralmente contada.

“La novena hora”, que está narrada en parte por algunos descendientes de Anne y Sally posteriormente a los hechos relatados, es una novela de gran realismo que a veces, al describir situaciones de impactante sordidez y crudeza, parece asumir algunos de los presupuestos narrativos del naturalismo literario decimonónico. Sin embargo, la autora no se recrea en esos elementos más desagradables y, aunque en ningún momento elude la crítica social siempre latente en la novela, eleva sobre ese mundo injusto una mirada siempre amable y cargada de comprensión ante unos defectos que son presentados como inherentes a la condición humana. McDermott retrata con maestría literaria la cotidianidad de la vida de los personajes (magníficas las descripciones de las labores domésticas femeninas en la lavandería) y escribe con una prosa elegante y precisa que, desde la observación exterior y la profundidad psicológica, se detiene con mimo en el detalle y las pequeñas cosas y evita siempre confundir sentimiento con sentimentalismo. “La novena hora” confirma, sin duda, que  estamos ante una de las grandes escritoras de nuestro tiempo.

“La novena hora”. Alice McDermott. Libros del Asteroide. 2018. 296 páginas.

sábado, 10 de noviembre de 2018

RUINAS DE LA ERMITA DE SAN JULIÁN DE VILEGA (1.538 M.) DESDE COL DE VENT

CON CRISTIAN LAGLERA EN LAS RUINAS DE LA ERMITA DE SAN JUAN DE VILEGA
 RODA DE ISÁBENA CON ARCO IRIS
 FORTALEZA DE SAN ESTEBAN DEL MALL


 LAS MONTAÑAS NEVADAS DEL PIRINEO CATALÁN DESDE EL COLL DE VENT
SIERRA DE SIS: BROCOLO Y TOSAL DELS MOROS DESDE COLL DE VENT

 EN BUSCA DE LA ERMITA

 LAS RUINAS DE LA ERMITA DE SAN JULIÁN DE VILEGA


 LA BAJADA A COLL DE VENT


 LA SIERRA DESDE COLL DE VENT EN LA BAJADA



jueves, 8 de noviembre de 2018

ALUJÁN - CUELLOS PINS - ERMITA DE SAN VICENTE - MURO DE RODA - MINISTIRIO - EL HUMO DE MURO - PRESA DE MEDIANO - CONGOSTO DEL ENTREMÓN - PUENTE DE LIGÜERRE

GRUPO EN MURO DE RODA, CON COTIELLA, PÈÑA MONTAÑESA Y TRES SORORES DE FONDO
CASA MUR DE ALUJÁN

CAMINO DE ALUJÁN A MURO DE RODA
LAS TRES SORORES DESDE EL CAMINO
PEÑA MONTAÑESA DESDE EL CAMINO

ERMITA DE SAN VICENTE
PISTA DE MURO DE RODA (GR-1)
LA FUEVA, CAMPANUÉ Y EL TURBÓN
IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ, EXTRAMUROS DE MURO DE RODA


IGLESIA DE SANTA MARÍA EN MURO DE RODA





MURO DE RODA

SANTA BARBARA



 LA FUEVA DESDE MURO DE RODA
 CAMINO DE MINISTIRIO

 MINISTIRIO
 EL HUMO DE MURO
CRUZANDO EL USÍA




 EL HUMO DE MURO DESDE EL CAMINO A LA PRESA DE MEDIANO
 DEL HUMO A MEDIANO


 EMBALSE DE MEDIANO


 CONGOSTO DEL ENTREMÓN
 SAMITIER EN LO ALTO

 PASO DE LA MEDIA CAÑA

 CUEVAS DE LAS PALOMAS

EL ENTREMÓN DESDE EL PUENTE DE LIGÜERRE
 LIGÜERRE DE CINCA

 Veintiséis miembros del Centro Excursionista Ribagorza realizamos el pasado domingo una atractiva excursión desde Aluján, pequeña localidad sobrarbense muy próxima a Tierrantona, hasta el puente de Ligüerre sobre el río Cinca. Fue una travesía de 20 km que nos llevó por el collado de Cuellos Pins, la ermita de San Vicente, la fortaleza medieval de Muro de Roda, la pequeña localidad de El Humo de Muro, la presa de Mediano y el espectacular congosto del Entremón.

Eran las 7.30 horas cuando salimos de Graus para dirigirnos en autobús hasta Tierrantona, la capital del valle de La Fueva. Con el mismo autobús, recorrimos los dos kilómetros de estrecha carretera que separan Tierrantona de Aluján, donde destaca la impresionante Casa Mur, restaurada y hoy convertida en establecimiento de turismo rural. Tras contemplar sus torreadas fachadas, emprendimos, a las 8.30 horas, nuestra caminata. Primero por una pista forestal y luego por un sendero entre pinos. Después de pasar por el collado de Cuellos Pins, llegamos a la ermita de San Vicente, junto a la pista que sube a Muro de Roda y que en este tramo coincide con el GR-1. Seguimos un rato la pista para abandonarla por un sendero marcado que la cruza varias veces y nos lleva directamente a Muro de Roda.

En esta impresionante fortaleza que, situada a 1036 m. de altitud, ofrece magníficas vistas del Pirineo y del valle de La Fueva, hicimos una larga parada para desayunar y hacer una visita el lugar. Empezamos por la ermita de San Bartolomé que, a extramuros del recinto defensivo, es la más antigua de las construcciones del conjunto. Ya dentro del recinto amurallado, vimos la iglesia de Santa María o de la Asunción, con tres magníficos ábsides y sus respectivas criptas y una esbelta torre cuadrangular almenada del siglo XVI que ejercía tiempo atrás funciones de vigilancia. En el otro extremo de la muralla, se halla la menos interesante ermita de Santa Bárbara, también del siglo XVI. Una vez hecha la foto de grupo, dejamos el lugar para continuar nuestro itinerario.

Por el exterior de la muralla oriental, tomamos el sendero que, por el camino de la Balsa, nos condujo al despoblado y arruinado Ministirio, desde donde iniciamos el descenso hasta El Humo de Muro. Tras una breve parada en esta pequeña localidad, terminamos la bajada hasta el río Usía, que llevaba más agua de la esperada y nos obligó a descalzarnos para poder cruzar a la otra orilla. Desde allí, y siguiendo las marcas del GR-1, ascendimos por bosque de pinos hasta conectar con la pista que viene de Palo. La seguimos por la derecha hasta la presa del embalse de Mediano. Allí hicimos la parada para comer, mientras veíamos emerger sobre las aguas azules del pantano la vieja torre del sumergido pueblo que le da nombre. Terminado el receso, y siempre por la margen izquierda del Cinca, recorrimos el congosto del Entremón, con su algo más estrecho pero seguro paso de la Media Caña, hasta el puente de Ligüerri, donde ya nos esperaba el autobús. Allí llegamos a las 16.15 horas, tras siete horas y cuarto de excursión, de las que durante cinco y media habíamos estado en movimiento.