La
escritora barbastrense publica “Las espías y el enigma Aquiles”, una absorbente
intriga internacional protagonizada por el capitán Tresser
Las
espías y el enigma Aquiles” es la quinta novela de Inés Plana (Barbastro, 1959)
y la cuarta protagonizada por Julián Tresser, antes teniente y ahora capitán de
la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Las anteriores fueron “Morir
no es lo que más duele” (2018), “Antes mueren los que no aman” (2019) y “Lo que
no cuentan los muertos” (2021). Tras las trepidantes aventuras y desventuras de
Rosaura Castán en su anterior “Fugitiva” (2024), la escritora barbastrense,
afincada en Madrid, ha recuperad a su personaje fetiche para protagonizar su
nueva novela, “Las espías y el enigma Aquiles”, editada, como todas las
anteriores, por Espasa.
Aunque
“Las espías y el enigma Aquiles” se inscribe en los parámetros del thriller,
Inés Plana ha dado un importante giro respecto a sus libros anteriores y ha
escrito una novela de espías, una temática no demasiado frecuente en la literatura
de nuestro país. En esta ocasión, el capitán Tresser se ve involucrado en una
compleja trama de espionaje internacional, con ramificaciones en diversos
países de varios continentes. A la vuelta de una reunión policial de naciones
del sur de Europa, celebrada en Atenas, el capitán de la UCO se ve obligado a
dar explicaciones a sus superiores por su encuentro clandestino con un agente
del CNI poco antes de que una explosión en un yate en las costas griegas
ocasionara varios muertos. Tresser, que acaba de ser padre y disfruta de un
permiso de paternidad, se unirá, por su cuenta y para limpiar su nombre, a las
investigaciones que realizan agentes del servicio de inteligencia tras el
misterioso secuestro de dos jóvenes científicos españoles que están diseñando un nuevo modelo de dron en un
laboratorio de la universidad de Cambridge. A partir de ahí, se desencadena una
trepidante intriga, llena de acción y giros inesperados, en el contexto de la guerra
de intereses geopolíticos que ha convulsionado el tablero internacional tras la
invasión rusa de Ucrania en 2022.
Tresser
va a descubrir el mundo del espionaje y de los servicios secretos, que se mueve
por unos códigos muy diferentes a los de la guardia civil a los que él está
acostumbrado: “Había dos realidades, la de los espías y la de todos los demás”.
Un mundo de falsas identidades, engaños y simulaciones, agentes dobles,
traiciones y topos infiltrados, escasez de empatía, webs oscuras, sacrificio de
la vida familiar, desapego, riesgos continuos, presupuestos desmesurados y,
aquí, de manera muy ostentosa y con reminiscencias cinematográficas, mucho glamour
y lujo, hoteles caros y continuos viajes por todo el mundo. Los escenarios son
múltiples: Atenas, Madrid, Londres, Escocia, Milán, Islandia, África… Con
personajes que operan desde cualquier lugar del planeta. Pero en un relato tan
ampliamente internacional tampoco podían faltar algunas referencias altoaragonesas:
Barbastro, Benasque, Candanchú o, con mayor presencia, El Grado y su
impresionante presa en la comarca del Somontano.
“Las
espías y el enigma Aquiles” es la más coral de las novelas de Inés Plana. En el
relato aparece un buen número de personajes. Deben de rondar la veintena entre
los principales y los secundarios, de muy diferentes países y procedencias.
Muchos de ellos son espías. Las dos con mayor presencia son Alessia y Mara,
ambos nombres falsos y cambiantes según las misiones que desempeñan. Dos mujeres de diferente personalidad: la
primera de 38 años con marido militar y una hija de siete años y la segunda,
que ya rebasa los cuarenta, con una peligrosa afición al sexo para su
profesión. También aparecen sus superioras Alma y Carol, dos mujeres
inflexibles, y Norberto, a quien conocemos de alguna novela anterior. El equipo
habitual de guardia civiles que trabaja con Tresser tiene aquí menor presencia
y solo Amanda, teniente coronel y psicóloga clínica, adquiere mayor
protagonismo en la parte final de la historia. Y por descontado, la novela
incide en la parte más humana y familiar del protagonista: su pareja Adelaida,
su hija Luba ya veinteañera y el recién nacido Pablo, muy deseado tras el
aborto anterior de Carlota sufrido por Adelaida. La responsabilidad familiar
pesa cada vez más en un maduro Tresser, padre colaborador en las tareas de
crianza, al que su mujer y su hija esperan con angustia y frecuentes
recriminaciones tras sus peligrosas misiones en el extranjero. Hay que decir
que, aunque sea la cuarta novela protagonizada por el carismático guardia civil
y aparezcan muchos personajes ya conocidos, quien no haya leído las anteriores podrá
seguir esta sin problemas de principio a fin.
Otro
aspecto interesante del libro es la rabiosa actualidad de su temática. Desde el
inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania se ha constatado la importancia militar
del uso de los drones y de la aplicación de la IA y otras tecnologías en la
fabricación de modelos cada vez más sofisticados y eficaces. Y esto ha
desencadenado una nueva carrera armamentística entre las potencias ya
consolidadas y las emergentes y modificado el mapa geopolítico internacional.
Por otro lado, la narración tiene un ritmo trepidante, es de lectura ágil y
absorbente y confirma a Inés Plana como una de las escritoras más consolidadas
en la novela de intriga y suspense de nuestro país.
“Las
espías y el enigma Aquiles”. Inés Plana.
Espasa. 2026. 464 páginas.







