Un
apasionante relato policiaco que nos lleva desde Hawái a Tokio durante los
cinco años de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico
James Kestrel es un pseudónimo de Jonathan Moore (California, 1971). Antes de diplomarse en Derecho, Moore ejerció diversos trabajos: guía de barcas en el río Grande; investigador para un abogado de Washington; dueño del primer restaurante mexicano abierto en Taiwán, donde aprendió chino mandarín… Posteriormente se instaló como abogado en Hawái, donde reside actualmente con su esposa china, y comenzó su carrera como escritor. Con su nombre de pila escribió varias novelas, entre las que destaca “De entre los muertos”, publicada en España por RBA, aunque no obtuvo demasiada repercusión. Cuando mandó el manuscrito de “Cinco meses de invierno” firmado con su nombre real, varias editoriales lo rechazaron por creer que, dado su historial previo, el libro no iba a tener buenas ventas. Lo envió entonces con el pseudónimo de James Kestrel y fue publicado por la mítica Hard Case Crime, una editorial muy pequeña, pero asociada con Titan Books en Londres y depositaria de los aromas de la novela negra más clásica, con sus añejas portadas de coleccionistas. El libro tuvo mucho éxito, ha recibido varios galardones importantes y ha sido alabado por autores como Stephen King, Dennis Lehane o Lee Child. Traducido a varios idiomas, ha tenido una importante repercusión internacional y se ha convertido en una novela de culto. Ahora, Salamandra lo ha publicado en España en su colección Black con traducción de Jofre Homedes Beutnagel.
“Cinco meses de invierno” es una magnifica novela negra y policiaca que transcurre entre los meses de diciembre de 1941 y 1945. Ese lapso de tiempo de un lustro queda más evidente y precisado en su título original “Five Decembers”. A finales de 1941, el inspector Joe McGrady lleva una apacible y rutinaria vida laboral en la comisaria de Honolulú, en Hawái, hasta que recibe el encargo de investigar el cruel asesinato de un joven sobrino del almirante de la marina estadounidense destinado en la zona, hallado muerto junto a una chica japonesa en una granja próxima a la ciudad. McGrady, que tiene una relación sentimental con una joven universitaria, es un policía honesto y trabajador, que se toma en serio su oficio y va a iniciar una concienzuda investigación del caso. Las pesquisas en busca del posible asesino lo van a llevar hasta Hong Kong y Tokio, mientras los japoneses han bombardeado Pearl Harbor y van a conquistar Hong Kong. McGrady consigue sobrevivir a la guerra en la capital nipona y regresar a Honolulú, donde las cosas han cambiado sustancialmente en su ausencia. Pero su testarudo empeño lo llevará a continuar su investigación, pese a múltiples obstáculos que tendrá que superar.
“Cinco meses de invierno” sitúa los ingredientes clásicos de la novela policiaca en el contexto histórico muy documentado, aunque siempre de fondo, de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. El relato es un viaje de ida y vuelta, una odisea con su complejo regreso a Ítaca, y también un viaje interior, con descenso a los infiernos incluido, en el que McGrady sufre una transformación personal con su dosis de sentimiento de culpa y posterior redención. McGrady es un héroe moderno, con las características de detectives clásicos de la novela norteamericana como Philip Marlowe, Sam Spade o Lew Archer: escepticismo, honestidad, tenacidad, ironía y un cierto halo de romanticismo y desamparo. Es obvia la conexión de la novela con las de los grandes maestros del género Dashiell Hammett, Raymond Chandler o James Ellroy. También es una novela muy cinematográfica y el lector no puede evitar visualizarla en clave de las películas clásicas del género negro. Según parece, el libro será llevado próximamente a la pantalla.
Aunque la novela está escrita en tercera persona, el narrador omnisciente está siempre pegado a McGrady y nos cuenta la historia únicamente desde su perspectiva, mostrándonos lo que hace, ve, oye y piensa. Pero además del joven inspector, hay otros personajes interesantes en el relato: su turbio jefe inmediato capitán Beamer, su poco ortodoxo compañero de investigación Fred Ball, su dulce novia Molly o los japoneses, padre e hija, Takahashi y Sachi, en cuya casa de Tokio vive un tiempo el joven inspector. El componente romántico de la novela es importante y las relaciones sentimentales de McGrady son determinantes en su comportamiento y en su devenir y transformación interior.
“Cinco meses de invierno” es una novela amena y bien construida, con una prosa sobria y sin florituras, que alterna la narración y el diálogo y que, aunque con algún ligero decaimiento narrativo en su tramo medio, mantiene la intriga y la tensión hasta el final. James Kestrel ha conseguido un equilibrio entre lo clásico y lo moderno, construyendo un sólido relato policiaco con ingredientes históricos, románticos y psicológicos. Una lectura absorbente y muy recomendable. Una novela brillante que se ha convertido ya en un título de culto entre los lectores más exigentes del género negro y policiaco.
“Cinco
meses de invierno”. James Kestrel. Salamandra. 2025. 416 páginas
