sábado, 26 de mayo de 2012

ENCUENTRO EN EL SÓTANO


                                               

                            Tú y yo. Niccoló Ammaniti. Anagrama. 2012. 136 páginas.

Hace un par de semanas reseñamos aquí el libro Los peces no cierran los ojos, de Erri de Luca. Hoy lo hacemos de Tú y yo, la última novela de Niccoló Ammaniti (Roma, 1966), una de las revelaciones de la literatura italiana reciente, de cuyo libro anterior, Que empiece la fiesta, también escribimos no hace mucho en esta sección. No hay duda de que en los últimos años ha surgido una nueva novela italiana que pretende mostrar, con diversas maneras narrativas, la compleja realidad actual de aquel país. Además de Ammaniti y de Luca, así lo atestiguan novelistas como Silvia Avallone, Edoardo Nessi, Roberto Constantini, Giorgio Basta o la escritora sarda Michela Murgia, autora de la magnífica La acabadora, también reseñada recientemente en estas páginas.

Tú y yo es una novela breve estructurada en tres partes. Un largo capítulo central que transcurre en Roma en el año 2000 y dos brevísimos capítulos de un par de páginas cada uno que transcurren en 2010 y se sitúan al principio y al final de la narración. Está contada en primera persona por un muchacho de catorce años que, obviamente, tiene ya veinticuatro en las partes breves del relato que funcionan como desenlace a posteriori. Lorenzo Cuni es un chico tímido y solitario, cuya falta de amigos preocupa a sus padres que lo han sometido a diversos tratamientos psicológicos sin obtener resultados favorables. Lorenzo hace creer a sus progenitores que se ha ido a esquiar con unos compañeros de instituto durante la semana blanca, pero en realidad se ha escondido en el sótano de su casa con víveres suficientes para pasar esos siete días en absoluta soledad. Sin embargo, y de manera inesperada, allí se va a encontrar con su hermana Olivia, hija de una relación anterior de su padre. Olivia tiene graves problemas con las drogas y su presencia supondrá para Lorenzo un cambio en su percepción del mundo y en su relación con los demás.

Buena parte de la novela transcurre en el espacio cerrado del sótano, lugar que tiene sin duda un claro valor simbólico. Lorenzo y Olivia viven en mundos aislados y, cada uno a su manera, se hallan fuera de los márgenes que señalan lo frecuente y lo convencional. Debido al único escenario en que se desarrolla, la narración podría haber sido, sin demasiados cambios, una atractiva obra de teatro. Sin embargo, ha sido el veterano director italiano Bernardo Bertolucci quien la acaba de llevar al cine, en una película todavía no estrenada en nuestro país.

Tu y yo es un atractivo relato que, con gran economía de lenguaje y de recursos narrativos, trata de manera intensa algunos de los problemas de la juventud de nuestro tiempo.

Carlos Bravo Suárez 

domingo, 20 de mayo de 2012

UNA VIDA BOHEMIA, AMORAL Y LIBERTINA



La vida crápula de Maurice Sachs. Enrique López Viejo. Editorial Melusina. 2012. 252 páginas.

Maurice Sachs (París, 1906 – Alemania, 1945) es un personaje de vida absolutamente novelesca. Nacido en París, de padre de origen alsaciano y madre judía, Sachs, que sólo al final recuperó su verdadero apellido Ettinghausen para acercarse a los nazis, vivió de manera intensa y amoral el periodo europeo de entreguerras en los ambientes bohemios y artísticos de la capital francesa. Aficionado sin mesura al lujo y al placer, tuvo que huir continuamente de sus acreedores hasta convertirse en un pícaro que frecuentó tanto los ambientes delictivos como la amistad de escritores y artistas como Jean Cocteau, André Gide, Coco Chanel o Max Jacob. Él mismo escribió varias obras literarias que tuvieron cierto éxito tras su muerte y que en algún caso no carecen de valor literario. Aunque mantuvo algunas esporádicas relaciones con mujeres y llegó a casarse con una rica heredera estadounidense, fue manifiesta y promiscuamente homosexual y tuvo escasas y poco duraderas relaciones sentimentales estables. Seductor, culto y enormemente divertido, acabó convirtiéndose en un individuo poco de fiar que engañó a casi todos sus amigos y terminó colaborando con los nazis como un vil delator. Esa abyección final no le evitó que un oficial germano lo matara de un tiro en la cabeza y fuera enterrado de manera anónima junto a una cuneta en suelo alemán.

Enrique López Viejo (1958) ha publicado recientemente una interesante y amena biografía de Maurice Sachs. El escritor vallisoletano, afincado en Mallorca, había publicado hasta la fecha un par de obras biográficas: Tres rusos muy rusos (2008), sobre los aristócratas anarquistas rusos Herzen, Bakunin y Kropotkin; y Pierre Drieu la Rochelle. El aciago seductor (2009), sobre un personaje coetáneo de Sachs, con quien guarda algunas similitudes.

Sobre Maurice Sachs, Enrique López Viejo ha dicho en una entrevista estas certeras palabras que resumen fielmente su vida: “Fue un individuo encantador y excepcional, que vivió y sufrió una vida trepidante, un ser moral y amoral, que pudo ser un grandísimo escritor, pero que sólo fue un pobre libertino, un ser humano que tuvo una vida desgraciada, pudiéndola haber tenido magnífica". El libro es una biografía que se lee como si fuera una novela. Además de la azarosa vida del protagonista, López Viejo traza un acertado retrato de los locos años veinte y de la terrible crisis que se apoderó de Europa en las dos décadas siguientes. Sin duda hay algunos aspectos positivos en el personaje biografiado, pero sus numerosos vicios y su tendencia a la picaresca y al engaño para satisfacerlos lo convierten en un personaje ética y moralmente reprobable. Un buen complemento de esta buena biografía de López Viejo es el libro Maurice Sachs. Un novelista de entreguerras (Universidad de Burgos, 1997), donde Blanca Acinas Lope realiza un brillante análisis de la obra literaria de este ambiguo y contradictorio personaje.

Carlos Bravo Suárez

martes, 15 de mayo de 2012

ENTENDIMIENTO

Creo que en situaciones límite en las que están en juego el presente y el futuro de un país, los políticos deben dejar de lado sus diferencias e intereses electoralistas y ponerse de acuerdo en la búsqueda de soluciones para salir de la crisis. ¿Acaso no los votamos para solucionar los problemas y no para ser ellos un problema más? Cuando, en la historia reciente de nuestro país, ante las situaciones delicadas que se vivieron en la Transición democrática, los principales partidos políticos españoles fueron capaces de llegar a acuerdos entre ellos, los resultados fueron siempre positivos para el conjunto de la ciudadanía. ¿No requiere la situación actual de un esfuerzo de esa índole? ¿No es la primera obligación de los políticos intentarlo a toda costa?

Carlos Bravo Suárez

Carta publicada hoy en el diario El País.

domingo, 13 de mayo de 2012

EL NIÑO QUE QUERÍA CRECER



   Los peces no cierran los ojos. Erri de Luca. Seix Barral. 2012. 124 páginas.

Erri de Luca (Nápoles, 1950) es uno de los escritores más destacados del panorama literario italiano actual. Desde su primera novela, Aquí no, ahora no (1989), ha escrito más de cincuenta obras, entre las que destacan Tú, mío (1998), Tres caballos (1999), Montedidio (2002) o El peso de la mariposa (2009). Militante izquierdista durante años, gran aficionado a la montaña, traductor de La Biblia tras aprender de manera autodidacta el hebreo y el yiddish, el escritor napolitano ha recibido importantes premios literarios tanto en su país como en Francia y Alemania. En España ha cambiado de editorial en numerosas ocasiones y no ha logrado todavía el reconocimiento que merece. Ahora Seix Barral ha lanzado Los peces no cierran los ojos como uno de los libros estrella de la editorial para este año 2012.

Los peces no cierran los ojos es una novela autobiográfica en la que Erri de Luca recuerda su infancia desde el presente. Como dice el autor, “nacer y crecer en Nápoles agota el destino: vaya uno donde vaya, ya lo ha recibido como dote, mitad lastre, mitad salvoconducto”. Cuando el niño narrador cumple diez años, quiere dejar de serlo y crecer con rapidez. La novela cuenta con maestría, con un lenguaje hermoso repleto de  metáforas, el despertar del muchacho a la realidad que lo rodea. La situación familiar con un padre en América y con la madre dudando en seguirlo o quedarse en Italia, la vida dura y sacrificada de los pescadores napolitanos, los ratos de ocio en la playa resolviendo pasatiempos en revistas, el amor a los libros y a la lectura, la envidia de los otros chicos que desean a la misma chica que sólo a él hace caso, y el descubrimiento del amor con esa misma muchacha compañera de momentos en la playa. Una niña cuyo nombre el narrador ya adulto no logra recordar y a la que no quiere inventárselo en la ficción para no traicionar a su propia  realidad y a su verdadera memoria de aquel tiempo. Fueron días inolvidables de aprendizaje sobre el amor y la justicia. El amor siempre por encima del deseo y la justicia ejercida de una manera extraña y sorprendente.

Y, desde aquel lejano ayer de los diez años, la historia se proyecta en pequeñas ráfagas hacia el tiempo presente, desde los años cincuenta hasta la actualidad. Recorriendo los recuerdos de los tiempos de lucha y la creencia en la revolución, las películas inolvidables del Neorrealismo italiano, los bombardeos en Belgrado en la reciente guerra de los Balcanes, la ausencia de hijos y esa palabra “fin” tan pariente de “infinito” como de “confín” cerrado. Un libro breve,  lleno de sensibilidad y belleza. Los recuerdos de un niño napolitano que creció muy deprisa con los ojos siempre bien abiertos.  

Carlos Bravo Suárez


domingo, 6 de mayo de 2012

PERROS SARNOSOS




               Fascinación. Don DeLillo. Seix Barral. 2012. 366 páginas.

Don DeLillo es uno de los principales representantes de la literatura estadounidense actual. El pasado año Seix Barral editó sus dos últimas obras en nuestro país: la novela Punto Omega y su breve obra dramática completa reunida en Teatro, ambas reseñadas en su momento en esta sección. Ahora, la misma Seix Barral, en su afán por publicar aquí toda la obra de DeLillo, recupera “Fascinación”, una de sus primeras novelas, prácticamente inédita en castellano hasta le fecha.

En realidad, Fascinación fue originalmente publicada en Estados Unidos en 1978 con el título original de Running dog, expresión que, como se dice en la novela, “alberga el significado de ‘perro acosado’ o, menos literalmente, ‘perro sarnoso’, con la que concluida la guerra denominaban en Vietnam a los estadounidenses que abandonaban el país”. Y “perros sarnosos”, procedentes de la guerra en aquel país asiático, son algunos de los personajes del relato. Sobre todo Glen Selvy, al que el destino va a perseguir de manera implacable.

Es de suponer que el título de Fascinación para la novela en castellano es una elección comercial de la editorial que la publica. No obstante, uno de los personajes se refiere así a la palabra “fascinante”: “proviene del latín fascinus, un amuleto con forma de falo, una palabra que procede de la misma raíz que la palabra ‘fascismo’”. Esta acepción etimológica del término tiene relación con uno de los asuntos tratados en el libro.

Fascinación no es una novela de lectura fácil. Hay momentos en que el lector, al menos así le ocurrió a quien esto escribe, debe hacer esfuerzos para no perder el hilo del relato. DeLillo inventa una extraña historia de coleccionistas de objetos eróticos que van tras una supuesta película pornográfica rodada por los nazis en el bunker de Berlín en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Pero no es esa la única historia que cuenta la novela, llena de alusiones a la tecnología al servicio del espionaje y a diversas organizaciones camufladas que se dedican a mantener contactos con grupos contrarrevolucionarios en diversos países del mundo. El uso de un lenguaje algo críptico y de un estilo que a veces roza el surrealismo hacen la narración compleja por momentos, pero, es cierto, también la dotan de una sugerente y extraña modernidad.

La novela tiene considerables dosis de violencia y sexo, y detrás de los comportamientos de los personajes hay casi siempre una ambición desmedida que los lleva a la corrupción, el chantaje e incluso el asesinato. Todo enmarcado en un inquietante panorama de prácticas oscuras detrás de las cuales se adivina a unos poderes políticos más preocupados por lograr sus fines que por los métodos utilizados para conseguirlos.

Carlos Bravo Suárez


domingo, 29 de abril de 2012

DE SECASTILLA A PUY DE CINCA POR EL CASTIELLO Y SAN VALERO


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El PR-HU77 es un sendero de pequeño recorrido que se inicia en La Puebla de Castro y termina en Puy de Cinca. Sin embargo, sólo voy a describir en este artículo una parte de este trayecto, la que nos lleva al despoblado Puy de Cinca desde la localidad de Secastilla. Se trata de un camino señalizado de unos siete kilómetros que, debido a las subidas y bajadas sucesivas, se recorre en aproximadamente dos horas y media.

Antes de iniciar nuestro recorrido, merece la pena realizar una detenida visita al pueblo de Secastilla, cuyo nombre procede según unos de “septa castella” (“siete castillos”) y según otros, probablemente con más razón, de “sub castellum” (“debajo del castillo”), de donde habría derivado a Socastiella y luego al actual Secastilla. Esta segunda tesis es la defendida por el historiador local José Miguel Pesqué Lecina, autor del interesante libro “Secastilla. Recuerdos y vivencias”, editado por la Diputación de Huesca en 2009.

Secastilla, a poco más de diez kilómetros de Graus, es una acogedora población que cuenta en la actualidad con algo menos de 150 habitantes. Conocida por sus vinos -siempre fue muy apreciada su variedad local de garnacha-, destaca entre su caserío la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Llano, situada en una de los lados de la plaza Mayor. Es una construcción de origen románico que sufrió numerosas transformaciones durante los siglos XVI o XVII. Del primitivo templo románico conserva su ábside semicircular de grandes sillares que llama la atención por su inusual altura, consecuencia de la elevación a la que fue sometido el templo cuando fue reformado. El resto de la construcción se inscribe dentro de un estilo renacentista aragonés, con una galería de arcos de medio punto y ladrillos caravista. La esbelta torre tiene cinco plantas y está remada con punta piramidal.

Tras visitar Secastilla y su espléndida iglesia, buscaremos a la derecha de la entrada al pueblo la continuación del PR-HU77 que, como hemos dicho, viene procedente de La Puebla de Castro. Dejaremos a nuestra derecha la pista que lleva a la ermita de San Martín y tomaremos otra a la izquierda en sentido descendente. Veremos una granja de ovejas y, a su izquierda y por un camino viejo, bajaremos, en fuerte pendiente, hasta el barranco de Sosa. Durante un rato, seguiremos por su cauce seco, atentos a las marcas blancas y amarillas y observando los profundos surcos excavados por la erosión en el lecho del río a lo largo de los siglos.

Al cabo de un rato, abandonaremos el cauce del barranco por su margen derecha, es decir a nuestra izquierda, para iniciar una fuerte subida en sucesivas lazadas. Al final de la pendiente, corta pero intensa, el sendero llanea entre un bosque de pinos y carrascas. Al cabo de una hora desde nuestra salida de Secastilla, habremos llegado a la zona llamada del Castiello y la Ilesieta. A la izquierda del camino, en lo alto de un roquedo, quedan muy escasos restos del antiguo castillo de Secastilla, que muchos historiadores consideraron como el castillo de Muñones. El reciente descubrimiento de una importante fortaleza árabe en lo alto del cerro del Calvario de La Puebla de Castro, muy cerca de los restos de Labitolosa, ha cambiado esta opinión. Los historiadores Ángeles Magallón y José Ángel Asensio, en su reciente libro “La fortaleza medieval del cerro Calvario, en La Puebla de Castro: un hisno en el extremo norte de la Marca Superior de al-Andalus” (Colección Perfil de Las Guías del Patrimonio Aragonés, nº 3) identifican de manera bastante convincente estos restos con el antiguo castillo de Muñones.

Si, tras dejar a nuestra izquierda los restos del castillo, andamos unos doscientos metros más, encontraremos, ahora a la derecha del sendero, a pocos metros de éste y escondidos entre un bosque de carrascas, los restos de una antigua construcción religiosa. Se trata de la ermita de San Valero, que conserva parte de sus gruesos muros y del ábside románico orientado canónicamente al este. San Valero es el patrón de las fiestas de invierno de Secastilla y, según parece, aquí pudo encontrarse, junto al castillo citado, la antigua población de Secastilla antes de desplazarse a su actual emplazamiento.Sobre el castillo de Secastilla y la ermita de San Valero escribí algunas líneas en el artículo “El castillo de Muñones”, publicado en este mismo suplemento hace algunos meses.

El PR-HU77 continúa hasta llegar a un collado con buenas vistas desde donde se inicia una pronunciada bajada hasta el barranco de La Selva. Tras cruzarlo, iniciaremos otra fuerte subida en una zona que, haciendo honor a su nombre, presenta mucha vegetación. Destaca en este tramo del camino la presencia de madroños, llamados “alborzeras” en aragonés. Después de un ligero descenso llegaremos a una pista desde donde veremos en lo alto la peña de San Martín y, enseguida, el pueblo de Puy de Cinca al que nos dirigimos. En el camino de descenso, tomaremos un sendero que discurre en paralelo a la derecha de la pista. Un poco antes de llegar a Puy de Cinca, veremos a nuestra izquierda la ermita de San Pedro, para algunos de San José, construcción popular del siglo XVII con no demasiado interés arquitectónico.

Puy de Cinca  -Puizinca en el habla de la zona-  es una localidad que quedó despoblada a finales de los años sesenta del pasado siglo XX como consecuencia de la construcción del pantano de El Grado. Contaba entonces con alrededor de 150 habitantes y en la segunda mitad del siglo XIX llegó a tener más de 200. Situada a orillas del citado embalse que represa las aguas del Cinca, pertenece al municipio ribagorzano de Secastilla, en el que también se incluyen los núcleos de Ubiergo, Torreciudad, Boltorina y la Aldea de Puy de Cinca.

Lo más llamativo de Puy de Cinca es su magnífica iglesia parroquial dedicada a San Esteban, cuyas ruinas nos reciben nada más entrar en el pueblo. Se trata de un gran edificio, hoy en avanzado estado de ruina, que debió de tener mucho porte cuando estuvo en su esplendor. Es de planta rectangular con tres naves separadas por pilares. De su origen románico conserva la nave central con bóveda de cañón y su ábside orientado al este. Los añadidos son de los siglos XVI y XVIII. De este último siglo es la monumental portada neoclásica orientada a occidente. Una gran grieta, que hace años que amenaza con partirla por la mitad abriéndola como una granada, recorre de arriba abajo la espléndida torre cuadrangular de la iglesia.
Sobre Puy de Cinca escribió Manuel Benito un magnífico y completísimo trabajo titulado “Rescate etnográfico en zonas despobladas: Puy de Cinca”, publicado en 1982, en el nº 24 de la revista Argensola. En él se hace referencia, entre otras muchas cosas, a la existencia en el pueblo de algunas grandes casas, como Casa Blanco y Casa Vidal, una herrería y dos molinos, uno harinero y otro de aceite, datado éste en 1818.

Además de la citada ermita de San Pedro, hay en las afueras de Puy de Cinca tres ermitas más: la de Santa Agueda, parecida a la de San Pedro, aunque fechada en el siglo XVIII; la de San Martín, situada muy lejos del pueblo en lo alto de la sierra a la que da nombre; y la de Nuestra Señora del Romeral, la más interesante de todas desde el punto de vista arquitectónico. La ermita del Romeral es un edificio híbrido que conserva el ábside románico del siglo XII unido a una gran planta de cruz latina construida probablemente en el siglo XVI.

El PR-HU77 nos ha permitido realizar una atractiva excursión entre Secastilla y Puy de Cinca, dos poblaciones históricamente importantes a las que los tiempos recientes han deparado suertes muy distintas.

Carlos Bravo Suárez

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón.

Imágenes: Iglesia de Secastilla (dos fotos), cerro y restos del castiello (dos fotos), ermita de San Valero (dos fotos), Puy De cinca, ermita de San Pedro (dos fotos), iglesia de Puy de Cinca (exterior -dos fotos- e interior) y ermita de Nuestra Señora del Romeral (interior y exterior).

UNA CRISIS DE FAMILIA


                  
Los niños de los bellos días. Eduard von Keyserling. Nocturna ediciones. 2011. 125 páginas.

Eduard von Keyserling (1855 -1918) fue un escritor alemán perteneciente a una rica familia de la nobleza germana asentada en el Báltico. Afincado en Munich, escribió varias obras de teatro y destacó sobre todo como autor de novelas. Su obra narrativa, apenas conocida en España hasta la fecha, está siendo difundida por Nocturna Ediciones, que ha publicado recientemente sus novelas Otoño en Berlín (Beate y Mareile)Un ardiente verano, Princesas y Los niños de los bellos días.

Los niños de los bellos días fue la última novela escrita por Eduard von Keyserling. En realidad, como varios de los anteriores, el libro fue dictado a sus hermanas por su autor, quien al quedarse ciego no pudo escribir durante los últimos diez años de su vida.

No parece casualidad que en una nota final de su reciente edición se destaque que el libro se terminó de imprimir el mismo día del pasado año en que se celebraba el aniversario de la aparición en Francia de Madame Bovary en 1857. Hay sin duda muchos elementos en común entre la extraordinaria novela de Gustave Flaubert y “Los niños de los bellos días”, sobre todo entre Emma Bovary e Irma, principal personaje femenino de la novela de Von Keuyserling.

Los niños de los bellos días relata la vida de una aristocrática familia alemana en la que marido y mujer tienen caracteres totalmente contrapuestos. El barón Ulrich von Buchow es un hombre trabajador y pragmático, poco dado a exteriorizar sus emociones y entregado, de manera honrada, generosa y cumplidora, al cuidado de sus negocios y su hacienda. Su esposa Irma es una mujer soñadora y sensible, que se siente aprisionada y mustia entre las convenciones y rutinas de su vida diaria. La pérdida de un hijo en un accidente y la presencia en la casa de Achaz, hermano de Ulrich y hombre mundano y seductor, desencadenará una crisis profunda en el matrimonio von Buchow.

Los niños de los bellos días es una deliciosa novela corta, escrita con mucha sensibilidad, que contiene bellas descripciones y pretende indagar, con sencillez aparente pero con no poca hondura, en la complejidad de los comportamientos humanos, en las atracciones entre hombres y mujeres, en las ingratitudes y en los sueños que probablemente acabarán convirtiéndose más tarde en nuevas frustraciones.

Carlos Bravo Suárez