domingo, 28 de junio de 2026

"LA INTRIGA DEL FUNERAL INCONVENIENTE", UNA TRAMA HILARANTE Y DISPARATADA


Eduardo Mendoza despliega su humor inteligente en su nueva novela, ambientada en Barcelona y protagonizada por el llamado “detective sin nombre".

Desde que hace ya más de cincuenta años se diera a conocer con “La verdadera historia del caso Savolta” (1975), Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) se ha convertido en uno de los escritores españoles más prolíficos y respetados de nuestras letras. Autor de una veintena de novelas, algunas tan exitosas como “La ciudad de los prodigios”, “Sin noticias de Gurb”, “Riña de gatos” o “Tres enigmas para la Organización”, ha publicado también relatos, teatro y varios ensayos. Ha merecido galardones tan importantes como el Premio Cervantes en 2016 o el Princesa de Asturias de las Letras en 2025. Con “El misterio de la cripta embrujada” (1977), inició una serie de novelas protagonizadas por el llamado detective sin nombre, un peculiar antihéroe, cuyo nombre nunca se cita, que ha estado ingresado en un manicomio y se ve envuelto en divertidas y rocambolescas tramas que acaba resolviendo de manera disparatada a la vez que ingeniosa. Componen también esta serie las novelas “El laberinto de las aceitunas” (1982), “La aventura del tocador de señoras” (2001), “El enredo de la bolsa y la vida” (2012), “El secreto de la modelo extraviada” (2015) y “La intriga del funeral inconveniente” (2026), su última entrega, publicada, como todas las anteriores, por Seix Barral.

Como la mayor parte de sus novelas, “La intriga del funeral inconveniente” transcurre en Barcelona. El relato se inicia con un extraño funeral de alguien desconocido y a quien se supone poco importante, porque se celebra en un rincón del tanatorio del barrio de Sants. La ceremonia es oficiada por un funcionario de los servicios funerarios y a ella solo asisten una mujer de pocas luces que llora como una plañidera, un ex inspector de policía y un extraño personaje que, ataviado con una gabardina, un sombrero y unas gafas de sol, observa de refilón sin acercarse demasiado. También está presente un joven aprendiz de periodista, Ramoncito Valenzuela, que escribe una crónica del sepelio para el periódico en el que acaba de empezar a trabajar. A raíz del contenido de esa crónica, el joven es despedido fulminantemente del diario por su jefe Pufo Colorado. Intrigado por su despido, quiere saber sus causas y para ello visita al oficiante del funeral, el señor Francisco de Sales Alibey, que lo recibe en su casa, donde vive con su esposa y la menor de sus tres hijas, llamada Titina, una joven algo veleta que se enamora de Ramoncito y a la que secuestran cuando se iba a encontrar con él junto a la iglesia de Santa María del Mar.  

A partir de ese secuestro, y por causas diversas, se reúnen en la casa de los señores Alibey (apellido que coincide con el sobrenombre de un famoso explorador catalán del siglo XIX) unos cuantos personajes estrambóticos y disparatados. Uno de ellos es el ex inspector de policía que asistió al funeral y cuyo nombre es Juan Ignacio Rodríguez Jarana, en otros tiempos apodado el Tigre Malo, un hombre impulsivo y violento, muy aficionado a travestirse de mujer y hoy esbirro de un tal don Basilio. También acude monseñor Gorostiza, miembro de la Comisión Episcopal en la diócesis de Barcelona, que estuvo en México y se arranca en cualquier momento a cantar un corrido. Más tarde se presenta Winston, un vendedor telefónico que dice tener experiencia en secuestros por ser frecuentes en su país de origen. Además de estos personajes, aparecen en la novela otros muchos, a cual más descacharrante y con nombre más llamativo: una baronesa Pía, un señor Riallas i Riallas (Carcajadas y Carcajadas en su traducción del catalán al castellano) en bancarrota, un sicario apodado El Bruto, una Egregia Senhora Maria Pilar Ferreira dos Trastos e Cardoso (catedrática emérita de la Universidad de Lisboa), un tipo oscuro conocido como Manolito el Sentencioso... Y el detective innominado que ya conocemos de novelas anteriores y su hermana Cándida, muy corta de entendederas y que ejerció de joven la prostitución. En esta entrega, el detective anónimo tiene menos presencia que en las otras novelas de la serie y solo aparece en su tramo final.

Con este amplio repertorio de personajes, un Mendoza en estado puro crea una trama rocambolesca y disparatada, con el humor descacharrante y la ironía ácida marca de la casa. Una trama detectivesca con una intrincada red de suplantaciones, engaños y chapuzas criminales. Una historia hilarante y alocada que no decae en ningún momento ni en su intriga ni en su humor desternillante que no concede tregua al lector. En una Barcelona de amplio espectro social, donde encontramos desde poderosos chanchulleros y ambiciosos hasta pícaros, marginados y tipos comunes de barrio, con talleres de bicicletas que funcionan como tapaderas o pastelerías de nombre tan singular como “El amigo de los zombis”. La novela está dividida en tres partes (El funeral, La intriga y El inconveniente), sin continuidad lineal cronológica, como un puzle donde hay que hacer encajar, y encajan perfectamente, las diferentes piezas que lo componen. Un impecable artefacto literario en el que el disparate y el absurdo esconden una divertidísima sátira de subyacente fondo ético. A los 83 años, Eduardo Mendoza demuestra estar en plena forma y firma una novela que puede situarse entre las mejores de su larga y brillante carrera literaria.

“La intriga del funeral inconveniente”. Eduardo Mendoza. Seix Barral. 2026. 256 páginas


domingo, 14 de junio de 2026

ESPÍAS, DRONES Y GEOPOLÍTICA EN LA NUEVA NOVELA DE INÉS PLANA


La escritora barbastrense publica “Las espías y el enigma Aquiles”, una absorbente intriga internacional protagonizada por el capitán Tresser

Las espías y el enigma Aquiles” es la quinta novela de Inés Plana (Barbastro, 1959) y la cuarta protagonizada por Julián Tresser, antes teniente y ahora capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Las anteriores fueron “Morir no es lo que más duele” (2018), “Antes mueren los que no aman” (2019) y “Lo que no cuentan los muertos” (2021). Tras las trepidantes aventuras y desventuras de Rosaura Castán en su anterior “Fugitiva” (2024), la escritora barbastrense, afincada en Madrid, ha recuperad a su personaje fetiche para protagonizar su nueva novela, “Las espías y el enigma Aquiles”, editada, como todas las anteriores, por Espasa.

Aunque “Las espías y el enigma Aquiles” se inscribe en los parámetros del thriller, Inés Plana ha dado un importante giro respecto a sus libros anteriores y ha escrito una novela de espías, una temática no demasiado frecuente en la literatura de nuestro país. En esta ocasión, el capitán Tresser se ve involucrado en una compleja trama de espionaje internacional, con ramificaciones en diversos países de varios continentes. A la vuelta de una reunión policial de naciones del sur de Europa, celebrada en Atenas, el capitán de la UCO se ve obligado a dar explicaciones a sus superiores por su encuentro clandestino con un agente del CNI poco antes de que una explosión en un yate en las costas griegas ocasionara varios muertos. Tresser, que acaba de ser padre y disfruta de un permiso de paternidad, se unirá, por su cuenta y para limpiar su nombre, a las investigaciones que realizan agentes del servicio de inteligencia tras el misterioso secuestro de dos jóvenes científicos españoles que  están diseñando un nuevo modelo de dron en un laboratorio de la universidad de Cambridge. A partir de ahí, se desencadena una trepidante intriga, llena de acción y giros inesperados, en el contexto de la guerra de intereses geopolíticos que ha convulsionado el tablero internacional tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Tresser va a descubrir el mundo del espionaje y de los servicios secretos, que se mueve por unos códigos muy diferentes a los de la guardia civil a los que él está acostumbrado: “Había dos realidades, la de los espías y la de todos los demás”. Un mundo de falsas identidades, engaños y simulaciones, agentes dobles, traiciones y topos infiltrados, escasez de empatía, webs oscuras, sacrificio de la vida familiar, desapego, riesgos continuos, presupuestos desmesurados y, aquí, de manera muy ostentosa y con reminiscencias cinematográficas, mucho glamour y lujo, hoteles caros y continuos viajes por todo el mundo. Los escenarios son múltiples: Atenas, Madrid, Londres, Escocia, Milán, Islandia, África… Con personajes que operan desde cualquier lugar del planeta. Pero en un relato tan ampliamente internacional tampoco podían faltar algunas referencias altoaragonesas: Barbastro, Benasque, Candanchú o, con mayor presencia, El Grado y su impresionante presa en la comarca del Somontano. 

“Las espías y el enigma Aquiles” es la más coral de las novelas de Inés Plana. En el relato aparece un buen número de personajes. Deben de rondar la veintena entre los principales y los secundarios, de muy diferentes países y procedencias. Muchos de ellos son espías. Las dos con mayor presencia son Alessia y Mara, ambos nombres falsos y cambiantes según las misiones que desempeñan.  Dos mujeres de diferente personalidad: la primera de 38 años con marido militar y una hija de siete años y la segunda, que ya rebasa los cuarenta, con una peligrosa afición al sexo para su profesión. También aparecen sus superioras Alma y Carol, dos mujeres inflexibles, y Norberto, a quien conocemos de alguna novela anterior. El equipo habitual de guardia civiles que trabaja con Tresser tiene aquí menor presencia y solo Amanda, teniente coronel y psicóloga clínica, adquiere mayor protagonismo en la parte final de la historia. Y por descontado, la novela incide en la parte más humana y familiar del protagonista: su pareja Adelaida, su hija Luba ya veinteañera y el recién nacido Pablo, muy deseado tras el aborto anterior de Carlota sufrido por Adelaida. La responsabilidad familiar pesa cada vez más en un maduro Tresser, padre colaborador en las tareas de crianza, al que su mujer y su hija esperan con angustia y frecuentes recriminaciones tras sus peligrosas misiones en el extranjero. Hay que decir que, aunque sea la cuarta novela protagonizada por el carismático guardia civil y aparezcan muchos personajes ya conocidos, quien no haya leído las anteriores podrá seguir esta sin problemas de principio a fin.

Otro aspecto interesante del libro es la rabiosa actualidad de su temática. Desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania se ha constatado la importancia militar del uso de los drones y de la aplicación de la IA y otras tecnologías en la fabricación de modelos cada vez más sofisticados y eficaces. Y esto ha desencadenado una nueva carrera armamentística entre las potencias ya consolidadas y las emergentes y modificado el mapa geopolítico internacional. Por otro lado, la narración tiene un ritmo trepidante, es de lectura ágil y absorbente y confirma a Inés Plana como una de las escritoras más consolidadas en la novela de intriga y suspense de nuestro país.

“Las espías y el enigma Aquiles”. Inés Plana. Espasa. 2026. 464 páginas.