En
su nueva novela, “Amor sicario”, Yasmina Khadra narra una historia de amor y
violencia en el mundo del narcotráfico y la prostitución de Ciudad Juárez
Yasmina Khadra es en realidad Mohammed Moulessehoul (Kenadsa, Argelia, 1955), un ex comandante del ejército argelino que publicó sus primeros libros con su nombre de pila, pero que, en sus años como militar, decidió utilizar un pseudónimo femenino para evitar la censura previa del ejército de su país. Eligió el nombre de su mujer, que significa “jazmín verde”, como homenaje a las mujeres argelinas que “mantienen una llama de esperanza en un país desesperado”. En el año 2000, abandonó el ejército y reveló su verdadera identidad como escritor. Se trasladó a Francia, escribe sus libros en francés y es uno de los escritores francófonos más vendidos en el mundo. Ha publicado más de treinta novelas (algunas de gran éxito como “Las golondrinas de Kabul”, “El atentado” o “Lo que el día debe a la noche”) que han sido traducidas a más de cincuenta idiomas y llevadas al cine, el teatro o el cómic. Ha tratado temas como la violencia y el integrismo islámico, los problemas de Argelia y Oriente Medio, la situación de la mujer en el mundo árabe o asuntos universales como el destino, la culpa, el amor y la complejidad de la condición humana. Actualmente vive entre París, Argelia y Alicante, donde pasa largas temporadas. Ha recibido numerosos galardones y, en nuestro país, el pasado año le fue concedido el Premio Pepe Carvalho de novela negra. También vivió un tiempo en México, donde ha ambientado su última novela, “Amor sicario”, editada recientemente en España por Alianza Editorial, con traducción de Wenceslao Carlos Lozano.
“Amor sicario” es una cruda novela negra sobre amor y violencia. El título de la edición española aúna esa doble temática, aunque el de su versión original francesa sea “Pour l’amour d’Elena”. El relato está ambientado en México y, casi en su totalidad, en la fronteriza Ciudad Juárez, una de las urbes más violentas del mundo. Está narrado en primera persona por Diego, un muchacho que vive en Recinto de Trinidad, un pequeño pueblo del México rural y profundo, un lugar pobre, de viejos y supersticiones, donde el tiempo parece detenido y los jóvenes, atraídos por el dinero fácil y la proximidad de Estados Unidos, emigran al norte para no volver. Diego, un chico inteligente y sensible al que le gusta leer, es huérfano, al cuidado de un tío y un primo que viven con las estrecheces propias del lugar, pero feliz por el amor correspondido que siente por Elena, su novia desde la infancia. Un día, Elena es violentada a las afueras del pueblo en su presencia y Diego queda paralizado sin saber reaccionar. Al cabo de un tiempo, Elena desaparece misteriosamente y en el pueblo se dice que ha sido raptada por Osorio, otro joven del lugar que emigró a Ciudad Juárez y vuelve de vez en cuando alardeando de triunfador. Para aclarar la situación y aliviar la angustia de las madres de Elena y Osorio, Diego y su primo mayor y protector, al que siempre se le llama Ramírez, parten hacia Ciudad Juárez. Tras las peripecias del viaje, ambos serán engullidos por los bajos fondos de la gran urbe y atrapados por las violentas redes del narcotráfico en las que medran, pero de las que ya no podrán escapar. Sin embargo, Diego nunca deja de pensar en Elena ni de buscarla desesperadamente.
Como se explica en su guía de lectura, la novela es un verdadero descenso a los infiernos de los bajos fondos de Ciudad Juárez: “‘Amor sicario’ puede leerse como la crónica de un descenso: de la promesa juvenil a la cloaca del narco, del chico que soñaba con ser periodista al hombre que mata a un adolescente en un callejón. La novela acompaña a Diego en cada peldaño: su primer viaje en camiones destartalados, la primera noche en un hotel de paso, el primer cadáver torturado ante sus ojos, el primer disparo, la primera bala que recibe él mismo. No hay épica ni redención fácil: lo que se ofrece al lector es un tour íntimo por la maquinaria del horror, visto desde el punto de vista de alguien que nunca quiso ser héroe ni villano. Esa mirada —culpable, asqueada, a veces fascinada— convierte ‘Amor sicario’ en algo más que una historia de narcos: en una reflexión sobre qué nos hace cruzar ciertas líneas… y si es posible volver después de haberlas cruzado."
En esa progresiva degradación que sufre Diego, solo permanece puro el amor que siente por Elena, aunque contaminado en buena parte por el sentimiento de culpa de su masculinidad herida y el deseo de reparar su pasada cobardía. En una narración trepidante, el lector pasa del pueblecito rural a la gran urbe, descrita con su ritmo despiadado, con los nombres de sus antros, prostíbulos, calles y barrios. Y con un desfile de personajes casi todos ellos violentos y sin más afán que el poder y el dinero: “el Osorio fanfarrón, que vive de apariencias y destruye vidas; Cisco, que convierte el honor en coartada para el asesinato; Ramírez, que abraza el cinismo y la ambición; los chavales de las bandas, que solo conocen la hombría a través de las armas” y cuyas vidas no valen nada; o Maribel, destruida por la prostitución y la droga. “Amor sicario” es una novela realista, dura y descarnada, que demuestra una vez más por qué Yasmina Khadra es uno de los grandes novelistas de nuestro tiempo.
“Amor
sicario”. Yasmina Khadra. Alianza Editorial. 2026. 264 páginas
