martes, 17 de mayo de 2022

EL DOLMEN DE SEIRA






Recientemente, hemos conocido la buena noticia de que el Gobierno de Aragón ha declarado el dolmen de Seira, también denominado dolmen de San Nicolau, como Bien de Interés Cultural. De esta manera, este importante, y no demasiado conocido, monumento megalítico ribagorzano pasa a ser un bien destacado del Patrimonio Cultural de Aragón. El 11 de febrero de 2020, el Ayuntamiento de Seira había solicitado que esta construcción prehistórica fuera catalogada como BIC y gozara, por tanto, de la consiguiente protección y difusión oficiales. A finales del pasado mes de marzo de este 2022, llegó la respuesta afirmativa del gobierno aragonés y el dolmen de Seira se ha incorporado a la lista de los bienes de interés cultural de nuestra comunidad.

Seira es una población ribagorzana dividida en dos núcleos: el Seira nuevo, situado junto a la carretera N-260, y el Seira originario, ubicado en la margen derecha del río Ésera, aproximadamente a un kilómetro del anterior por la carretera HU-V-6411 que lleva a Barbaruens y al macizo de Cotiella. La población situada junto a la carretera nacional, muy encajonada y sinuosa en este tramo, actualmente en obras, es conocida también como La Colonia y data de la época en que la empresa Catalana de Gas y Electricidad construyó en el lugar una importante central hidroeléctrica. Sus obras comenzaron en 1914 y su inauguración se produjo en 1918. De la importancia de esta central da una idea el hecho de que, cuando en el verano de 1929 descargó una fuerte tormenta sobre Seira, se quedaron sin luz algunas instalaciones de la Exposición Universal que se estaba celebrando en aquel año en Barcelona. La construcción de la central supuso un cambio extraordinario para la pequeña localidad ribagorzana, a la que llegaron más de mil personas procedentes de toda España. Junto a la carretera, que se había construido a principios de siglo, se levantaron nuevas viviendas, chalés para los ingenieros, tiendas, fondas y hasta un casino.

El dolmen de Seira se conoce también como el dolmen de San Nicolau, por hallarse en una partida de ese nombre, donde al parecer había antiguamente una ermita dedicada a dicho santo. Se encuentra a unos dos kilómetros del núcleo de la población originaria, en una parcela municipal, en la margen derecha del río Ésera, a unos cien metros de la orilla. Desde la carretera que va a Barbaruens, se toma un camino a la izquierda, aproximadamente a la altura del cementerio de Seira, y en un trayecto corto, señalizado como “Ruta al dolmen de Seira y al Puente de Argoné” y que lleva también a la Fuente Labasa, en dirección suroeste, se llega fácilmente hasta el dolmen. El monumento megalítico, cerca del cual encontramos los restos de un antiguo horno de cal, se halla junto a un pequeño bosquecillo en el que predominan los bojes, en un amplio claro, en medio de un cercado de madera junto al que hay un panel explicativo con más información sobre los dólmenes en general y su método de construcción que sobre el que allí se levanta en particular.

Los dólmenes son sepulcros megalíticos prehistóricos utilizados para inhumaciones colectivas que se construyeron principalmente en la vertiente atlántica europea durante el final del Neolítico y el Calcolítico o Edad del Cobre, entre dos y tres mil años antes de Cristo. Los dólmenes encontrados en nuestra provincia se sitúan en la zona pirenaica. Algunos, en los altos valles septentrionales; otros, en las sierras exteriores más meridionales. Su distribución suele coincidir con el itinerario de caminos tradicionales, cabañeras para el ganado o pasos importantes y estratégicos. Esto hace pensar que estas construcciones tal vez tuvieran relación con la vida pastoril y que, además de su carácter funerario, sirvieran también como posible delimitación de territorios. En este sentido, el dolmen de Seira se encontraría en el camino que unía los valles fluviales del Ésera y el Cinca.

La palabra “dolmen” procede etimológicamente del bretón. Los términos “dol” y “men” significan respectivamente “mesa” y “piedra”. El dolmen de Seira, como todos los dólmenes pirenaicos, es de los considerados de construcción sencilla. Tiene una planta prácticamente cuadrangular y consta de dos grandes losas de piedra laterales, llamadas ortostatos, sobre las que se coloca una losa de mayores dimensiones, denominada cubierta. Destaca en éste la gran diferencia entre el aspecto pesado y voluminoso de la losa horizontal y los ortostatos relativamente pequeños que la soportan. La parte posterior del dolmen se cierra con piedras, dejando de esta manera una única cámara que comunica directamente con el exterior. Como suele ser habitual en este tipo de construcciones, esta abertura se orienta en dirección al este. Una singularidad de este dolmen es que, a pesar de estar situado en una zona con predominio de roca caliza, sus piedras son de granito, posiblemente arrastradas desde las cimas más altas, como las Maladetas, Posets o Perdiguero, por el glaciar que cubría el valle de Benasque hace 50.000 años.

En el muy recomendable libro “Cinco rutas con los cinco sentidos por el valle de Benasque y la Ribagorza” (Editorial Barrabés, 2011), de la escritora ribagorzana Carmen Castán Saura, leo que fue en el año 1997 cuando Pablo Perigot, educador y experto en arte, y José Antonio Castán, entonces párroco de Seira, dieron a conocer la existencia de este dolmen. Fueron los arqueólogos José Luis Ona y María Fernanda Blasco quienes reconocieron el monumento megalítico, que posteriormente fue estudiado en mayor profundidad por la doctora Blasco. El dolmen de Seira pasó a ser catalogado como monumento funerario prehistórico y como tal aparece en el libro “Megalitos del Alto Aragón”, editado por Prames en 2007 inaugurando la colección Losa Mora.

Hay en Ribagorza otras muestras megalíticas de gran interés, como el menhir de Merli, en el municipio de Isábena, y los dólmenes escondidos en los impresionantes bosques de Cornudella de Baliera, en el término de Arén. También en las proximidades de Benabarre se encuentran los dólmenes del Mas de Abad y del Mas de Balón. Varios nuevos dólmenes han sido descubiertos en la zona del Montsec, en la Ribagorza oriental. Y recientemente ha sido catalogado un nuevo dolmen en las proximidades de Ramastué, en la zona del Solano, en el municipio de Castejón de Sos. En los Llanos del Hospital de Benasque y en las laderas del monte Turbón, sendos círculos de piedras han sido considerados asimismo como monumentos megalíticos. El dolmen de Seira se suma ahora, ya como Bien de Interés Cultural, a este creciente repertorio de construcciones prehistóricas ribagorzanas.

(Artículo publicado en la Revista Guayente  Nº 121, Abril, 2022)





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