La
novela del mexicano David Toscana, ganadora del Premio Alfaguara 2026, es un
relato lleno de imaginación que parte de un hecho real ocurrido en el siglo XI
en el imperio bizantino
“El ejército ciego” ha sido la novela ganadora del Premio Alfaguara 2026. Su autor es el escritor mexicano David Toscana (Monterrey, 1961). Estudió ingeniería industrial en Monterrey y ha participado en programas de escritores en Estados Unidos y Alemania. Desde 2016 reside en España. Es autor de dos libros de relatos y una docena de novelas, entre las que destacan “Santa María del Circo”, “El último lector”, “El ejército iluminado”, “Evangelia” o “Olegaroy”. Destaca por su fértil imaginación y entre sus influencias más reconocidas están Cervantes y Calderón de la Barca y los escritores hispanoamericanos Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges y José Donoso, así como toda la rica tradición fantástica latinoamericana. Sus temas más frecuentes son el fracaso, la muerte y el duelo y la reescritura de asuntos históricos o sagrados, siempre con un enfoque irónico y un humor ácido y corrosivo. Más conocido en su México natal, la reciente obtención del Premio Alfaguara con su última novela, “El ejército ciego”, está contribuyendo a su mayor difusión en nuestro país.
El acta del jurado que concedió el Premio Alfaguara a “El ejército ciego” resume con precisión las principales características del libro: “A partir de un hecho histórico del siglo XI en el que Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a quince mil soldados búlgaros, el autor crea una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro. Una gran épica de los vencidos”. “El ejército ciego” toma como punto de partida un hecho histórico de gran crueldad. En una crónica medieval bizantina se cuenta que tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, en junio de 1014, el emperador bizantino ordenó arrancar los ojos de los quince mil soldados prisioneros del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres, para que fueran los tuertos quienes guiaran a los ciegos en la vuelta a su país. Cuando llegaron a la capital búlgara, el zar Samuel no pudo soportar el espectáculo y murió fulminado por la pena y el dolor. Esto es todo lo que cuenta la historia. A partir de ello, David Toscana crea, con una desbordante imaginación, una historia fantástica, llena de situaciones inverosímiles y personajes portentosos que, tras dispersarse por su país, serán convocados de nuevo para intentar vengar su derrota.
“El ejército ciego” está narrado en primera persona por Kozaro el Escriba, aunque a la suya se van añadiendo otras voces. El relato se divide en más de treinta capítulos breves, encabezados por los números del alfabeto cirílico, inventado por los santos Cirilo y Metodio, misioneros del Imperio bizantino en el siglo IX. Cada capítulo se refiere a un personaje distinto, aunque vayan reapareciendo de manera aleatoria a lo largo del libro. Se cuenta cómo vuelve cada ciego a su casa, cómo es recibido por su mujer o su familia, a qué oficio se dedica, de qué manera acepta su condición… Eso crea un efecto mosaico, con una sucesión deliberadamente dispersa y fragmentaria de una multitud de ciegos moviéndose por un amplio territorio. El relato está narrado como si fuera una crónica medieval, aunque se trate en realidad de una fábula que parece combinar lo sagrado, lo apócrifo y lo épico. Con una prosa de cantar de gesta medieval y juglaresco, de plaza de pueblo y transmisión oral. Trufado de referencias bíblicas y de la mitología griega (Edipo, Cupido, Circe, los cíclopes…). Una novela coral, con muchos personajes, cada uno acompañado, a la manera homérica, de su correspondiente epíteto definitorio: Kozaro el Escriba, Kubrat el Centinela, Igorón el Enorme, Bromo el Tarado, Tódor el Tuerto, Bronimir el Mostruo, Zósimo el Meteojos, Seráfim el Ciego, Timotéi el Titiritero, Prémeld el de las Muñecas, Nikifor el Panadero… El lector se va familiarizando con ellos y algunos le acaban resultando entrañables.
Uno de los rasgos principales de esta novela, y de la obra de Toscana, es el uso del humor y la ironía. Puede hablarse de un estilo y, sobre todo, de un humor toscanesco. En este libro, por su propio tema, predomina el humor negro, que el escritor monterregiano domina con maestría. El humor sirve aquí, como señala el acta del jurado, “para atenuar lo trágico de la historia”. Toscana consigue de manera prodigiosa el milagro de que el horror, la fealdad, la crueldad y la tragedia del fondo del relato se conviertan en una lectura divertida y amena, aunque no por ello menos inquietante y perturbadora. Encontramos aquí un logrado equilibrio entre lo grotesco y lo bello, la derrota y la resistencia, lo trágico y lo épico, la crueldad y la clemencia. La portentosa imaginación y el fecundo ingenio de Daniel Toscana hacen de “El ejército ciego” una extraordinaria novela y uno de los mejores premios Alfaguara entregados hasta la fecha.
“El
ejército ciego”. David Toscana. Editorial Alfaguara. 2026. 240 páginas

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