jueves, 22 de diciembre de 2022

EL CER DESPIDE EL AÑO CON EXCURSIÓN Y COMIDA NAVIDEÑA EN SAN MARTÍN



Un año más, el Centro Excursionista Ribagorza celebró el pasado domingo su despedida de la temporada en la ermita de San Martín, en la sierra de Torón, en el término municipal de Secastilla, entre los valles del Ésera y el Cinca. La jornada festiva constó de una excursión circular desde Graus y una suculenta comida al aire libre junto a la citada ermita. En la excursión participamos 29 personas y 47 en la comida rematada con cotillón navideño.

Los participantes en la caminata salimos de Graus a las 8.30 horas y nos dirigimos a Grustán, primero por el GR-1 y luego por el sendero PR de la Ruta de los Miradores. En el despoblado Grustán hicimos una parada de descanso junto a la bonita iglesia románica de Santa María, cuyo interior visitamos. Ya siempre por el GR-1 y por el tramo de sendero abierto recientemente, subimos hasta la Sierra de Torón, más conocida en la zona como de San Martín o de Panillo. En lo alto de la sierra, dejamos el GR-1 y por una pista a la izquierda, a las 12.30 horas, llegamos a la ermita de San Martín.

Tras una visita al nuevo mirador instalado en la zona, con magníficas vistas del Cinca y del Pirineo, al aire libre, a algo más de mil metros de altitud, con muy buena temperatura y en las mesas que ya estaban dispuestas, los 47 comensales dimos buena cuenta de la magnífica comida preparada por la Peña La Meliguera de Capella. En un espléndido ambiente, rematamos la comida con cotillón navideño, cava, chupitos y un animado baile.

A las 15.30 horas, los excursionistas iniciamos la caminata de bajada. Descendimos por la ermita de San Pedro de Verona, la Piedra Plana y el barranco del Torroc y casi a las 18 horas, y ya oscureciendo, llegamos de vuelta a Graus. En el itinerario completo, habíamos recorrido una distancia de 22,5 km, con 780 m. de desnivel. Estuvimos unas seis horas y media caminando. A las que hay que sumar las tres horas largas de comida campestre y celebración. Un magnífico broche para cerrar la temporada anual del Centro Excursionista Ribagorza.




miércoles, 14 de diciembre de 2022

EL BELÉN MOINTAÑERO DEL CER VUELVE UN AÑO MÁS A LA CIMA DEL TURBÓN



Por decimotercer año consecutivo el Centro Excursionista Ribagorza depositó su Belén montañero en la cima del Turbón, la montaña más mágica, mítica y emblemática de la comarca ribagorzana. Fue el pasado día 6 de diciembre, fecha en la que el CER suele cumplir con esta tradición navideña que se ha convertido en uno de los hitos de su calendario anual de excursiones.

Fuimos dieciocho los miembros del club excursionista que participamos en la actividad. Salimos de Graus a las 7.30 horas con una ligera lluvia que afortunadamente cesó cuando comenzamos la ascensión andando. Desde Graus, nos desplazamos con nuestros vehículos por carretera hasta la localidad de Las Vilas del Turbón. Un poco más arriba, tras un tramo de pista que recorrimos en todoterrenos, a las 8.45 horas, iniciamos la subida a pie por un sendero entre matorrales, algo resbaladizo por la capa de barro consecuencia de la lluvia anterior.

Llegados al collado, subimos por el empinado sendero de la llamada Canal de los Pasos, donde ya encontramos nieve, pero bastante blanda y con poco espesor. Giramos un poco a la derecha y llegamos a la parte alta y abierta de la montaña, donde ya giramos hacia la izquierda. Descendimos ligeramente hasta la Portella, donde nuestro camino confluye con el que sube por la Canal o Valle de San Adrián desde la cara norte. Desde allí, encaramos la subida final sin viento y con la nieve que seguía en buen estado y sin excesivo espesor. A las 12 horas, llegamos a la cima del Turbón, donde, a 2492 m. de altitud, colocamos con mimo nuestro belén en una oquedad entre las piedras de la cumbre.

Tras las fotos de rigor y después de comer algo, una repentina niebla enfrió el ambiente y precipitó nuestro descenso. Por suerte, las nubes bajas enseguida desaparecieron e incluso salió un tímido sol por primera vez a lo largo de la mañana. Pasada la Portiella, nos desviamos un poco de nuestro camino para ascender a los picos Turbonet y Áligas, desde donde descendimos hacia la Canal de los Pasos, por donde bajamos con atención para evitar resbalones en la nieve. Nos reagrupamos en el collado y bajamos hacia la pista, donde llegamos a los coches poco después de las tres de la tarde.

Con un desnivel de 920 metros, la distancia recorrida fueron 10 km, en los que invertimos seis horas y veinte minutos con las paradas. Un año más habíamos cumplido con la tradición y subido nuestro belén a la cima de nuestra montaña más querida. A una altitud de 2492 metros, lo que, según creemos y si nadie lo desmiente, supone que es el belén depositado a mayor altitud en nuestro Pirineo. En primavera, volveremos al Turbón a recogerlo. Feliz Navidad para todos.

domingo, 4 de diciembre de 2022

UN ESPAÑOL EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Tras “Sidi” (2019), “Línea de fuego” (2020) y “El italiano” (2021), Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951)  acaba de publicar “Revolución”, una magnífica novela ambientada en los primeros años de la Revolución Mexicana. El escritor cartagenero, autor ya de treinta y dos novelas y con más de veinte millones de lectores en todo el mundo, ha vuelto a México, un país que, como él mismo señala, forma parte de su geografía personal y de sus escenarios vitales y literarios, y en el que ya había situado su relato “Ojos azules” y su exitosa “La reina del sur”, publicada en 2002.

“Revolución” transcurre en los años 1911, 1912 y 1913, durante los inicios de la Revolución Mexicana, un episodio capital de la historia del principio del siglo XX que, sin embargo, pronto sería eclipsado por la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. El protagonista del relato es Martín Garret, un joven ingeniero de minas español que está trabajando en una empresa hispano-mexicana en el país americano y que, de manera casual, entra en contacto con un grupo de revolucionarios en Ciudad Juárez y, por su dominio del uso de la dinamita, se va involucrando cada vez más con los insurgentes que actúan en el norte del país bajo las ordenes de Pancho Villa. Martín Garret está inspirado en parte en un personaje real. Un colega de un bisabuelo de Pérez-Reverte, que también era ingeniero de minas, se fue a México y vivió allí los inicios de la revolución, sobre cuyas incidencias enviaba cartas a su compañero de profesión. De esa relación epistolar había oído hablar el novelista cartagenero desde niño en las conversaciones familiares.

Como en todas sus novelas, la documentación histórica de “Revolución”  es exhaustiva, fidedigna e impecable. Podríamos hablar de una novela histórica, pero, como aclaró su autor en la presentación del libro en Madrid, Reverte solo utiliza la historia como pretexto y marco narrativo. Sobre una precisa ambientación histórica, se construye una novela de aventuras y de aprendizaje. En esos días de acontecimientos frenéticos y vivencias extremas, el joven ingeniero español aprende con rapidez sobre conceptos como la vida, la lealtad, el amor, la violencia, la muerte o la amistad. Como corresponsal de guerra durante años en los que vivió experiencias con cierto grado de similitud con las narradas, Pérez-Reverte ha señalado que hay algunos elementos de su biografía en la novela, pero pasados por el filtro de la literatura, y que el modo de mirar el mundo del protagonista es en buena medida el suyo.

Un aspecto muy destacable de la novela es el uso del lenguaje de los personajes, claramente diferenciado según su estrato social. Los procedentes del pueblo llano utilizan numerosas expresiones populares mexicanas, como “van a sobrar sombreros”, “pos vamos a verlo, que pa luego es tarde”, “¡Abran jijos de la chingada o entramos echando bala!”, “tiznar igual que a un perro”, “quihúbole”, “épale”, “chingatumadre”, “újole, es el mero mero”, “me vale madres” y muchísimas más. El autor logra su pretensión de hacer que el lector no solo lea esas expresiones sino que además las oiga. Este uso del rico e ingenioso lenguaje popular se inscribe en unos diálogos dinámicos y ágiles, con gran sentido del humor, dentro de una novela con mucho ritmo narrativo y una perfecta estructura constructiva.

Capítulo aparte merece la extraordinaria galería de personajes que encontramos en el libro. Además del joven Martín Garret, de 24 años, nacido en Linares y protagonista del relato, se mueve por él un variado elenco de personajes tanto históricos como inventados. Entre los históricos, destaca el desmesurado Pancho Villa, de espontaneidad campesina sin filtros ni cortapisas, risa estentórea y capaz de la máxima generosidad y de la crueldad más implacable. En menor medida, aparece el más bajito de talla y más refinado, idealista e  intelectual presidente Francisco Madero y, con aún menor presencia, el revolucionario sureño Emilio Zapata. De los inventados, sobresale Genovevo Garza, valiente y disciplinado revolucionario del pueblo llano con el que Martín Garret establece mayor relación. También de interés son el taimado indio Sarmiento, el oficial del ejército mexicano Jacinto Córdova, rival amoroso de Garret y con un decimonónico y estricto sentido del honor, o el mercenario estadounidense Tom Logan, que lucha con los revolucionarios.

Mención aparte y especial merecen los tres principales personajes femeninos: la soldadera Maclovia Ángeles, que sigue con fidelidad a su hombre durante la guerra; la guapa, coqueta y de familia adinerada Yunuen Laredo, que asume los códigos de su clase social en la época; y la periodista yanqui Diana Palmer, decidida, independiente, algo masculina y nada convencional, inspirada en parte, según el autor, en Nellie Bly, pionera periodista en aquellos años. Un conjunto de personajes y sucesos que componen un México en el que se mezclan de manera singular y paradójica la crueldad y la ternura, la lealtad y la violencia, la brusquedad y la cortesía.

No hay aquí espacio para más. “Revolución” es una espléndida novela de un escritor de gran oficio literario, amante de la historia y ampliamente documentado en ella, que trabaja a fondo y cuida al detalle sus narraciones, que a la vez que instruyen al lector le hacen pasar inolvidables momentos placenteros de lectura. No hace falta pedir más.

Revolución”. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara. 2022. 464 páginas.

jueves, 1 de diciembre de 2022

EXCURSIÓN DEL CER DESDE CAMPO A FORADADA DEL TOSCAR


El pasado domingo, el Centro Excursionista Ribagorza organizó una bonita excursión, en parte circular, desde la localidad de Campo hasta Foradada del Toscar, por la margen derecha del río Ésera, en la parte oriental de la Sierra Ferrera, en la Ribagorza más occidental, ya en el límite con Sobrarbe.

Los veintiséis participantes en la actividad salimos de Graus a las siete de la mañana y nos dirigimos a Campo con nuestros vehículos por carretera. A la salida del pueblo, giramos a la izquierda y aparcamos en la chopera que hay a orillas del río Ésera. Sobre las 7.30 horas, iniciamos nuestra caminata y enseguida cruzamos un puente y pasamos a la margen derecha del río. Allí tomamos a la izquierda el PR-HU121 y, por pista, llegamos a la ermita de San Blascut, un santo exclusivo de Campo y muy venerado en la localidad. En la ermita, abandonamos el PR y tomamos un bonito sendero no señalizado que asciende de manera pronunciada junto a un barranco con poco caudal y algunos hermosos robles.

En poco rato, llegamos al mirador de Collabardina y conectamos de nuevo con el PR-HU121, que va cortando la pista y que, siempre en subida, nos lleva al mirador de Naspún y al llamado Árbol de las Dos Cabezas, una curiosa encina con dos ramas y dos copas que le confieren una forma característica. Allí hicimos una primera parada, disfrutamos de magníficas vistas de Campo con Cervín y Turbón de fondo y nos hicimos la foto de grupo. Tras el receso, nos adentramos en un espeso bosque de encinas o carrascas y llegamos a un cruce de caminos. Uno se dirige hacia Senz y otro, que fue el que nosotros seguimos, a Foradada del Toscar. Por una pista, y ya en bajada, llegamos a esta localidad ribagorzana cabeza de municipio. Visitamos los dos barrios que componen Foradada, la Villa Alta y la Villa Baja, separadas por la carretera N-260. En el barrio bajo, junto a la iglesia de San Andrés, que visitamos, hicimos la parada para el almuerzo.

Retornamos por la misma pista, ahora en subida, hasta el cruce donde habíamos dejado el camino que lleva a Senz, que ahora tomamos. Con tramos de pista y otros de bello sendero por bosque, y con muy buenas vistas, seguimos en dirección a Senz, pero, antes de llegar a esta localidad, tomamos un camino señalizado a nuestra derecha que, en descenso, nos condujo de nuevo a Campo. Sobre las 13.30 horas llegamos a los coches y dimos por terminada la excursión.

Habíamos recorrido una distancia de 17,5 km con 710 m. de desnivel acumulado. El punto más bajo fueron 680 m. y el más alto 1150 m. Invertimos unas seis horas con las paradas. En un día con algo de frío a primera hora de la mañana, pero con buena temperatura durante prácticamente todo el recorrido.


domingo, 20 de noviembre de 2022

PERSONAS DECENTES

Leonardo Padura (La Habana, 1955) lleva recorrida una larga y prestigiosa carrera literaria, reconocida con numerosos e importantes galardones, como los premios Hammet y Raymond Chandler, la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2013 o el Premio Princesa de Asturias de 2015. Además de cuentos, ensayos y varios guiones cinematográficos, el periodista y escritor cubano ha publicado una quincena de novelas, entre las que destacan “El hombre que amaba a los perros” (2009), basada en la historia del español Ramón Mercader, que asesinó a León Trotsky en México y vivió sus últimos años en La Habana, o “Como polvo en el viento” (2020), sobre el exilio cubano. Y las diez novelas protagonizadas por el investigador y ex policía Mario Conde, la última de las cuales es “Personas decentes”, publicada recientemente en España, como todas las anteriores, por Tusquets Editores.

En “Personas decentes”, encontramos de nuevo a Mario Conde, ex policía, comprador y vendedor de libros viejos, con vocación literaria y ahora ya sexagenario, con sus amigos de siempre, igual de fumador y bebedor y más crítico, escéptico y desencantado que nunca con la situación política y social cubana. La novela tiene dos planos narrativos cronológicos distintos que se van alternando a lo largo de los capítulos del libro. La primera historia sucede en 2016, cuando, en un hecho sin precedentes en el régimen comunista, el presidente estadounidense Barack Obama visita Cuba y en La Habana van a actuar los Rolling Stones. En las fechas previas a dicho acontecimiento, que van a alterar por completo la vida de la isla, aparece asesinado en extrañas circunstancias un antiguo capitoste del régimen castrista, un implacable censor de cualquier actividad artística que se desviara de las consignas ortodoxas revolucionarias, un personaje siniestro y cruel que había destruido la carrera y hasta la vida de numerosos artistas que no habían querido plegarse a sus extorsiones. La policía, desbordada por la visita de Obama y los Rollings, solicitará la ayuda de Mario Conde, que ejerce a la vez como controlador privado para evitar excesos en un club regentado por un amigo. Al primer asesinato se suma un segundo que parece relacionado y “el Conde”, junto a un policía apellidado Duque, inicia una difícil y compleja investigación.

La segunda trama se desarrolla en 1910, cuando el cometa Halley amenazaba con destruir la Tierra, y está contada en primera persona por el policía Arturo Saborit, en un principio honrado y decente pero que acabó cayendo en las redes de Alberto Yarini, un personaje refinado y rico, carismático y seductor, que tiene aspiraciones políticas y controla, en competencia con mafiosos franceses, el boyante negocio de la prostitución en La Habana, conocida en aquel tiempo como la Niza del Caribe. También en esta trama encontramos dos asesinatos misteriosos. En este caso de dos jóvenes prostitutas de La Habana Vieja. Ambas tramas se desarrollan en paralelo hasta una sorprendente convergencia final.

Con su brillante prosa habitual, Padura teje una magnífica novela, impecablemente estructurada y brillantemente rematada en su desenlace. Como él mismo ha dicho, “Personas decentes” es la más policial de las narraciones de la serie Mario Conde hasta la fecha. Y, posiblemente, como ha escrito el especialista en novela negra Juan Carlos Galindo, “la más redonda, compleja y fascinante historia” protagonizada por el ex policía. Pero, también, como mostraron maestros del género como Dashiell Hammet o Raymond Chandler, además de construir un sólido relato policiaco, lleno de tensión e intriga, la novela contiene una fuerte carga de crítica social y Padura no se muerde la lengua a la hora de criticar, a través de su personaje, casi su alter ego, la lamentable situación política, económica y social que sufre la isla. “Personas decentes” es, por tanto, una novela policiaca y social.

Respecto al título de la novela, transcribo estas líneas de Javier García Recio: “¿Hay gente decente en Cuba? La hay, pero serlo es difícil y casi imposible de practicar en esta isla tropical azotada por el sol, en la que el cinismo ha derivado en modo de vida y donde no decir lo que se piensa es una práctica acendrada; es más, la supervivencia en Cuba obliga a olvidarse de la ética de la decencia”. Y luego está la hipocresía y la doble moral, de las que el censor dirigente del régimen asesinado al inicio de la novela es un muy claro ejemplo.

“Personas decentes” confirma la espléndida madurez literaria de Leonardo Padura y consolida su lugar preminente dentro de la literatura actual en lengua española. Esperemos que le quede cuerda para rato y siga proporcionando nuevas lecturas a sus muchos seguidores de ambos lados del océano.

“Personas decentes”. Leonardo Padura. Tusquets Editores. 2022. 448 páginas.

jueves, 17 de noviembre de 2022

EN UN DÍA SOLEADO, EL CER ASCENDIÓ A LOS IBONES DE LA MUNIA


El pasado domingo, en un día muy soleado con temperatura muy agradable, el Centro Excursionista Ribagorza realizó una bonita excursión a los ibones de La Munia, también llamados de La Larri o Gorgos del Tromacal, desde la Plana de Petramula, en el municipio de Bielsa, dentro de la comarca de Sobrarbe.

La mayor parte de los 19 participantes en la actividad salimos de Graus a las 7 horas y nos dirigimos por carretera hasta Parzán, localidad situada en la A-138,  poco después de pasar Bielsa. En Parzán, tomamos una pequeña carretera local que en 3,5 km lleva a la pequeña población de Chisagüés. Desde allí seguimos una pista de tierra de 7 km que termina en la Plana de Petramula, en peor estado en los últimos 2,5 km desde la Borda Bruned.

En la Plana de Petramula, sobre las nueve de la mañana y a 1916 m. de altitud, comenzamos nuestra excursión. A la derecha del final de la pista arranca un sendero muy visible y fácil de seguir. Cruzamos primero el barranco o arroyo del Clot, dejamos a la izquierda una bonita cascada y ascendimos por terreno herboso de pastos. A nuestra espalda, teníamos estupendas vistas de la sierra de Espierba y del pico Comodoto y, progresivamente, de las caras norte de la Tusa y las Tres Marías y de la Punta de las Olas, el Pico Añisclo y Monte Perdido.  Con el Pico Robiñera a nuestra derecha, los pastizales se convierten en terreno pedregoso y comenzamos a encontrar zonas con algo de nieve, blanda y sin dificultades de atravesar. Siempre en subida, llegamos al Collado de las Puertas, a 2530 m. de altitud, y divisamos ya el ibón inferior de La Munia. Allí, con el pico de La Munia de fondo, hicimos la parada para comer algo y hacer la foto de grupo.

Tras el receso, nos repartimos en dos grupos. Uno de ellos se dirigió hacia el mirador que hay al oeste de los lagos y el otro al ibón superior de La Munia. Bordeando por la derecha el ibón inferior, y con la nieve algo más dura pero con huella hecha, llegamos al ibón superior, más pequeño que el inferior. El ibón inferior está a 2520 m. de altitud y tiene 5,4 hectáreas de extensión. El superior se halla a 2536 m y su extensión es de 2,2 hectáreas. Disfrutamos de la vista de ambos lagos con las montañas próximas reflejadas en sus aguas como si fueran un espejo y retornamos al ibón bajo, donde nos reagrupamos de nuevo con quienes habían ido hacia el balcón del oeste, que habían disfrutado de vistas de Monte Perdido, el Cilindro, el Marboré o el Gran Astazu, entre otras montañas.

Juntos, retornamos por el mismo camino de subida hasta la Plana de Petramula, donde sobre las 13,30 horas dimos por terminada la excursión. Habían sido 7,5 km de recorrido con 700 m. de desnivel acumulado. En los que invertimos cuatro horas y media con paradas.

jueves, 3 de noviembre de 2022

POR LAS ERMITAS DE BONANSA Y EL BOSQUE DE PEGÁ

El pasado domingo, los clubes Centro Excursionista Ribagorza de Graus y Agrupación Deportiva Llanos del Hospital de Benasque realizaron una bonita excursión conjunta con un recorrido circular por la ruta de las ermitas de Bonansa, rematado con un paseo final hasta la borda de Ansuilo, en el  bello bosque de Pegá, en la zona oriental de la comarca de Ribagorza.

En la actividad participamos 38 excursionistas, 21 del club grausino y 17 del benasqués, que partimos por carretera desde nuestras respectivas localidades de origen para encontrarnos en el Puerto de Bonansa. Allí, a 1380 m. de altitud y poco antes de las ocho de la mañana, comenzamos la excursión andando, descendiendo primero por el GR-15 hasta la localidad de Bonansa, donde los excursionistas realizamos una breve parada para visitar la población, donde destacan la Casa Navarri, en la que nació el político y escritor Joaquín Maurín, y la iglesia parroquial de Santa Coloma.

Desde Bonansa, los caminantes ascendimos a la ermita románica de San Aventín, situada muy cerca del pueblo y considerada una de las más antiguas de Aragón. Desde allí, continuamos por camino marcado hasta la también románica ermita de San Roque, con bello interior con planta de cruz. Siguiendo el PR-HU214, que combina tramos de pista y sendero, y atravesando un espeso bosque de pinos, tras aproximadamente una hora desde San Roque, llegamos a la ermita de San Salvador, pequeña construcción también románica, junto a la cual hay un bonito mirador con vistas de varios pueblos de la zona y de un buen número de montañas del Pirineo aragonés más oriental y del catalán más occidental. Disfrutando de ese excepcional paisaje y de la suave temperatura de la mañana soleada, hicimos una parada para desayunar y reponer fuerzas.

Tras el receso, retornamos a un cruce anterior y subimos por una pista hasta la ermita de Santa Lucía, un edificio originario del siglo XVI y muy reconstruido, que ya pertenece a la localidad de Alins y, por tanto, al municipio de Laspaúles. En el interior de la ermita hay un manantial cuyas aguas, según la devoción, tienen efectos favorables para la vista. Tras acercarnos a un mirador con vistas de Alins, descendimos hacia el cruce anterior y continuamos en dirección al Alto o Puerto de Bonansa. En una zona de prados, conocida como Els Plans, nos desviamos ligeramente a la derecha para acercarnos a la Roca de las Nueve Cadollas, un lugar donde, según la leyenda, unas ninfas llamadas encantarias lavaban sus ropas y las tendían al sol. En ligero descenso continuamos por camino marcado hasta el Alto de Bonansa, donde cerramos el círculo de la ruta de las ermitas.

Para completar la excursión, dimos un agradable paseo por el bosque de Pegá, con un precioso hayedo, hasta la borda de Ansuilo y su mirador del  congosto de Obarra. Volvimos al Puerto de Bonansa y concluimos el recorrido. Fueron 15,5 km, con 520 m. de desnivel, en casi seis horas con las paradas.