Tras “Sidi” (2019), “Línea de
fuego” (2020) y “El italiano” (2021), Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) acaba de publicar “Revolución”, una magnífica
novela ambientada en los primeros años de la Revolución Mexicana. El escritor
cartagenero, autor ya de treinta y dos novelas y con más de veinte millones de
lectores en todo el mundo, ha vuelto a México, un país que, como él mismo
señala, forma parte de su geografía personal y de sus escenarios vitales y
literarios, y en el que ya había situado su relato “Ojos azules” y su exitosa
“La reina del sur”, publicada en 2002.
“Revolución” transcurre en los años 1911, 1912 y 1913,
durante los inicios de la Revolución Mexicana, un episodio capital de la
historia del principio del siglo XX que, sin embargo, pronto sería eclipsado
por la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. El protagonista del relato
es Martín Garret, un joven ingeniero de minas español que está trabajando en
una empresa hispano-mexicana en el país americano y que, de manera casual,
entra en contacto con un grupo de revolucionarios en Ciudad Juárez y, por su
dominio del uso de la dinamita, se va involucrando cada vez más con los
insurgentes que actúan en el norte del país bajo las ordenes de Pancho Villa.
Martín Garret está inspirado en parte en un personaje real. Un colega de un
bisabuelo de Pérez-Reverte, que también era ingeniero de minas, se fue a México
y vivió allí los inicios de la revolución, sobre cuyas incidencias enviaba
cartas a su compañero de profesión. De esa relación epistolar había oído hablar
el novelista cartagenero desde niño en las conversaciones familiares.
Como en todas sus novelas, la documentación histórica de
“Revolución” es exhaustiva, fidedigna e
impecable. Podríamos hablar de una novela histórica, pero, como aclaró su autor
en la presentación del libro en Madrid, Reverte solo utiliza la historia como
pretexto y marco narrativo. Sobre una precisa ambientación histórica, se
construye una novela de aventuras y de aprendizaje. En esos días de
acontecimientos frenéticos y vivencias extremas, el joven ingeniero español aprende
con rapidez sobre conceptos como la vida, la lealtad, el amor, la violencia, la
muerte o la amistad. Como corresponsal de guerra durante años en los que vivió
experiencias con cierto grado de similitud con las narradas, Pérez-Reverte ha
señalado que hay algunos elementos de su biografía en la novela, pero pasados
por el filtro de la literatura, y que el modo de mirar el mundo del protagonista
es en buena medida el suyo.
Un aspecto muy destacable de la novela es el uso del
lenguaje de los personajes, claramente diferenciado según su estrato social.
Los procedentes del pueblo llano utilizan numerosas expresiones populares
mexicanas, como “van a sobrar sombreros”, “pos vamos a verlo, que pa luego es
tarde”, “¡Abran jijos de la chingada o entramos echando bala!”, “tiznar igual
que a un perro”, “quihúbole”, “épale”, “chingatumadre”, “újole, es el mero mero”,
“me vale madres” y muchísimas más. El autor logra su pretensión de hacer que el
lector no solo lea esas expresiones sino que además las oiga. Este uso del rico
e ingenioso lenguaje popular se inscribe en unos diálogos dinámicos y ágiles,
con gran sentido del humor, dentro de una novela con mucho ritmo narrativo y
una perfecta estructura constructiva.
Capítulo
aparte merece la extraordinaria galería de personajes que encontramos en el
libro. Además del joven Martín Garret, de 24 años, nacido en Linares y protagonista
del relato, se mueve por él un variado elenco de personajes tanto históricos
como inventados. Entre los históricos, destaca el desmesurado Pancho Villa, de
espontaneidad campesina sin filtros ni cortapisas, risa estentórea y capaz de
la máxima generosidad y de la crueldad más implacable. En menor medida, aparece
el más bajito de talla y más refinado, idealista e intelectual presidente Francisco Madero y,
con aún menor presencia, el revolucionario sureño Emilio Zapata. De los
inventados, sobresale Genovevo Garza, valiente y disciplinado revolucionario
del pueblo llano con el que Martín Garret establece mayor relación. También de
interés son el taimado indio Sarmiento, el oficial del ejército mexicano
Jacinto Córdova, rival amoroso de Garret y con un decimonónico y estricto
sentido del honor, o el mercenario estadounidense Tom Logan, que lucha con los
revolucionarios.
Mención aparte y especial merecen los tres
principales personajes femeninos: la soldadera Maclovia Ángeles, que sigue con
fidelidad a su hombre durante la guerra; la guapa, coqueta y de familia
adinerada Yunuen Laredo, que asume los códigos de su clase social en la época;
y la periodista yanqui Diana Palmer, decidida, independiente, algo masculina y
nada convencional, inspirada en parte, según el autor, en Nellie Bly, pionera
periodista en aquellos años. Un conjunto de personajes y sucesos que componen
un México en el que se mezclan de manera singular y paradójica la crueldad y la
ternura, la lealtad y la violencia, la brusquedad y la cortesía.
No hay
aquí espacio para más. “Revolución” es una espléndida novela de un escritor de
gran oficio literario, amante de la historia y ampliamente documentado en ella,
que trabaja a fondo y cuida al detalle sus narraciones, que a la vez que
instruyen al lector le hacen pasar inolvidables momentos placenteros de
lectura. No hace falta pedir más.
Revolución”.
Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara. 2022. 464 páginas.