domingo, 22 de julio de 2018

DUELO


Hace tres años reseñamos en esta sección el libro “Monasterio”, de Eduardo Halfon (Ciudad de Guatemala, 1971). Escribimos entonces que Halfon es un caso peculiar de las letras hispanas: un escritor, descendiente de judíos libaneses y polacos, que nació en Guatemala, que abandonó este país a los diez años para residir y estudiar en Estados Unidos, que volvió posteriormente a Guatemala donde ejerció como catedrático de literatura y que, siempre en lengua española, ha publicado una quincena de interesantes libros que lo convierten en un autor con una trayectoria literaria ya consolidada. La editorial valenciana Pre-textos publicó en España sus primeras obras y la magnífica Libros del Asteroide ha editado las tres últimas. Tras “Monasterio” (2014) y “Signor Hofman” (2015), “Duelo”, que ganó el I Premio de las Librerías de Navarra, es su libro más reciente.

“Duelo” es una novela corta, género habitual en el que mejor se desenvuelve el escritor, que no necesita recurrir a narraciones más largas para construir relatos llenos de intensidad y hondura. De nuevo, el autor judío guatemalteco combina autobiografía y ficción en esta nueva novela, que se inicia con el recuerdo por parte del narrador de la noticia recibida en su infancia sobre la muerte de un hermano de su padre, ahogado de niño en el lago Amatitlán sin que nunca apareciera posteriormente su cadáver. Esto hace que años después el  narrador se desplace a orillas del lago, donde en sus años infantiles pasaba los fines de semana en el chalet de sus abuelos, para investigar o recabar información sobre la muerte de su tío Salomón. Lo que espolea su interés es justamente la prohibición paterna de escribir sobre el asunto: “Usted no escribirá sobre esto, me preguntó o me ordenó mi papá, su índice elevado, su tono a medio camino entre súplica y mandamiento. Pensé en responderle que un escritor nunca sabe de qué escribirá, que un escritor no elige sus historias sino que estas lo eligen a él, que un escritor no es más que una hoja seca en el soplo de su propia narrativa. Pero por suerte no dije nada. Usted no escribirá nada sobre esto, repitió mi papá, su tono ahora más fuerte, casi autoritario. Sentí el peso de sus palabras. Por supuesto que no, le dije, quizás sincero, o quizás ya sabiendo que ninguna historia es imperativa, ninguna historia necesaria, salvo aquellas que alguien nos prohíbe contar”.

Halfon intercala la narración del viaje a Amatitlán, donde encontrará a doña Ermelinda, una mujer que conoce los ritos ancestrales de la cultura guatemalteca y el uso de las plantas para el propio conocimiento, con la memoria de la infancia y las relaciones con sus padres y sus abuelos. Hay así un recuerdo para sus dos abuelos, ambos judíos, uno libanés y otro polaco que estuvo en un campo de concentración nazi durante el Holocausto, una experiencia de la que siempre se negó a hablar.

El propio autor destaca que eligió la palabra “duelo” como título del libro por su triple significado en español: “luto, combate –el duelo entre hermanos– y dolor”. Las tres cosas encontramos en su novela. Desde el propio título, el libro es un alarde de sencillez, sentimiento, sobriedad, elipsis y concreción narrativa, pero también de simbolismo e interpretación abierta. “Duelo” es un bello ejercicio de indagación, de búsqueda interior, de memoria de la propia vida, del pasado familiar y de la infancia. Un doble viaje, interior y externo, que combina la historia y la geografía del viaje físico con la introspección del itinerario psicológico en busca de la verdad íntima y de la memoria misteriosa y siempre ambigua.

Lo más sorprendente del libro es su bello y abierto final, un magnífico broche para esta breve novela que, tanto por su estilo sobrio y elegante como por los muchos niveles y capas de su contenido, constituye una pequeña joya literaria. Eduardo Holfan es ya un escritor asentado y sus breves narraciones permiten al lector disfrutar en pequeñas dosis del placer de la mejor literatura.

 “Duelo”. Eduardo Halfon. Libros del Asteroide. 2017. 112 páginas.

jueves, 19 de julio de 2018