jueves, 22 de junio de 2017

I MEMORIAL ENRIQUE CANELLAS (SUBIDA AL TURBÓN POR LA PLANA)

Momento de la celebración en La Plana
Subiendo por la pista de Serrate
El Turbón desde la pista de Serrate.
Pista de Serrate
Valle de Lierp
En La Plana del Turbón
Llegando al refugio de la Plana
Homenaje a Enrique Canellas en La Plana del Turbón


Iniciando la subida a la cima del Turbón desde La Plana.
En la cima del Turbón
Descendiendo de la cima




El Centro Excursionista Ribagorza celebró el pasado domingo el I Memorial Enrique Canellas en homenaje y recuerdo a quien fuera durante doce años presidente de la entidad y persona muy apreciada por su bonhomía y espíritu colaborador. Enrique Canellas murió en 2015 y, tras otro homenaje tributado el pasado año, el CER decidió incluir en su programa anual de excursiones un memorial dedicado a su figura, con una subida al Turbón y una parada en el refugio de la Plana, donde se realizaría un pequeño acto de  homenaje y recuerdo al que podrían acceder en todoterreno quienes no se vieran con ganas o en condiciones de subir andando hasta allí. El memorial quedó fijado para el día 18 de junio.

Y, por ello, el pasado domingo a las 7.30 horas nos dimos cita en la Glorieta Joaquín Costa de Graus para ir con nuestros vehículos hasta el depósito de agua de Serrate (1.178 m.) e iniciar desde allí la subida al refugio de la Plana (2.000 m.), donde íbamos a realizar los actos del homenaje a Enrique. A las 8.30 horas, y todavía con bastante sombra en el camino, subimos por la pista que lleva al refugio, al que los caminantes fuimos llegando entre las 10 y las 10.30 horas. Desde la pista, de unos siete kilómetros, disfrutamos de estupendas vistas del valle de Lierp, con la localidad de Egea,  o Eixea, prácticamente en su centro y las sierras de Chordal y Merli frente a nosotros. Algunos amigos y familiares menos acostumbrados a andar subieron en todoterreno hasta La Plana. Una vez allí, pronunciamos algunas palabras dedicadas a Enrique y varios textos en su recuerdo fueron leídos por sus familiares. También en su honor se cantó una albada y, acompañados por el sonido tradicional de una gaita, entonamos algunas canciones del folklore grausino como “Amadruga” o “La cardelina”. A las 11.30 h, y finalizado el emotivo acto, veintisiete de los participantes iniciaron el descenso hacia Serrate y los otros veinticinco decidieron ascender hasta la cima del Turbón, a 2.492 m.

            En poco más de una hora desde el refugio, los excursionistas llegaron a la cima del Turbón y disfrutaron de las magníficas vistas que desde allí se divisan. La mayor parte del grupo descendió por otro itinerario hasta la pista de subida sin pasar ya por La Plana. El calor se hizo notar cada vez más y, debido a ello, algunos de los caminantes llegaron algo cansados al final del recorrido. Según el GPS del club, quienes realizaron la excursión completa recorrieron 17,4 Km, con 1.283 m. de desnivel, tanto de subida como de bajada. Invirtieron 7 horas y 43 minutos, pero, debido a las más de dos horas de paradas, el tiempo real en movimiento fue de 5 horas y 34 minutos.

            La calurosa jornada había sido también muy emotiva. Y el espíritu conciliador y solidario de Enrique, un gran deportista y una persona entrañable prematuramente fallecida, impregnó su montaña favorita y nuestro recuerdo. El año próximo volveremos a ascender a esta mítica y mágica montaña, corazón de nuestra comarca ribagorzana, a la que pedimos que los grandes valores humanos que Enrique atesoraba sigan siempre presentes entre nosotros.

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón

Mapa y perfil del recorrido



domingo, 18 de junio de 2017

EL BESO DEL CANGURO





Eugenia Rico (Oviedo, 1972) se ha consagrado como una de las voces más originales y sugerentes de la narrativa española actual. Reportera, articulista y guionista de cine, ha publicado un par de ensayos, un libro de cuentos y cinco novelas con las que ha obtenido importantes premios literarios. Con su sexta y más reciente novela, “El beso del canguro”, la escritora asturiana, que actualmente vive a caballo entre Venecia y Madrid, ha dado un giro en su narrativa y nos cuenta la historia de un pícaro moderno que debe sobrevivir en un mundo poblado de chulos y prostitutas, camellos y traficantes, vagos, maleantes, mafiosos y corruptos.
             
Con el subtítulo de “La vida de Lázaro, de sus fortunas y adversidades”, Eugenia Rico vincula su nuevo libro con la famosa novela picaresca anónima protagonizada por Lazarillo de Tormes. Pero el Lázaro de “El beso del canguro” no vive en la España del siglo XVI, sino en la de las últimas décadas del siglo XX. Hijo de un padre alcohólico y maltratador, Lázaro huye de la casa paterna tras golpear y dejar herido a su progenitor. Trabaja de camarero en un bar de Barcelona, se enamora de una chica pija que se enrolla con otros, es despedido del trabajo y salvado de la cárcel por un homosexual que se encapricha de él y lo protege y controla permanentemente. Escapa para vivir su vida y pasa por sucesivas peripecias que le hacen recorrer diversos lugares de España, enamorándose y viviendo con (y de) diversas mujeres, a veces con varias a la vez, que le piden y le ofrecen sus favores sexuales pero también se aprovechan de él y lo dejan tirado en más de una ocasión. Hace la mili en las COE y trabaja luego de camello en los ambientes duros y marginales de Madrid, donde conoce a Fátima, una mujer a la que salva del maltrato de su chulo. Todo para escapar de la maldición del beso del canguro, pero también para correr tras el sueño de emigrar a Australia, metáfora permanente de sus deseos de libertad y de un futuro mejor. Aunque Lázaro vive siempre cerca del abismo, intenta evitar su caída y procura, hasta en los peores momentos, mantener vivo su sueño.

Escrita en primera persona, con una prosa sencilla, directa y sin eufemismos ni artificios innecesarios, la novela cuenta de manera lineal y cronológica unos quince años de la vida de Lázaro, de los 14 o 15 a los 30 aproximadamente, en una España anterior al boom del ladrillo y con unos personajes que, de una u otra manera, se sitúan siempre en la marginalidad social. Como dice con acierto la sinopsis de promoción editorial, Lázaro “con hambre de amor, entre promiscuidad y ternura, entre hachís, cocaína, constructores, colegialas, mujeres maduras, mafiosos y políticos corruptos, lucha para no ser un maltratador como su padre y para liberarse de la maldición que le persigue: El beso del canguro”.

La novela transcurre en diferentes lugares: el pueblo de la infancia, Barcelona, Córdoba, Fuerteventura, Madrid. Están especialmente bien descritos los espacios interiores, las sucesivas casas donde vive Lázaro o incluso la cárcel, que visita varias veces. Los personajes están vistos a través de su relación con el narrador-Lázaro. Destacan las diferentes mujeres que pasan por su vida: Estrella, Lola, Esmeralda o Fátima. Y, por encima de todos, Lázaro es un personaje poderoso, que tiene que sobrevivir en un mundo difícil, que sólo cuenta con su atractivo físico y su juventud, que siente, ama y sufre decepciones, que vive en el filo y nunca deja de soñar. 

“El beso del canguro” es una novela sobre la España de los finales del siglo XX, que conecta con nuestra rica tradición literaria a la vez que intenta, y en buena medida consigue, trascender pasado y presente y convertirse en un relato atemporal con afán de perdurar.

      “El beso del canguro”. Eugenia Rico. Suma de letras. 2016. 196 páginas.