sábado, 21 de noviembre de 2009

POESÍA PROPIA


Fámulo, Francisco Ferrer Lerín, Tusquets, Nuevos textos Sagrados, 2009

El escritor barcelonés Francisco Ferrer Lerín, afincado en Jaca desde hace años, fue, como se recuerda con frecuencia, un autor influyente en los poetas que, tras la famosa antología de J. M. Castellet publicada en 1970, fueron conocidos como los novísimos. Algunos críticos denominaron a Ferrer Lerín madre nutriente de aquel movimiento y otros llegaron a considerarlo como el décimo novísimo. Tal vez por no ser del todo asimilable a ella no fue incorporado a tan privilegiada nómina.

Ferrer Lerín publicó tres libros de poesía en 1964, 1971 y 1987, y en el año 2006 reunió una selección de su obra poética anterior en Cuidad propia, libro que, en sus páginas finales, contenía algunos textos inéditos. En su último libro Fámulo se incluyen unos cuantos de esos poemas, entre ellos el que da título al poemario. Tres poemas de Fámulo aparecen también en la antología Veinte años de poesía, recientemente editada por Tusquets y reseñada aquí hace unas semanas. Tras un largo silencio, Ferrer Lerín ha vuelto con fuerza a la creación literaria y ha publicado, además de Ciudad propia, varias obras de diferente condición en los últimos años: la novela Níquel, El Bestiario, el misceláneo Papur y, ahora, su nuevo poemario Fámulo.

La poesía de Ferrer Lerín, como toda su obra literaria, se aleja de los cánones ortodoxos y su lectura debe abordarse desde posiciones no convencionales. Fámulo es un libro de lectura estimulante, aunque no siempre de comprensión fácil. Su temática es variada y múltiple el enfoque de los asuntos que trata. Se mezclan en él la seriedad y el humor, la crítica y el tono paródico o burlón, el lenguaje culto y el coloquial, los recuerdos del ayer y el presente más rabioso. Y todo ello en unos versos en los que los encabalgamientos sucesivos fragmentan unas frases que podrían leerse como prosa. A veces, como definiciones de enciclopedia o de diccionario.

Abundan las enumeraciones asindéticas y heterogéneas, con elementos sorprendentes en el conjunto enumerado. Hay mucha presencia de animales, y no sólo de pájaros, aunque el poema dedicado al cuervo, protagonista de otros textos del autor, resulte especialmente conseguido. Destaca el uso de nombres propios, topónimos y antropónimos, reales en ocasiones, inventados en otros, pero siempre de fonética sugerente. Y hay muchas referencias culturales pero también parodias del culturalismo al uso. En Fámulo podemos encontrar a veces una cosa y su contraria.

Un libro para leer dejándose llevar por la corriente de las palabras que se encadenan en sus versos.

Carlos Bravo Suárez

1 comentario:

carlos Niederheitmann dijo...

Muy interesante. Desconocía esta obra. Vine a caer aquí por casualidad. En mi blog escribí un par de líneas, parte del hilo conductor de uno de mis cuentos, a las que decidí titular como Fábulo.

Con la descripción que has dado leeré la obra.

Saludos.