domingo, 15 de marzo de 2015

TAMBIÉN ESTO PASARÁ

                                        
   “También esto pasará”. Milena Busquets. Anagrama. 2015. 176 páginas.
           
Milena Busquets (Barcelona, 1973), cuya anterior novela “He conocido a alguien”, publicada en 2008, pasó prácticamente desapercibida, está logrando un enorme éxito de crítica y ventas con su segunda y reciente narración “También esto pasará”, muy elogiada en la última Feria de Frankfurt, donde varias editoriales compraron sus derechos para traducirla a un buen número de idiomas. El libro nació como consecuencia del vacío y el angustioso sentimiento de pérdida que dejó en su autora la muerte de su madre, la conocida editora barcelonesa Esther Tusquets.

Aunque “También esto pasará” sea en gran medida un libro autobiográfico y, como ha indicado su propia autora, se trate en esencia de una carta –y un homenaje– dirigida a su propia madre muerta, Milena Busquets se desdobla en Blanca, a quien convierte en la narradora del relato en primera persona, como un recurso literario que le permite distanciarse de la historia contada e introducir en ella determinadas dosis de ficción novelesca. El libro comienza y termina en el cementerio de Cadaqués, población costera catalana en la que transcurre la acción a lo largo de las primeras vacaciones estivales vividas por Blanca en ausencia de su progenitora. Blanca es una mujer de cuarenta años, dos veces separada y madre de dos hijos de dos padres diferentes, que vive la vida con un espíritu libre y abierto que en algunos momentos puede parecer que roza la frivolidad, tal como, en una virulenta discusión entre ambas, le reprocha una de sus amigas. Blanca no renuncia al sexo en situaciones comprometidas y busca con mucha frecuencia la seducción y el juego con los hombres, en lo que puede entenderse como una necesidad incontenible de sentirse querida.

En las situaciones vividas y rememoradas por la narradora hay un indudable eco de aquella “gauche divine” de la Barcelona y el Cadaqués de los años setenta del pasado siglo XX, cuando una burguesía políticamente izquierdista se lanzó a vivir nuevas experiencias con el sexo y las drogas teniendo, eso sí, las espaldas bien cubiertas por su desahogada situación económica y social. Blanca –que no puede renunciar al servicio doméstico al que está acostumbrada– y algunos de sus amigos son en cierto modo una nueva versión continuista en muchos aspectos, pero en franca decadencia en otros, de aquella lejana izquierda divina barcelonesa. Aunque, como la propia narradora revela, “todos tenemos paraísos perdidos en los que nunca hemos estado”.

En el aspecto literario, el libro está escrito en una prosa a la vez directa y elegante, que combina a la perfección los diálogos chispeantes e irónicos con hermosas descripciones de Cadaqués y sus alrededores campestres y marineros. El resultado es una novela que transpira verosimilitud y autenticidad, en la que la autora parece desnudar sus intimidades y sus contradicciones con transparencia y falta de pudor. Una declaración de amor a una madre de una hija que ha quedado huérfana de su protección y que busca infructuosa y desesperadamente rellenar el vacío que la muerte de aquella le ha dejado.

También esto pasará” toma su título de un cuento sobre un poderoso emperador que convocó a los sabios de su corte para pedirles una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras tres meses de deliberaciones, los sabios eligieron “también esto pasará” como la expresión comodín que se les había solicitado. Su madre, que le contaba a Blanca este cuento cuando murió su padre, añadía que “el dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad”. Ahora es la madre la que ha muerto y la pena que su desaparición ha provocado en la cuarentona Blanca también pasará antes o después. Para contarnos su estado de desazón y tristeza, despliega todo su eficaz y brillante repertorio con el que también consigue seducir al lector.

Carlos Bravo Suárez