domingo, 30 de noviembre de 2025

"FOSCA", UNA SORPRENDENTE NOVELA EN UNA ESPAÑA RURAL Y PROFUNDA


Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y en Psicología,  Inma Pelegrín (Lorca, 1969) había publicado hasta ahora siete libros de poesía: “Trapos sucios” (2008), “Óxido” (2008), “Universo improbable” (2009), “Cuestión de horas” (2012), “Error de cálculo” (2016), “Todas direcciones” (2020), y “La teoría de las cosas” (2022). Cinco de ellos obtuvieron importantes premios literarios en el ámbito nacional e internacional. Con su primera novela, “Fosca”, la escritora murciana se ha revelado también como una magnífica narradora y ha ganado el Premio Lumen 2025.

“Fosca” es una novela rural que transcurre en unos pocos días y está ambientada en un pequeño pueblo murciano, cuyo nombre no se cita en ningún momento del libro. Aunque sí hay referencias geográficas a poblaciones como Águilas o Almendricos, al río Guadalentín o al pico de la Almenara. Tampoco hay en la novela referencias cronológicas concretas, pero la autora dice haberse inspirado en recuerdos de su infancia. En cualquier caso, se desarrolla en un ámbito rural atrasado y pobre, sin agua corriente en las casas y con un solo teléfono público en el pueblo. Donde las porquerizas (“cebaderos” en el léxico rural murciano) de los cerdos están contiguos a las viviendas, separados de ellas por una pared, por lo que “por más que te laves en el barreño y te des con jabón de sosa, la peste a marrano se te queda entrapizada en la piel”. La religión tiene una presencia muy importante y a los fallecidos se les vela en su propia casa durante toda la noche anterior a su funeral en la iglesia y a su entierro en el cementerio local. Los roles familiares están muy marcados: el padre ejerce una autoridad severa sobre los hijos y la madre se muestra más compasiva con ellos y es esclava de las labores domésticas.

El principal personaje de “Fosca” es Gabriel (Gabi), narrador en primera persona, un niño con una sensibilidad especial, lleno de verrugas en las manos y con dificultad para retener el rostro de las personas a las que ve. Una enfermedad que ha heredado de su abuelo y que se llama prosopagnosia, que la propia Inma Pelegrín dice padecer. Vive con sus padres, a quienes siempre llama Padre y Madre, y sus tres hermanos (Miguel, Rafa y Serafín). “Tampoco me ayuda, para aclararme con mi lío de las caras, tener tres Hermanos que se llevan menos de un año, del mismo tamaño y que se intercambian la ropa. Dos de ellos, melguizos. Entre los cuatro nos llevamos tres años en total y yo soy el pequeño”. Los hermanos se burlan con frecuencia de Gabi, al que, desde una masculinidad mal entendida y propia de la época, consideran afeminado, débil y enfermizo, y lo envidian por creerlo el favorito y protegido de su madre. Gabi está siempre acompañado por la perra Sombra, cuya inesperada muerte le producirá una honda pena y una obsesión, con deseos de venganza, por descubrir quién pudo acabar con su vida. Otro personaje muy presente en el libro es Marcela, una mujer que vive sola y en cuyos remedios naturales de curandera la gente del pueblo tiene una fe inquebrantable.

Un elemento fundamental de la novela es el lenguaje. Inma Pelegrín mezcla un lenguaje poético con otro coloquial y popular, entreverado de localismos murcianos (lorquinos para ser más concretos). La palabra “fosca” que da título al libro se refiere a la calima de origen africano que cubre el cielo murciano en los días de calor bochornoso y sofocante. Así lo explica el narrador: “Hoy nos espera otro día de fosca. […].En días como este no se ve el sol. Sabes dónde está porque ves la claridad refulgir detrás de una sopa marrón, pero no se distingue. El cielo se pone pardo y las montañas, que normalmente se ven clarísimas, apenas se reconocen. Es la tierra del desierto que viene con el aire. Llega desde muy lejos porque el desierto está en África. La arenas nos cubre y se mete en todos lados”. También se usa varias veces la palabra “tolvanera”, para referirse a los remolinos de polvo o arena frecuentes en los días de fosca, una falta de claridad que parece envolver a toda la realidad descrita en la novela. Lenguaje y paisaje, árido y pobre, tienen gran protagonismo y estrecha relación en el relato.

“Fosca” se inscribe en la narrativa rural, tan presente en la tradición literaria hispana y revitalizada en los últimos años. El propio jurado del Premio Lumen ha destacado la “mezcla de la tradición española con una novela moderna” en el texto premiado, en el que pueden encontrarse “ecos que van de Ana María Matute a Jesús Carrasco”. También se destaca su condición de thriller rural, aunque, como descubrirá el lector, se trate de un thriller muy atípico y fuera de los estándares más modernos del género. Podríamos hablar también de una novela de iniciación en la que, en un ambiente muy opresivo, “un chico dotado de una sensibilidad especial debe aprender a defenderse en un entorno claustrofóbico y hostil”. Lola Larumbe, miembro del jurado, resume muy bien la esencia de esta novela: “Fosca tiene un brillo muy especial. Es una novela hermosa y a la vez cruel. Es antigua y moderna. Las palabras están esculpidas una a una. Es breve, pero muy impactante, muy estremecedora por esa labor de condensación. Inma Pelegrín sabe muy bien que la poesía es pura esencia, y Fosca lo es”. Una novela muy recomendable.

“Fosca”. Inma Pelegrín. Lumen. 2025. 192 páginas


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