domingo, 1 de julio de 2012

UN PASEO POR EL ROMÁNICO DE BETESA
















Betesa es una pequeña localidad ribagorzana situada a una altitud de 1150 metros en la vertiente oriental de la sierra de Sis, muy cerca de los límites altoaragoneses con la comunidad catalana. Aunque en tiempos pasados fue cabeza de un municipio propio que incluía los núcleos vecinos de Els Molins, Santa Eulalia y Obís, hoy sus escasos habitantes pertenecen al extenso municipio de Arén. Pasada esta población en dirección al norte, un poco más arriba de Sopeira, donde se encuentra el otrora influyente monasterio de Alaón, un desvío a la izquierda de la carretera N-230 nos lleva en unos seis kilómetros hasta esta bonita y acogedora población cargada de historia.

El caserío de Betesa tiene una clara estructura medieval. La única calle del pueblo se dispone en torno a un peñasco, en lo alto del cual se levantaba el antiguo castillo fortaleza del que prácticamente no quedan restos. La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Evangelista, se encuentra separada del conjunto de la población. Tiene orígenes románicos aunque con muchas modificaciones posteriores, principalmente del siglo XVIII. Destaca su alta torre prismática de cuatro plantas que se eleva sobre la actual puerta de entrada al templo. Resulta realmente atractiva la estampa que recibe al excursionista que llega a Betesa, con la iglesia y su elevada torre destacando en primer plano sobre un caserío apiñado bajo el promontorio rocoso que lo protege.

De Betesa parte el PR-HU245, un sendero de pequeño recorrido que nos permite realizar sin demasiado esfuerzo una atractiva excursión circular por algunos de los lugares más interesantes de este antiguo municipio. A una media hora andando desde Betesa se encuentra la ermita de Regatell, una construcción románica, posiblemente del siglo XII, de planta rectangular, bóveda de cañón y ábside semicircular orientado al este. La puerta de acceso se abre en su muro meridional; tres hileras por encima de la clave de su arco de medio punto puede pasar inadvertido un sillar con un crismón esculpido colocado en posición invertida. En el tejado del semicírculo absidal faltan las losas originales y se ha dejado al descubierto una capa impermeable de color oscuro, colocada para evitar que las humedades traspasen al interior del templo. Procedente de esta ermita es el famoso frontal conocido como de la Virgen de la Leche que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, a donde llegó desde una colección privada. Se trata de una pintura sobre una tabla dividida en cinco compartimentos. En el central y más grande se muestra una figura de la Virgen María en posición sedente amamantando al Niño con uno de sus pechos. Los cuatro compartimentos laterales contienen escenas de la Anunciación, la Natividad, la Adoración de los Reyes Magos y el Anuncio a los pastores. El frontal ha sido fechado por los expertos en la segunda mitad del siglo XIII. A la ermita de la Virgen de Regatell se iba de romería el día 12 de mayo; ahora, para que pueda participar más gente en ella, la celebración se ha pasado al mes de agosto.

A la ermita de Santa Eulalia o Santolaria se puede ir por sendero señalizado desde el mismo Betesa o campo a través desde la ermita de Regatell. En ambos casos se viene a tardar alrededor de media hora. Santolaria, situado en una atalaya desde donde se divisan las localidades de Pallerol, Betesa o Santorens, fue un pequeño poblado del que hoy quedan un par de casas abandonadas. La iglesia de Santa Eulalia, también construida en el siglo XII, es parecida a la de la Virgen de Regatell, pero con más envergadura, porte y señorío. En la década de los noventa fue restaurada por la Diputación General de Aragón. Es de planta rectangular, bóveda de cañón, arco presbiteral y ábside semicircular encarado a oriente. Tiene dos capillas laterales a ambos lados de altar. Que este fue un edificio de relevancia lo ponen de manifiesto los bien trabajados sillares perfectamente alineados horizontalmente en sus muros. En la parte exterior del ábside se observa una línea de canecillos simétricos, por debajo de los cuales se van alternando sucesivos orificios cuadrados en una franja que bordea toda la cabecera externa. La puerta de entrada, situada en el lado oeste del muro meridional, tiene un doble arco de medio punto con un crismón trinitario sobre su piedra clave. Presenta también dos capiteles con motivos aparentemente vegetales, sustentados por sendas columnas que fueron reconstruidas en la reciente restauración del templo. 

Desde Santa Eulalia o Santolaria en dirección al oeste, en algo menos de una hora y siguiendo las marcas del PR-HU245, llegaremos a Obís. Antes de entrar en esta localidad hoy despoblada, debemos atravesar el barranco del mismo nombre por un paso de piedras. Algo más arriba de este sencillo paso sobre el cauce del río, remontando el curso de éste por alguna de sus márgenes, encontraremos un  pequeño puente de hechuras medievales y rústica belleza. Es de un solo ojo y se halla bastante escondido, en un paraje envuelto en una vegetación exuberante. Así era al menos esta primavera, cuando con unos amigos logramos localizarlo no sin esfuerzo y dificultad.

Obís, a 1270 metros de altitud, es un pueblo en ruinas. Se dispone en una calle única en uno de cuyos extremos quedan los restos de la iglesia parroquial de San Juan. Su estado de ruina es tan avanzado que ya resulta difícil hacerse una idea de cómo era antes el edificio. Aún puede verse buena parte del originario ábside románico, toscamente construido con piedras y conglomerado. Adosados a su parte septentrional, hay algunos sillares más grandes y mejor alineados que corresponden seguramente a lo que fue la antigua sacristía, añadida a la iglesia con posterioridad. Las casas de Obís, hoy solo habitadas por algún tal vez esporádico poblador neorrural, se asoman por su cara de poniente al barranco homónimo, que ha ido excavando su profundo cauce a lo largo de los tiempos. Dentro del término de esta población, ya en lo más alto de la sierra de Sis y junto a unos corrales de ganado en el paso de la antigua cabañera o vía pecuaria, se encuentran las ruinas de la capilla de Santa Margarita de Belarta. Según algunos historiadores, aquí pudo ubicarse en tiempos medievales el supuesto castillo de Bellasía, que desde las alturas de la sierra dominaría ampliamente toda la zona.

Desde Obís, el PR-HU245 desciende otra vez al barranco para atravesarlo de nuevo y transitar por su margen derecha, ofreciéndonos bonitas vistas del propio pueblo, que vamos dejando atrás en lo más alto. Al cabo de una media hora, llegaremos a la casa Pallás, una masía en buen estado perteneciente ya a Betesa. El sendero baja cortando una pista para dirigirse de nuevo al barranco que viene de Obís y volver a cruzarlo por otro puente medieval. El puente de Betesa es también de un solo ojo y de aspecto algo rústico, muy similar al que hemos visto antes en Obís, aunque mucho menos escondido que aquel. Desde aquí el sendero toma un sentido ascendente hasta llegar de nuevo a Betesa y cerrar así el círculo de nuestro recorrido.

Carlos Bravo Suárez

Artículo publicado hoy en Diario del Alto Aragón

Imágenes: Betesa (dos fotos), Regatell (exterior e interior), Santa Eulalia (exterior sur, puerta, interior y exterior norte), Santolaria (casas), puente de Obís (dos fotos), Obís (iglesia y pueblo sobre el barranco), Casa Pallás y puente de Betesa.

2 comentarios:

Josep Miquel dijo...

Muy interesante y preciso documento sobre uno de los tesoros ocultos de la Ribagorza que, precísamente por ello, son aun mas tesoros.
Es de agradecer esa mirada al territorio desde la sensibilidad y el conocimiento de nuestro pasado, ya que solo ese conocimiento nos enseñará a apreciarlo y respetarlo.
Saludos y espero verte de nuevo por allí, saldremos todos los habitantes del pueblo en pleno a recibirte (Javier y yo, vaya...)

carlos bravo suarez dijo...

Gracias por tu comentario, Josep Miquel. Fue un placer hacer esta excursión con Alberto, Mireia y dos autóctonos del lugar como Javier y tú. Por la ubicación de tu casa igual eres descendiente de los antiguos señores del castillo de Betesa. Ya ves que aún me he dejado sin nombrar otra magnífico lugar de los alrededores como es la cueva de Esplluga Fonda.