domingo, 5 de enero de 2014

UN PEZ GORDO

              
Un pez gordo. Daniel Wallace. Biblioteca Teide. 255 páginas.

En esta ocasión no voy a reseñar un libro de reciente publicación, sino una novela que en 2004 la editorial Siglo XXI publicó con el título original de Big Fish y que más tarde, y ya traducida como Un pez gordo, ha sido editada por Teide dentro de una de sus colecciones dedicadas a jóvenes lectores. La novela, que Daniel Wallace (Birmingham, Alabama, 1959) publicó en Estados Unidos en 1998, vio aumentar su éxito considerablemente tras la adaptación cinematográfica que con el mismo título realizó en 2003 el famoso director Tim Burton.

Un pez gordo, subtitulada como “una novela de dimensiones míticas”, cuenta la extraña y conmovedora relación entre Edward Bloom –un hombre que ha recorrido el mundo, ha vivido mil aventuras y ha regresado a su hogar para morir– y su hijo William. El joven, de manera retrospectiva aunque con saltos en el tiempo, revive la vida de su progenitor cuando éste se halla ya al borde de la muerte. En esos recuerdos se mezclan la realidad y la fantasía, lo inverosímil y lo verdadero, lo serio y el chiste, el drama y la comedia. Hasta convertir al padre y al personaje de Edward Bloom en un mito –en el sentido literario y antiguo de la palabra– y su descomunal historia, en una magnífica, original y entrañable novela.

Este párrafo del inicio del relato resume perfectamente lo que el lector va a encontrar a lo largo de sus páginas y sintetiza esa transmutación del personaje en mito a la que nos acabamos de referir: “Miré a aquel anciano, aquel anciano con los viejos pies sumergidos en la corriente de aguas claras, en esos momentos que se contaban entre los últimos de su vida, y de pronto lo vi, sencillamente como si fuera un muchacho, un niño, un joven, con toda la vida por delante, tal como la tenía yo. Nunca lo había visto así. Y todas esas imágenes… el hoy y el ayer de mi padre… convergieron, y en ese instante se convirtió en una criatura extraña, fantástica, joven y vieja a la vez, moribunda y recién nacida. Mi padre se convirtió en un mito”.

Un pez gordo trata de una manera audaz, imaginativa y diferente, y con gran dosis de ironía, algunos de los principales temas de la existencia humana: la paternidad, la familia, el amor, la religión, el dinero, la relación con los demás y, por descontado, la muerte. Pero todos estos asuntos, aparentemente tan trascendentales, llegan siempre al lector haciéndole esbozar una placentera sonrisa, que se prolonga desde el principio hasta el mismísimo final de la historia.

La edición de Teide cuenta con una interesante introducción, bastantes notas a pie de página, que explican el significado de las palabras que el lector joven puede desconocer, y una amplia guía de lectura con propuestas de trabajo finales. Además, contiene numerosas ilustraciones a todo color y a página completa del dibujante argentino Agustín Comotto.

Un pez gordo puede ser una buena novela para jóvenes, pero es posible que todavía la disfruten más muchos adultos.

Carlos Bravo Suárez

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con tu opinión.