jueves, 6 de marzo de 2014

CIRCULAR DESDE CHIRIVETA

 







                                   
                           









Chiriveta es una pequeña localidad situada en la zona más oriental de la comarca de la Ribagorza. Perteneciente al municipio de Viacamp-Litera, se accede hasta ella por la N-230 que lleva al Valle de Arán. Un poco antes de llegar a Puente de Montañana desde Benabarre, sale a nuestra derecha una estrecha carretera que en poco menos de tres kilómetros nos deja en este núcleo actualmente despoblado.

El PR–HU206 es un sendero de pequeño recorrido recientemente acondicionado que en alrededor de un par de horas nos permite realizar una atractiva y fácil excursión de unos seis kilómetros con inicio y final en Chiriveta. En este itinerario circular, visitaremos las dos construcciones históricas más interesantes pertenecientes a esta población. Son la ermita románica de Nuestra Señora del Congost y la torre circular del antiguo castillo medieval de Chiriveta, que algunos denominan de Montgai (Monte Gadius). Ambos lugares se sitúan próximos al río Noguera Ribagorzana, en su margen derecha, en la parte aragonesa de la sierra del Montsec, justo a la entrada norte del impresionante congosto de Montrebei.

Iniciaremos nuestro recorrido en la plaza de Chiriveta. Frente a la fachada de la iglesia parroquial, construida en los siglos XVIII o XIX, tomamos un sendero en dirección a la ermita de Nuestra Señora del Congost, a donde llegamos en unos cuarenta minutos. Al salir de Chiriveta pasaremos por la antigua fuente del lugar, junto a la que se levanta un gran roble bajo cuya protección se ha instalado un pequeño banco de madera. Desde aquí hasta la ermita hay un bonito camino flanqueado por muros de losas en alguno de sus tramos.

La ermita de Nuestra Señora del Congost se halla situada en el extremo de un espolón rocoso sobre un abrupto acantilado, en un paraje con espléndidas vistas sobre el Noguera Ribagorzana y la entrada del Congosto de Montrebei. Es una construcción románica levantada en dos etapas bastante diferenciadas (siglos XI y XIII) y restaurada con acierto en el año 1996. En la misma margen del río, un poco más al sur y en un lugar de difícil acceso, se encuentran las ruinas de otra ermita también románica con la misma advocación religiosa y conocida en la zona como “la vella” (la vieja).

Desde la ermita hasta el castillo de Chiriveta tenemos unos veinte minutos de subida. En lo alto de un cerro, esta antigua fortificación medieval conecta visualmente con el castillo de Viacamp en la zona aragonesa y con los núcleos defensivos de Castissent, Castellnou y Alsamora, situados ya en la zona catalana, al otro lado del río que separa ambas comunidades. Este solitario torreón, que probablemente fue construido en el siglo XI y tuvo en su origen al menos cuatro niveles o plantas, conserva hoy unos quince metros de altura, con su interior anegado por las ruinas y una preocupante grieta que ha ido progresando por uno de sus lados.

Desde el castillo de Chiriveta el PR-HU206 nos lleva al núcleo conocido como El Mas, donde hubo antes tres casas habitadas. Al adentrarnos en su caserío en ruinas abandonamos momentáneamente la pista que nos ha traído hasta él. Antes de volver a ella, el sendero transita entre robles por un bellísimo camino empedrado con llamativas paredes de losas a ambos lados. Una vez de nuevo en la pista, en aproximadamente diez minutos, llegaremos a nuestro punto de partida en Chiriveta.

El PR-HU206 es uno de los nuevos senderos que se han acondicionado recientemente en la sierra del Montsec, un amplio espacio natural de bellos paisajes y abundantes lugares con historia.

Datos útiles: Aproximadamente seis kilómetros de distancia, con un desnivel acumulado de unos 170 metros y una duración de unas dos horas a ritmo tranquilo. Sin dificultades reseñables en el recorrido. La excursión se puede alargar por el PR-HU205 y el PR-HU204 que llevan a las localidades de Litera y Montgai, respectivamente.

            Carlos Bravo Suárez
      (Centro Excursionista de la Ribagorza)

Artículo publicado hoy en el suplemento "Aragón, un país de montañas" de Heraldo de Aragón.

Fotos: Iglesia parroquial de Chiriveta, Roble junto a la fuente de Chiriveta, Camino de Chiriveta a la ermita de Nuestra Señora del Congost (la nova), Ermita de Nuestra Señora del Congost -cuatro fotos-, Vista del Congosto de Montrebei desde la ermita, Torre del castillo de Chiriveta - cuatro fotos-, Camino próximo al Mas de Chiriveta, Torre de Viacamp y Castissent. 



domingo, 2 de marzo de 2014

EL CASO COLLINI

El caso Collini. Ferdinand von Schirach. Salamandra. 2013. 160 páginas.

El caso Collini es la primera novela de Ferdinand von Schirach (Múnich, 1964). Abogado penalista en Berlín y autor de los libros de relatos Crímenes y Culpa, von Schirach ha abordado en El caso Collini el tema de los crímenes nazis que quedaron sin castigo y la carga que para muchas familias alemanas ha supuesto tener antepasados próximos que participaron directamente de las atrocidades del nacionalsocialismo. Un abuelo del propio escritor fue condenado a veinte años de cárcel en el juicio de Nuremberg por los crímenes contra la humanidad cometidos como responsable de las deportaciones de los judíos de Viena.

El caso Collini es una novela corta que podría inscribirse dentro del género de la llamada narrativa judicial. La condición de abogado de Ferdinand von Schirach le sirve para describir con realismo y  rigor los pormenores de un juicio, el papel de los diferentes magistrados que en él intervienen y el desarrollo íntegro del proceso en todos sus aspectos. El personaje juzgado es Fabricio Collini, un italiano de carácter tranquilo y bonachón que acaba de jubilarse después de trabajar buena parte de su vida en Alemania en una fábrica de la Mercedes-Benz, y que, sin causa aparente, ha asesinado en un hotel de lujo al señor Hans Meyer, un rico magnate nonagenario propietario de una importante empresa en el país germano.

El grueso de la novela es el juicio que se sigue contra Collini. Un proceso que va a servir, entre otras cosas, para constatar la dificultad de juzgar a los nazis de segundo rango que cometieron delitos durante su estancia en el poder. Ello se debe a la aprobación en los años sesenta de la reforma del código penal, obra del juez Eduard Dreher, un antiguo nazi que, como otros muchos, ocupo cargos importantes durante largo tiempo en la judicatura alemana.

La defensa de Collini va a recaer sobre Caspar Leinen, joven y brillante abogado de oficio que mantuvo en su infancia una estrecha relación con el asesinado y sus nietos. Leinen se debate entre el deseo de abandonar el caso y la obligación de ejercer su oficio con el máximo rigor y profesionalidad. El afán de verse libre de las culpas familiares, que como ya se ha dicho el autor ha vivido en propias carnes, se pone de manifiesto cuando a la pregunta de la nieta de Meyer de si ella tiene algo que ver con todo aquello que su abuelo hizo, el abogado le responde con afán de exonerarla que ella solo es responsable de ella misma.

Ferdinand von Schirach ha escrito una buena novela breve en un estilo sintético y conciso, de frases cortas y resultados eficaces. Una historia emotiva y directa que reflexiona sobre la culpa y la venganza y sobre la sospechosa actuación de la justicia alemana respecto a la parte más oscura del pasado reciente del país. Al parecer, tras la publicación y el éxito obtenido por la novela, el propio Ministerio de Justicia alemán creó una comisión para investigar la importante presencia de antiguos nazis en dicho ministerio durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Ferdinand von Schirach, que había utilizado casos reales en sus dos libros de relatos anteriores, consigue con El caso Collini una novela de fácil lectura que pone de manifiesto la alargada sombra proyectada por el nazismo en Alemania.

Carlos Bravo Suárez

domingo, 23 de febrero de 2014

CANADÁ

             
 Canadá. Richard Ford. Anagrama. 2013. 512 páginas.

Richard Ford (Jackson, Mississippi, 1944) es uno de los más destacados narradores de la literatura estadounidense actual. Autor de seis novelas, entre las que destaca la trilogía protagonizada por Frank Bascombe (El periodista deportivo, El Día de la Independencia –Premio Pulitzer 1995– y Acción de Gracias), de varios libros de relatos –espléndida su primera colección Rock Springs de finales de los ochenta– y de un libro de memorias personales titulado Mi madre, el escritor norteamericano ha publicado recientemente en nuestro país su última novela Canadá, que buena parte de la crítica literaria ha considerado como uno de los mejores libros editados durante el pasado año 2013.

Canadá es una larga novela dividida en dos partes de casi idéntica extensión a las que se añade una tercera más corta a modo de epílogo. Las dos primeras transcurren durante el año 1960 y la tercera en 2010, cincuenta años más tarde del grueso de la narración. El relato está contado en primera persona por Dell Parsons, un joven que tenía quince años cuando sus padres fueron encarcelados tras atracar un banco cerca de su casa familiar en Montana. Dell y su hermana gemela Berner quedan desamparados y solos, pero no esperan a que los servicios sociales del estado se hagan cargo de ellos. Berner huye de inmediato para vivir su vida y Dell es ayudado por una amiga de su madre que lo lleva a Canadá para que trabaje con su hermano Arthur Remlinger, un hombre de pasado oscuro y actitudes violentas.

Canadá es una hermosa novela que puede considerarse como un relato de iniciación. El narrador recuerda en primera persona aquel año de 1960 que marcará para siempre tanto su vida como la de su hermana. Desde el presente, y ayudado por el diario que su madre escribió en la cárcel, reconstruye aquellos días en que se vio obligado a vivir hechos extraordinarios que aceleraron su maduración y condicionaron su futuro y su visión del mundo y del ser humano. La primera parte de la novela cuenta la peripecia familiar del protagonista, que debe cambiar con frecuencia de residencia por la condición de piloto militar del padre, un hombre optimista pero con poca cabeza que se ve forzado a dejar el ejército tras verse involucrado en algunos negocios sucios que le llevarán a atracar un banco para saldar las deudas contraídas. La segunda parte del libro, que transcurre ya en Canadá, a pocos kilómetros de la frontera estadounidense, constituye todo un relato de adaptación y supervivencia del joven en un medio inhóspito y hostil de gran dureza.

Richard Ford es un narrador con un gusto especial por las descripciones detallistas que confieren al relato un gran realismo a veces casi fotográfico. La observación minuciosa de la realidad física que rodea al protagonista y el relato de sus reflexiones intimas y sus pensamientos hacen que la novela avance con cierta lentitud, pero la dotan sin duda de una gran solidez y del fuste de las narraciones clásicas. La historia de Dell y la familia Parsons, leída en muy pocos días y en largas tiradas de varias horas, ha supuesto para mí una absorbente experiencia literaria que, en cierto modo, me ha recordado aquellas lecturas ya algo lejanas de los grandes clásicos de la novela.


Carlos Bravo Suárez

            

domingo, 16 de febrero de 2014

LA MALA LUZ

      
      La mala luz. Carlos Castán. Destino. 2013. 228 páginas.

Carlos Castán (Barcelona, 1960) ha estado siempre muy vinculado a Huesca, ciudad en la que vivió bastantes años, y actualmente reside en Zaragoza, donde trabaja como profesor de instituto. Podemos decir, por tanto, que, aunque nació en Barcelona, Castán es uno de los más destacados escritores aragoneses actuales. Por su trayectoria literaria, es también uno de los valores más sólidos y con mejores cimientos de la narrativa española reciente. Después de sus magníficos libros de relatos Frío de vivir (1997), Museo de la soledad (2000) y Sólo de lo perdido (2008), y de sus textos sobre la Ruta 66 con ilustraciones de Dominique Leyva en el libro Polvo en el neón (2013), ha publicado recientemente La mala luz, su primera y esperada novela.

La mala luz va de soledades inmensas y de pasiones intensas que intentan rellenarlas. Dos hombres maduros, el narrador del relato y el desmesurado Jacobo, coinciden en Zaragoza tras fracasar en sus respectivos matrimonios y dejar atrás una ciudad anterior más pequeña y provinciana. Ambos se hacen mutua compañía y comparten aficiones cinematográficas y literarias. La presencia del narrador en la casa y en la vida de Jacobo se hace aún mayor cuando éste comienza a sentir unos miedos aterradores que parecen infundados, pero que acaban en su sangriento asesinato. A partir de ahí aparece Nadia en la novela, una mujer fatal, una amantis de vuelo trágico y pasión devoradora.

La mala luz es pura literatura. Los personajes de la novela, y esto no es demérito de la misma, son más literarios que reales, desmesuradamente románticos y destructivamente vitales y apasionados. De un romanticismo wertheriano, son y se confunden con sus lecturas, sus películas de culto, su pasado perdido y su deseo de volver a perderse y de perderlo todo, hasta la propia vida, en una pasión que entraña, a la postre, una soledad renovada que deambula tambaleante entre el suicidio y la más negra bohemia.

Carlos Castán, con un estilo propio, personal e intransferible, ha construido una novela de ritmo introspectivo y lento, con mucho lirismo y una poesía que roza a veces el malditismo, con digresiones –como los casi surrealistas episodios del narrador con su madre– que se acuerdan siempre de volver al cauce narrativo para engrosar su caudal, y con una escritura profunda, de sintaxis redonda y envolvente y muchas y variadas referencias culturales. Donde algunos hechos históricos recientes, como la Guerra Civil, Auschwitz o el desembarco de Normandía, pueden funcionar como paralelismos metafóricos de otros tantos trances vitales de los protagonistas.

No es La mala luz una novela para cualquier tipo de lector ni dirigida al gran público. Mira más hacia dentro que hacia fuera y hay más sentimiento y melancolía que acción, entretenimiento y superficie. Carlos Castán ya había demostrado sobradamente su maestría literaria en el relato corto, y ahora no desentona en absoluto en la novela. Su universo está poblado de fríos vitales, soledades de museo y tiempos perdidos, que encontramos de nuevo, y aun multiplicados, en La mala luz, esa mirada triste de nuestra condición humana siempre anhelante y a la vez insatisfecha.

Carlos Bravo Suárez

domingo, 9 de febrero de 2014

EL CAMINO DE IDA

      
El camino de Ida. Ricardo Piglia. Anagrama. 2013. 296 páginas.

Tres años después de su espléndida Blanco nocturno, que reseñamos también en esta sección, el escritor argentino Ricardo Piglia (1941) ha publicado El camino de Ida, otra magnífica novela en la que el principal personaje, narrador del relato en primera persona, es el escritor y periodista Emilio Renzi, presente, aunque en papeles algo más secundarios, en otros libros del autor.

El camino de Ida es una novela sugerente y distinta, muy difícil de etiquetar. Comienza como un relato de los que se han venido en llamar de campus, ambientado en una universidad estadounidense, parece convertirse luego en una novela negra de asesinatos e intriga, tiene en algunos momentos algo de road movie literaria y, a partir de la presencia de un terrorismo de carácter antitecnológico y anarcoecologista, acaba adquiriendo una extraña e inquietante mezcla de tintes políticos, filosóficos y sociológicos.

El escritor argentino Emilio Renzi, en buena medida alter ego del propio Ricardo Piglia, es invitado por la atractiva e independiente profesora Ida Brown para impartir un curso en una prestigiosa universidad de New Jersey, próxima a la ciudad de Nueva York. El seminario trata sobre el escritor y naturalista W. H. Hudson, que nació y vivió parte de su vida en Argentina para emigrar después a Inglaterra. Renzi vive una aburrida y rutinaria vida académica hasta que comienza a tener fogosos encuentros sexuales con Ida Brown. La novela da un giro casi copernicano cuando la activa y misteriosa Ida muere en un extraño accidente cuyo origen no se consigue aclarar. Su muerte se vincula con los asesinatos de una serie de profesores y científicos importantes que vienen sucediéndose desde hace unos años. Cuando el autor de esas muertes violentas es detenido, Emilio Renzi busca su posible conexión con la profesora fallecida. Aquí toma un protagonismo especial el joven terrorista, en buena medida inspirado en el famoso Unabomber que entre 1978 y 1994 actuó en solitario logrando escapar del FBI y de los cuerpos de seguridad estadounidenses tras cometer numerosos atentados con cartas bomba. También el activista de la novela de Piglia es un brillante matemático y un personaje complejo, conocedor a fondo en este caso de la obra literaria de Josep Conrad, de la que la profesora Ida Brown era una consumada especialista.

La novela transcurre íntegramente en Estados Unidos durante la década de los años noventa del pasado siglo XX, y muestra las tensiones ocultas de una sociedad tremendamente regulada y despolitizada, que genera a veces algunas inesperadas respuestas violentas de tipo individual.

Esta novela confirma nuevamente a Ricardo Piglia como uno de los mejores escritores actuales de la lengua española. Además de una trama interesante y bien contada, el autor argentino muestra un estilo brillante y cautivador, lleno de elegancia y dominio del ritmo sintáctico y del lenguaje. Piglia ha escrito una novela extraordinaria, en el sentido más literal de la palabra, que amalgama con maestría diversos géneros literarios, aspectos autobiográficos y elementos reales, hasta componer un relato distinto y  sugerente como pocos.

Carlos Bravo Suárez

jueves, 6 de febrero de 2014

HASTA EL FORAU DE AIGUALLUTS


           

El itinerario entre Llanos del Hospital y el Forau de Aigualluts es uno de los más clásicos y conocidos del valle de Benasque. Se trata, en cualquier época del año, de un recorrido muy atractivo y de gran belleza paisajística. También lo es en invierno y con raquetas de nieve.

Iniciaremos nuestra excursión invernal en el Hospital de Benasque, actualmente un confortable hotel de montaña con numerosos servicios. En un edificio anexo, podremos alquilar las raquetas, y sus correspondientes bastones, si no disponemos de propias. Una vez bien calzadas, descenderemos hasta el primer llano situado junto al Hospital y giraremos a la derecha en dirección al Este, siempre en paralelo al incipiente río Ésera. Al cabo de unos minutos, cruzaremos el río por un puente de madera y comenzaremos a nuestra derecha una corta pero empinada subida. Terminada ésta, nos adentraremos en un bosque de pinos que atravesaremos siguiendo las marcas que cuelgan de los árboles.

Tras unos minutos de recorrido entre pinos, saldremos a un claro y divisaremos ante nosotros otro llano entre montañas. Es el llamado Plan de Estany (Llano del Ibón), aunque lo que en tiempos fue un amplio lago de montaña es hoy un terreno colmatado por donde discurre el río Ésera en pronunciados meandros. Si hay mucha nieve, podremos atravesarlo por su centro. Si no es así, habrá que bordearlo por su lado izquierdo, justo por encima de lo que queda del antiguo ibón. Dejado atrás el Plan de Estany, y tras una ligera subida, llegaremos a La Besurta.

En este lugar, hasta donde llega una pequeña carretera que solo pueden transitar los autobuses del parque durante el verano, encontraremos un espacio cubierto con mesas y bancos de madera donde hacer una parada en nuestro camino. Hasta aquí llegan las pistas en que se practica el esquí de fondo. Tras volver a cruzar el río por otro pequeño puente, iniciaremos un tramo de subida hasta una bifurcación bien señalizada. A nuestra derecha sale el camino que lleva al refugio de La Renclusa, desde donde en verano una procesión de montañeros procedentes de múltiples lugares inicia la ascensión al Aneto. 

Nosotros seguiremos el camino recto hasta encontrarnos con una subida un poco más exigente que abordaremos por nuestra izquierda. Salvado este último desnivel, aparecerá una no muy extensa hondonada en cuyo extremo oriental se halla El Forau de Aigualluts, objetivo de nuestra excursión. La tuca de Aigualluts se levanta, como magnífico telón de fondo, en el centro del paisaje que se abre ante nosotros. Normalmente abordamos este último tramo por la ladera del lado derecho, pero si hay mucha nieve es mejor hacerlo por el centro, alejándonos de las pendientes laterales.

El Forau de Aigualluts constituye un curioso fenómeno geológico. La abundante agua procedente del glaciar del Aneto y de otros torrentes y barrancos, tras formar un caudaloso río que atraviesa el Plan de Aigualluts y se precipita por una estruendosa cascada, viene a parar a esta sima o “forau” por donde se filtra y desaparece para reaparecer ya en el valle de Arán, en los llamados Güells de Joeu, que constituyen una de las fuentes del río Garona.

Si subimos unos metros y tenemos el día claro, podremos disfrutar de espléndidas vistas del Aneto. Antes, en nuestro recorrido, habremos contemplado los picos de Paderna a nuestra derecha, mientras que en lo alto del flanco izquierdo puede verse la pequeña hendidura del Portillón o puerto de Benasque, que se abre entre los picos Salvaguardia y de la Mina y permite pasar a Francia.

En nuestro itinerario, habremos recorrido poco más de seis kilómetros y salvado un desnivel de unos trescientos metros, desde los 1722 de Llanos del Hospital hasta los 2035 a que se encuentra el Forau. Con una breve parada en La Besurta, y a un ritmo más o menos normal, la excursión viene a costar unas cinco horas entre la ida y la vuelta.

Carlos Bravo Suárez  

(Centro Excursionista de la Ribagorza)


Artículo publicado hoy en el suplemento "Aragón, un país de montañas", de Heraldo de Aragón.

Fotos tomadas durante la excursión del CER del 12-1-2014.

domingo, 2 de febrero de 2014

POR SI SE VA LA LUZ

         
Por si se va la luz. Lara Moreno. Lumen. 2013. 325 páginas.

Lara Moreno (Sevilla, 1978) es uno de los valores en alza de la nueva literatura española. Autora de los libros de relatos Casi todas las tijeras (Quorum, 2004) y Cuatro veces fuego (Tropo, 2008), y de los poemarios La herida costumbre (Puerta del mar, 2008) y Después de la apnea (Ediciones del 4 de Agosto, 2013), la escritora andaluza ha dado un salto cualitativo en su carrera literaria al publicar su primera novela, Por si se va la luz, con la editorial Lumen del importante grupo Random House Mondadori.

Por si se va la luz es una novela de personajes y mundos interiores, con poca acción y escasa trama. Aunque puede tener un cierto tono apocalíptico, no es en absoluto un relato de ciencia-ficción. No hay referencias temporales concretas –aunque es el mundo actual–, ni tampoco geográficas, salvo la oposición ciudad/mundo rural, como consecuencia de una decadencia urbana, por causas no demasiado explicadas, que supone una cierta vuelta, más o menos obligada por las circunstancias y por una enigmática organización, a la naturaleza y a la vida sencilla del campo.

Nadia y Martín son dos jóvenes treintañeros que abandonan la ciudad y se refugian en una vieja casa a las afueras de una pequeña aldea alejada del mundo. Allí se relacionan con Enrique, un hombre maduro, bebedor y solitario, que regenta un pequeño bar; aunque en la aldea más que el comercio con dinero se practica el canje de productos y alimentos básicos. En ese remoto lugar viven también dos personas mayores: Damián, un viudo que sueña con el mar y cae irremediablemente enfermo; y Elena, una vieja medio bruja que prepara tisanas y brebajes, convive con un cerdo, cultiva un huerto y luego cría pollos y gallinas que proveen de huevos a la pequeña comunidad. Más tarde, regresa de la ciudad Ivana, una mujer que había dejado la aldea y trae ahora consigo a una hija adoptiva de origen ruso llamada Zhenia. Estos son los siete personajes que llenan el libro y van intercalando sus visiones y pensamientos a la largo de sus páginas. Cuatro de ellos son narradores internos en primera persona; los otros tres aparecen a través de un narrador externo omnisciente.

Además de sobrevivir y adaptarse a las nuevas condiciones de vida que excluyen la mayor parte de las comodidades urbanas, los personajes se ven obligados a enfrentarse a ellos mismos, a su pasado y su futuro, a sus contradicciones, sus miedos y sus nuevos deseos. El viaje a esa remota y alejada geografía supone, por tanto y ante todo, un viaje interior y una vuelta, no del todo idealizada, a los orígenes elementales de la especie: el huerto, el cerdo y las gallinas, la caza, el trueque, la supervivencia. Pero también hay literatura y libros en ese mundo casi primigenio; de Kapuscinski, Anne Sexton o Sylvia Plath, entre otros. Y unas relaciones humanas complejas que, en general, y con algunas dudas y vaivenes, se hacen amables, de mutua comprensión y ayuda entre los pocos habitantes de la pequeña aldea.

No es Por si se va la luz un mal debut de la escritora sevillana en la novela. Tal vez se le notan demasiado sus querencias por el relato breve y la poesía; pero, en cualquier caso, compone una emotiva y hermosa narración intimista, que coincide con unos momentos de crisis que tal vez nos obligue a reconsiderar las relaciones humanas modernas y nos empuje, con lo bueno y lo malo que eso puede suponer, a retornar en cierto modo a formas de vida más elementales y sencillas.

Carlos Bravo Suárez

domingo, 26 de enero de 2014

ADIÓS A LA HABANA

                              
Mapa dibujado por un espía. Guillermo Cabrera Infante. Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores. 2013. 400 páginas.

Después de su muerte en 2005, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores ha publicado en nuestro país varios libros de Guillermo Cabrera Infante. Además del primer tomo de sus Obras completas en 2012, han sido editados La ninfa inconstante (2008), Cuerpos divinos, memorias noveladas (2010) y, a finales del pasado 2013, Mapa dibujado por un espía, que vamos a reseñar brevemente en el espacio de estas líneas.

Myriam Gómez, compañera constante, infatigable colaboradora y cuidadosa albacea de la obra del escritor cubano, encontró entre sus papeles el manuscrito de “Mapa dibujado por un espía”, un texto cuya fecha concreta de redacción desconocemos y al que su autor se refería en ocasiones con el título de “Ítaca vuelta a visitar”. Aunque parece probable que Cabrera Infante hubiera modificado el contenido de lo que, siendo ya un relato cerrado, constituía posiblemente solo un borrador, el libro constituye una interesante crónica de sus últimos meses en Cuba, antes de iniciar su largo exilio en Europa, y una buena y entretenida novela, escrita en un estilo más directo y espontáneo y menos literario y retórico que el resto de su obra.

Mapa dibujado por un espía cuenta los últimos meses de Cabrera Infante en La Habana, ciudad a la que regresa desde Bruselas, donde era agregado cultural en la embajada cubana, para asistir al entierro de su madre y de donde se va cuatro meses después con la intención de no volver. Aunque hay un breve prólogo escrito con un enfoque algo distinto, el relato de los hechos se inicia el 1 de junio de 1965, todavía en la capital belga, y termina a principios de octubre de ese mismo año, cuando el escritor abandona su país con la decisión de no regresar mientras permanezca bajo el régimen castrista.

Como destaca Antonni Munné en su certera introducción, Mapa dibujado por un espía es un libro de fondo triste y melancólico. Guillermo Cabrera Infante, que había participado en la llegada de la Revolución al poder, observa con preocupación y desasosiego crecientes cómo día a día el totalitarismo se va apoderando de la sociedad cubana, donde las paredes oyen, las delaciones están a la orden del día, los homosexuales son perseguidos por el solo hecho de serlo y cualquier opinión que se aparte de la ortodoxia pueden ser considerada contrarrevolucionaria y objeto de castigo. El escritor recorre las calles de La Habana, habla con amigos y conocidos y constata la escasez de los productos más básicos, la inoperante y absurda burocratización, las intrigas políticas, el fanatismo y la intolerancia que parecen haberse apoderado casi por completo del nuevo régimen. Y, aunque hay en él una lucha intima que por momentos parece desgarrarle, la decisión del exilio se va afianzando poco a poco en su interior como la única salida. 

Pero no todo es descripción y crítica del estalinismo en que va derivando el régimen cubano, también en esta novela tienen presencia destacada las mujeres y las conquistas sexuales y amorosas del protagonista. No sé, ni creo que sea importante, cuánto hay de realidad autobiográfica y cuánto de invención en este apartado de un relato que está siempre contado en tercera persona.

Tal vez aún queden entre sus papeles nuevos textos inéditos de este gran cronista de La Habana, que en Mapa dibujado por un espía narra el momento en que inició su disidencia.

Carlos Bravo Suárez

miércoles, 22 de enero de 2014

PATA NEGRA

En el artículo de César Molinas “Lo que no se quiere oír sobre Cataluña”, publicado el pasado domingo en este diario, se utilizan expresiones como que los catalanes son pata negra y que ya eran europeos mucho antes que el resto de los españoles. Supongo que la coincidencia de este artículo con la entrevista entre Artur Mas y el número dos de la Liga Norte italiana, partido con claros comportamientos xenófobos que defiende la superioridad racial y económica del norte sobre el sur en aquel país, es una simple y mera coincidencia.

Carta publicada en el diario El País, el 21 de enero de 2014
http://elpais.com/elpais/2014/01/20/opinion/1390237178_432293.html

domingo, 19 de enero de 2014

LA HIJA DEL VETERINARIO


La hija del veterinario. Barbara Comyns. Alba Editorial. 2013. 200 páginas.

Aunque pasó en Ibiza, Barcelona y Andalucía algunos años de su vida, Barbara Comyns (1909-1992) es una escritora inglesa apenas conocida en nuestro país. Recientemente Alba Editorial ha publicado Y las cucharillas eran de Woolworths y La hija del veterinario, dos de las once novelas que componen su obra narrativa.

La hija del veterinario, que se publicó en Inglaterra en 1959, se convirtió en el más conocido de sus relatos, del que se hicieron adaptaciones teatrales, una serie para la BBC y hasta un exitoso musical. La actual edición española del libro incluye un breve prólogo, escrito en 1980, en el que la propia escritora hace una rápida semblanza de su vida hasta ese momento. Sus recuerdos de infancia, con un padre autoritario y bebedor y una madre enferma, parecen haber servido de inspiración para algunos aspectos y personajes de esta novela, que mezcla el realismo más crudo con algunos sorprendentes elementos fantásticos.

La hija del veterinario está contada en primera persona por Alice, una joven que vive con un padre despótico y bebedor que trabaja como veterinario y una madre enferma que muere casi al inicio de la narración. Tras quedarse viudo, el padre lleva a casa a una camarera vulgar y egoísta cuya presencia incomoda a Alice. La joven decide entonces aceptar el ofrecimiento para cuidar a la madre de un educado y dulce pretendiente al que ella lama Ojitos y por quien parece sentir más aprecio que verdadero amor.

La novela tiene así un arranque de corte melodramático y estilo dickensiano, con descripciones realistas de las angustias y miserias materiales cotidianas de buena parte de la sociedad inglesa de la época, los años 50 del pasado siglo XX. El lector vive el relato a través de los ojos puros e inocentes de la joven Alice, que va descubriendo el predominio de la maldad y la ambición en el estrecho y limitado mundo que la rodea. Su delicada mirada, con sus miedos, sus anhelos y sus decepciones, nos va guiando a lo largo de las doscientas páginas del libro, escrito con una prosa fácil y fluida que hace atractiva y muy ágil su lectura.

La joven descubre, sin embargo, que posee una “peculiaridad” que la convierte en diferente y extraña, y también en objeto de un repentino interés con fines lucrativos. Ese aspecto más fantasioso del libro, que contrasta con su tono realista inicial, va adquiriendo un mayor protagonismo en la última parte del relato y lleva a este a un inesperado y sorprendente desenlace.

Barbara Comyns es una novelista aún por descubrir en nuestro país. Esta novela deja al lector con ganas de conocer algo más de su narrativa, que tiene al parecer un marcado carácter autobiográfico. Esperemos que la editorial Alba continúe con su encomiable labor de difundir su obra entre nosotros.

Carlos Bravo Suárez

domingo, 12 de enero de 2014

CADA CUAL Y LO EXTRAÑO


Cada cual y lo extraño. Felipe Benítez Reyes. Destino. 2013. 172 páginas.

Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) es uno de los escritores más sobresalientes del actual panorama literario español. Poeta, narrador, ensayista, articulista y traductor, algunos de sus libros han obtenido importantes premios y reconocimientos. Aunque tal vez sea más conocido como novelista (La propiedad del paraíso, El novio del mundo, El pensamiento de los monstruos o Mercado de espejismos), también destaca como autor de relatos breves. Sus tres libros anteriores en este género están reunidos en un solo volumen en Oficios estelares (Destino, 2009).

Cada cual y lo extraño contiene doce narraciones cortas ordenadas a la manera de un almanaque o calendario, siguiendo los meses del año desde enero hasta diciembre. Cada una de ellas es una joya del relato breve. En El mago y los ojos, el narrador recuerda con profundo resentimiento hacia su padre las sucesivas decepciones sufridas en la noche de Reyes. Segundas rebajas mezcla los recuerdos musicales adolescentes con la presencia de una extraña tía que se casó con un soldado americano de la base de Rota. En Realidades de artificio, encontramos en pleno carnaval gaditano a quien se dedica a crear realidades ilusorias a gentes necesitadas de ellas. Los dueños de las fortunas cuenta la historia de una viuda rica y el camino azaroso y a veces paradójico de algunas suntuosas heredades. Los elementos de la tabla periódica y los héroes de los tebeos se dan la mano en Un examen de Química. Las hogueras de San Juan son el telón de fondo de dos historias de desencuentros amorosos en Las vueltas del futuro. Con cincuenta páginas, El crucero y todos los demás es el más largo, y en mi opinión el mejor, de los relatos del libro. Una violenta crisis de pareja estalla durante un crucero de placer –es un decir– por el mar Báltico. El retrato irónico, cáustico y mordaz, que se hace de los personajes y de la vida a bordo durante el viaje vacacional no tiene desperdicio. En Su oro y su plata, se vuelve en parte a los recuerdos de adolescencia y a los besos robados en la oscuridad de los cines de barrio. En El brigada ilustrado, el narrador recuerda su servicio militar. Ambiente familiar es un relato oscuro y extraño, más bien pesimista y algo triste. Más jocoso resulta Los enredos de don Juan, con unos viejecitos de un asilo representando a su manera la obra clásica de Zorrilla. Vísperas muestra la doble cara de un ejecutivo en la víspera de Nochebuena.

Doce relatos muy bien contados, con sencillez y a la vez con profundidad, que enganchan al lector desde el primer momento y que se leen en un santiamén. En todos ellos, y de ahí el acertado título eje del libro, encontramos la dificultad frecuente de las relaciones humanas porque cada quien es cada cual, con sus manías, sus rutinas y sus soledades; pero además está lo extraño, que casi siempre son los otros. Aunque a veces pueden ser el infierno, al menos momentáneo, como en el cuento del crucero por el Báltico, siempre son lo distinto, lo sorprendente, lo difícil, lo complicado. Aquí está recogida la complejidad de la existencia en doce relatos magníficos. La vida misma en los doce meses de un año.

Carlos Bravo Suárez.

jueves, 9 de enero de 2014

CARÁCTER RIBAGORZANO





Fundado en Graus en 1996, el Centro Excursionista de la Ribagorza pretende fomentar la actividad física en la naturaleza y favorecer las relaciones humanas y la convivencia entre quienes participan en sus actividades, disfrutando juntos de los paisajes y del patrimonio cultural de los lugares recorridos.

En sus diecisiete años de existencia, el CER se ha consolidado como una importante asociación ribagorzana que a principios de 2014 cuenta con 411 socios, un número más que importante si consideramos la población del municipio y la comarca en que tiene su sede. En nuestras actividades participan personas de diferentes edades y procedencias, unidas por la afición al excursionismo como una saludable práctica deportiva que permite conocer nuestro entorno, desde el municipal y comarcal más próximos hasta el más amplio de los Pirineos en toda su extensión. Incluso, en ocasiones esporádicas, algunas de nuestras actividades se realizan en territorios más alejados. Así, en todos estos años, algunos miembros del CER han hecho expediciones al Aconcagua, el Kilimanjaro, el Mont Blanc, la cordillera del Atlas, el Cáucaso, Alaska o la Antártida.

Aunque el senderismo es la actividad predominante, también se organizan ascensiones y travesías de alta montaña durante el verano y marchas con raquetas de nieve en la época invernal. Una de nuestras actividades estrella es la realización anual de varias etapas del GR-11. El club ha completado los tramos aragonés y navarro de ese sendero transpirenaico y en la actualidad está recorriendo su tramo catalán en dirección al Mediterráneo.

El dar a conocer los elementos culturales ─historia, arte, arquitectura, costumbres, leyendas, etc.─ que pueda haber en nuestras excursiones ocupa un lugar importante entre nuestros objetivos. En las actividades que programamos, cuidamos con esmero este ingrediente cultural que consideramos inseparable de la filosofía del excursionismo.

En nuestras salidas pueden participar todas las personas que lo deseen, independientemente de si son o no socios del CER. Las inscripciones se realizan a través del Patronato Municipal de Deportes de Graus, en las oficinas del polideportivo, situadas en la carretera de Benasque s/n. También es posible inscribirse telefónicamente en los números 974546090 (Patronato), 696867342 (móvil del club), o por medio de nuestro correo electrónico (centro.excursionista.ribagorza@hotmail.com). Las salidas suelen hacerse en domingo, salvo alguna ocasión en que se realizan en sábado o durante un fin de semana completo. En nuestra página web (www.centroexcursionistaribagorza.com) y en nuestro facebook se pueden encontrar desde las fotos de la última excursión y de las anteriores hasta el cartel anunciador de la próxima y el calendario anual con todas nuestras actividades.

El CER elabora un ambicioso y completo programa anual de excursiones que plasma gráficamente en un díptico, distribuido entre sus socios y por diferentes lugares y oficinas turísticas de Graus y de la Ribagorza. Para el año que comienza se han programado 24 excursiones oficiales repartidas durante los doce meses del año. La mitad de estas salidas transcurren por la comarca ribagorzana, pero las hay también por Sobrarbe, Somontano, Hoya de Huesca, Alto Gállego, Jacetania, Ribagorza catalana, Valle de Arán y Pirineo francés. Entre nuestras actividades más concurridas, destaca la que hemos denominado como LA CLÁSICA, que nos lleva desde el hospital de Benasque al de Luchón, cruzando la frontera a través del puerto del Portillón. Además, realizamos un buen número de excursiones fuera de programa, una de las más destacadas es la subida de un belén artesano a la cima del Turbón en las vísperas navideñas. También en diciembre celebramos nuestra cena anual, a la que asiste sobre un centenar de personas y en la que se hace entrega de un bastón de honor a una persona que se ha caracterizado por su participación o colaboración desinteresada en las actividades del CER de la temporada que se cierra.

Artículo publicado hoy (9-1-2014) en el suplemento Aragón, un país de montañas de Heraldo de Aragón.

Fotos: Subiendo al Aneto, Raquetas por los Llanos del Hospital, Excursión popular Juseu-Benabarre y Vuelta al Midi de Ossau en julio de 2013.

domingo, 5 de enero de 2014

UN PEZ GORDO

              
Un pez gordo. Daniel Wallace. Biblioteca Teide. 255 páginas.

En esta ocasión no voy a reseñar un libro de reciente publicación, sino una novela que en 2004 la editorial Siglo XXI publicó con el título original de Big Fish y que más tarde, y ya traducida como Un pez gordo, ha sido editada por Teide dentro de una de sus colecciones dedicadas a jóvenes lectores. La novela, que Daniel Wallace (Birmingham, Alabama, 1959) publicó en Estados Unidos en 1998, vio aumentar su éxito considerablemente tras la adaptación cinematográfica que con el mismo título realizó en 2003 el famoso director Tim Burton.

Un pez gordo, subtitulada como “una novela de dimensiones míticas”, cuenta la extraña y conmovedora relación entre Edward Bloom –un hombre que ha recorrido el mundo, ha vivido mil aventuras y ha regresado a su hogar para morir– y su hijo William. El joven, de manera retrospectiva aunque con saltos en el tiempo, revive la vida de su progenitor cuando éste se halla ya al borde de la muerte. En esos recuerdos se mezclan la realidad y la fantasía, lo inverosímil y lo verdadero, lo serio y el chiste, el drama y la comedia. Hasta convertir al padre y al personaje de Edward Bloom en un mito –en el sentido literario y antiguo de la palabra– y su descomunal historia, en una magnífica, original y entrañable novela.

Este párrafo del inicio del relato resume perfectamente lo que el lector va a encontrar a lo largo de sus páginas y sintetiza esa transmutación del personaje en mito a la que nos acabamos de referir: “Miré a aquel anciano, aquel anciano con los viejos pies sumergidos en la corriente de aguas claras, en esos momentos que se contaban entre los últimos de su vida, y de pronto lo vi, sencillamente como si fuera un muchacho, un niño, un joven, con toda la vida por delante, tal como la tenía yo. Nunca lo había visto así. Y todas esas imágenes… el hoy y el ayer de mi padre… convergieron, y en ese instante se convirtió en una criatura extraña, fantástica, joven y vieja a la vez, moribunda y recién nacida. Mi padre se convirtió en un mito”.

Un pez gordo trata de una manera audaz, imaginativa y diferente, y con gran dosis de ironía, algunos de los principales temas de la existencia humana: la paternidad, la familia, el amor, la religión, el dinero, la relación con los demás y, por descontado, la muerte. Pero todos estos asuntos, aparentemente tan trascendentales, llegan siempre al lector haciéndole esbozar una placentera sonrisa, que se prolonga desde el principio hasta el mismísimo final de la historia.

La edición de Teide cuenta con una interesante introducción, bastantes notas a pie de página, que explican el significado de las palabras que el lector joven puede desconocer, y una amplia guía de lectura con propuestas de trabajo finales. Además, contiene numerosas ilustraciones a todo color y a página completa del dibujante argentino Agustín Comotto.

Un pez gordo puede ser una buena novela para jóvenes, pero es posible que todavía la disfruten más muchos adultos.

Carlos Bravo Suárez