lunes, 25 de febrero de 2008

OCTUBRE DE 1944: UNA PARTIDA DE MAQUIS EN RIBAGORZA


Hace sesenta años, en 1944, se produjeron dos hechos históricos de muy distinta envergadura y diferentes consecuencias: en junio se llevó a cabo el desembarco de Normandía que supuso el principio del fin del nazismo; en octubre, la invasión guerrillera del valle de Arán, que pretendía acabar con el régimen franquista y se saldó con un estrepitoso fracaso.

Muchos exiliados españoles habían participado de forma activa en la resistencia francesa y el éxito obtenido había elevado su moral y les había llevado a creer que el siguiente paso debía ser la entrada en España para derrocar al franquismo. Se creó la Unión Nacional -en realidad controlada por el Partido Comunista en el exilio- y comenzaron los preparativos de la llamada "Operación Reconquista".

La invasión del valle de Arán se produjo a partir del 16 de octubre, pero el resultado fue muy distinto al esperado y, a finales de ese mismo mes, los maquis -como eran conocidos estos guerrilleros- tuvieron que replegarse de nuevo a territorio francés tras una breve ocupación de todo el valle, a excepción de su capital Viella. Además de la superioridad de las fuerzas enemigas -Franco había enviado a numerosos efectivos bajo la dirección del prestigioso general Moscardó -, otros factores contribuyeron a la derrota de los guerrilleros. En primer lugar, sus falsas expectativas sobre el recibimiento que esperaban de la población. Tenían la convicción de que se produciría un levantamiento popular y creían que, a su llegada, sus fuerzas se incrementarían con la suma de voluntarios de los pueblos ocupados. En vez de eso, se encontraron con una población empobrecida y aterrorizada, que se hallaba entre dos fuegos y que en su mayoría sólo deseaba recobrar la tranquilidad tras una guerra civil que tan sólo hacía cinco años que había terminado. Además, los maquis esperaban el apoyo de los países aliados, pero éste no se produjo. Desde el primer momento, De Gaulle anunció que no iba respaldar una invasión armada del país vecino. Aunque después la dirección del Partido Comunista cambió de estrategia y los maquis mantuvieron su presencia en diversos lugares del territorio español en los años posteriores, estaba claro que no iban a lograr su objetivo de acabar rápidamente con el régimen de Franco.

Sobre el fenómeno del maquis en el Pirineo aragonés son varios los libros publicados en los últimos años (1). Entre ellos pueden destacarse: "El maquis al norte del Ebro" (DGA, 1988) , de Paloma Fernández Pancorbo; "Historias de maquis en el Pirineo aragonés" (Pirineum, 1999), con una buena introducción de Mercedes Yusta y una serie de interesantes historias más o menos noveladas de diversos autores; "La tormenta que pasa y se repliega" (Prames, 2001), de Irene Abad y José Antonio Angulo, completo estudio de la presencia del maquis en tierras de Sobrarbe; "Guerrilla y resistencia campesina" (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2003), de Mercedes Yusta; y "Maquis y guerrilleros. Del Pirineo al Maestrazgo" (Delsán, 2003), de Fernando Martínez de Baños Carrillo, al que enseguida voy a referirme en las próximas líneas.

En las páginas de los trabajos anteriores puede el lector documentarse sobre la presencia del maquis en territorio aragonés, principalmente oscense y pirenaico. En este artículo sólo voy a relatar un episodio concreto que se cuenta con bastante detalle en el libro "Maquis y guerrilleros", del historiador y militar Fernando Martínez de Baños. Se trata de las peripecias por tierras oscenses -ribagorzanas para ser más precisos- de la 468 Brigada guerrillera, que entró en territorio español desde Francia unos días antes de la referida invasión del valle de Arán en octubre de 1944 y que el autor del citado libro toma del diario de campaña del grupo guerrillero, escrito primero por el capitán Ricardo Escrig y Gonzalvo y después, tras caer éste prisionero, por el teniente Aquilino Baselga Catalán, y de los diarios de operaciones de las unidades militares que actuaron en la zona.

Para facilitar una cabeza de puente en dicho valle y con el objetivo de distraer a las tropas de Franco y realizar sabotajes que dificultaran su acción, varias brigadas -al menos cuatro- entraron en suelo español en los días previos a la invasión de las tierras aranesas. La Brigada 468, constituida por unos sesenta hombres, tenía como misión ocupar la zona con centro en la localidad de Benabarre y obstaculizar o impedir la llegada de refuerzos desde el sur. Al frente de la misma estaba el comandante Alfonso Mohedano Sánchez y el jefe del Estado Mayor era el comandante Fidel Puerto Burgos, alias "Ramón".

Esta Brigada, junto con algunos batallones de la 21, tras concentrarse en la población francesa de Sentien el día 12 de octubre, entró en España por el puerto de la Forqueta (2415 m.) durante la noche del día 14 y en medio de una fuerte nevada. Los guerrilleros caminaban en fila india, en medio de la oscuridad, con un trapo blanco a la espalda para poder seguir al compañero que iba delante, con una carga de más de treinta kilos cada uno, y, en general, sin ropa ni calzado adecuados. No llevaban mal armamento, pero muy pocas municiones y diferentes a las del ejército español y la guardia civil. Portaban escasa comida porque esperaban abastecerse en los pueblos que iban a tomar; además, tan seguros parecían de su victoria, que traían unos vales, que podrían canjearse por dinero cuando la República fuera reinstaurada, con los que pagar a los campesinos las requisas que se les realizaran.

Desde el puerto descendieron al Pla de Tour y ya el segundo día tuvieron el primer contratiempo: el comandante Mohedano sufrió una tremenda piorrea de la que ya no se recuperó y hubo de volver a Francia al cabo de pocas jornadas. Fue sustituido en el mando por el comandante Ramón y el capitán Escrig pasó a ser jefe del Estado Mayor. El día 15, llegaron a los alrededores de Viella evitando los enfrentamientos con el ejército allí acuartelado. Al día siguiente descubren la falta de dos hombres, un capitán y un soldado, que al parecer eran miembros infiltrados del servicio de información franquista. El día 17, asediados por el hambre, robaron dos ovejas de un rebaño que asaron en un fuego, aun a riesgo de ser descubiertos. En los días posteriores se dirigieron hacia El Pont de Suert y el día 21 se refugiaron en los bosques de Castanesa, entrando así en la provincia de Huesca. En este pueblo y en los cercanos de Benifons, Noales y Bonansa consiguieron víveres y recibieron cierto apoyo de los vecinos, pero tuvieron también noticias poco alentadoras para ellos sobre la importante presencia de militares nacionales en la zona. En Neril, y ante el cariz negativo que tomaban las cosas, tres guerrilleros que dicen sentirse engañados abandonan el grupo; dos son detenidos y el tercero intenta dirigirse a Barcelona. El día 22, descansaron en los bosques situados entre Ballabriga y Calvera, donde la avanzadilla de reconocimiento se topó con la guardia civil y sufrió varias bajas. Desde allí se dirigieron a la Sierra de Sis, detectando la deserción de uno de sus mandos. Llegaron al Coll de Vent y pasaron la noche cerca de la casa de la Espuña, en Serraduy. Desde aquí fueron al pueblo de Cajigar, cogieron víveres y pernoctaron en la cercana casa de La Morera, lugar en el que descansaron durante la jornada del día 25. Allí, en un establo cercano, celebraron una reunión y decidieron formar grupos más reducidos para intentar controlar la carretera Graus-Benabarre-Arén y acercarse más al sector concreto de Benabarre. La mayoría de los guerrilleros se dirigió hacia los pueblos de Sagarras Altas, Caladrones, Ciscar y Antenza. El día 29, se envía un guerrillero para conseguir información a Estaña, Caserras del Castillo y Estopiñán, donde dice detectar un clima favorable entre la población, pero también es informado de la presencia de una compañía del ejército en Camporrells. En estos días se redactan cartas de advertencia dirigidas a los cuarteles de la guardia civil, ejército y policía de las poblaciones de Arén, Graus, Benabarre y Camporrells en las que, a grandes rasgos, se da a conocer a la organización Unidad Nacional, se recuerda el triunfo de los resistentes en Francia frente a los nazis y se les conmina a unirse a ellos o al menos a no impedir su labor de liberación, pues de lo contrario actuarán contra ellos.

Los últimos días de octubre y los primeros de noviembre son lluviosos y los guerrilleros se refugian en los bosques del Mas del Maestret, donde han establecido su base. El día 3 de noviembre, realizaron un mitin, con buena acogida, en el pueblo de Caladrones. Aunque sufren alguna detención, permanecen en la zona. Sin embargo, el día 6 se produce un tiroteo con tropas moras del 4º Tabor de Regulares de Tetuán en un bosque al sur de Juseu en el que al parecer cuatro maquis resultan muertos. En el propio Juseu consiguieron dar un mitin en una de las eras del lugar. Días después el pueblo fue ocupado por fuerzas del ejército que detuvieron a un guerrillero, huyendo otros varios. Da idea de su progresiva desesperación el asalto a punta de pistola de algunos establecimientos de Tolva por parte de miembros de la Brigada 21 para conseguir comida, hecho que provocó indignación en la población y una llamada al orden de los propios mandos maquis ante la existencia de elementos incontrolados separados de sus unidades. El día 7, reciben la información de que algunos batallones de la brigada 21 han vuelto a Francia y se pone de manifiesto el desconcierto ante la situación. Dos días después, los respectivos jefes reciben la orden de mantenerse en sus puestos y se intenta recomponer la decaída moral de los guerrilleros. La presencia de tropas es cada vez mayor; las hay en Tolva, en Viacamp, en Litera, incluidas una sección de la legión y las temidas fuerzas moras.

El día 12 de noviembre fueron detenidos en Caladrones el comandante "Ramón" y el capitán Escrig  -a partir de este momento es el teniente Baselga quien redacta el diario de campaña- cuando fueron a cortarse el pelo con el guerrillero Borrell, que consiguió escapar al tiroteo. Tras pasar por Castillo del Pla, donde se produce el encuentro con el capitán Santiago Gimeno, al día siguiente lo que queda del Cuartel General de la Brigada 468 conoce la noticia de esas detenciones y se apodera de sus miembros la desolación y el desánimo. Sin embargo, nombran nuevos mandos -Gimeno y Baselga- y van en busca de los guerrilleros que el primero de ellos ha dejado en su campamento. Allí no hallan a nadie y se enteran de que sus compañeros habían sido atacados por fuerzas moras en los alrededores de Litera con el resultado de un muerto, un desaparecido y un herido. El día 15, encuentran a algunos guerrilleros desperdigados, pero constatan que la situación es absolutamente crítica. Asediados por el ejército, sin poder recibir alimentos de unas poblaciones aterrorizadas, diezmados por las bajas, y con la moral por los suelos, deciden reorganizarse como pueden y pasar a Cataluña para desde allí  -salvo algunos que pretenden ir hacia Levante-  regresar a Francia.

El 16 de noviembre, son veintidós hombres los que a las nueve y media de la noche llegan a Finestras, donde la población les da algún alimento pero les ruega que se marchen pronto pues están asustados por las posibles represalias de las tropas moras. Salen del pueblo de madrugada, cruzan el río Noguera Ribagorzana y entran en tierras catalanas. Allí, con muchas jornadas de retraso, se enteran del fracaso de la invasión del valle de Arán y, después de varios días de penoso peregrinaje, consiguen salir de nuestro país y retornar a territorio francés, cuya frontera -tras tres días de paso por Andorra- vuelven a cruzar el 12 de diciembre de 1944, prácticamente dos meses después de su esperanzada entrada en España.

NOTA: (1) No cito aquí otros libros de ámbito geográfico más amplio en los que también hay referencias a las actividades de los maquis en el Pirineo aragonés. Existen, además, algunas obras escritas por protagonistas directos de la guerrilla. Destaca, entre ellos, el titulado "Guerrilleros" (1994), del famoso Joaquín Arasanz "Villacampa", nacido en La Fueva, que entró en España en 1944 con la Brigada 21, para volver al siguiente año y actuar en Sobrarbe hasta su detención en Huerta de Vero en 1947.

Carlos Bravo Suárez

Artículo publicado en octubre de 2004 en Diario del Alto Aragón y, posteriormente, en El Ribagorzano.

1 comentario:

Jordi GP dijo...

El día 2 de diciembre de 1944 hubo una explosión en Viella (o zona) de un polvorín que mató a varios soldados, que fueron enterrados en una fosa del cementerio de dicha población. Esa fosa, con los años, ha desaparecido (¿se habrán mandado los cuerpos al Valle de los Caídos?). ¿Tendría Vd. alguna noticia de dicha explosión?
¿Podrían ser autores de la explosión los guerrilleros que en esas fechas 'corrían' por la zona?
Un dato adicional: según hemeroteca de La Vanguardia, el General Moscardó hacía dos días (30 de noviembre) había visitado el Valle de Aran.